Capítulo 6
COMO SE EFECTUA EL DESARROLLO ESPIRITUAL
«Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
«Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán a Dios.
«Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.» (Mateo 5:7-9)
En las primeras cuatro Bienaventuranzas, Jesús enseñó la importancia de una actitud o disposición mental conveniente. En su trato con la gente El buscaba la actitud mental más bien que la realización. Sabía que cuando era conveniente la actitud mental, usualmente se lograba el resultado deseado. Pero muchos de los hombres de esa época decían que los hombres podían ser calificados de justos si observaban estrictamente la ley. Pasaban por alto la actitud mental, y para determinar la justicia de una persona, se basaban en lo que dicha persona había logrado, Repetidas veces Jesús descubrió que la actitud mental del pecador era más sana que la del fariseo: el primero quizá era dócil, el segundo orgulloso y arrogante, (Véase Lucas 7: 36-50; Juan 8; 1-11)
La enseñanza principal o central de las primeras cuatro Bienaventuranzas es una actitud de humildad hacia uno mismo y cultivar el espíritu de tener hambre y sed de justicia. Estas dos actitudes mentales, la docilidad y el deseo de la justicia, impulsan fuertemente a los hombres a lograr cosas buenas y a afanarse por cumplir con la amonestación: «Sed., pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.» Jesús previo la posibilidad de que uno dedicara su vida a buscar la perfección del yo. Para evitar esta falsa interpretación de las primeras cuatro Bienaventuranzas, Jesús expuso las que tienen que ver con las relaciones del hombre hacia sus semejantes.
Los Misericordiosos. ― Según vamos logrando el dominio sobre sí, podría serle fácil a uno olvidar muchos detalles de la lucha, olvidar que otros menos afortunados tal vez necesitan en su lucha una consideración bondadosa y compasiva. Si uno se pusiera a contemplar sus realizaciones personales, no le sería difícil perder su actitud dócil y su deseo de obrar de acuerdo con la justicia, Puede desaparecer la actitud mental que se necesita para el desarrollo continuo; en su lugar puede aparecer el sentimiento de satisfacción de sí mismo; y aquel que por motivo de esta actitud mental se niega a manifestar la misericordia, quizá será el que verdaderamente la necesita más. De modo que la necesidad de recibir misericordia, por parte del justo así como del injusto, jamás desaparece. La mejor manera de proveerse de esta piedad necesaria es cultivar la actitud mental que siempre le permitirá a uno extender a otros liberalmente la misericordia, «Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.»
La misericordia, según se entiende comúnmente, es tratar con bondad y compasión al que sufre, al desafortunado, al condenado, y tener la disposición de perdonar y evitar a otros el dolor o la congoja. Esta habilidad comprende ciertos poderes, que se obtienen de una manera justa por el desarrollo personal, o de una manera injusta por medio de la usurpación. Dios es todo misericordioso, porque es poderoso en lo que ha logrado personalmente; los reyes de otros años adquirieron su habilidad para ser misericordiosos por medio de su poder usurpado sobre la vida y la muerte. El hombre común no tiene el poder, ni real ni usurpado, que le permite aliviar el dolor o libertar al condenado. No obstante, puede ser misericordioso: puede manifestar la misericordia siendo tolerante con las ideas de sus semejantes, siendo lento en condenar los hechos de sus compañeros. Esto lo puede hacer el más débil y humilde de todos. Para estas expresiones sencillas de misericordia no se necesita la fuerza de una gran justicia que manifiesta la misericordia por medio del amor, ni el poder usurpado de una gran injusticia que manifiesta la misericordia mitigando la crueldad.
Todos pueden manifestar la misericordia por medio del amor, si se ponen a buscar no el pecado y la deshonra del publicano o la mujer de mala vida, sino las indicaciones del arrepentimiento y el deseo de nacer otra vez a novedad de vida, no importan cuán ocultas estén dichas señas y cuán difícil sea hallarlas. Si entendemos bien que la dirección hacia donde el hombre mira significa más que el lugar en que se halla, todos podemos ser misericordiosos, si hacemos el esfuerzo para orientar al hombre por la dirección en que de be mirar, más bien que llamar la atención a la baja posición del sitio donde se halla. Todos pueden manifestar la misericordia mitigando la crueldad que resulta de menospreciar las ideas, opiniones y aspiraciones de otros. El despreciar o hacer menos a otros es verdaderamente un acto cruel. Es cruel porque este tratamiento puede causar que una persona sensible sufra los tormentos de los condenados, ya porque empieza a compadecerse de sí mismo o porque lo invade un sentimiento de inferioridad.
Por último la manifestación de la misericordia no sólo trae un alivio a los necesitados, sino orientación al esfuerzo por ganar la perfección. Esto jamás se ha logrado por el aislamiento. De modo que la misericordia es la medicina, homeópata del alma, es decir, se manifiesta la misericordia para producir la misericordia. «Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia. «
Los de Limpio Corazón. ― Algunos pensarán que la limpieza o pureza de corazón se puede lograr mediante el aislamiento social; que esta Bienaventuranza debe formar parte de las primeras cuatro más bien que ser una de las que atañen a las relaciones del hombre hacia sus semejantes. Se puede lograr mucho en cuanto a la purificación del corazón mediante la comunión con Dios. (Véase cap. 10) Pero parece que el contacto social es absolutamente necesario para poner a prueba la verdadera purificación del corazón. Por ejemplo, si a la pureza del corazón se aplicara el significado limitado de conservarlo libre de pensamientos impuros, todavía quedarían comprendidas otras relaciones sociales; y en estas relaciones con otros usualmente quedan incluidos los pensamientos de la falta de castidad, la envidia, la ira, etc.
Aun cuando la pureza de corazón significa que él solo objeto de la mente es ceder completamente a la voluntad de Dios, todavía se precisan los contactos sociales para efectuar la prueba, Jesús dijo: «En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mi lo hicisteis.» El rey Benjamín, en el Libro de Mormón, da este consejo: «Cuando os halláis en el servicio de vuestros semejantes, solo estáis en el servicio de vuestro Dios.» Esto significa que al paso que uno adquiere la habilidad para ver y entender lo divino en las creaciones de Dios, particularmente sus hijos, y sirve y respeta a todos como uno sirve y respeta a Dios, entonces verdaderamente se está preparando uno para verlo cara a cara. «Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán a Dios.»
Los Pacificadores. ― La paz duradera primeramente debe nacer en las almas de los individuos como sistema de vida, y entonces éstos deben nutrirla. Luego los pacificadores deben ser maestros, que han desarrollado ellos mismos el hábito de ser dóciles, de estar dispuestos a ser enseñados, que tienen hambre y sed de justicia, que han puesto a prueba en el laboratorio de las relaciones humanas su actitud y virtudes que han logrado y que han desarrollado un espíritu de misericordia y pureza de corazón. Solo estas personas se hallan libres de provincialismos, de prejuicios racial.es y de motivos egoístas y nacionalistas. Las calificaciones que debe tener el pacificador son sumamente elevadas, tan elevadas, por cierto, que aún estamos tratando de lograr una paz duradera. Con todo, cada uno de nosotros debe tratar de ser pacificador. «Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.»
La Prueba Final. ― La prueba final de lo que uno ha efectuado en cuanto al desarrollo espiritual se halla en las burlas de los amigos y las amenazas de los enemigos. Si el nuevo modo de vivir, logrado de acuerdo con la fórmula de las Bienaventuranzas, puede resistir la holganza de la prosperidad y la. embestida de la persecución, entonces ha pasado por la prueba un nuevo discípulo del reino del Maestro.

























Hermosa enseñanza, me hace meditar muchas cosas
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Gracias por mandar discusos que ayudan en momentos difíciles GRACIAS
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Buenísimo los discurso
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Gracias bendiciones muy interesante es muy buen esquema y buena orientación para una mejor orientación de inteligencia espiritual gracias bendiciones saludos
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Esta bien gracias
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Me encanta que haya material para descubrir todo lo que se aprende acerca de esta frase. Está publicado el libro y acceciba para Uruguay?
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