Capítulo 12
EL SERVICIO AL PROJIMO
«y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro ,» (Mateo 20:27)
Con estas palabras Jesús nuevamente parece colocar las cosas de valor en orden inverso. Para ser fuerte, uno tiene que ser débil; para ser el principal, uno debe ser el menor de todos. Esta enseñanza es completamente distinta de la filosofía de que en la fuerza está el derecho. Con razón tropieza con dificultades el joven que búscala grandeza. Unos dicen: «Para ser grande, debes realizar algo.» Otros exclaman «Para ser grande, debes servir.» Teniendo en cuenta la discusión del capítulo anterior, la primera amonestación insta al joven a buscar la grandeza valiéndose de un motivo egoísta: el deseo de ser reconocido personalmente; la segunda amonestación aconseja al joven a buscar la grandeza por medio del motivo altruista, a saber, el deseo de servir a la humanidad, Para mantener el equilibrio debido en su vida, este joven tendrá que aprender a combinar estos motivos en igual proporción. Continuemos la discusión del capítulo anterior.
La Necesidad de Trascender los Limites de la Familia. ― Con demasiada frecuencia se cría el niño en una casa donde se sigue el sistema de «mi esposa y yo, mis dos hijos, y se acabó.» Se enseña al hijo a respetar a sus padres, a obedecer los deseos de ellos y a no ser egoísta hacia su hermana. Pero se le insta a ser mejor estudiante que el joven que vive a la otra puerta. Se le anima a tocar el violín mejor que el joven que vive enfrente, a fin de que sea escogido él, y no el vecino, para tomar parte en el programa de la escuela. Se le requiere usar mejor ropa que el muchacho sin instrucción que vive en seguida, y se le dice que no se junte con él. Dentro de la casa, este joven es orientado por motivos altruistas, pero cuando se halla afuera, es guiado por el egoísmo. Desgraciadamente sus hechos altruistas no le ayudan a combinar su vida dentro de su casa con su vida en la comunidad. Cuando haya crecido, este joven probablemente se manifestará altruista hacia su familia y quizá aún mostrará esta actitud hacia otros en una manera impersonal por medio de instituciones caritativas, pero en estas cosas no tendrá un interés verdadero en los seres humanos ni el porvenir de la humanidad.
El Ejemplo del Estudiante. ― Siempre se puede derivar la satisfacción del desarrollo personal. Pero raras veces nace el gozo de esta realización, si la vida entera se limita a esforzarse por lograr este sentimiento de dignidad personal. Hace unos años vino un estudiante a entrevistar al autor para pedirle un consejo. Dijo: «No sé qué me pasa. Siempre me ha gustado estudiar toda mi vida. Mi educación primaria, secundaria y mis estudios en la universidad hasta la fecha han sido la fuente de casi toda mi felicidad. Pero recientemente me siento fastidiado con mis lecciones. No tengo interés en mis clases. Tengo que forzarme a estudiar a fin de salir bien en mis exámenes. Para mí es una experiencia nueva y terrible porque siempre me ha gustado estudiar. Quisiera que me ayudara a salir de esta actitud mental, porque estorba mi carrera.»
¿En qué manera podría yo ayudarlo? ¿Qué le había pasado? Basé mis consejos en el principio cristiano de que siempre nace el gozo cuando el interés en uno mismo es combinado con el interés en otros; cuando el «yo» se pierde o se confunde en servir a Dios y la humanidad; cuando la meta de la vida no tiene por objeto solamente el «yo», sino otros. El estudiante y yo convenimos en que podría servir a otros con la información que por tanto tiempo había estado acumulando para lograr su desarrollo personal. Este plan logró el éxito. El estudiante una vez más ha reanudado sus aspiraciones. Ha aprendido la importante lección de que sí él desea ser feliz, no sólo debe perfeccionarse bajo la influencia de una aspiración noble, sino que también debe dar de esta perfección al servicio de Dios y la humanidad.
El Ejemplo del Misionero. ― Cierto misionero dijo a su presidente: «Cuando vuelva a casa y sea llamado para dar un informe de mi misión, no voy a decir a la congregación que los dos años que pasé en la obra misionera fueron los años más felices de mi vida. Estoy seguro que los misioneros que vuelven a casa dicen esto más bien por costumbre. Siempre que han dado sus informes, los misioneros han dicho esto, y el misionero siente que no está rindiendo un informe completo si no dice esto.»
Cuando el misionero recibió su relevo, el presidente de la misión le preguntó si tenía algo que decir, «Cuando llegue a casa, contestó el misionero, y se me conceda la oportunidad de informar a los miembros de mi rama acerca de mi misión les diré que los dos años más felices de mi vida han sido los que pasé en la misión. Me acuerdo de lo que dije más de un año, pero sé que no estaría diciendo la verdad si no les hiciera saber el gozo que he encontrado en el campo de la misión, De hoy en adelante, cada vez que oiga a un misionero hablar de sus dos años de felicidad verdadera, aceptaré sus palabras como verídicas, y no dudaré de ellas como lo hacía antes de cumplir mi misión.»
¿Qué fue lo que sucedió en la vida del misionero que por completo cambió su punto de vista? Por lo general el misionero recibe de su casa apenas lo suficiente para comer alimentos sencillos y sanos, vestirse modestamente y vivir en un lugar respetable y cómodo pero no lujoso. Esta seguridad que tiene de obtener las cosas materiales, aunque no constituyen la fuente de una vida gozosa, sin embargo la apoyan y permiten que el misionero dedique toda su energía al servicio de la Iglesia. Este sostenimiento físico, que viene como resultado del sacrificio de sus padres y parientes, es un factor importante que contribuye a su vida feliz, pero no se debe considerar que es el fundamento de este gozo. Por consiguiente, para hallar la fuente de la felicidad del misionero, debemos buscar en los otros campos de donde derivan los motivos de la vida.
El misionero indudablemente halló satisfacción en su desarrollo personal, A fin de predicar el evangelio, lo estudió; para poder tratar a la gente debidamente, tuvo que estudiar la naturaleza humana; para lograr el éxito en las ramas de la misión, tendría que familiarizarse con la organización de la Iglesia y mantener la actitud debida si acaso era llamado a dirigir. De manera que hubo suficiente oportunidad para la perfección de la persona en todas las fases de la vida del misionero,
Pero también tenía a la mano la oportunidad de servir. Todos los días apartaba de sí el interés en su persona para servir a otros en la rama, en las reuniones con sus investigadores, mientras iba de puerta en puerta repartiendo folletos, cuando hablaba en las esquinas de las calles y rendía servicio en muchas otras maneras. Sentía mucho gozo porque los motivos principales de su vida se habían combinado para formar un solo conjunto. Se ve claramente en esto la causa de la feliz actitud mental de este misionero.
El Programa de la Iglesia. ― Cualquiera que sea el programa de la Iglesia, si ha de producir el gozo, debe proveer la oportunidad para combinar los motivos fundamentales de la vida. En primer lugar, el programa debe inculcar en los miembros el sentimiento de su bienestar físico. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días logra esto por medio de su Programa de Beneficencia.
En segundo lugar, el programa de la Iglesia debe proveer amplia oportunidad para el desarrollo personal. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días mantiene un sistema educacional y un programa de instrucción religiosa en sus varios grupos o quórumes del Sacerdocio, así como en las varias organizaciones auxiliares. En tercer lugar, el programa de la Iglesia debe ofrecer amplias oportunidades para servir. Esto se hace en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días brindando a hombres y mujeres la oportunidad de servir como misioneros, extendiendo a todos los hombres de la Iglesia, mayores de doce años, la oportunidad de servir en el Sacerdocio y dando a las mujeres y niños de la Iglesia muchas oportunidades grandes para servir. De modo que la Iglesia «mormona» reconoce que el gozo en la vida se logra por medio de dar del «yo» perfecto a otros. «Y el que quisiere de entre vosotros ser el primero, será vuestro servidor.»

























Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas
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Gracias por mandar discusos que ayudan en momentos difíciles GRACIAS
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Buenísimo los discurso
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Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos
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Esta bien gracias
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Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?
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