La necesidad de una Iglesia

La necesidad de una Iglesia

Presidente Dallin H. Oaks
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Extractos: Mira el discurso completo

La necesidad de una Iglesia

La plenitud de la doctrina y sus ordenanzas de salvación y exaltación solo están disponibles en la Iglesia restaurada.

Mi mensaje de hoy tiene que ver con esas personas buenas y religiosas que han dejado de ir a sus iglesias o de participar en ellas. Cuando digo “iglesias”, incluyo las sinagogas, las mezquitas y otras organizaciones religiosas. Nos preocupa que haya disminuido la asistencia a todas ellas de manera significativa en todo el país.

La asistencia a una iglesia y la actividad en ella nos ayuda a llegar a ser mejores personas y una mejor influencia en la vida de los demás.

En la iglesia nos relacionamos con gente maravillosa que se esfuerza por servir a Dios, lo cual nos recuerda que no estamos solos en nuestras actividades religiosas. Todos necesitamos relacionarnos con otras personas, y las amistades en la iglesia son algunas de las mejores que […] podemos tener.

Los miembros que se abstienen de asistir a la Iglesia y que confían únicamente en la espiritualidad individual se distancian de estos elementos esenciales del Evangelio: el poder y las bendiciones del sacerdocio, la plenitud de la doctrina restaurada, y las motivaciones y oportunidades de aplicar dicha doctrina.

Además de sentir paz y gozo por medio de la compañía del Espíritu, nuestros miembros que asisten a la Iglesia gozan de los frutos de vivir el Evangelio, tales como las bendiciones de vivir la Palabra de Sabiduría o la prosperidad material y espiritual que se promete por vivir la ley del diezmo.

[L]a plenitud de la doctrina y sus ordenanzas de salvación y exaltación solo están disponibles en la Iglesia restaurada.