Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

Capítulo 15
LA VIDA QUE TRASCIENDE LA JUSTICIA APARENTE

«. . . diezmáis la menta, y el eneldo y el comino, y habéis dejado lo más importante de la ley: la justicia, y la misericordia y la fe; esto era menester hacer, sin dejar de hacer lo otro.» (Mateo 23: 23)

La pasión dominante de la vida de Jesús era la justicia: Un entusiasmo sano era el espíritu que daba vida a su obra. No podía exigir menos de sus discípulos; si hubiese aceptado mayor libertad en cuanto al entusiasmo, la justicia y la devoción, aquello habría debilitado su ejemplo, dirección y amor. Él iba a ofrecer y exigir sólo lo mejor. Él quería que nosotros levantásemos la cruz y la lleváramos con determinación; que purificásemos nuestros corazones expulsando de ellos todo fingimiento e hipocresía; que pusiéramos la mano al arado sin volver atrás. Debe haber una devoción absoluta a la verdad y la justicia, una demanda inflexible de que haya justicia tanto por dentro como por fuera de la persona.» ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que de fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.» (Véase Mat. 23: 13-33; Luc. 11:37-44)

La Justicia Se Identifica con la Manifestación Exterior. ― De las varias maneras de evaluar principios así como personas, que tratamos en el Capítulo 14, se recomendó el pragmatismo, es decir, el método de juzgar la verdad de cualquier doctrina científica, moral o religiosa, fundándose en sus aspectos prácticos, como el más efectivo en el campo de la conducta humana, Jesús recomendó que se empleara este método cuando dijo: «Así que, por sus frutos, los conoceréis.» El fruto final, como El plenamente lo reconoció, no es sino el resultado del crecimiento, Este crecimiento o desarrollo, no el fruto, es lo que produce la justicia; ésta no es sino la identificación o seña de la justicia. Pero es fácil identificar la justicia con el fruto, y de ese modo nutrir la fruta sin cultivar el árbol que la produce, o pasar por alto la tierra, el agua, el sol y aun el hortelano, que hacen crecer el árbol. Faltando esta previsión, sería como si el niño tratase de convertir un pino en naranjo tan solo por atar naranjas en sus ramas, o si como una mujer quisiera tener un jardín sin hacer más que poner las flores ya cortadas en floreros.

Indudablemente Jesús reconoció entre las personas de aquel tiempo algunas que eran sinceras y no podían ver más allá de las manifestaciones exteriores de la justicia. El habito de identificar la justicia con estas señas exteriores estaba tan arraigado en sus pensamientos y hechos, que aceptaban como principio, el que un pino pudiese ser transformado en naranjo si colgaban naranjas en sus ramas. O en términos menos simbólicos, creían que podrían hacer justa la, vida si tan sólo aparentaban ser justos. Dirigiéndose a ellos, Jesús les dijo: «¡Insensatos y ciegos! porque ¿cual, es mayor? ¿El oro o el templo que santifica el oro?» (Mat, 23: 17) Y nosotros añadimos: ¿La naranja, o el árbol que produce la naranja? ¿Las señas de la justicia o la vida que produce las señas? «Necios, ¿el que hizo lo de afuera, no hizo también lo de dentro?» (Luc. 11:40)

Y examinando detenidamente nuestras vidas, veremos que ha habido acciones en nuestra conducta que sólo pueden explicarse si reconocemos que también nosotros hemos identificado la justicia con la manifestación exterior. Por ejemplo, ¿sentimos que hemos asistido a una reunión cuando sólo estuvimos presentes corporalmente? ¿Consideramos que hemos participado del sacramento tan sólo porque hemos extendido la mano, y tomado y comido el pan? ¿Inferimos que hemos nacido de nuevo sólo porque hemos sido sepultados en las aguas del bautismo? ¿Deducimos que somos justos en todas las cosas si nos abstenemos del licor, el tabaco y las bebidas calientes? ¿Damos por sentado que hemos orado sólo por haber pronunciado unas palabras?

Énfasis en la Justicia Exterior Porque es Más Evidente. ― Aun cuando una persona reconoce plenamente tanto la justicia interior como la exterior, es muy fácil tener tendencia a prestar mayor atención a las señales exteriores. Jesús se daba bien cuenta de ello cuando dijo: «Diezmas la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, esa saber, el juicio y la misericordia y la fe.» Una persona puede saber cuándo ha pagado el diezmo de la menta, y asimismo pueden estar enterados de ello su familia, el sacerdote y los vecinos. Estas acciones físicas «era menester hacer, y no dejar lo otro.» Pero lo otro, la justicia, la misericordia y la fe son cosas tan engañosas; son difíciles de reconocer, cuesta tanto evaluarlas y es difícil el hacer que los otros se enteren de ellas. Por lo demás, para muchos las manifestaciones exteriores son evidencia de una justicia interior, ¿por qué, pues preocuparse demasiado?

Y así escuchamos los sermones de manera indiferente y, si tal nos parece, nos dormimos; no importa, ya hemos estado en la Iglesia. Participamos del sacramento con alguna reverencia, pero hablamos a nuestros amigos mientras lo están pasando a otros, si alguna idea interesante nos viene repentinamente al pensamiento; que importa, ya hemos participado de los emblemas. Sabemos que la fe y el arrepentimiento deben preceder el bautismo, y en ocasiones hemos intentado nacer de nuevo, no obstante, nunca hemos permitido que el Espíritu Santo fuera nuestro constante compañero; ¿pero por qué inquietarnos? Nuestras amistades saben que hemos sido bautizados. Hemos observado la Palabra de Sabiduría a pesar de que quizás hayamos sido intratables y egoístas; aun así, ¿por qué acongojarnos?

Aparentamos ser justos conduciéndonos de la manera que nuestros amigos esperan ver. Oramos regularmente, pero la mayor parte de nuestras oraciones no consisten más que en pronunciar palabras; no obstante, damos la apariencia de orar, ¿y acaso no son las cosas visibles las que cuentan más en público? ¡Es tan fácil para un seguidor de Jesús indiferente y descuidado tratar de guardar las apariencias haciendo buena muestra de las señas exteriores de la rectitud! Jesús quiere que tomemos la cruz con determinación; y de mañera incondicional exige una justicia que no sólo se muestre por fuera, sino que también exista interiormente.

Lobos con Vestidos de Oveja. ― Pero todas estas apariencias exteriores de la justicia pueden usarse como palio para cubrir la iniquidad. Este es el artificio que emplea una tercera clase de personas. Las primeras que consideramos se engañaban; las segundas eran descuidadas e indiferentes; pero estas últimas son realmente perversas. Intentan proseguir con sus nefandas costumbres so capa de una rectitud exterior. Estos hipócritas son verdaderos lobos que están vestidos de ovejas, y generalmente son despreciados por todo el mundo. Dando una descripción de esa clase de personas, Jesús dijo: «Porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración. . . Limpiáis lo que está fuera del vaso y del plato, más de dentro están llenos de robo y de injusticia . . . ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo evitaréis el juicio del infierno?»(Mat. 23:14, 25, 33)

Estos «hipócritas religiosos» se imaginan que el manto de la religión cubrirá completamente su perversidad interior. Pero llegará tiempo en que los frutos de su iniquidad alcanzarán tales proporciones, que ni siquiera un manto de superchería diestramente maquinado podrá llegar a esconderlos.

Sinceridad. ― La sinceridad es tan importante para la buena reputación como lo es para la religión. El adulador y el astuto pueden tener éxito durante algún tiempo, pero finalmente perderás la confianza y el respeto de los que traten con ellos. Con el empleo de estos métodos toda ganancia temporal se paga muy cara, puesto que no solo pronto pierden su valor para comprar, sino que también se convierten en un gran riesgo para el que los posee.

«En las personas que ambicionan las prerrogativas sociales, el ascenso político o la popularidad en la función que desempeñan, podemos ver que a menudo propenden a cierto grado de hipocresía. Este tipo de funcionario generalmente tiene un fin lamentable y prematuro; es decir, la falta de sinceridad causa aquellas mismas cosas que se querían evitar.

«Por el contrario, el administrador cuya actitud es cabalmente sincera, que no presenta las cosas falsamente, ni promete lo que no tiene la intención de cumplir, es el que normalmente aumenta en fuerza y en seguridad. Cuando se le revela de su función, sale con buena reputación moral y una conciencia tranquila; y además hay mucho mayor probabilidad de que sea llamado de nuevo a desempeñar esta función, que otro hombre de índole distinta.»(“Moral Teachings of the New Testament» por Milton Bennión, pág, 141)

La Virtud Interior. ― Jesús quiere que vivamos libres de la reglamentación. Como El mismo declaró, «El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.» (Mar, 2: 27) «Los fariseos no fueron los únicos en venerar preceptos, rituales y ceremonias, ni tampoco les han faltado imitadores en todas las épocas subsiguientes. Hay infinidad de individuos que, sin ser devotos de alguna religión organizada, sienten gran predilección por la veneración de preceptos. Para ellos la cosa más importante es hacer reglas, establecer preceptos y literalmente imponerlos por la fuerza, y en todas las ocasiones sin ninguna consideración hacia las personas o las circunstancias. Olvidan que las leyes pueden ser suspendidas por la autoridad que las decreta, cuantas veces pueda lograrse un bien mayor, al hacerlo así. En otras circunstancias, las leyes, desde luego, son obligatorias, Se comete a menudo el mismo error en las actividades religiosas, cuando algunos consideran las prácticas y las ceremonias como fines en sí mismos.»(Id. pp. 98-99)

Jesús quiere que nuestras vidas trasciendan la justicia patente, no por intentar poner fin a las prácticas y preceptos que están a la vista de todo el mundo, y que tan fácilmente se pueden recalcar y usarse a menudo como manto para cubrir iniquidad, sino por preferir destacar la justicia que viene de adentro, la vida espiritual, la verdadera vida, a pesar de que ésta no sea la vida recta más visible. En verdad, «la letra mata, más el espíritu vivifica.»

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6 Responses to Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

  1. Avatar de Victor Rubén Rosales Sánchez Victor Rubén Rosales Sánchez dice:

    Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Buenísimo los discurso

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  3. Avatar de Maria Montes Maria Montes dice:

    Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos

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  4. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Esta bien gracias

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  5. Avatar de Norma milar Norma milar dice:

    Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?

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