Isaías 50–57
“Llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”
En Isaías 50–57 encontramos una de las revelaciones más profundas y conmovedoras acerca de Jesucristo y Su sacrificio expiatorio. Isaías presenta a un Libertador muy diferente del conquistador político que muchos esperaban. El Mesías no llegaría rodeado de poder militar ni vencería mediante la violencia. Vendría como un Siervo humilde, despreciado y afligido, dispuesto a entregar Su propia vida para rescatar a la humanidad del pecado, del sufrimiento y de la muerte.
Isaías declara que Cristo fue “varón de dolores y experimentado en quebranto” (Isaías 53:3). El Salvador no contempló nuestras aflicciones desde la distancia; voluntariamente descendió hasta lo más profundo de la experiencia humana. En Getsemaní y en la cruz tomó sobre Sí nuestros pecados, enfermedades, debilidades, temores y dolores. Por ello, no existe sufrimiento que Él no pueda comprender ni herida que se encuentre fuera del alcance de Su poder sanador. Seguir leyendo


































