Capítulo 40
SEAMOS PREVENIDOS Y DIGNOS DE CONFIANZA
«Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora
en que el Hijo del hombre ha de venir.» (Mateo 25:13)
En el cielo se cernían las negras nubes; los apóstoles sentían que se avecinaba una tormenta, La oposición de los escribas y fariseos aumentaba; dentro de poco la rabia iba a estallar y Jesús sería crucificado. Jesús había lamentado a la Ciudad Santa: «Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti, ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!» (Mat. 23:37) Había predicho la destrucción del templo: «No será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruida», (Mat. 24:2) Había anunciado los falsos profetas, las guerras, el hambre, el pesar, las persecuciones. Había dicho de su segunda venida: «Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.» (Mat. 24; 30)
Había amonestado a los apóstoles a que velaran y leyeran las señales en los cielos; «De la higuera aprended la parábola; Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca, Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas.» (Mat. 24; 32-3) Les había dicho que no intentaran fijar la fecha precisa de su venida; «Empero del día y hora, nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.» (Mat. 24; 36) Entonces les refirió la parábola de las vírgenes prudentes y de las vírgenes fatuas para ayudarles a acordarse de sus últimas advertencias; «Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir» (Mat. 25:13)
La Parábola de las Vírgenes Prudentes y las Fatuas. ― «Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo,» (Mat. 25; 1-13) Era una boda judía. La ceremonia del matrimonio, en tiempos de Jesús, comprendía tres pasos; el noviazgo, los esponsales y finalmente la boda.
El noviazgo que generalmente no era más que un convenio mutuo entre los padres, quedaba al cargo de estos.
Los esponsales ― en días antiguos, éstos constituían también la boda ― eran una promesa mutua hecha ante testigos, y se hacía generalmente en casa de los padres de la novia. El futuro yerno con venía en reponer la pérdida de su hija al padre de la novia, con dinero, tierras u objetos de valor. Asimismo hacía un regalo a su futura esposa, y recibía uno de su futuro suegro. Los esponsales constituían una promesa tan solemne que para anularlo era preciso algo así como la carta de divorcio. Si el prometido moría entre tanto, la joven debía ser considerada como viuda. Los esponsales duraban un año, y se terminaban con la ceremonia a la que se hace alusión la parábola.
Al terminar los esponsales, y al llegar la fecha fijada, el esposo, acompañado de sus mejores amigos, iba en busca de la esposa para traerla consigo a su casa o a la casa de su padre, en donde se verificaba el banquete de bodas. El esposo y la esposa, sus amigos y las damas de honor, y otros amigos formaban una procesión para conducir a la esposa a su nuevo hogar. En caso del esposo todo estaba preparado ya, y tan pronto como se anunciaba la llegada de la compañía, todo el mundo salía para acoger a los jóvenes esposos.
Todo esto sucedía al anochecer. Los que componían el cortejo llevaban lámparas, y las personas que salían de casa del esposo al encuentro de la comitiva llevaban también lámparas. Estas lámparas probablemente sólo eran una mecha bañada en una taza de aceite, colocada al extremo de un bastón, y se necesitaba llenarlas a menudo. Por este motivo cada cual llevaba una jarrita de aceite para el combustible de su lámpara.
Según la parábola, parece que se había escogido a diez vírgenes de entre la familia del esposo y las amigas de la familia. Estas tenían la obligación de salir con sus lámparas encendidas al encuentro del esposo. Esto formaba parte del ceremonial y debía revestir un carácter muy solemne. Estas vírgenes no debían descuidar el cumplimiento de su misión.
Obscurecía ya; las lámparas estaban encendidas; se estaba esperando de un momento a otro la llegada del esposo. Por una razón u otra, se dilató la compañía en llegar, y las diez vírgenes y los demás en la casa del esposo tuvieron que esperar largo rato. Las cinco vírgenes fatuas no habían hecho lo mismo. No se les había ocurrido pensar que la ceremonia podía durar mucho tiempo, y pensaban que el aceite de sus lámparas bastaría para toda la ceremonia.
«Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.» El aceite de las lámparas se consumió. «Y a la media noche fue oído un clamar: He aquí, el esposo viene; salid a recibirle.» Las cinco vírgenes prudentes llenaron sus lámparas apresuradamente, pero las cinco vírgenes fatuas no tenían aceite. Dijeron a sus compañeras: «Dadnos de vuestro aceite: porque nuestras lámparas se apagan. «Las cinco vírgenes prudentes, queriendo honrar al esposo y temiendo que si compartían su aceite con ellas, ninguna iba a tener bastante, replicaron: «Porque no nos falte a nosotras y a vosotras, id antes a los que venden, y comprad para vosotras.»
Y mientras salieron a comprar el aceite, llegó el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él en la sala del banquete. Cerraron la puerta; y pusieron un guarda para impedir la entrada a los curiosos que seguían al cortejo. Cuando llegaron las vírgenes fatuas, el guarda no las dejó entrar. No pudieron tomar parte en el banquete porque no estaban preparadas. Concluyó Jesús: «Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre hade venir.»
Interpretación de la Parábola. ― «El esposo es el Señor Jesús; el banquete de bodas simboliza su venida gloriosa para recibir en la tierra a la Iglesia, su esposa. Las vírgenes representan aquellos que profesan creer en Cristo (los miembros de nuestra Iglesia), y que, por lo tanto, esperan participar en el banquete de bodas. Las lámparas alumbradas, que llevan las vírgenes, son las profesiones de fe cristiana y la práctica de los mandamientos; y el depósito de aceite de las vírgenes prudentes es el vigor espiritual y la abundancia que sólo el celo y la devoción en el servicio de Dios nos pueden procurar. La aplicación de la parábola y su abundancia de riqueza sugestiva se encierran en las solemnes palabras del Señor: ‘Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.’ “(Jesús the Christ, de Talmage, págs. 578-579.)
Una Declaración Moderna Concerniente a la Parábola. ― En 1831 Jesús hablo por la boca del profeta José Smith, de la manera siguiente: «Y en aquel día, cuando venga en mi gloria se cumplirá la parábola que hablé acerca de las diez vírgenes, Porque aquellos que son sensatos y han recibido la verdad, y han tomado el Espíritu Santo por guía, y no han sido engañados ― de cierto os digo, éstos no serán talados, ni echados al fuego, sino que aguantarán el día. Y les será dada la tierra por heredad; y se multiplicarán y serán fuertes, y sus hijos crecerán sin pecado hasta salvarse. Porque el Señor estará en medio de ellos, y su gloria estará sobre ellos, y él será su rey y su legislador.» (Doc. y Con. 45:56-59)
Debemos Hacer Algo Más que Esperar. ― No basta con esperar pasivamente la venida del Señor, Debemos tener las lámparas preparadas, con una reserva adecuada de aceite ― debemos estar preparados. Seamos diligentes y desarrollemos en nosotros un carácter parecido al de Cristo, hasta el momento de su venida, no en la expectativa de que se demore su venida mientras trabajamos, ni esperando que venga pronto cuando se nos está acabando el ánimo y el valor para hacer aquellas cosas que creemos que tarde o temprano el Señor llevará a cabo mediante su poder milagroso.
El campo de las buenas acciones está blanco, presto para la siega. Que nadie espere el día siguiente para llevar a cabo su tarea. Jesús espera de nosotros que sintamos amor y diligencia hacía el trabajo de su reino; espera que trabajemos para mejorar este mundo sin desanimarnos, hasta que llegue el día en que va a reinar sobre la tierra. Y aun entonces va a agradecernos que le ayudemos.
Como miembros de la Iglesia de Jesucristo, tenemos la responsabilidad de establecer un núcleo de personas preparadas para la venida del Señor, Antes de su venida en persona, tiene que estar presente en espíritu en la vida de muchos, de otro modo, no podrá encontrar miembros dignos de su reino, con un carácter ejemplar parecido al suyo. Nos conformamos lo mejor posible al espíritu de los preceptos de Jesús cuando vivimos el evangelio y lo enseñamos a los demás ― en lugar de perder nuestro tiempo calculando y discutiendo acerca del día de su venida. Porque después de todo,la incertidumbre de la venida de Cristo es y será una de las fuerzas mas potentes de la doctrina cristiana para animar a los creyentes a llevar una vida ejemplar.
Así pues, en lugar de esperar ociosamente, trabajemos para llevar a cabo los propósitos del Padre. Ayudemos a establecer en la tierra el reino del Señor. En este reino todos los hombres serán tratados como personas, y no como anímales o máquinas; se brindará la ayuda más bien que requerirse; se impartirá la justicia mas bien que demandarse; se ofrendarán presentes más bien que ser exigidos, en una palabra, será el amor y no la fuerza lo que regirá la tierra. Comprendemos así que la vida religiosa es algo mas que esperar el gran día. de la venida, de Jesús es una vida activa de rectitud personal y de ayuda al prójimo ― y si logramos extenderla a toda la humanidad, sin duda que va a apresurar el reino milenario.

























Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas
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Gracias por mandar discusos que ayudan en momentos difíciles GRACIAS
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Buenísimo los discurso
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Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos
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Esta bien gracias
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Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?
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