La importante obra de esta dispensación es prepararnos para la segunda venida del Salvador

La Importante

Poco antes de Su crucifixión, Jesucristo instruyó a Sus discípulos sobre Su segunda venida. Estos le habían preguntado: «¿…qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?». Jesús les habló de las muchas señales que habría y después les relató algunas de Sus parábolas más importantes.

En la parábola de las diez vírgenes, el Maestro describió lo que pasaría cuando El viniera otra vez. Sus palabras son una advertencia para todas nosotros de que estemos preparados y tengamos en orden nuestra vida a fin de estar listos para salir a recibirlo cuando El venga.

De acuerdo con el progreso que haya logrado hacia la exaltación, cada una de nosotros podrá saber si está o no preparado para recibir al Salvador. El élder B. H. Roberts, que fue miembro del Consejo de los Setenta, además de teólogo e historiador, escribió lo siguiente: «Después de ingresar en el Reino de Dios… aprendiendo ‘línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí’, podrá asegurarse su salvación.

El carácter se puede purificar de sus imperfecciones sólo si se resiste una tentación hoy, se conquista una debilidad mañana, se abandonan las malas relaciones al día siguiente, y así sucesivamente, día tras día, mes tras mes, año tras año, se corta, se restringe y se arranca lo malo de nuestro carácter. La salvación se obtiene edificando el propio carácter sobre las leyes y ordenanzas del evangelio y, especialmente, con la ayuda directa del Espíritu Santo.

«Tampoco basta con limitarse a librarse de lo malo, sino que también hay que hacer lo bueno. Debemos rodearnos de circunstancias que sean compatibles con la sensible naturaleza del Espíritu Santo, no sea que lo ofendamos y se aleje de nosotros; porque si lo hace, se acaba el progreso espiritual y moral del hombre. Debemos cultivar sentimientos nobles llevando a cabo acciones nobles, que no tienen por qué ser grandiosas, puesto que al hombre común raramente se le presenta la oportunidad de hacer lo que el mundo considera extraordinario; sin embargo, todos los días se puede hacer algo noble; y tales acciones, cuando se realizan con la única mira de glorificar a Dios, nos llevan cada vez más cerca de lograr una armonía perfecta con Él».

Vivimos en los últimos días de los cuales se profetizó, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, que es un período de preparación para la segunda venida del Señor Jesucristo. Se nos han restaurado todas las llaves, bendiciones y promesas que Dios haya dado a Sus hijos en toda época de la historia. Nuestra sagrada misión es prepararnos y preparar al mundo para recibir al Salvador cuando El regrese.