Isaías 40–49
“Consolad a mi pueblo”
Con la expresión “Consolad, consolad a mi pueblo”, el mensaje de Isaías adopta un tono lleno de esperanza. Después de advertir acerca del pecado, el cautiverio y la destrucción, el profeta anuncia que el juicio no constituye el final de la historia. Aunque Israel sufriría las consecuencias de haberse alejado de Dios, el Señor no abandonaría a Su pueblo. Su propósito seguía siendo rescatarlo, sanarlo y conducirlo nuevamente a Su presencia.
El consuelo que Dios ofrece no consiste simplemente en aliviar momentáneamente el dolor. Es la seguridad de que Él permanece fiel a Sus convenios y posee poder para transformar nuestra situación. El Señor conoce a cada uno de Sus hijos, escucha sus oraciones y fortalece al cansado. Cuando sentimos que nuestras dificultades son demasiado grandes, Isaías nos recuerda que Aquel que creó los cielos también puede sostenernos: “Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas” (Isaías 40:31). Seguir leyendo


































