8 de marzo de 1975, Conferencia General de Área en Buenos Aires
Juventud, la fuerza de la Iglesia
por el élder Mark E. Petersen
del Consejo de los Doce
Apreciamos el privilegio de reunirnos con vosotros en esta conferencia.
La juventud de la Iglesia es fuerte en la fe y estamos agradecidos por ella.
Siempre es motivo de inspiración reunirnos con los jóvenes mormones, y así recibimos una nueva seguridad de que el futuro de la Iglesia es ciertamente brillante.
Es grandioso poder congregarnos de esta forma. Quisiera que fuera posible poder reunimos con toda la juventud de la Iglesia en una gran congregación, para poder así ver con cuántos jóvenes contamos en la Iglesia.
Mirad alrededor de vosotros y ved cuántos sois. Pensad en aquellos que no han podido venir a esta reunión y sumad su número al de vosotros que os encontráis aquí. Probablemente haya cinco veces más de los que hoy nos encontramos reunidos, que no han podido venir. Pensemos luego en la cifra de jóvenes de vuestra edad que tenemos en toda la Iglesia.
¿Sabéis cuántos hay? Aproximadamente 400.000 en toda la Iglesia. Vosotros representáis a algunos países, pero hay grupos similares en otros países sudamericanos ya que tenemos ramas en muchos lugares de este gran continente.
A través del mundo tenemos congregaciones de santos en 62 diferentes naciones. Esto significa que hay grupos de jóvenes miembros de la Iglesia que creen en el evangelio restaurado, en 62 naciones del mundo.
¿Veis ahora cuán fuerte es la Iglesia?
¿Y sabéis cuán rápidamente está creciendo? Por ejemplo, tenemos ahora 115 misiones en varias partes del mundo. Hace diez años teníamos solamente 74. En los últimos diez años nuestra población total ha aumentado en un millón de miembros. Hace diez años era de 2.400.000 y hoy es de 3.400.000.
En la actualidad estamos llevando a cabo trabajo misional en 60 naciones; hace diez años solo estábamos en 39.
Ahora tenemos casi 700 estacas de la Iglesia en naciones de Sudamérica a Escandinavia, de Sud África a Alaska, de los Estados Unidos a Australia y en las islas de los Mares del Sur.
Hace diez años teníamos solamente 412 estacas.
Hoy tenemos 18.000 misioneros regulares laborando en todas partes del mundo. Hace diez años teníamos solamente 7.000.
Hasta hace poco, la gente del mundo pensaba que todos los misioneros debían proceder de los Estados Unidos, y que ellos serían quienes debían llevar el evangelio al resto del mundo.
Ahora, bajo nuestro nuevo presidente de la Iglesia, Spencer W. Kimball, hemos sido instruidos de que todos los jóvenes, sin importar la nacionalidad, deben ayudar en la obra misional, y que especialmente todo joven digno de la Iglesia, bien preparado, debe salir a cumplir una misión.
Vosotros, jóvenes que os encontráis aquí hoy, debéis pensar en llevar a cabo misiones proselitistas regulares. Si no podemos llevar a cabo misiones en países extranjeros, por lo menos deberíamos vivir de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio y enseñarlo a nuestros amigos en nuestro propio país,
¿Y qué debemos decirles? Debemos decirles que el Señor ha hablado nuevamente en la actualidad y que toda una nueva revelación de Dios ha sido dada al mundo.
Esta revelación prueba que hay Dios; nos enseña aun que somos hijos de Él y que el hombre no procede en realidad de formas de vida inferiores. Nosotros somos en realidad progenie de Dios; somos su familia. Y aun más que eso, esta nueva revelación enseña, al igual que lo hace la Biblia, que nosotros podemos llegar a ser como Él es. Nuestro destino—siempre que vivamos de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio— es llegar a ser como El.
No pensamos que Dios sea un espíritu o influencia indefinida. Nuestra nueva revelación nos enseña que Él tiene forma humana, porque El hizo al hombre a su propia imagen y semejanza. Por lo tanto, el hombre se parece a Dios en la forma física.
Podemos decirles a nuestros amigos que Dios levantó a un nuevo profeta en la tierra. Su nombre era José Smith. A través de este Profeta el Señor restauró su verdadera Iglesia en los tiempos modernos del mismo modo que existía en los días de Pedro y Pablo. Otras iglesias han cambiado las verdaderas doctrinas y enseñanzas cristianas. Aun la simple ordenanza del bautismo fue cambiada.
Pero ahora, con esta nueva revelación, nuevamente tenemos la verdad. La verdadera Iglesia ha sido restablecida y el verdadero evangelio restaurado, por lo cual nuestras ordenanzas pasan a ser enteramente válidas.
A menos que los hombres se encuentren en realidad en posesión del verdadero sacerdocio, sus ordenanzas y enseñanzas no son válidas, porque nadie puede actuar en el nombre de Dios sin la autoridad de Él, del mismo modo que nadie puede actuar en un gobierno civil sin la debida autoridad dada por el pueblo.
Cuando les hablamos a nuestros amigos acerca del Evangelio, podemos decirles que el vivir de acuerdo al mismo nos proporciona gozo, salud y fortaleza.
Hablemos por un momento acerca de la salud. Como sabéis, nosotros tenemos la Palabra de Sabiduría.
Esta es una de las revelaciones de Dios.
Quisiera mencionaros algunos puntos interesantes:
Le enseñamos a nuestro pueblo que no debe fumar. El fumar causa cáncer al pulmón, tal como todos sabemos, ¿pero sabéis qué enfermedades puede provocar al corazón el hábito de fumar? La gente que fuma dos o más paquetes de cigarrillos por día, duplica sus posibilidades de contraer afecciones cardíacas.
El tabaco causa bronquitis y otras enfermedades respiratorias. El número de personas que sufren estas enfermedades es el doble entre los fumadores, que entre los que no fuman.
¿Tenéis algunos de vosotros problemas de sinusitis? ¿De congestión nasal? Hay un porcentaje tres veces mayor de fumadores entre personas que sufren este tipo de enfermedades.
Mucha gente sufre de úlceras estomacales, de las cuales el doble son fumadores.
Uno de los aspectos más importantes del vicio de fumar, es que constituye la causa por la cual mucha gente falta al trabajo como consecuencia de una salud pobre.
Un reciente estudio demostró que el número de personas que falta al trabajo por enfermedades es un 20% más alto entre los fumadores que entre los que no lo son.
Condiciones similares surgen como consecuencia de la ingestión de bebidas alcohólicas.
El licor causa daño al cerebro; úlceras estomacales; enfermedades al hígado que pueden ser fatales; hace que muchas personas permanezcan enfermas en su casa o cuidando de sus borracheras en lugar de ir a trabajar; el alcoholismo causa divorcios; es el elemento que contribuye en forma mayor tanto al crimen como a la inmoralidad.
En los Estados Unidos, las enfermedades hepáticas—provocadas como consecuencia de bebidas alcohólicas— son en importancia, la novena causa de muerte en todo el país.
Un interesante estudio realizado recientemente, dio a conocer que entre los mormones que viven en los Estados Unidos, las muertes provocadas por el cáncer se encuentran entre las estadísticas más bajas de toda la nación.
El estudio informa que este es el resultado directo de las enseñanzas de la Iglesia en contra del uso del tabaco y del licor.
Una de las grandes bendiciones que recibimos por la obediencia a las enseñanzas del Evangelio, es la de ser conscientes de los peligros del pecado de la inmoralidad.
Como sabéis, el Señor nos enseña que no debemos cometer el pecado sexual. La castidad es vital para nuestra salvación en el reino de Dios; se trata de una ley divina.
El sexo no debe usarse para lograr un entretenimiento ilícito. La relación sexual no es para los solteros; el sexo debe ser mantenido en toda su pureza. Muchos de los líderes de nuestra Iglesia han dicho que es mucho más importante para nosotros proteger nuestra castidad que nuestra propia vida; que es mejor morir en defensa de la virtud y morir limpios, que vivir una vida inmunda.
El pecado sexual provoca grandes trastornos sentimentales, desilusión y espantosas enfermedades.
Los jóvenes jamás deben participar en tales prácticas. Como Santos de los Últimos Días, debemos permanecer limpios. Ningún joven debe intentar tocar el cuerpo de una jovencita; ninguna jovencita debe permitir que su amigo o novio se tome tales libertades.
El Salvador dijo lo siguiente: «Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.» (Mateo 5:28).
Pensad en esto con respecto al manoseo. Nuevamente en esta revelación moderna, Él dijo: «El que mirare una mujer para codiciarla negará la fe, y no tendrá el espíritu; y si no se arrepintiere, será expulsado.» (D. y C. 42:23.) Pensad en esto con respecto al manoseo.
Yo os pregunto: ¿Podéis acaso perder vuestra castidad de a poco? ¿Podéis perder vuestro dinero de a poco? Cuando los jóvenes se manosean, es entonces cuando pierden parte de la virtud.
Satanás sabe que el sexo es sagrado y él va a esforzarse siempre en contaminarlo, donde y cuando pueda hacerlo. El hará que penséis que podéis participar en estas cosas y escapar a la pena, y esto puede destruiros.
¿Y qué es el destino? Como hijos de Dios, tenemos como destino la gran oportunidad de llegar a ser como Él es. Pero solamente los puros y fieles podrán alcanzar esa meta. Todos los inmundos tendrán que arrepentirse y purificarse. Por terrible que sea el pecado del sexo, teniendo que evitarlo tal como debemos, si por cualquier circunstancia alguno ha caído en esa clase de tentación, aún así existen esperanzas. Si nos arrepentimos y por el resto de nuestra vida hacemos lo correcto, Dios nos perdonará. Quisiera leeros lo que Él dice al respecto: «Mas perdonarás al que haya cometido adulterio si luego arrepintiéndose de todo corazón lo deshecha, y no lo vuelve a hacer.» (D. y C. 42:25.)
Hay un capítulo en el libro de Ezequiel de la Biblia, el capítulo 18, que habla sobre este sujeto. En el mismo, el Señor dice que el pecador debe arrepentirse de todas sus transgresiones y no volver a hacerlas, y de ahí en adelante guardar los mandamientos de Dios; que de este modo sus pecados jamás le volverán a ser mencionados y será perdonado.
La maternidad le sigue en importancia a la divinidad. La paternidad es similar. Deben mantenerse puros. El uso del sexo debe ser solamente bajo las restricciones y regulaciones que Dios mismo ha establecido. Él le dio a Adán y a Eva las ligaduras del sagrado matrimonio antes de mandarles que tuvieran hijos. Este es el molde que todos debemos seguir.
¿Podéis ver el motivo por el cual Dios salvaguarda de tal modo la castidad? ¿Podéis ver por qué Satanás utiliza todos los medios disponibles y a su alcance para contaminarla? Por lo tanto jóvenes, hagamos de la castidad la meta principal de nuestra vida, para ser fíeles, virtuosos y limpios. No puede haber éxito sin estas virtudes.
Ahora quisiera mencionar algo más que es vital para nuestro éxito.
Una de las grandes dificultades con muchos jóvenes es que no interpretan correctamente a sus padres, así como los motivos que ellos tienen para tratar de ayudarles a pasar por el camino de la vida y el mundo.
No cometáis el error de suponer que vuestros padres quieren interferir con vuestra felicidad o quitaros vuestra independencia personal que Dios os ha dado; ningún padre común y corriente piensa en tales cosas. Ellos no tienen el deseo de vivir vuestra vida por vosotros.
Pero al mismo tiempo, vosotros deberíais comprender que vuestros padres son los mejores amigos que tenéis. Ellos hacen y harán por vosotros más de lo que cualquier otra persona podría hacer. Si hay que hacer sacrificios por vosotros, nadie los hará con tanta buena voluntad ni alegría como vuestros padres.
Por lo tanto no guardéis ideas equivocadas acerca de vuestros padres. Aprended a verlos y comprenderlos tal como son. Aun cuando los conozcáis íntimamente, no despreciéis la habilidad que ellos tienen para ayudaros. Tal vez ellos mismos no tengan tanta educación universitaria como la que os han dado a vosotros, y tal vez no comprendan todas las reglas de química o matemáticas, pero cuando se trate de asuntos relacionados con el bien o con el mal, de felicidad y problemas, ellos saben y son vuestros mejores consejeros.
¿Desecháis la guía de vuestros padres? ¿Qué pensaríais entonces acerca de ellos si en lugar de daros consejos no os los dieran, dejándoos enteramente desamparados? ¿No pensaríais acaso que estarían fallando en sus responsabilidades paternas?
Ninguno de vosotros justificaría a una madre que le permitiera a su pequeño hijo tocar una cocina caliente o caminar por el borde de un muelle rodeado de profundas aguas, sin hacer ningún esfuerzo por salvar al niño.
¿Cuán grande creéis que es la diferencia entre dar consejo y protección en casos como esos y aconsejar al mismo niño en su etapa adolescente, cuando los peligros son mucho peores que la cocina caliente a la cual tuvo que enfrentarse?
¿Es acaso diferente el motivo que provoca el consejo? ¿Ama ella a su hijo menos ahora? ¿Es acaso la madre menos capaz de aconsejar a un joven de 16 años que a un niño de 3? ¿Acaso la madre no pasó por las mismas etapas que el mismo niño y no comprende mucho mejor que él los peligros que en su inexperiencia le acosan en cualquier situación?
Habiendo vivido más tiempo que sus propios hijos y habiendo pasado a través de las varias etapas por las cuales pasan ahora sus hijos, los padres se encuentran en una posición admirable de aconsejarlos.
Mediante su mayor experiencia, ellos han descubierto que hay muchos peligros en la vida aparte de los daños físicos. Han aprendido que la verdadera felicidad se encuentra inseparablemente unida con la buena conducta; que el crimen no es bueno en ninguna de las etapas de la vida y que para ser realmente felices debemos obedecer y vivir de acuerdo a estas normas.
Jóvenes, vuestro comportamiento actual determinará en gran manera el grado de felicidad o de desventura que cosecharéis más tarde en la vida. No es inteligente desobedecer las reglas de la buena conducta, así como no lo es violar las leyes del país.
Siendo un proscripto de las reglas del buen vivir, es tan inconveniente y falto de criterio como lo es el mismo crimen. Tienen todo para perder y nada para ganar, aquellos que andan en malas compañías. Tienen todo para perder y nada para ganar aquellos que tienen hábitos malignos y deshonestos.
Tienen todo para perder y nada para ganar en la ebriedad y en la inmoralidad. Tienen todo para perder y nada para ganar aquellos que ignoran a Dios.
¿No es esto pues lo que vuestros padres han estado enseñándoos? Entonces creedles porque es verdadero. Respetad el consejo que ellos os dan.
Por vuestro propio bien, no os pongáis en contra de vuestros mejores amigos, sino amadles y honradles y seguid la dirección que ellos os den.
Si así lo hacéis, viviréis más tiempo y seréis más felices. Es lo verdaderamente inteligente que podréis hacer.
En algunos casos en que tanto el padre como la madre hayan escogido ellos mismos el mal camino, es lícito que vosotros no lo sigáis. Pero entonces podréis ir a vuestro obispo o presidente de rama, de los cuales podréis recibir buenos consejos. Recordad que el obispo es el padre del barrio y que el presidente de rama lo es de la rama. Y si por cualquier cosa vuestro padre realmente se ha perdido y no tiene la autoridad para aconsejaros correctamente, id al padre del barrio o de la rama.
Recordemos siempre quiénes somos; que somos hijos de Dios.
Recordemos que podemos llegar a ser como Él es; que ese es nuestro destino.
Recordemos que somos Santos de los Últimos Días, que pertenecemos a su verdadera Iglesia que ha sido restaurada en estos últimos días.
Recordemos también que la verdadera felicidad en esta vida y la salvación en la vida venidera, la lograremos sólo si vivimos de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio y si somos fieles miembros de la Iglesia.
Oro por esto, en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.
























