Reseña Histórica – Un día como Hoy 30 de septiembre

  • 30 de septiembre de 1978

La Iglesia sostiene la revelación por medio de la cual se le concede el sacerdocio a todo varón digno miembro de la Iglesia, sin tomar en consideración ni su raza ni su color (véase la Declaración Oficial—2).

Uno de los cambios más importantes que ocurrió durante la presidencia de Spencer W. Kimball fue la revelación sobre el sacerdocio (véase la Declaración Oficial 2, en Doctrina y Convenios).

El 1º de junio de 1978, el presidente Kimball se reunió con otros miembros de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles en una sala de un piso superior del Templo de Salt Lake. El presidente Gordon B. Hinckley, que estaba presente en esa ocasión como integrante del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo más adelante lo siguiente:

“El asunto de extender las bendiciones del sacerdocio a los varones de raza negra había estado en los pensamientos de muchas Autoridades Generales desde hacía varios años. Hubo Presidentes de la Iglesia que se refirieron a eso muchas veces, y se había convertido en un tema de preocupación particular para el presidente Spencer W. Kimball.

“Durante un tiempo considerable él había estado orando con respecto a esa cuestión tan seria y delicada. Había pasado muchas horas solo en aquella sala de un piso superior del templo, dedicado a la oración y a la meditación.

“En esa oportunidad presentó el asunto ante las Autoridades Generales presentes: sus Consejeros y los Apóstoles. Después de analizarlo, nos unimos para orar en circunstancias que eran en extremo sagradas. El presidente Kimball fue quien ofreció esa oración… El Espíritu de Dios estaba allí. Y por el poder del Espíritu Santo, el Profeta recibió la seguridad de que aquello por lo que oraba era correcto, de que había llegado el momento y de que las maravillosas bendiciones del sacerdocio debían extenderse a todo hombre digno, fuera cual fuese su linaje.

“Todos los hombres que estábamos en aquel círculo sentimos lo mismo por el poder del Espíritu Santo.

“Fue una situación tranquila y sublime…

“…Ninguno de los que estábamos presentes en esa oportunidad volvió a ser nunca la misma persona; y tampoco la Iglesia ha sido la misma”.

El anuncio de la revelación se hizo a través de una carta fechada el 8 de junio de 1978 y dirigida a todos los oficiales generales y locales de la Iglesia, poseedores del sacerdocio: “…todo varón que sea fiel y digno miembro de la Iglesia puede recibir el santo sacerdocio, con el poder de ejercer su autoridad divina, y disfrutar con sus seres queridos de toda bendición que de él procede, incluso las bendiciones del templo” (D. y C. Declaración Oficial 2).

El presidente Hinckley comentó: “La carta fue publicada para la Iglesia y para el mundo, y de más está contarles del efecto electrizante que causó, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella. Hubo gran emoción, con lágrimas de gratitud no SÓLO de parte de aquellos a quienes previamente se había negado el sacerdocio y que se beneficiaron de inmediato con el anuncio, sino también de muchos hombres y mujeres de la Iglesia, por todo el mundo, que habían sentido lo mismo que nosotros sentíamos con respecto a ese asunto”.

Unos tres meses después, el presidente Kimball dijo, refiriéndose a la revelación: “Una de las Autoridades Generales dijo ayer que lo que ahora tenemos representa uno de los cambios y bendiciones más grandes que jamás se hayan conocido… Aparte de unas pocas personas que siempre quieren oponerse, la gente del mundo ha aceptado este cambio con gratitud… Por eso, estamos muy, muy contentos, especialmente por aquellos que hasta ahora se habían visto privados de esas bendiciones”.