1 Nefi 16:2


La luz de Cristo se da a cada hombre. Cuando los malvados oyen la palabra de Dios, como enseña el Espíritu, la luz de Cristo se hincha en ellos. Esto provoca un doloroso conflicto entre la verdad y el espíritu de rebelión. Este concepto se enseña con la imagen de la espada que representa la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, y las coyunturas y los tuétanos  (Hebreo 4,12). Mormón trató de hablar con el filo de una espada de doble filo a su pueblo en un intento desesperado por conseguir que se arrepintieran. Pero al igual que Laman y Lemuel, cuando les hablo la palabra de Dios con severidad, tiemblan y se enojan conmigo; y cuando no empleo la severidad, endurecen el corazón contra la palabra; por tanto, temo que el Espíritu del Señor ha cesado de luchar con ellos. (Moroni 9:4).

El Salvador también utiliza la espada aguda de la palabra de Dios para ofender a los malvados.

“Pero, ¡ay de vosotros, fariseos!, que diezmáis la menta, y la ruda y toda hortaliza; pero pasáis por alto el juicio y la caridad de Dios. Pues estas cosas os era necesario hacer, sin dejar de hacer las otras.

¡Ay de vosotros, fariseos!, que amáis las primeras sillas en las sinagogas y las salutaciones en las plazas.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan por encima no lo saben.”. (Lucas 11:42-44, ver también el versículo 45-54).

Ver también la parábola de los labradores malvados, Lucas 20:9-20. Estas escrituras le dan más significado a la frase, Y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. (Mateo 11: 6). Sólo aquellos que sienten el conflicto entre la verdad y un espíritu rebelde se ofenderán porque los obedientes no tienen ninguna razón para estar enojados.

Neal A. Maxwell

“Dios no sólo existe en las expresiones más leves de su presencia, sino también en aquellas expresiones aparentemente duras Por ejemplo, cuando la verdad ‘… hiere hasta el centro’. (1 Nefi. 16:2), esto puede indicar que la cirugía espiritual está en marcha, dolorosamente sacando el orgullo del alma.  (Ensign, November 1987, p. 31.)

“Hay bondad en este dolor, como verdad, el láser del Señor, atraviesa a todos, salvo a los corazones más duros, por lo que la luz sanadora del Evangelio entra. ¡Las incrustaciones exteriores del mal nos pueden hacer tan insensibles que sólo el recorte ‘al centro’ tiene alguna esperanza de traer la respuesta deseada! “(Things As They Really Are, p. 79.)

“La mayoría de nosotros no nos gusta que se nos corte al centro [véase 1 Nefi. 16:2], y cuando las normas del Evangelio nos cortan duele. La tendencia es a lidiar con el dolor por el rechazo de cirugía adicional (For the Power Is in Them…: Mormon Musings, p. 49.)