Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

Capítulo 5
EL HÁBITO DE SER POBRES EN ESPIRITU

«Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.»
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados.»
(Mateo 5:5-6)

¿Cómo pueden los mansos heredar el mundo biológico donde el más fuerte es el que manda en la lucha por el dominio? ¿Cómo pueden heredar el mundo de competencia comercial, donde la audacia es recompensada y la intrepidez admirada? Los mansos podrán heredar el cielo, pero es dudoso que puedan heredar la tierra. ¿Acaso será que la mansedumbre, según la interpretación que Jesús da a la palabra, significa mucho más que un temperamento suave y apacible, más que la paciencia ante las injurias y la longanimidad ante la adversidad? En el así llamado mundo práctico, la mansedumbre, interpretada en el sentido de la dulzura, suavidad y paciencia, representa debilidad. No es posible que Jesús haya dado este desfavorable significado a la palabra mansedumbre.

Mansedumbre, el Hábito de Ser Dócil. ― No podemos decir que es accidental el orden en que Jesús expresó las Bienaventuranzas, En el capítulo anterior se indicó la sucesión lógica de las primeras dos Bienaventuranzas. ¿Por qué no han de seguir lógicamente la tercera y la cuarta este mismo orden?

No es difícil hallar personas que son dóciles en ciertas situaciones de la vida, pero no han logrado extender esta actitud a la vida entera. Por ejemplo, el hombre de negocios puede ser dócil en el asunto de comprar barato y vender a un precio que le dejaba alguna utilidad, pero quizá en cuanto a su vida moral estará satisfecho con lo que está haciendo, O quizá habrá un hombre religioso que es dócil en lo que toca a puntos de doctrina teológica, más no siente la necesidad de enmendar sus afiliaciones políticas.

Considérese el siguiente ejemplo: Tiene que ver con un agricultor que una noche muy obscura llevó su carro vacío a la estación de ferrocarril resuelto a robar carbón a la «compañía rica» que tenía mucho, Al levantar la puerta donde estaba almacenado el carbón, salió con tanta fuerza y en tan gran cantidad, que aplastó el carro. Al amanecer, se descubrió el acto del hombre, y fue aprehendido por la policía. Antes de llevarlo a la cárcel, entraron en un restaurante A esa hora de la mañana tan solamente estaban sirviendo café y pan tostado, El policía quedó muy asombrado cuando el prisionero dijo: A mí no me sirva café.

Aquí tenemos al hombre digno de admirarse por su docilidad en la fase física de su vida. Pero desgraciadamente no había sido pobre en espíritu en cuanto a los derechos de propiedad ajena. Si hubiera sido dócil en todas las fases de su vida, no habría tratado de justificarse con la suposición de que por existir el rumor de que cierta compañía grande no es muy honrada, esto le da el derecho de robar a las compañías.

Estos ejemplos ilustran el punto de que si una persona es pobre en espíritu una vez, eso no quiere decir que siempre será pobre en espíritu; ni que por desarrollar uno la actitud de ser pobre en espíritu en cierta fase de las actividades de la vida, desarrollará la misma actitud en las demás fases. Luego parece que hace falta una palabra para describir a la persona que suele ser dócil, hasta donde le es posible, en todo su modo de vivir. No cabe duda que Jesús usó la palabra «manso» para describir a tal persona. Si es así, la tercera Bienaventuranza sigue a la primera y la segunda en orden lógico. Se dará por sentado el concepto de que la mansedumbre es el hábito de ser dócil, de procurar sinceramente ser pobre en espíritu en todas las actividades de la vida.

La Formación de los Hábitos. ― El profesor Guillermo James, gran psicólogo norteamericano, dice: «Si la juventud pudiera comprender con cuanta rapidez se convierte la persona en un atado de hábitos que andan sobre dos pies, se fijarían mucho más en su comportamiento mientras se hallan en el estado o época formativa de su vida. Estamos hilando nuestro propio destino, bueno o malo que permanecerá para siempre. . . Hablando en términos científicos estrictamente literales, nada de lo que hacemos se puede deshacer. . . Ningún joven debe acongojarse por el resultado final, de su educación, sea la carrera que haya resuelto seguir. Si fielmente se dedica a ser industrioso durante cada hora que tiene señalada para trabajar, puede estar seguro que el resultado final será lo que desea. Con certeza completa puede confiar en que alguna mañana se levantará para hallarse entre personas competentes de su generación, sea cual fuere la profesión que haya escogido. » (The Principies of Psychology, por Guillermo James, 1: 127)

La juventud debe retener la actitud de docilidad que fue tan natural durante su niñez. Conviene formar el hábito de ser pobres en espíritu en todas las actividades de la vida. Se precisa este hábito para asegurar un desarrollo anterior. Los que tienen interés en formar el hábito de ser pobres en espíritu, o cualquier otro hábito, deben tener presente estas máximas:

  1. Resolverse con todo el vigor del alma, a formar el hábito, por ejemplo, de ser pobre en espíritu. No debe ser una determinación apática; debe empezar con un fuerte y decisivo acto de la voluntad.
  2. Iníciese la tarea de un modo enfático haciendo frente a algún problema inmediato y urgente con una actitud de docilidad.
  3. Jamás se permita que ocurra «una excepción»; es decir, hacer frente a todo problema nuevo con esta actitud de docilidad, no solamente los problemas que nos parecen fáciles o que deseamos resolver.
  4. Busque se toda oportunidad de llevar a cabo la determinación de ser dócil. No sólo en una fase estrecha o especial de la vida, sino en todas sus actividades. Se precisa esta resolución y la práctica frecuente para desarrollar el espíritu verdadero de la mansedumbre.

Los Mansos Heredarán la Tierra. ― No se puede llamar manso al agricultor que no quiere modificar sus métodos de cultivo para acabar con el perjuicio que le está causando algún nuevo insecto o para competir con el mercado mundial; y sus hijos probablemente no heredarán su tierra, antes se perderá por la falta de buenas cosechas. Pero el agricultor que ha formado el hábito de ser dócil, de querer aprender, solicitará información de todas las agencias, publicaciones y laboratorios que le ayudarán a mejorar la cualidad de su producto y la manera de disponer de él. Los hijos de este agricultor con toda probabilidad heredarán la tierra.

Hambre y Sed de Justicia. ― El progreso, sea en cosas malas o en cosas buenas, exige el habito de estar dispuestos a aprender. Pero la mansedumbre es más que este hábito de estar dispuestos a aprender, es el hábito de ser dócil en todas las cosas del espíritu, el hábito de tener hambre y sed de justicia. Tenemos el ejemplo de Hitler en la última guerra mundial. Estaba dispuesto a aprender ciertas cosas, pero jamás hubo en él la verdadera mansedumbre, y ciertamente nunca tuvo hambre y sed de justicia.

De manera que la cuarta Bienaventuranza da fuerza y orientación a las tres que la preceden. Entre todas describen la actitud mental que se necesita para un progreso personal de la incredulidad y la ignorancia a la fe y el conocimiento. Pero esta cuarta Bienaventuranza: «Bienaventurados todos los que padecen hambre y sed de justicia: porque ellos serán llenos del Espíritu Santo, (3Nefi 12:3-12) especifica de una manera definitiva que el desarrollo debe lograrse en justicia.

De modo que los mansos siempre heredarán los frutos de la justicia, aun cuando a veces no hereden bienes terrenales. Ciertamente heredarán la tierra y la poseerán después que alcance su condición celestial.

Liberalidad de Pensamiento. ― El acto de ser dócil suele ser interpretado en el sentido de ser uno liberal en sus pensamientos. Con demasiada frecuencia se usa la palabra para significar la aceptación de cualquier idea que se presenta. La mansedumbre, el hábito de ser pobre en espíritu y de tener hambre y sed de justicia, no significa aceptar todo lo que llama a la puerta de nuestra conciencia. Debe haber una discriminación cuidadosa. Esta selección se hace posible Únicamente si se establece una norma para juzgar aquello que debe aceptarse cuando se abren las puertas de la mente a nuevos hechos, nuevos pensamientos, nuevos ideales y nuevas aspiraciones. Esta norma se halla en las enseñanzas de Jesús.

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6 Responses to Nuevas de Gran Gozo para todo Pueblo

  1. Avatar de Victor Rubén Rosales Sánchez Victor Rubén Rosales Sánchez dice:

    Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Buenísimo los discurso

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  3. Avatar de Maria Montes Maria Montes dice:

    Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos

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  4. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Esta bien gracias

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  5. Avatar de Norma milar Norma milar dice:

    Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?

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