Kent P. Jackson ofrece una perspectiva doctrinal profunda al afirmar que el mensaje central del Antiguo Testamento no es simplemente histórico o legal, sino eminentemente cristológico: todo en él apunta a Jesucristo. A través de un análisis de las Escrituras, el autor muestra cómo acontecimientos clave de la Pascua —como Getsemaní, el sufrimiento y la Resurrección— no solo cumplen profecías antiguas, sino que constituyen la esencia misma de lo que el Antiguo Testamento enseñaba mediante símbolos, figuras y promesas. Así, se invita al lector a reconsiderar este libro sagrado no como una colección de relatos aislados, sino como un testimonio coherente y anticipado del Mesías.
Además, el texto resalta que principios fundamentales como la fe, el arrepentimiento, los sacrificios del templo y las enseñanzas de los profetas estaban diseñados para preparar a los creyentes para comprender y aceptar la misión redentora de Cristo. Aunque muchos no conocieron plenamente Su identidad en su tiempo, vivieron conforme a verdades que reflejaban Su carácter y Su obra. En este sentido, el Antiguo Testamento encuentra su culminación en la Pascua de Resurrección, donde se revela el propósito divino de todas las dispensaciones: la salvación del género humano por medio de Jesucristo, el verdadero Cordero de Dios. Seguir leyendo




































