Considerad la bondad y la grandeza de Dios

Cuando consideramos la bondad de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo, nuestra confianza en Ellos aumenta. Nuestras oraciones cambian porque sabemos que Dios es nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos. No buscamos cambiar Su voluntad, sino alinear nuestra voluntad con la Suya y asegurar para nosotros las bendiciones que Él quiere otorgar, siempre y cuando las pidamos. Anhelamos ser más mansos, más puros, más firmes, más como Cristo. Estos cambios nos hacen merecedores de más bendiciones celestiales.

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