Capítulo 13
LA CONSAGRACION A LA CAUSA
DE LA SALVACION HUMANA
«Porque el que quisiere salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mi y el evangelio, la salvará.» (Marcos 8:35)
En las últimas dos lecciones se ha recetado el servicio a otros como remedio contra el interés desmedido en sí mismo, De manera que sería fácil aceptar el principio del servicio simplemente como parte necesaria del desarrollo propio como medio de salvar la vida que de lo contrario se habría desequilibrado. Sintiendo que estos motivos altruistas podrían utilizarse con fines egoístas, Jesús advirtió: «Por qué el que quisiere salvar su vida, la perderá.» Una vez más parece que Jesús coloca en orden inverso las cosas que en la vida se consideran sumamente importantes, Según él, salvar quiere decir perder, pero perder quiere decir salvar, «Y el que perdiere su vida por causa de mí y el evangelio, la salvará.» El énfasis, la consagración, debe fundarse en el hecho de perder. Jesús siempre colocaba al principio lo que era primero. El esfuerzo que se hace por salvar en lugar de perder será inútil porque, para poder verdaderamente salvar, es necesario perder.
La Consagración al Bien Común. ― «Una de las verdades más profundas que tiene que ver con la vida moral queda encerrada en la declaración: El que quisiere salvar su vida, la perderá, Estas palabras, en términos religiosos, encierran el principio de la consagración del individuo a la grande causa de la salvación humana, o, en términos éticos, al bienestar y progreso humanos. Es cosa bien comprobada en la experiencia humana que el que busca el placer (como meta de la vida) no puede hallarlo. El resultado final de esta vida es generalmente todo lo contrario del placer. También parece ser cierto que no se logra el más alto grado de carácter moral cuando se busca directamente. Esta actitud mental es demasiado subjetiva; se opone directamente al objeto que se desea. Consideremos como ejemplo el caso de un joven que tiene la loable ambición de desarrollar su propia personalidad, pero que está obsesionado con ese deseo a tal grado que es en lo único que piensa. Cuando se le pide que rinda algún servicio social o religioso, lo primero que se pregunta a sí mismo no es ¿cuánto bien puedo lograr si cumplo con este llamamiento? sino ¿en qué modo me beneficiaré? Esta actitud mental quizá no podrá tacharse de auto justificación. Tal vez será mejor decir que constituye un esfuerzo hacia un egoísmo justo (que es, desde luego, un término contradictorio), causado por asumir actitudes mentales contrapuestas. Nadie puede alcanzar un alto grado de justicia, bondad o virtud a menos que se consagre a buscar el mayor beneficio para el género humano, Ninguna persona grande desarrolló jamás su carácter noble ocupándose primera o principalmente en su propio desarrollo. Todos los personajes históricos real mente notables, desde el punto de vista de la moralidad y la religión, han alcanzado esa posición por haberse consagrado al servicio del prójimo. Esto suele representarse en la consagración de todo lo que uno posee a una causa noble que tiene que ver con el triunfo de principios rectos o de la libertad humana sobre los principios que tienden a desmoralizar el género humano o las prácticas que resultan en la opresión y esclavitud de los humanos.» (Moral Teachings of the New Testament, por Milton Bennion, págs, 69-70)
La Identificación del «Yo» con Alguna Causa Grande y Buena. ― «El profesor Josiah Royce en su obra, Philosophy of Loyalty (La Filosofía de la Lealtad), desarrolla muchas fases de este punto de vista. Esta filosofía indica la necesidad que cada individuo tiene de identificarse con alguna causa grande y buena, una causa en la cual puede perderse en un esfuerzo cooperativo por lograr algo que sea de máximo valor y a la misma vez para el bien común de todos. Hasta que el joven puede subordinar sus ambiciones personales a una causa como esta, hasta entonces descubre la mejor y más elevada parte de su ser. Este resultado es como un producto secundario de actividades que ha orientado hacia un propósito que trasciende el estar pensando en sí únicamente. Una de las ilustraciones negativas más impresionantes de esta verdad que se encuentra en la literatura, es la historia evangélica del joven que vino a Jesús para que lo aconsejara tocante a lo que tendría que hacer para ser más perfecto. La actitud de este joven es semejante a la del que quiere salvarse a sí mismo, mas no puede tolerar que sea alterada su propia comodidad o conveniencia haciendo el esfuerzo por salvar a otros.» (Moral Teachings of the New Testament, por Milton Bennion, Págs, 70-71)
Se Precisa Dar Sin Recompensa. ― «La doctrina de la consagración al bienestar común tropieza ocasionalmente con la doctrina de satisfacer uno su propio interés por medio de la educación. Los que creen en esta doctrina admiten el principio de servir al prójimo, pero solamente porque reacciona benéficamente en favor de ellos; de manera que el desarrollo o mejoramiento de sí mismo viene siendo el motivo del servicio que uno rinde a otros. Evidentemente esta actitud se opone directamente a la amonestación de Jesús, de que uno debe trabajar sin recompensa. Desde un punto de vista puramente empírico, el principio de buscar su propio interés por medio de la educación no puede reemplazar la consagración al bienestar general, porque inherentemente contiene ese elemento de egoísmo que impide el grado más elevado del desarrollo moral. De hecho, se omite por completo el principio del amor hacia el prójimo. Por lo contrario, se manifiesta claramente la suposición de que uno no tiene interés verdadero en sus semejantes; no está sino valiéndose de las debilidades y desgracias de sus compañeros para desarrollar, por ese medio, su propio carácter. Los beneficios, si acaso los reciben dichos compañeros, serán solamente incidentales en lo que respecta a las necesidades del benefactor. Semejante actitud manifestada por un joven sin experiencia se puede perdonar sin mucha dificultad; con toda probabilidad modificará su actitud con los años; pero cuando se manifiesta en un hombre de años y de experiencia, que religiosa y perpetuamente está interesado en su propia salvación personal y que, si no fuera por esto, ningún caso haría de las normas y obligaciones morales, tal actitud es todo lo contrario de la religión y moralidad genuinas.» (Ibid. , págs, 69-70)
Dando Servicio a Todos. ― Si se trata de una consagración verdadera al bienestar común, no debe haber distinción porque unos son ricos, otros pobres, unos blancos, otros negros, unos son amigos, otros son enemigos. La lucha por el alimento, la ropa y un lugar donde vivir, la competencia por los empleos y el prestigio, la lealtad fanática a la familia y la comunidad, la agresión nacionalista estas cosas tienden a alejarnos de una hermandad universal, y a menudo nos hacen concluir que Dios es partidario, que es amigo de nuestros amigos, y enemigo de nuestros enemigos.
Para orientar nuestra actitud, Jesús aconsejó: «Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Más yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.» (Mat. 5:43-44)
Estas son palabras sencillas y claras. Son la Carta Magna de un orden mundial genuino. Creyendo nosotros que «Jesús es el Cristo, el eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones», aceptamos esta Carta Magna y declaramos que no se puede fundar un orden mundial genuino y verdadero a fuerza de las armas y a base del odio. Jesús quiere que seamos transformados de bestias a santos por el poder del amor. Desea ver transformada la selva en el reino de Dios por medio del amor hacia el enemigo.
Jesús nos dice que es fácil amar a un amigo. Hace resaltar el hecho de que la capacidad para amar se puede medir, no por el amor que se manifiesta hacia el amigo, sino el amor que se tiene por el enemigo. El realista arrogante y bélico declara: «Es un idealismo estúpido. Los imperios, las esferas de influencia y el poder mundial se fundan y siempre se han fundado sobre el odio hacia el enemigo. Lo superior debe dominar a lo inferior.»
Pero este mismo así llamado realista tendrá que admitir que los imperios basados en el odio siempre han fracasado. Aunque al principio parecen tener éxito, siempre se han derrumbado bajo el empuje de las fuerzas discordantes por dentro y la presión superior por fuera. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que se continúe el experimento que siempre ha fracasado, de querer fundar un orden mundial por medio del odio y la opresión? Jesús propone el experimento del amor, la fundación de una hermandad mundial por medio del amor y el servicio. Tengamos fe en su experimento. Los resultados del odio, en lugar del amor, de la explotación en lugar del ser vicio, han sido sumamente negativos y destructivos. Para la salvación humana se requiere una consagración de amor y de servicio basada en esta verdad eterna: «El que perdiere su vida por causa de mí y el evangelio, lo salvará.»

























Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas
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Gracias por mandar discusos que ayudan en momentos difíciles GRACIAS
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Buenísimo los discurso
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Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos
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Esta bien gracias
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Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?
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