Siete afirmaciones y evidencias del Libro de Mormón


Tercera Afirmación:
Existió en la Antiguedad una Populosa Civilización Americana


Y vino a suceder, que emprendieron los nefitas la construcción de una ciudad, la que llamaron la ciudad de Moroni; y se hallaba situada al este del mar y al sur cerca de la linea de las posesiones de los lamanitas.

Empezaron también la fundación de otra ciudad entre la de Moroni y la de Aarón, uniendo los confines de Aarón y de Moroni, la que llamaron la ciudad, o el país, de Nefihah.
Y en este mismo año, empezaron a construir muchas otras ciudades al norte; y había una que edificaron de un modo particular, la que llamaron Lehi, que se hallaba al norte hacia los bordes del mar. (Alma 50: 13-15).

Y, viendo que ya habían perecido por la espada cerca de dos “millones de los de su pueblo, empezó a afligirse en su corazon; sí, habían perecido cerca de dos millones de hombres poderosos, y sus mujeres y sus hijos habían perecido también.
Y empezó entonces a arrepentirse del mal que había hecho, y a recordar todas las palabras que habían sido anunciadas por boca de los profetas; y vió cómo se habían cumplido, hasta entonces, en todos sus puntos; por lo que lloró su alma, rehusando toda consolación. (Ether 15:2-3).

1. Desarrollo de la Arqueología y Antropología Americana.
Colón encontró indios en el nuevo continente que él descubrió, y los exploradores que le siguieron encontraron indios en casi todas partes de Norte y Sud América. Naturalmente, los investigadores se preguntaron acerca de los progenitores de los aborígenes americanos y, en general, acerca ¿el período primitivo o prehistórico de América.

Solamente se hicieron estudios temporarios y esparcidos de las antigüedades americanas antes del nacimiento ce la ciencia arqueológica en el siglo XIX.

En verdad, al tiempo de la producción del Libro de Mormón habían, sido hechos pocos estudios y exploraciones sistemáticos con miras de descubrir la historia del hombre sobre el Continente Americano, y muchos de ellos estaban en lengua extranjera. La seguridad con que el Libro de Mormón habla de las antiguas, populosas y poderosas civilizaciones en América, no está justificada por el conocimiento contemporáneo en el día en que el Libro de Mormón fué publicado,

Por cierto, algunas personas habían escrito libros de hechos derivados en su mayoría del conocimiento común de los indios norteamericanos, tales como el de Robertson en 1777; Tames Adair, 1775; Boudinot, 1816; Ethan Smith. 1825 y la Sra. B. A. Simons, 1829. Naturalmente, los indios, su conocimiento., hábitos y linaje eran un desafío para los investigadores.

Sin embargo, durante los últimos cien años ha sido hecha una larga sucesión de estudios, de arqueología americana. Muchas excavaciones han revelado estructuras de inesperada magnitud y grandeza. Especialmente ha sido fructífero este estudio durante las últimas dos o tres décadas, y aun promete mayores resultados para el futuro.

“Los últimos cincuenta años han presenciado un estudio de los aborígenes, más intenso que los cuatrocientos años que le precedieron, y este profundo estudio ha despertado un renovado interés en los problemas de cuánto tiempo los indios han habitado en Norte y Sud América, cómo y por qué rutas llegaron a este hemisferio y a qué raza o razas están más emparentados”. (Diamond Jennes, en el “Prefacio de Aborígenes Americanos”, 1933).

El resultado general neto de la investigación del período prehistórico del continente americano es, que, en la antigüedad, habían florecido en partes dé Norte y Sud América grandes y populosas civilizaciones, y a veces de considerable cultura. Existen evidencias de tales culturas desde la Patagónia hasta Alaska. La coincidencia a este respecto de la ciencia moderna con la afirmación del Libro de Mormón de que vivieron grandes pueblos en América en la antigüedad, cientos o miles de años antes de Colón, es ahora tan conocida como una cosa vulgar. Es solamente como repaso que se llama la atención sobre algunas de las evidencias especiales para la afirmación del Libro de Mormón. “Los indios parecen ser una raza —la raza americana- – y no muchas razas; perú, en la cultura de esa única raza se disciernen varios elementos, tales como asiático del este, semítico y egipcio”. (Sjodahl, “Mili. Star” 89:158).

2. Ciudades, Templos y Otras Estructuras.
Los antiguos pueblos de América edificaron ciudades, templos, monumentos, caminos, acueductos, acequias y otras estructuras indicativas de una grande población y, en muchas ocasiones una de cultura desarrollada.

Los siguientes son algunos ejemplos, de los miles que podrían ser citados:
“Al tiempo de la conquista por los españoles, el Perú de los incas se extendía a lo largo de la costa desde 2 ó 3 grados norte hasta 37 grados sud de latitud. No se conoce hasta dónde llegaban hacia el este, pero” en algunas partes sobrepasaban considerablemente, las montañas. Él área bajo el gobierno de los incas, ha sido estimada entre 800.000 y 1.000.000 de millas cuadradas. Comprendía en parte a Ecuador, Perú, Bolivia y una gran parte de Chile. El censo tomado por orden del Rey Felipe II, mostró una población total de S.280.000 almas”. (Sjodahl, págs. 286-287).

Baldwin, dice: “Las ruinas del Perú antiguo se encuentran principalmente en la elevada altiplanicie de los Andes, entre Quito y el Lago Titicaca… El gran distrito al cual pertenecen se extiende al norte y sud, cerca de dos mil millas. Cuando los españoles llegaron al país, toda esta región era el asiento de un populoso y próspero imperio, completo en su organización civil, mantenido por un eficiente sistema industrial y presentando un desarrollo muy notable de algu-nas de las más importantes artes de la vida civilizada.

“Las ruinas peruanas nos muestran restos de ciudades, templos, palacios y otros edificios de varias clases, fortalezas, acueductos (uno de ellos de 450 millas de largo), grandes caminos (que se extienden a través de todo el imperio) y terrazas a los lados de la montaña. Para estas construcciones, los edificadores usaron piedras labradas asentadas en mezcla de cemento, y su trabajo fué hecho admirablemente… La mano de obra, aunque algunas veces era ornamentada, en general era sólida y de estilo simple”. (Baldwin, páginas 222-223).

“En la meseta del Lago Titicaca, numerosos monolitos y grandes ruinas, aun testificara que allí existió una vez una civilización “la más antigua y brillante en Sud América”. (Nadaillac, páginas 401). La gran ciudad de Tiahuanaco, tenía edificios que Garcilaso de la Vega refiere como “montañas de prodigiosa altura hechas por la mano del hombre”. La llamada “fortaleza” es realmente una pirámide de ciento cincuenta pies de altura similar a las encontradas en México y Yucatán. El “templo” es un paralelogramo de cuatrocientos cuarenta y cinco pies por trescientos ochenta y ocho. El llamado “Palacio de Justicia” fué en un tiempo un edificio inmenso. Una portada hecha de una sola piedra y ornamentada con un friso de caras humanas en relieve, evidencia una maravillosa artesanía”. (Sjodahl, página 318).

La América Central y México están llenas de evidencias de la existencia de grandes civilizaciones ahora perdidas. “En el valle de México y países circunvecinos fué encontrado al tiempo de la conquista española, un grado de civilizacación superior en algunos aspectos a la peruana bajo los incas. Cubría un área de cerca de cuarenta mil millas cuadradas, desde unas ciento veinticinco millas al norte de la actual ciudad, hasta una línea al sur de Honduras, y desde el Pacífico al Atlántico”. (Sjodahl, pág. 337).

“Las ruinas de Copán están situadas en el Oeste de Honduras, a la orilla izquierda del río Copán, el cual desembocaba en el Montague. La extensión a lo largo del río, como se puede certificar por los monumentos que ahora se encuentran allí, tiene más de dos millas. Hay un monumento en la orilla opuesta del río, a una milla de distancia, en la cima de una montaña de dos mil pies de altura. No hay restos de palacios o edificios particulares, y la parte principal es la que está a la orilla del río y quizá pueda llamarse con propiedad, el templo. El templo es de una estructura oblonga. El frente, o pared hacia el río, se extiende en línea recta de norte a sur seiscientos veinticuatro pies, y tiene de sesenta a noventa pies de altura. Está hecha de piedra de tres a seis pies de largo y un pie y medio de ancho… Los otros tres lados consisten de hileras de escalones y estructuras piramidales, que se alzan de treinta a ciento cuarenta pies de altura en declive. La medida de toda la línea es de dos mil ochocientos sesenta y seis pies, lo cual, aunque gigantesca y extraordinaria para una estructura aborigen no es tan grande como la base de la gran pirámide de Gizeh. Más allá están las ruinas de dos pequeñas estructuras piramidales… pareciendo haber sido un pasaje o entrada principal desde el agua. La pared del sur corre en ángulo recto al río, empezando una hilera de escalones como de treinta pies de alto, y cada escalón de dieciocho pulgadas cuadradas más o menos. Al sudeste hay una estructura piramidal de ciento veinte pies de alto en la ladera. A la derecha hay otros restos de terrazas y edificios piramidales; y probablemente, allí también hubo un pasaje de cerca de veinte pies de ancho, en un área cuadrangular de doscientos cincuenta pies cuadrados; los dos lados del cual son sólidas estructuras piramidales a ciento veinte pies de alto, en declive. A poca distancia (hacia el norte) hay una pirámide separada, medianamente perfecta, de cerca de cincuenta pies cuadrados y cerca de treinta pies sobre el río, y ha sido protegida por una pared de piedra, habiendo ya caído la mayor parte de ella. Más alla de la pared o cerca había paredes, terrazas y elevaciones piramidales”. (Stephens, “Central America”, vol. 1, cap. 7).

Palenque está situada a más o menos 260 millas al noroeste de Copan en el moderno estado de Chiapas, en el valle del río Usumacinta. Nadaillac, observa: “Los monumentos de Palenque estan justamente reconocidos entre los más notables de Chiapas… Las calles se extienden en una longitud de 1S a 24 millas, siguiendo irregularmente el curso de las aguas que descienden de las montañas. Entre las ruinas mejor preservadas pueden ser mencionadas el palacio, el templo de las tres tablas, el templo del bajo-relieve, el templo de la cruz y el templo del sol. Hay otras pero de menor importancia. El palacio es el edificio más importante de Palenque, descansa en una pirámide truncada de cerca de 404 pies de alto, cuya base mide 310 y 260 pies. El interior de esta pirámide es de tierra; las caras externas están cubiertas de losas; los escalones llevan hacia el edificio principal que forma un cuadrilátero de 228 y 180 pies, las paredes que son de 2 ó 3 pies de espesor son de ripio, coronadas por un friso entre dos cornisas dobles. Adentro, como también afuera, están revocadas con fino y durable estuco pintado de rojo, azul, negro o blanco. El frente principal mira hacia el este, comprende catorce entradas de cerca de 9 píes de ancho, separadas por pilastras ornamentadas con figuras. Estas figuras son de más de 6 pies de alto y están llenas de movimientos. El interior del palacio corresponde en magnificencia con el exterior… Los cuartos están decorados con bajo-relieve de granito, figuras grotescas de cerca de 13 pies de alto… El edificio termina en una torre de tres pisos que mide 30 pies cuadrados en la base… Se levanta (un monumento de Palenque) desde una pirámide truncada y forma un cuadrilátero con tres aberalgunas ornamentadas con figuras humanas y otras con jeroglíficos; Las aberturas, todas en ángulo recto, llevan a una galería interna comunicándose con tres cuartos pequeños. El cuarto central contiene un altar que representa un arca abierta. De ios dos extremos más altos del friso (que ornamenta el altar) nacen dos alas, recordando la forma de las ornamentaciones empleadas tan a menudo en los frontones de los monumentos egipcios”. (Nadaillac, pág. 318-324)..

En Cholula, al Sur de México, está la pirámide más grande del mundo, que mide 177 pies de alto y 1440 pies cuadrados en su base. La siguiente en importancia y medida es la del “Sol”, de la “Luna” y la de “Quetzalcoatl” situadas en San Juan Teotihuacán, México. La primera nombrada mide 770 pies cuadrados en su base, y 214 pies de alto, y la última intitulada en honor de su Dios Blanco, que una vez les visitó.

“Los mayas, eran verdaderos gigantes intelectuales. Las ruinas de sus grandes obras públicas, de sus costosos edificios, de sus esculturas, pinturas y de sus hermosos símbolos grabados, atestiguar! una alta civilización”. (De Roo, pág. 177),

“Erigir los monumentos de México y Perú y los más antiguos de la América Central… debe haber requerido una hábil artesanía, una numerosa población y un sacerdocio establecido, tal como pudo haber sido desarrollado solamente en un período de siglos… Multitud de razas y naciones se han levantado en el continente americano y han desaparecido sin dejar rastros, pero sí ruinas, montículos, unas’ cuantas piedras trabajadas o fragmentos de alfarería”. (Nadaillac, página 14).

“En el Nuevo Mundo, misteriosos montículos o gigantescos terraplenes llaman nuestra atención. Aquí se encuentran minas desiertas, y allí podemos descubrir el sitio de antiguos campamentos y fortiftcaciones’. (E. A. Allen: “The Prehistoric World”, págs. 23-24, Roberts. 2:422).

“Completamente tapadas en las densas selvas de Chiapas, Guatemala, Yucatán y Honduras, han sido descubiertas las ruinas de varias ciudades antiguas, que son superiores en extensión y magnificencia a cualquiera de las vistas en territorio azteca”. (Ban-croít 2: 116).

“En una piedra, de una de las paredes del templo, fué ejecutado un compás que tenía 17 pulgadas de punta a punta, y estaba tan perfectamente trabajado como si hubiese sido hecho ayer. La escuadra también; y en el centro del patio estaba la gran losa de los sacrificios, una piedra de 9 píes de largo por 7 de ancho, aproximadamente, acanalada para que la sangre del animal corriera a un lugar común, donde una vasija de piedra ennegrecida por el fuego de los siglos recibía la sangre de los sacrificios. Quienquiera que haya visto ese templo, ha inferido que los edificadores del mismo, conocían todo lo referente al templo de Salomón, pues allí estaban los símbolos y marcas diseñados tan sorprendentemente iguales al Templo de Salomón. También han inferido que los edificadores de esos templos (en la ciudad de Tihuanaco a las orillas del Lago Titicaca) sabían lo referente a las leyes del sacrificio, porque allí también estaban las evidencias que el sacrificio había sido perpetuado sobre el Continente Americano”. (Melvin J. Ballard, Deseret News, abril’ 30 de 1932).

También Norte América está llena de evidencias de pueblos y culturas prehistóricas.
“Los maravillosos restos de la prehistórica cultura india, no están en manera alguna, confinados en México, Centro y Sud América. En la inmensa área conocida como Utah, Colorado, Arizona y Nueva México, hay evidencias de una antigua y original civilización de no menor importancia. Los antiguos habitantes de esa región son conocidos como “pueblos” y “moradores de ios riscos” por la peculiar característica de sus moradas… En los valles del Misisipí, Ohío, Misurí y sus tributarios; en los valles de Wyomíng, Susquehanna, Yazoo y Tennesee; en las orillas del Lago Ontario, en el distrito oeste de Nueva York, en los estados de Misurí, Misisipí. Michigan, Winconsin, Iowa, Nebraska y en algunos otros estados hay montículos artificiales de varias formas y medidas. Algunos se levantan en la cima de un cerro; otros se extienden por millas en las llanuras. Algunos tienen solamente algunas pulgadas de alto, otros tienen 90 pies o más. Algunos están cercados con paredes de tierra. Pero todos tienen tantas características en común como piara garantizar la deducción que pertenecen al mismo grado de cultura y a la misma gente”. (Sjodahl, pág. 371, 383-384).

En muchos lugares en América, ambas, Norte y Sud, se encuentran reliquias de un remoto pasado, generalmente conocidas como “montículos de conchas”, también llamados “residuos de cocinas”. De tales montículos están llenas las costas americanas y en algunos lugares, pueden ser vistos a muchas millas de la costa. Se encuentran al este de Canadá, en los estados de Nueva Inglaterra, Pensílvania, Mariland, en algunas secciones de Virginia y Virginia Oeste, las Carolinas (norte y sud), Georgia, Florida, en los valles del medio y bajo Misisipí en el área andino-pacífica del sur, en las costas fueguinas y chilenas, en California, en las islas Aleutianas y muchas otras partes. Algunos de esos montículos son obras de las olas, el viento y otras agencias naturales; pero, otros son artificiales como ha sido probado por la presencia en ellos de huesos, conchas marinas, mostrando marcas de fuego, carbón de leña y varias clases de trabajos manuales… Algunos de los “montículos de conchas” son muy grandes. Hay uno en Georgia que cubre 10 acres (4. hectáreas aproximadamente) de terreno, y de una profundidad entre 5 y 10 pies. Uno en la isla “Amelia” se dice que es de un cuarto de milla de largo con un ancho aproximado de 500 pies… ‘El inmenso campo —casi toda América— donde se encuentran estos montículos da abundante evidencia de la extensión de esta nación; y las inmensas acumulaciones de conchas y otros restos similares prueban, igual que el “Monte Testaccio” de los romanos, que era gente númerosa, de hábitos sedentarios, que duraron muchos siglos’.” (De Roo 1:51). -(Sjodahl, págs. 396, 399-402).

Estas inmensas estructuras y ciudades fueron a veces reconstruidas, como ha sido el caso con ciudades en el hemisferio oriental. Esto es confirmado por Baldwin. “Puede verse que… éstas datan de una época muy anterior al abandono de las últimas ciudades levantadas o reconstruidas, cuyas reliquias aun existen”. (Baldwin, pág. 153).

3. Un Alto Grado de Civilización.
La existencia de grandes ciudades, monumentos maravillosos, caminos pavimentados, puentes, etc., etc., afirman un alto estado de cultura entre los numerosos y primitivos habitantes de América; exactamente como está des-cripto en el Libro de Mormón.

Nadaillac, observa: “Recapitulando, todo, tiende a probar que las antiguas razas de la América Central, poseían una cultura avanzada, ideas exactas de ciertas artes y ciencias y notables conocimientos técnicos. Como fué señalado en 1869 por Morgan en la “Revista Norte Americana” los españoles destruyeron en unos pocos años una civilización, indudablemente superior en muchos aspectos a la que ellos intentaron imponer para substituirla”. (Nadaillac, página 386).

Prescott dice: “Se ha dicho lo suficiente para mostrar que las razas azteca y tezucán tenían una civilización más avanzada que las tribus errantes de Norte América. El grado de civilización que alcanzaron, como se deduce por sus instituciones políticas, puede ser considerado no menor que el gozado por nuestros antecesores sajones bajo Alfredo. (849-901 D. C). Con respecto a su naturaleza, puede, más bien ser comparada con la egipcia; y el examen de sus relaciones sociales y culturales puede sugerir aun mayores puntos de semejanza con ese pueblo antiguo”. (Prescott, “México” 1:40).

“Sin embargo, puede seguramente alegarse esto: Si las páginas precedentes nos informan correctamente, entonces estaban los nahuas, los. mayas y las civilizaciones menos subordinadas; pero, un poco menores que las civilizaciones contemporáneas de Europa y Asia, y no tan bajas como hasta ahora nos han hecho suponer”. (Bancroft, 2: 804-805).

Baldwin, dice: “Se nos ha dicho repetidamente que los españoles empleaban “albañiles mexicanos” y los encontraron muy expertos en el arte de la edificación y enyesado. No hay razón para dudar que las condiciones de la civilización del país cuando los españoles lo encontraron, eran superiores a cualquier otro tiempo desde la conquista”. (Baldwin, página 215-216).

Prescott, hablando de una era de prosperidad que siguió a la triple alianza de los estados de México, Tezcuco y Tlapocán, dice: “La capital azteca (México) daba evidencias de prosperidad pública. Sus frágiles viviendas fueron reemplazadas por sólidas estructuras de piedra y cal… Cuyas dimensiones, cubriendo el mismo terreno, eran mucho más grandes que aquellas de la moderna capital de México”. (“México”, 1:15).

Entre algunos de los americanos prehistóricos había un buen conocimiento de la astronomía. Priest, dice: “Casi todas las líneas de obras antiguas encontradas en todo el país, donde la, disposición del terreno lo permitía, eran derechas, apuntando hacia los cuatro puntos cardinales.,. Las aberturas de las obras militares están, generalmente, hacia uno o más de los puntos cardinales. De lo cual, se supone que ellos tenían algún conocimiento de astronomía”. (Priest, página 265).

Baldwin, dice: “El señor Schoolcraft da esta narración de un descubrimiento hecho en Virginia Oeste, en el curso de una excavación efectuada en 1842, en el montículo más al este de los tres montículos del grupo de Elizabethtown, donde se encontraron varios tubos de piedras. . . Si se intentara usarlo como tubo telescópico, sería una reliquia muy interesante. Una antigua reliquia peruana, encontrada hace unos años, muestra la figura de un hombre, trabajada en plata, en la acción de estudiar los cielos por medio de un tubo. Han sido encontrados tubos similares en las reliquias de los “edificadores de montículos” en Ohío, y en otras partes. En México, el capitán Dupaix, vió esculpido en un raro edificio de piedra, la figura de un hombre haciendo uso de un tubo. Debajo de la figura estaban grabados dibujos astronómicos. Se supone que este edificio era usado para la observación de las estrellas”. (Baldwin, págs. 42, 103).

Nadaillac, dice: “Las varias razas que han ocupado la América Central, tenían algún conocimiento de la. astronomía”. (Nadaillac, página 305).

Prescott, dice: “Conocemos poco aun de las adquisiciones astronómicas de los aztecas. Que ellos estaban informados de las causas de los eclipses es evidente, por las representaciones en sus mapas, del disco déla luna proyectándose en el del sol”. (“México”, 1:102).

Bancroft dice: “Quizás, la prueba más fuerte del adelantado estado de la civilización de los nahuas, era su método de computar el tiempo, el cual por ingenio y corrección, igualaba si no pasaba el sistema adoptado por las naciones europeas y asiáticas contemporáneas”. (Bancrott, 2:502).

Las inscripciones sobre monumentos de piedra muestran un conocimiento de la escritura, tanto como lo escrito en los pocos manuscritos que nos han llegado de los días prehistóricos del Continente Americano.

Clavérigo, dice: “Los mexicanos tenían más de un método de escritura. No sólo usaban símbolos jeroglíficos, ambos, figurativo y simbólico, sino igual que los antiguos egipcios, tenían también signos fonéticos, representando no una cosa, una acción o idea, sino un sonido. De ahí al alfabeto es sólo un paso, o más bien es ya el alfabeto; pero, hacían mucho menor uso de ese valioso descubrimiento de signos fonéticos que los egipcios. Se limitaban, casi enteramente, al simbólico y figurativo. El resultado era que la escritura tenía que ser grandemente ayudada por la memoria”. Cla-vérigo, 2:43, 56). (Smith, pág. 23).

Estudios recientes muestran una admirable forma de gobierno entre las muchas naciones de la América antigua. “En un aspecto, el Imperio de los Incas era único. Era una extraña paradoja de un gobierno comunista-imperialista. Nada semejante ha sido jamás intentado, mucho menos llevado a cabo, y sin embargo éste era muy próspero y duró muchos siglos. Era, en efecto, el comunismo más grande del mundo, y el único gobierno próspero y totalmente comunista hasta ahora conocido. Además, su fin no vino por medio de algún fracaso propio, ni por medio del descontento del pueblo, sino por medio de la invasión de los españoles… Cuánto tiempo había estado en vigor el sistema social de los incas antes de la llegada de los españoles, nadie lo sabe. No tenemos medios para determinar si estaba en vigor en días preincaicos, o era estrictamente una innovación incaica; pero, lo cierto es que había sido llevado a cabo con buen éxito, siglos antes de la conquista del Perú; porque únicamente, a través de los siglos podía ser establecido y llevado a cabo un comunismo tan completo. Uno de sus hechos más notables es, que el Imperio no estaba compuesto de miembros de una sola raza, sino que era una confederación de cientos de tribus y varias razas de diferentes características y temperamentos, y, sin embargo, todos se sometían a ser dientes de un gigantesco engranaje comunista. Y, lo que es más, parecían contentos, prósperos, felices y progresistas”. (Verrill, pág. 267).

“Horacio Hale y Amadeo Moure hablando de su largo contacto con estos nativos declaran que mientras “investigaciones y comparaciones imparciales mostrarán que algunas de las comunidades aborígenes del Continente Americano, están bajas en la escala del intelecto, otras son iguales en capacidad natural y posiblemente superiores a las más altas de la raza indo-europea” y que “con referencia a su poder mental, los indios de Sud América deben ser clasificados inmediatamente después de la raza blanca, categóricamente adelante de. la raza amarilla, y especialmente mucho más allá de la africana”. (J. H. Evans, “Mensaje y Caracteres del Libro de Mormón”, pág. 379).

4. Desarrollo Industrial.
El Libro de Mormón atribuye un alto desarrollo industrial a los antiguos pueblos de América y menciona, específicamente, muchos materiales industriales tales como el cobre, hierro, cemento, piedras preciosas, etc. Investigaciones recientes han demostrado que los pueblos prehistóricos de América habían domesticado muchos animales tales como ovejas, bueyes, caballos, abejas, quizás llamas y otras bestias. Se ha puesto en duda lo mencionado en el Libro de Mormón sobre los caballos, pues, no hay registro que los mencione en América al tiempo de los primeros exploradores. Sin embargo, es bien conocido que los caballos eran muy numerosos por todo el continente americano, y la ausencia de mencion en las pocas crónicas de los primeros explordores no es una prueba de su no existencia aquí. En verdad, las evidencias del uso del caballo como animal de carga en la América del Sud —precolombiana—, parece conclusivas. Después de referirse a varios hallazgos en el sudoeste de los Estados Unidos, el Dr. Alfredo S. Romer, concluye: “Hay fuertes evidencias que caballos, dos clases de camellos, un mamut, el perezoso “nothrotheriurn”, dos clases extintas de antílopes, el “gato” gigante Félix atrox, existieron en el comparativamente moderno período postcuaternario, Esto sugiere, inmediatamente, una comparación con la fauna La Brea, de cuyas especies son miembros típicos”. (De “Jenness, ‘The American Aborigines”, 1933, página 72).

“Descubrimientos recientes han demostrado ahora que el mastodonte se ha prolongado por muchos siglos como contemporáneo del hombre en el Nuevo Mundo, y hay algunas evidencias que en el Ecuador, uno de ellos fue matado por el hombre, no hace más de 3000 años; como lo atestigua la alfarería policroma relacionada con el hecho”. (J. Eric Thompson, “México Before Cortez”, 1933, página 290).

“El cultivo del algodón y la confección de vestidos representados en la estatuaria y tableros de pared han sido ya mencionados… Los vestidos deben haber sido hechos… de algodón o de fibra de cactus y áloe silvestres. Se ha sugerido que mucho del material de telar era fibra del perenne algodonero, Los Síes. Blom y Le Farge en su expedición a la América Central en 1926 descubrieron en una cueva, cerca de Comal-calco, los únicos fragmentos del viejo imperio textil hasta ahora recuperado. Son de una rústica lela de algodón —aparentemente algodón cultivado. Contrapesos de ruecas de barro cocido han sido encontrados en las excavaciones, y, probablemente, el telar era tan simple como el huso y de la misma índole que los empleados en tiempos posteriores. Es probable que, en esta simple fábrica fueron producidas las magníficas vestiduras ceremoniales del Viejo Imperio, si no con sangre al menos con mucho sudor… el problema de tejer el diseño de varios hilos para entrelazarlos debe haber requerido considerable habilidad y concentración-”. (MitchelL pp. 97-93).

Fué practicada la agricultura y fueron usados los productos forestales. “El terraplenar los campos muestra que la agricultura fué extensivamente practicada en la antigüedad en legiones ahora no ocupadas. Dos clases principales de terraplenes de piedra, prehistóricos, edificados evidentemente con propósitos agrícolas pueden ser reconocidos en la América Central, además de los angostos terraplenes de tierra descrip-tos en una sección anterior. Hay (1) terraplenes altos y angostos para almacenar el agua de los desagües y evitar la erosión de la tierra en los valles o en las laderas de las montañas, y (2) anchos y bajos, aparentemente nivelados para que el agua de lluvia se mantenga allí en vez de usar irrigación.
“Muchos lugares que ahora están ocupados por aparentes selvas virgenes, los restos arqueológicos muestran que son regiones reforestadas. Así en Ja región “Senahu-Cahabon,, del distrito Alta Vera Paz, hay reliquias de dos o tres diferentes tipos de civilizaciones primitivas que han ocupado, sucesivamente, el mismo lugar y que ahora ha sido limpiado de nuevo por los plantadores de café como si lo fuera por primera vez”. (Dr O. K. Cook en Bulletin N° 145, Bureau of Plant Industry, 1909, pág, 16). (Jensen, pág. 110).

En la edificación de las ciudades con sus casas, templos y monumentos se usó piedra y, al juzgar por los restos existentes ese pueblo alcanzó un alto grado de habilidad para trabajar la piedra y la edificación. Es curioso también que en esa época se conocía una tina variedad de cemento que era usado para revocar las casas, pirámides y para hacer carreteras. “En la antigüedad Chichen-Itzá y todas las grandes y pequeñas ciudades de la península de Yucatán estaban unidas por una red de caminos duros y lisos. Eos mayas de hoy, llaman a estas carreteras antiguas Zac-be-ob, o caminos blancos”. (Willard, pág. SS).
Hermosa alfarería era fabricada por la mayoría de los antiguos habitantes de América. También, parece que el vidrio fué fabricado por ellos.

Se sabe que el cobre fué usado en la América prehistórica porque se ha encontrado una gran cantidad de objetos de cobre. Parece cierto también, que el hierro fué conocido y usado; pero, dado que el hierro se oxida fácilmente pocos objetos de hierro de días prehistóricos han sido encontrados en América. Este hecho ha sido usado para poner dudas sobre la historia del Libro de Mormón. Sin embargo, los autorizados muy generalmente concuerdan que, el hierro ha estado bajo el dominio de los pueblos en la antigua América. “No hay evidencias que el uso del hierro fuera conocido excepto la dificultad de talar bosques y trabajar piedras con implementos de piedra y cobre blando”. (Bancroft, 4:779).

“El hierro era desconocido para ellos en tiempo de los incas, aunque algunos mantienen que lo tuvieron en épocas anteriores a las cuales pertenecen las minas del Lago Titicaca. El hierro era y aun es muy abundante en Perú. Es imposible concebir cómo los peruanos pudieron cortar y labrar las piedras con tanta maestría o construir sus grandes carreteras y acueductos sin el uso de herramientas de hierro… Algunos de los idiomas del país, quizás todos, tienen nombres para el hierro. “Es notable”, observa Molina, “que el hierro, que ha sido tenido como desconocido para los americanos antiguos, tiene nombres particulares en algunos de sus idiomas”. (Baldwin, pág. 248).

“El hierro parece haber sido desconocido en América al tiempo del descubrimiento por los españoles; pero, los edificadores de túmulos dan pruebas que, no sólo lo conocieron sino que lo manufacturaron en herramientas e implementos”. (De Roo, 1:67).

“Hay una tradición (entre los indios) que Florida fué una vez habitada por gente blanca, quienes usaban herramientas de hierro, (las cuales) y la pared subterránea encontrada en la Carolina del Norte, muestran que ellos (la gente blanca) tenían conocimiento del hierro y, por consiguiente, sabían cómo trabajarlo, pues, de lo contrario no perdían haber tenido herramientas de hierro”. (Priest, pág. 233).

Priest nos habla del hallazgo de hachas y martillos de hierro en las cavernas de salitre en el Condado de Gazcufía, en Misurí, y que el Dr. Beck, “considera la circunstancia de haber encontrado esas herramientas en las cavernas de salitre, como algo que suministra un grado de evidencia que dicho Condado fue primitivamente poblado por una raza de hombres que tenían conocimiento del uso del hierro, y excedían a los indios en civilización y conocimientos de las artes”. (Priest, pág. 236).

“El hierro meteórico ha atraído la atención de los hombres en épocas diferentes y en regiones extensivamente separadas. En el Nuevo Mundo, por ejemplo, fué usado no sólo por los incas del Perú, sino también por los mayas de Yucatán y los aztecas’ de México, Américo Vespucio encontró a los. indios de la región del Plata- en Sud América, haciendo puntas de flechas y pequeñas herramientas de ese metal; los indios de Norte América, lo consideraban un metal tan precioso que lo usaban para cubrir sus cuentas de oro. Ornamentos y herramientas de hierro meteóríco han sido descubiertos en los túmulos de los valles del Misísipí y Ohío. Los esquimales de Groenlandia usaban fragmentos de ese metal insertados en mangos de huesos para cuchillos y puntas de arpones; aun, recientemente, Peary, encontró la tribu de la Bahía de Melville usando herramientas de ese tipo”. (The Origín and Early Spread of Iran-Working, Harold Peake, en la Geographical Review, October, 1933).

Priest, describe el hallazgo en el Condado de Onandaga, Nueva York, “en la misma tumba junto con la botella… un hacha de hierro con el filo de acero… En la misma ciudad fueron encontrados los restos de una fragua de herrero; en este lugar han sido ‘desenterrados crisoles como los que usan los mineralogistas para refinar metales. Dentro de la clase de estos trabajos han sido encontrados pedazos de hierro fundido, sacados de piezas de considerable espesor. Yunques de hierro han sido encontrados en Pcm-peya, (Condado de Onandaga) en la misma región de los otros descubrimientos, los cuales era natural encontrar, pues, de lo contrario, podría preguntarse cómo manufacturaron hachas y objetos de hierro para carruajes”. (Priest, págs. 252, 253, 255).

“A una profundidad de 5l/2 pies bajo la tierra en el lugar del templo, entre trozos de alfarería y enterrado en carbón vegetal, yo encontré un implemento de acero o hierro endurecido. La mayor parte estaba casi completamente destruido por la corrosión; pero, la punta en forma de cortafrío, estaba en buenas condiciones. Es tan dura que difícilmente puede limarse, raya el vidrio y con tal herramienta es un asunto fácil cortar y labrar la piedra más dura”. (Verrill, Word’s Work, January, 1928, citado por el Presidente A. W. Ivins, 99a. Conferencia Anual, pág. 11).

Las piedras preciosas eran conocidas por los pueblos de la antigua América. Ornamentos de jade, perlas, esmeraldas, amatistas, cornalinas, turquesas y nácar han sido encontrados en grandes cantidades entre los restos de estos pueblos.

5. Guerras.
El Libro de Mormon nos cuentan de una larga sucesión de guerras entre las varias divisiones del pueblo que vivía antiguamente en América. En verdad, el Libro declara que, finalmente, las guerras llegaron a ser tan sangrientas que pueblos enteros fueron exterminados. Es interesante notar que la moderna arqueología americana nos cuenta prácticamente la misma historia.

“Parece haber habido disputas religiosas muy acaloradas; guerras constantes se declaraban entre los sectarios que seguían al Dios Votan y aquellos que adoraban a Quetzaícoatl, y los vencidos de ambas partes perecían bajo terribles torturas o eran obligados a abandonar su país”. (Nadaillac, 274).

“El profesor Walters, arqueólogo americano, ha hecho una investigación científica de este cementerio (en el campo de los indios Choctaw cuando el ferrocarril Kansas-Pitts era construido a través de él). Cubría treinta acres (doce hectáreas aprox.) y calculó que contenía más o menos setenta y cinco mil esqueletos de hombres muertos en combate. Estaban ente-rrados en la arena, y de acuerdo con la declaración del profesor Walters, dada recientemente en el ‘New York Sun’, había dos distintas capas de tierra formadas sobre la arena”. (Mili. Star, Vol. 60:85).

“En Piedras Negras y Menche-Yaxchillán, se encuentran monumentos especiales de guerreros cautivos, desagradablemente atados y malamente tratados. Estas son avanzadas del norte y probablemente marcan las excursiones ocasionales y la subyugación de los enemigos de los mayas… Las civilizaciones arcaicas del Viejo Mundo fueron por mucho tiempo civilizaciones pacíficas. La guerra organizada nació con la sublevacion de grupos poderososde nobles dentros del estado, agraviados por el poder central del ‘Rey Sol’ y sus sacerdotes. O por medio del contacto de la civilización primitiva con otros pueblos a los cuales no sometieron ni civilizaron, sino que invadieron y despojaron. A su vez estos pueblos externos se vengaban armándose con las armas y métodos de la civilización primitiva e invadiendo triunfalmente sus territorios… El peso de las evidencias parece evocar un cuadro de un imperio en sus primeros pasos, un imperio solamente cultural, dividido políticamente en muchos estados pequeños; más tarde estos estados pueden haber sido unidos por la fuerza bajo algún poder central, quizás una liga de ciudades. Más tarde aún, esa liga se desplomó y la hegemonía política terminó cerca del tiempo cuando las inscripciones fechadas cesaron de ser grabadas”. (Mitchell, 130-133).

“Pero, aun durante este período tolteca, las tribus cazadoras, nahuas. y de otras sangres, perseguían su cacería en los bosques y las montañas. Despreciados, por sus hermanos más civilizados, eran conocidos como bárbaros, perros, ‘chupadores de sangre’ por 1a costumbre que se les atribuía de beber sangre y comer carne cruda”. (Bancroft 2:344).

Las destrucciones parecen haber seguido de tiempo en tiempo como resultado de terremotos, cuyos efectos son fácilmente discernibles. Esto también lo confirman las declaraciones del Libro de Mormón.

6. Civilizaciones Sucesivas.
El Libro de Mormón reporta tres colonizaciones separadas y distintas en América. La primera, los jareditas, que data de la Torre de Babel; las otras dos, nefitas y mulekitas, del tiempo del Rey de Judá, Sedecias. Pudo haber habitado otras no registradas en el Libro o no conocidas para los autores antiguos.
Los estudiantes de la arqueología americana, con-cuerdan ahora en que el resultado de las excavaciones y exploraciones prueban la existencia de civilizaciones sucesivas o contemporáneas en la América primitiva dado a luz la existencia de por lo menos tres civili-zaciones principales, las cuales se sucedieron unas a otras allí en el pasado.

Un pueblo primitivo, de montañeses y agricultores, parece haber florecido entre el primer y tercer milenio A. C. en la meseta entre México y Colombia, desarrollando una característica civilización propia.

“Tiahuanaco (Bolivia) ha sido juzgado como el producto de dos distintas y sucesivas civilizaciones, la última se supone que reconstruye, hastía cierto punto, las ruinas dejadas por un pueblo anterior… Hay muchos indicios de que se sucedieron dos distintas civilizaciones, una a otra, en el antiguo Tiahuanaco. Muchas de las piedras labradas están sólo terminadas a medias, lo que induce a creer que alguna gran catástrofe natural, o de otra manera, obligó a los trabajadores a dejar su obra incompleta”. (S. E. McMillin, ‘Nat. Geo. Mag.’ 51:217-18, 1927).

“Que la América fué poblada desde el Asia, cuna de la raza humana, no da lugar a dudas por más tiempo; pero, cómo y cuándo vinieron es un problema que no puede ser resuelto”. (Dupaix). “Las razas americanas antiguas preservaron la tradición de distintas migraciones en sus jeroglíficos y pictografías”. (Bancroft 5:31).

Es interesante notar que varios estudiosos han llegado a la conclusión que la migración más antigua pudo haber ocurrido cerca de la confusión de las lenguas o hace miles de años.

“Después de esto, fueron dispersados por’motivo de sus lenguas y partieron en colonias a todas partes; y cada colonia tomó posesión de la tierra, que ellos llenaron, a las cuales Dios les guió; así que todo el continente fué cubierto por ellos, el interior y las costas del mar. También hubo algunos que pasaron el mar en barcos y habitaron las islas”, (Josefo, Libro 1, capítulo 5).

“En vista de la mejor información que he podido obtener sobre el, asunto, mi opinión es que los primitivos habitantes de América eran descendientes de ‘Cham’ hijo menor de Noé, y que la primera colonización fué hecha poco después de la confusión de las lenguas en la construcción de la torre de Babel. Moisés nos informa que cerca de este tiempo ‘el Señor les esparció sobre la faz de toda la tierra’. (Gen. 11: 8-9). América, entonces, según esta porción de historia sagrada,” fué en ese tiempo reocupada por el hombre; porque el escritor no pudo haber querido decir por ‘toda la tierra’ sólo la mitad de ella”. (School-craft, “Mill. Star”, 65:503).

“Es igualmente interesante que los estudios modernos muestran que el principio de la civilización maya empezó aproximadamente 600 años A. C. E1 Libro de Mormón declara que los nefitas llegaron a América cerca de 600 años A. C.

Las antiguas civilizaciones que se levantaron en el continente americano eran de la misma clase, con excepción de la degeneración que entró en ellas.

“Dondequiera que hubo un centro de civilización, es decir, dondequiera que las circunstancias favorecieron el desarrollo de la cultura, las tribus de diferentes troncos gozaban de casi el mismo grado de ella; tales como en Centro América y Perú. Por ello fué distribuido y así alumbró en todas direcciones”. (Brin-tóh, pág. 44).

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1 Response to Siete afirmaciones y evidencias del Libro de Mormón

  1. Avatar de Pedro Alvarez Pedro Alvarez dice:

    Hola soy de Venezuela y ahora vivo en EEUU en una oportunidad fui a un museo en barquisimeto una ciudad de nuestro país la guía me encontré con un tour de vitrinas en ellas habían armas de las diferentes épocas de las civilizaciones que habían precedido a nuestro pueblo en esos días acababa de leer el libro de Mormón casi x completo y la similitud de la historia relatada por la guía turística al hablar de cada tipo de armas con las que se describían en el libro eran idénticas eso entre otras cosas de ese museo que daban evidencia exacta de la veracidad de las historias del libro y sus civilizaciones a parte de la sensación de testimonio que me hizo sentir el Espíritu……..

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