Sepa por Sí Mismo

Sepa por Sí Mismo

Élder Mark E. Petersen
Del Concilio de los Doce Apóstoles
Discurso dado en la Conferencia General el 6 de abril 1952


Estoy muy agradecido, mis hermanos y hermanas, por la oportunidad de congregarme con ustedes otra vez en una conferencia general. Estas conferencias siempre me dan más ánimo. Quiero también expresar mi gratitud a todos los buenos hermanos que están en las estacas, las cuales visito domingo tras domingo, conociendo a ustedes, gente buena, quienes fortalecen mi testimonio y me ayudan en la obra que me está designada.

No puedo expresar con palabras la gratitud que siento por esta gran Iglesia, y por el testimonio que poseo de la divinidad de esta obra. Estoy agradecido por la oportunidad que tengo de hacer un poco en esta Iglesia, porque puedo trabajar por mi salvación y ayudar a otros a trabajar por la suya.

Una vez más en esta mañana quisiera dirigirme a los jóvenes de la Iglesia. Los quiero mucho. Me da gran gusto al ver su fe y su devoción.

En junio pasado tuve el privilegio de hablar a los jóvenes que habían venido a la conferencia de la A. M. M. Les conté de una familia chica de Canadá que se había convertido a la Iglesia y como consecuencia ellos habían sufrido mucha persecución. Esta familia chica para darse valor cambió una estrofa de uno de los himnos que cantaban para que se leyera así:

Sé mormón sin ningún temor
Aunque estés solo en tu fervor;
Ten un propósito firme, y con todo valor
Haz que lo conozcan, proclama su loor!

Invité a los jóvenes que estaban aquí en junio pasado a que desarrollaran un valor semejante al de esta familia canadiense; y que estuvieran firmes en la fe bajo toda clase de aparición.

Puede venir en la forma de tentación o puede que sea en la forma de enseñanzas de maestros que quieren destruir su fe.

Cuando vengan las tentaciones, persecuciones o las enseñanzas falsas, ¿tendrá usted valor de ser un mormón de verdad, de tener un propósito firme y de apoyarlo?

Hace una semana un joven me contó de una prueba que le había venido en la escuela. Algunas de las enseñanzas que él había recibido de un maestro que no tenía una fe parecían debilitar la fe de este joven.

Siempre siento lástima cuando oigo de maestros en nuestras escuelas públicas que tratan de destruir la fe de nuestros jóvenes. Siempre me pongo triste al oír estas cosas. Sé que la gran mayoría de los maestros son personas buenas; que creen en Dios. Muchos de ellos son estudiantes devotos de las Escrituras. Pero desgraciadamente encontramos de vez en cuando a un maestro, ora en el campo de la ciencia o en el de filosofía, que aparentemente se encarga de destruir la fe de nuestros jóvenes.

Pido a la juventud que se dé cuenta de que la ciencia verdadera no está en contra de la religión, y que no hay ninguna compatibilidad entre los científicos con respecto a las muchas cosas que ahora enseñan los instructores, quienes los interpretan a decir que no hay Dios. Jóvenes, la ciencia nunca ha estado de acuerdo sobre este punto y por eso no se turben por estas enseñanzas sin Dios, que pueden recibir en la escuela.

Quisiera que supieran que algunos de los grandes científicos son creyentes devotos en Dios, y algunos de ellos han declarado que el ateísmo no tiene cabida entre los científicos verdaderos.

Me dio gusto al leer hace poco en la revista This Week Magazine, un artículo del Doctor Arthur H. Compton, quien una vez ganó el premio Nobel y que dijo esto:

Actualmente hay pocos de los científicos que defiendan la actitud atea. Hasta la fecha no ha habido una refutación adecuada para el argumento que el diseño en el universo se debe a un ser inteligente. La evidencia indica que hay un Principiador, un Creador del universo. Los estudios del físico les hacen creer que este Creador es un Ser inteligente. Este Dios inteligente tiene una relación con los hombres y un interés en ellos. También es razonable suponer que él crearía a un ser que sería inteligente como él.

Me gusto recibir un folleto que se tituló «Un Científico Confiesa su Fe», escrito por el Doctor Robert A. Millikan. Junto con otras cosas en el folleto, el Doctor Millikan dijo:

Yo creo que me van a comprender cuando digo que nunca he conocido a un hombre pensador que no cree en Dios.

Tratándose de la contradicción entre la religión y la ciencia, el Doctor Millikan dijo algo más, que yo pienso, jóvenes, sería bien para recordar, cuando estos maestros incrédulos y ateos, que están procurando destruir su religión, les hablan en la escuela. El Doctor Millikan dijo:

No voy a echar toda la culpa por esta disputa a los líderes descarriados de la religión. La responsabilidad es una cosa dividida porque la ciencia como la religión está representada muchas veces por hombres de poca visión, que no aprecian los límites de la ciencia y que poseen una comprensión imperfecta del papel que la ciencia debe tomar en la vida humana. Son hombres que se olvidan de las cosas espirituales de la vida y por consiguiente tienen una influencia sobre la juventud que es irreligiosa, perturbadora y forzosamente inmoral. Estoy listo para admitir que es tanto por los científicos de esta clase como por el mismo tipo de persona en el campo religioso, que se ha levantado esta disputa básica. Ya es tiempo para que los científicos acepten su parte de la responsabilidad y hagan el esfuerzo que puedan para eliminar su parte de la causa.

Y entonces el Doctor Millikan cita al Lord Kelvin como el autor de esto:

Creo que lo más profundamente que se estudia la religión más lejos nos lleva de cualquiera cosa comparable al ateísmo. Si uno piensa con bastante fuerza la ciencia le hará creer en Dios, la base de toda religión.

Me interesó el notar que el biógrafo del Lord Kelvin dijo esto:

Le dio pena (es decir al Lord Kelvin) de escuchar expresiones puramente ateas de jóvenes quienes no habían sentido la parte más profunda de la vida.

Para seguir citando al Doctor Millikan:

Si me acusan de citar de nada más el testimonio del pasado y de los pensamientos que precedieron al principio de este siglo veinte en que vivimos, yo puedo traer la evidencia al corriente por pedirle a usted que me nombre a los doce científicos más sobresalientes de la América de hoy; entonces le mostraré que la gran mayoría de ellos le dirán que no solamente no hay ningún antagonismo entre los campos de la ciencia y de la religión, sino les darán también sus testimonios fundamentales e individuales.

Así, jóvenes, cuando estos hombres incrédulos tratan de destruir su fe, piensan en lo que han dicho estos científicos. Recuerden que el Dr. Millikan ha dicho que se pueden nombrar diez de los científicos más famosos en el mundo y él les mostrará cómo ellos no solamente creen en Dios, sino que también dan testimonio de esta creencia.

Les digo que la fe en Dios no está anticuada; y cuando están en la escuela no tienen que creer todo lo que estos incrédulos les dicen, ora en ciencia o en filosofía. No tiene que aceptar a solas su evidencia; y si la repetición constante de estas enseñanzas falsas les molestan demasiado, sólo tienen que preguntarse: ¿Quién es el científico más grande; su instructor o el Dr. Millikan?; ¿quién es la autoridad más grande, su instructor o el Dr. Arthur H. Compton u otro de los científicos que hacen una mentira de las enseñanzas de estos hombres que dicen que no hay un Dios?

Nunca se me olvidará del tiempo cuando estaba en una clase de sociología, y nuestro profesor, un hombre barbado, calvo y de poca estatura, se paró enfrente de la clase y nos desafió que creyéramos en Dios. Nos desafió que creyéramos en una creación especial o que el hombre es el hijo de Dios.

Siempre he entendido que fué contra la ley discutir la religión en las escuelas. Pero aparentemente estos hombres toman sobre sí privilegios académicos; yo creo que lo llaman libertad académica, esto de tomar el derecho de destruir la fe que la ley nos prohíbe enseñar en las escuelas públicas. Y cuando lo hacen, yo creo que están violando el espíritu de la ley tanto como si estuvieran enseñando la religión. Recuerden, jóvenes, que los grandes hombres del mundo creen en Dios.

Sin embargo, no obtenemos nuestra fe de la ciencia y espero que nadie piense seriamente en lo que dice la ciencia en cuanto a la religión. La fe viene por la revelación. No importa lo que haga la ciencia para fomentar la fe religiosa, nunca puede salvar al hombre. La salvación viene por revelación y el poder de Dios, restaurado a los hombres en estos últimos días. Esa revelación ha venido. El poder de Dios y su Sacerdocio están entre los hombres ahora, y la salvación viene por medio de ellos.

¿Cuánto saben ustedes de las revelaciones de Dios a los hombres? Me gustó la manera de hablar del hermano Kírkham cuando se paró y les dijo que estudiaran con oración las Escrituras. Yo también les ruego que hagan para sí una investigación del evangelio de Cristo. Les pido que sean participantes de este día de estudio e investigación por hacer un estudio y una investigación de su propia religión. No sean ignorantes en cuanto a lo que enseña nuestra Iglesia. La gloria de Dios es la inteligencia; no hay salvación en la ignorancia.

Cuando van a la escuela, estudian matemáticas, la química o una lengua extranjera. No aceptan lo que se da allí solamente por lo que dice el maestro. Cuando estudian matemáticas, hacen las ecuaciones y por hacerlas saben que son ciertas. Y cuando estudian la química, aprenden las verdades de esa ciencia al hacer los experimentos que les da; y por hacerlas descubren las verdades que esos principios les enseñan.

Pero si usted asistiera a la escuela toda su vida y no estudiara nada de matemáticas no sabría nada de esa ciencia, ¿verdad? Pudiera asistir a la escuela toda su vida y nunca aprendería nada de la química si no la estudiara. Y usted puede estar en esta Iglesia toda su vida y nunca saber lo que enseña si no lo estudia.

¿No tomarán ustedes el consejo del hermano Kírkham y estudiar su propia religión? Abran sus Biblias; y estudien allí de las relaciones directas entre los hombres y Dios. Lean allí de la vida del Salvador. Aprendan de sus enseñanzas. El verdaderamente estaba aquí en la tierra y enseñó a los hombres los principios que han oído hoy y en los días anteriores de esta conferencia.

Y, lean el Libro de Mormón. Estudien sus páginas. Aprendan lo que se contiene entre los forros de este gran libro. Entonces ¿estudiarán ustedes las revelaciones que están en este libro chico, pero grande en importancia, La Perla de Gran Precio? Muy pocos son los que conocen este libro; sin embargo, contiene unas de las verdades más grandes que Dios ha revelado a los hombres.

Y entonces, jóvenes, ¿estudiarán ustedes la vida del profeta José Smith y lean por favor las revelaciones que Dios le dio? Descubran a José Smith. Averigüen lo que le impulsó. Gocen con los demás de nosotros al leer la historia de su visita a la arboleda donde se hincó y pidió por una luz; y como respuesta a la oración vio al Padre y al Hijo, parados delante de él, no en algún sueño, sino en una experiencia real.

Y entonces lean de sus visitas con Moroni, un personaje que volvió de entre los muertos y ministró a José Smith, le dio instrucción, y le ayudó a traer a la luz el Libro de Mormón. Entonces lean la historia de Oliverio Cówdery y José Smith quienes recibieron ministraciones de Juan el Bautista, y de los apóstoles, Pedro, Santiago y Juan.

Lean ustedes la historia de estos dos hombres y cómo en el Templo de Kírtland se hincaron en oración y de repente se les apareció una visión gloriosa. En el Templo de Kírtland, aquí en los Estados Unidos de América, estuvo el Salvador, el Redentor del mundo. Le vieron y le hablaron. Esta experiencia solitaria valió más que todas las filosofías y teorías científicas que los hombres han hecho sobre todos los siglos. Le vieron; escucharon su voz; sabían que él vivía; y no tenían que aceptar las ideas o hipótesis de otra persona en cuanto a ello. Pues, esta dispensación del cumplimiento de los tiempos está tan llena de los testimonios de hombres que han tenido experiencias verdaderas con Dios, que no hay necesidad de dudar. Y en igual manera pueden saber por sí mismos, porque mientras que ustedes estudian estas cosas y trabajan en la Iglesia, si oraren, será como les pidió el hermano Kírkham; el Señor les bendecirá con un conocimiento de estas cosas. Recibirán un testimonio, y sabrán que Dios vive, que el mormonismo es la verdad, que el Salvador tiene un ministerio moderno, y que nosotros somos una parte de él.

Sé mormón sin ningún temor
Aunque estés solo en tu fervor;
Ten un propósito firme, y con todo valor
Haz que lo conozcan, proclama su loor!

Yo pido humildemente en el nombre de Jesús. Amén.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s