Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

Capítulo 43
GETSEMANI

«Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí
sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»
(Mateo 26:42)

Al marcharse Judas Iscariote, la tristeza que había caído sobre Jesús y sus apóstoles como una nube, pareció alejarse. Así que Judas salió, dijo Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios ha sido glorificado en él. Luego con amor paterno habló a los once, diciéndoles: «Hijitos, aun un poco estoy con vosotros, Me buscaréis, mas, como dije a los judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así digo a vosotros ahora. Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como os he amado, que también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.» (Juan 13:33-35)

Las Palabras de Jesús Después de la Cena. ― Sin darse cuenta completa de la inminente separación, Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: «A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; pero me seguirás después.» Pero Pedro persistió: «Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? ¡Mi vida pondré por ti!» (Poco sabía Pedro cuanto valor iba a perder cuando llegara la hora terrible de su aprobación.) Pero Jesús le dijo: «No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.» (Juan 13: 36-38)

Jesús había preparado cuidadosamente a sus discípulos para cuando este momento llegara; pero a pesar de ello estaban todavía desconcertados y profundamente entristecidos. Para consolarlos, dijo: «No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay, de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y sí me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde yo voy; y sabéis el camino.» (Juan 14:1-4) Entonces Tomás, que como siempre deseaba tener más información y mejores pruebas, dijo; «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo, pues, podemos saber el camino?» Jesús les respondió, y dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?» (Juan 14:5-9) Y para dar a los apóstoles el consuelo que necesitaban, Jesús les dijo: «Y rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre; al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; más vosotros le conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros. Más el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.» En esta última conversación con sus discípulos (Juan 13: 31 a 16:33) que todos deberían leer, Jesús consuela a los once al mismo tiempo que les hace comprender que debe dejarlos; les promete que el Espíritu Santo vendrá a asistirlos como compañero suyo; les amonesta a perseverar a través de las persecuciones; y finalmente les dice: «Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz, En el mundo tendréis aflicción, más confiad: yo he venido al mundo.»

La Oración Final. ― La cena de la pascua llegaba a su fin. Jesús había glorificado el acontecimiento dando a sus apóstoles el recuerdo solemne del Sacramento de la Santa Cena; les había consolado con sus palabras de despedida, ahora iba a hacer una oración que sólo Él podía presentar ante el Padre. Levantando sus ojos al cielo, dijo: «Padre, la hora es llegada; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado. Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que tú me diste que hiciera. . . Padre justo, el mundo no te ha conocido, más yo te he conocido; y éstos han conocido que tú me enviaste; y yo les he manifestado tu nombre, y manifestarlo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.» (Juan 17: 1-26)

Y habiendo dicho esto, se levantaron luego de la mesa y cantaron un himno, probablemente tomado de los salmos 116, 117 y 118.

Getsemaní. ― Jesús y los once salieron del cenáculo y se encaminaron hacia el Getsemaní. Atravesaron una de las puertas de la ciudad, descendieron por la pendiente abrupta de una colina, cruzaron el Cedrón, y subieron a la verde colina en la que se encontraba el huerto que Jesús amaba ― a poco más de medio kilómetro de las murallas de la ciudad. Buscaron un lugar retirado y se detuvieron allí. Sólo alguien que conociese muy bien el huerto habría podido recorrerlo sin perderse en la obscuridad entre los olivos y las ramas de los granados y las higueras. Jesús gustaba mucho de esta quieta soledad de Getsemaní.

«Sentaos aquí». ― dijo a sus discípulos ― «hasta que vaya allí y ore.» El rocío bañaba la hierba; el fresco de la noche les hacía estremecer. Pero los apóstoles se envolvieron en sus capas y después de alejarse Jesús, acompañado de Pedro, Santiago y Juan, pronto se durmieron.

Jesús comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Dijo a sus tres compañeros: «Mi alma es la muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.» Y fue un poco más adelante, a un rincón todavía más apartado, y «se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú. Y vino a los tres apóstoles y los halló durmiendo. Los despertó, y dijo: «¿Así no habéis podido velar conmigo una hora? Velad, y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu a la verdad está presto, más la carne enferma.» (Mateo 26: 37-40)

Jesús fue otra vez al sitio apartado, y de nuevo oró: «Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.» Y vino, y los halló dormidos otra vez. Dejándolos, de nuevo fue a orar por tercera vez. Luego vino a los discípulos y les dijo: «Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.»

La Agonía de Jesús. ― La agonía de Cristo en el huerto es insondable para el espíritu mortal, tanto en naturaleza como en intensidad. De una manera terriblemente real, aunque incomprensible para el hombre, el Salvador tomó sobre sí la pesada carga de los pecados de la humanidad desde Adán hasta el fin del mundo. La revelación moderna nos ayuda, en parte, a comprender esta terrible experiencia. En marzo de 1830, Jesucristo, el Señor glorificado, dijo lo siguiente: «Porque, he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten. Mas si no se arrepienten, tendrán que padecer aun como yo he padecido; padecimiento que yo, aun Dios, el más grande de todos, temblara a causa del dolor, y echara sangre por cada poro, y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar ― sin embargo, gloria sea al Padre, participe,»y acabé mis preparaciones para con los hijos de los hombres.» (Doc. y Con. 19:16-19)

La Traición. ― Dijo Jesús: «Levantaos, vamos: he aquí ha llegado el que me ha entregado. Y hablando aun él, he aquí Judas, uno de los doce, vino,» y dijo; «Salve, Maestro,» y le besó. Entonces llegaron, «y echaron mano a Jesús, y le prendieron.»

Jesús, viéndola multitud, dijo: «¿Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos a prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo» y no me prendisteis.» (Mateo 26: 46-55)

«Y ellos, prendido Jesús, le llevaron a Caifás pontífice, donde los escribas y los ancianos se habían reunido.»

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6 Responses to Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

  1. Avatar de Victor Rubén Rosales Sánchez Victor Rubén Rosales Sánchez dice:

    Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Buenísimo los discurso

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  3. Avatar de Maria Montes Maria Montes dice:

    Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos

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  4. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Esta bien gracias

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  5. Avatar de Norma milar Norma milar dice:

    Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?

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