Vuestros talentos al servicio de Dios

1977 Conferencia de Área en la ciudad en la Paz, Bolivia
Vuestros talentos al servicio de Dios
por el élder L. Tom Perry
del Consejo de los Doce
Sesión General

L. Tom PerryMis queridos hermanos, ¡qué gran placer es estar en vuestro país! Hemos disfrutado mucho de vuestro espíritu, especialmente anoche, oyendo vuestra música y viendo vuestras danzas. Y mientras contemplamos el gran esfuerzo que habéis hecho para hacer posible esta conferencia, nos damos cuenta de que vosotros sois hacedores de la palabra y no solamente oidores. Hemos encontrado un gran espíritu en vuestro país, y eso es lo que quiere el Señor de vosotros.

¿Recordáis que cuando el Salvador estuvo en la tierra enseñó mediante parábolas? En el capítulo 25 de Mateo, Él nos relata una historia acerca de un señor que confiaba todas sus pertenencias a sus siervos, mientras viajaba por algún país lejano. Dos de los siervos eran fieles y multiplicaron tos talentos que el señor les había dado. Cuando regresó el señor les dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23).

Cuando magnificamos lo que el Señor nos ha dado, El añade aún más bendiciones a nuestra vida y esa es la manera en que encontramos gozo en la vida. Pero aquel que no fue fiel y escondió los talentos que el señor le dio no recibió nada del señor quien le dijo: “Siervo malo y negligente” (Mateo 25:26). Y le quitó lo que le había dado.

Esa parábola nos enseña una lección muy grande: si nosotros hacemos lo que el Señor requiere de nosotros, Él nos magnificará y nos hará progresar. Debemos dar oído a esta enseñanza.

Cada día debemos ser mejores que el anterior en todo lo que nos sea requerido hacer.

Ahora, mis hermanos, la obra en la que estamos involucrados es verdadera; Jesucristo es la cabeza de esta iglesia; Él ha llamado a un Profeta para guiarnos en estos días: el presidente Spencer W. Kimball. Yo os doy mi testimonio de que esto es verdadero y que el Señor dirige la obra de su Iglesia aquí en la tierra.

Que el Señor nos bendiga, que magnifiquemos nuestros talentos y edifiquemos su reino aquí en la tierra, lo ruego humildemente, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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