Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

Parte Cuarta
PARABOLAS QUE TRATAN DE LAS CUALIDADES DEL CARACTER

Capítulo 28
EL CARACTER SE BASA EN LOS HECHOS

«Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña.
Y respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue.
Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Pero no fue.» (Mateo 21:28-30)

En las parábolas del hijo pródigo y del hermano mayor, Jesús presentó un contraste; describió a dos hijos de un mismo padre, pero muy diferentes entre sí. El uno dilapidó sus bienes materiales y dio libre curso a sus apetitos; pero luego «volvió en sí» y se arrepintió. El otro, aunque era trabajador, frugal, y su conducta era ejemplar, tenía ciertas debilidades, su espíritu era mezquino y egoísta, y no veía ningún mal en ello. El primero representa a los publícanos y pecadores; el otro, a los escribas y fariseos.

De nuevo, en la parábola de los dos hijos, Jesús presenta un contraste. (Mateo 21: 28-32) De nuevo hay un padre y sus dos hijos, Uno representa a los escribas y fariseos,

Jesús quería que sus discípulos aprendieran a considerar la vida bajo todos sus aspectos. Criados en un ambiente que daba mayor importancia a las formas externas de rectitud, que hacía destacar la comisión de pecados cuando éstos se hacían abiertamente, los discípulos habían aprendido a considerar únicamente los hechos exteriores de la vida. Tenían que aprender a considerar al ser humano en su plenitud; les enseñó a buscar en las personas las acciones visibles como las más íntimas y secretas, así en la bondad como en la maldad.

El lector se habrá dado cuenta de que este principio lo hemos tratado ya repetidas veces en diversos capítulos de este manual. Pero no se debe perder de vista que la repetición de ciertas cosas es necesaria; Jesús lo hizo así en todas sus enseñanzas. Porque entre los que le seguían siempre había el pecador declarado, y el devoto manifiesto; el símbolo palmario del pecado y el ostensible emblema de la justicia. Pero Jesús solía ir más allá de las apariencias externas y encontrar almas arrepentidas entre los pecadores, e hipócritas entre los devotos religiosos más notorios.

La Parábola de los Dos Hijos. Jesús había expulsado del templo a los vendedores y a los cambistas, (Mateos 21) exclamando: «Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros cueva de ladrones la habéis hecho.» Al día siguiente los príncipes de los sacerdotes y de los ancianos le preguntaron con qué autoridad hacía aquellas cosas. Y él lo respondió con una interrogación: «El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?» Entonces se consultaron entre sí, no para descubrir la verdad, sino para encontrar una respuesta adecuada que salvara la situación. Si decían que era del cielo, se condenarían a sí mismos por no haber seguido a Juan; y si respondían que era de los hombres, tendrían en su contra a los discípulos de Juan. Sin saber qué hacer, dijeron:

«No sabemos.» Entonces Jesús repuso: «Ni yo os digo con qué autoridad hago esto.»

«Los príncipes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos se vieron confundidos y humillados. La discusión se había vuelto en contra de ellos; Jesús, a quien querían poner en un aprieto, había salido del paso poniéndolos a su vez al píe del muro, obligándolos a dar razón de su conducta; se tornaron ellos en oyentes, y se vieron obligados a aceptarlo como maestro, contra su voluntad, y bajo la mirada atenta de la multitud.» (Jesús the Christ» , de Talmage, pág, 531.) Fue en estas circunstancias que Jesús enseñó la parábola de los dos hijos. (Mateo 21: 28-32)

La Parábola de los Dos Hijos. «Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero; más des pues, arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma mañera; y respondiendo él dijo: Yo, Señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?»

Jesús ya los había derrotado una vez, y temían darle una respuesta; pero no había sino una respuesta lógica, así que le dijeron: «El primero.» La situación había llegado a su punto culminante. Jesús pasó en seguida a la aplicación y de una manera convincente. «De cierto os digo, que los publícanos y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publícanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.» (Mateo 22:31,32)

De esta manera se vio condenada la hipocresía religiosa. La inteligencia divina había traspasado la coraza del ritualismo, y las almas de la jerarquía santurrona habían sido puestas al desnudo, y se había podido ver cuán deformadas estaban por la presunción, y cuan endurecidas por la auto justificación. Por otra parte, la misericordia divina había desgarrado el manto de desprecio con que se cubría a los publícanos y a los pecadores, y puesto sus almas al desnudo, y se pudo ver que estaban preparados para recibir un nuevo nacimiento.

El Contraste Entre los Dos Hijos. ― Jesús se sirvió de la parábola de los dos hijos para resolver un problema particular, el de comparar a los pecadores arrepentidos con los religiosos hipócritas de su época; era exactamente lo que necesitaba para convencer a sus contemporáneos. No obstante, no tenemos que olvidar que esta alegoría se aplica a todos los tiempos y a todas las épocas.

El muchacho que dijo: «No quiero ir», cuando su padre requirió su ayuda en la viña, era testarudo y desobediente. No poseía en absoluto el espíritu de unidad y de cooperación que debe prevalecer en las familias. Había cometido una seria imprudencia, quizá un pecado; pero por lo menos fue franco, y todos sabían que no podían contar con él. Con su franqueza no escondía nada, ni pretendía ser lo que no era; aunque no había duda de que iba por mal camino, probablemente era honrado y sincero. Había pues una fuerza benéfica latente tras su aparente desobediencia.

Cuando el muchacho meditó lo que había hecho, volvió a la razón, se arrepintió, y fue a trabajar. A pesar de su carácter impulsivo, en el fondo no era malo; y a pesar de su terquedad sabía ser dócil. En potencia, era limpio de corazón. No era malo el armazón de su vida buena, pero se precisaría derrumbar algunas partes del edificio y construirlas de nuevo. Sus hechos eran probablemente mejores que sus palabras, y su carácter valía más que su reputación.

El otro hijo «Respondiendo, dijo: «Yo, señor, voy.» Aparentemente no era desobediente; parecía sentir hacia su padre el mayor respeto: «Yo, Señor, voy.» Si fuéramos a juzgarlo únicamente por su actitud y sus palabras, podríamos pensar que su carácter era de integridad intachable pero como sabemos lo que hizo después, lo único que podemos pensar es que era hipócrita. Sabía fingir obediencia, lealtad y respeto: «Voy, señor.» Pero en su interior sabía que no hacía otra cosa más que jugar un juego, y que aparentaba poseer un carácter que no era el suyo en realidad. Pero sabía las palabras que debía emplear para hacer creer a los demás que era un muchacho de entereza y de elevación de alma. ¿Qué le impedía decir las palabras que sabía que halagarían a su padre? Es más fácil pronunciar la palabra, que llevar a cabo las buenas acciones.

Aunque sus maneras eran corteses, este hijo no era honrado; a pesar de ser amable, la docilidad no era una de sus virtudes. No había ningún bien en él, y la estructura de su vida buena estaba podrida, y no parecía haber mucha disposición por reconstruirla.

Este cuadro de los dos hijos, que Jesús pinta como dos polos opuestos, nos hace pensar en nuestro Padre que está en los cielos, y en todos sus hijos. Todos podemos encontrar nuestro lugar en una de las dos categorías descritas en la parábola, Pero en el centro, exactamente entre los dos, encontraremos un tercer hijo, el Hijo del hombre, que dice «Voy, Padre», y lo hace.

Pecados de Omisión. ― El pecado se comete: así es como siempre hemos hablado y pensado respecto del pecado, Pero Jesús quiere que extendamos los límites de nuestros conceptos. Desea que comprendamos que la carencia de la justicia, la ausencia de buenas obras, el abstenerse de hacer el bien, pueden ser tan peligrosos para el carácter como las malas acciones. No hacer una buena acción cuando la ocasión se presenta, se puede considerar como una mala acción cometida, A veces, este modo negativo de hacer las cosas positivas (pecados de omisión), puede tener más funestas consecuencias que el modo positivo de hacerlas cosas negativas del mal (pecados por comisión); porque, como hemos podido ver en la parábola, de los dos hijos, es más fácil cambiar el modo positivo de hacer cosas malas en un modo positivo de hacer cosas buenas, que el tornar una actitud negativa hacia la rectitud en el modo positivo de obrar, que se hace necesario, Pablo, que siempre fue un hombre de hechos positivos, desplegó gran actividad como perseguidor de los discípulos de Cristo; pero después de su propia conversión, se convirtió en el mayor de todos los misioneros cristianos, ¿Hubo acaso un solo fariseo que con su santurrona actitud negativa se hubiese convertido en discípulo de Jesús, y positivamente hubiese abrazado su sistema de acción?

En verdad, el carácter se basa en los hechos. Desconfiemos de las consecuencias que pueden traer una actitud de arrogante presunción. Cubramos los vacíos que puede haber en nuestra alma, antes que resulten más devastadores para nuestra integridad que las mínimas molestias que, en comparación, pueden ocasionarnos las equivocaciones cometidas en la búsqueda de la vida buena.

Referencias:
Parábola de los Dos Hijos: Mateo 21:28-32.

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6 Responses to Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

  1. Avatar de Victor Rubén Rosales Sánchez Victor Rubén Rosales Sánchez dice:

    Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Buenísimo los discurso

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  3. Avatar de Maria Montes Maria Montes dice:

    Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos

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  4. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Esta bien gracias

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  5. Avatar de Norma milar Norma milar dice:

    Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?

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