Un testigo viviente del Cristo viviente

Otra verdad reconfortante que se halla en el Libro de Mormón es que la expiación del Señor, aunque es infinita y universal en su alcance, es un don notablemente personal e íntimo, adaptado para cada uno de nosotros individualmente. Así como Jesús invitó a cada uno de los discípulos nefitas a palpar Sus heridas, Él murió por cada uno de nosotros, personalmente, como si ustedes o yo fuésemos la única persona en la tierra. Él nos extiende una invitación personal para venir a Él y recurrir a las maravillosas bendiciones de Su expiación.

La naturaleza personal de la expiación de Cristo se vuelve aún más real al considerar los ejemplos de hombres y mujeres notables del Libro de Mormón.

Leer discurso completo: Un testigo viviente del Cristo viviente