Debido a que Él vino

“No existe mejor época que ésta, esta misma época de Navidad, para que todos nos dediquemos de nuevo a los principios que enseñó Jesús el Cristo”, dijo el presidente Monson. Habló de ver la comercialización anual de la Navidad, de cómo la Navidad cada vez es menos acerca de Cristo y más acerca de ventas, fiestas y regalos.

Aun así, el presidente Monson dijo: “La Navidad es lo que nosotros hacemos de ella. A pesar de todas las distracciones, podemos asegurarnos de que Cristo sea el centro de nuestra celebración. Si no lo hemos hecho ya, podemos establecer tradiciones navideñas para nosotros y para nuestra familia que nos ayuden a captar y mantener el Espíritu de Cristo”.

El presidente Monson dijo que cada año, cerca de la Navidad, lee la historia del nacimiento de Cristo, como se relata en el evangelio de Lucas. También lee Canción de Navidad, de Charles Dickens, y La mansión de Henry Van Dyke, y recuerda el cambio en el corazón que se produjo en Ebenezer Scrooge, y las lecciones acerca del verdadero significado de dar que aprendió John Weightman. Ambos personajes aprendieron que la recompensa en el cielo está basada en olvidarse de uno mismo, y no perseguir el lucro ni reconocimiento del mundo.

El presidente Monson nos rogó a cada uno que no simplemente pasáramos la Navidad, sino que la conserváramos en nuestro corazón y en nuestra vida.

“Porque cuando mantenemos el espíritu de la Navidad”, dijo, “mantenemos el Espíritu de Cristo, porque el espíritu de la Navidad es el Espíritu de Cristo. Eliminará todas las distracciones que nos rodean que menoscaban la Navidad y reemplazan su verdadero significado”.

El presidente Monson hizo entonces un resumen de los muchos dones que recibimos porque el Padre Celestial nos dio como regalo a su Hijo, enviándolo a la tierra como nuestro Redentor.

“Gracias a que Él vino a la tierra, tenemos un ejemplo perfecto a seguir. Al esforzarnos por ser más como Él, tendremos alegría y felicidad en la vida y paz cada día del año. Es Su ejemplo que, al seguirlo, hace que dentro de nosotros sintamos más bondad y amor, más respeto y preocupación por los demás.

Debido a que Él vino, nuestra existencia mortal tiene sentido.

Porque Él vino, sabemos cómo llegar a los que tienen problemas o están en peligro, estén donde estén.

Porque Él vino, la muerte ha perdido su aguijón, la tumba su victoria. Volveremos a vivir porque Él vino.

Porque Él vino y pagó por nuestros pecados, tenemos la oportunidad de ganar la vida eterna.

Porque Él vino, nos hemos reunido esta noche para adorarlo a Él, en lazos de hermandad y amor.

Que Su precioso espíritu esté con nosotros, y que Él siempre sea el centro de nuestras celebraciones y de nuestras vidas”.