La Misión de Jesús el Mesías

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“Y el Verbo Fue Hecho Carne”


Galilea

En los días del Rey David, Galilea consistía de un círculo de veinte ciudades en el circuito de Cedes-Neptalí. Hiram, el rey de Tiro, hizo una alianza de paz con David y lo abasteció con madera de cedro y de ciprés para el palacio y el templo de Jerusalén. Debido a sus servicios, Salomón, el hijo de David, le dio a Hiram estas veinte ciudades, pero a Hiram no le gustaron las ciudades, y las llamó “Cabul” (1 de Reyes 9:11-13), que significaba “repugnancia”.1 Debido a esta designación, quizás, y debido al hecho que el área fácilmente se asociaba en sí geográficamente con una populación mixta y con los paganos, la gente de galilea estaba destinada a ser despreciada por sus conciudadanos Israelitas.

A los galileos se les censuraba con desprecio (particularmente por los judíos), no solamente por su asociación con los paganos sino también debido a su dialecto menos educado y su falta de cultura.2 “A la gente de Galilea se les culpaba especialmente por descuidar el estudio de su idioma, se les acusaba con errores gramaticales, y especialmente por las mal pronunciaciones absurdas, algunas veces llevándolos a cometer ridículas equivocaciones”.3

Tres rutas de caravanas de comercio pasaban por Palestina en el tiempo de Cristo, una de ellas por Nazaret, donde Él hizo su hogar. Mientras que Galilea no era la residencia del rabinismo, sus habitantes eran “generosos en espíritu, de tiernos e impulsivos corazones, con intenso nacionalismo, de educación humilde y de piedad sincera”.4

Antiguamente, Galilea abarcaba el territorio de las tribus de Isacar, Zabulón, Neftalí, Aser, pero en el tiempo de Cristo se extendía mas allá de esos límites, y lindaba con Tiro y Siria al norte y Samaría al sur. El monte Carmelo formaba la frontera occidental, y el río Jordán y el lago Genesaret el oriental.5 Era un área rica y fértil y bien cultivada.6 Aunque quizás esto haya sido exagerado, se suponía que fue densamente poblada, tanto como 240 pueblos y aldeas con no menos de quince mil habitantes en cada uno de ellos.7

Galilea era un lugar de reunión o “centro-sacerdotal” para servicio del templo8 – un lugar de ricas llanuras, vegetación exuberante, fuentes y ríos, y cerros ricamente fértiles.9 Aunque a sus habitantes se les trataba con desprecio y no eran participantes de las escuelas rabínicas de Judea, ellos permanecieron como una gente meticulosamente judía.

Abrigado en las montañas de Galilea y rodeado por quince colinas que casi formaban un anfiteatro estaba la aldea de Nazaret. 10 Esta comunidad mareaba la frontera norte del antiguo Zabulón, y justo  debajo se extendía la aparentemente ilimitada extensión del valle Esdraléon, emplazamiento de numerosas batallas del antiguo Israel. Era una aldea provincial en una provincia despreciada de una tierra conquistada, y en este oscuro escenario el tan esperado Mesías del mundo hizo su hogar desde el tiempo de su regreso de Egipto hasta que comenzó su ministerio público.

¿Qué Mesías Esperaban Los Judíos?

El talmud declara, “Todos los profetas profetizaron solamente de los días del Mesías”, y “El mundo fue creado solamente para el Mesías”.11 Generalmente hablando, la totalidad del Antiguo Testamento había llegado a ser la perspectiva por la cual la expectación Mesiánica estaba prevista.

No parece ser por las narrativas del Evangelio que los líderes de los judíos tomaron una excepción en particular a las profecías individuales sobre la realización de Cristo relacionadas con su reclamo al Mesianismo, sino que su percepción en general del Mesías completamente difería lo que actualmente Jesús representaba,12 y es allí donde descansaba el origen de su rechazo hacia Él. Su anticipado Mesías debía llevar acabo “todos los milagros y emancipaciones del antiguo Israel. . . solamente que de una forma más amplia”, y de esta manera el Antiguo Testamento fue “el espejo por donde las bendiciones universales de los últimos días [los días del Mesías] fueron previstos”.13

Israel estaba intensamente interesado en la restauración de su antigua gloria, y el Mesías fue el “gran instrumento” que ellos suponían los llevaría a obtener esa meta. El debería ser el “regocijo de Israel mas bien que… la salvación del mundo”.14 Sencillamente es la expectación política Mesiánica fue escasamente referida por Jesús, y El deliberadamente se separó de las populares creencias Mesiánicas e ideas de Su tiempo.15

Fue a esta gente ebria con la visión de una felicidad exterior y una grandeza política que Jesús vino, y mientras que unos – tal como Zacarías, Elisabeth, María, Ana, Simeón, y Juan el Bautista -esperaban la venida del reino del Mesías en su pureza espiritual, la creencia general era que Él vendría a restaurar el “esplendor del trono judío”.16 Él sería un gran príncipe que fundaría un gran reino, un héroe humano que guiaría a Israel a la victoria y sometería a todas las naciones. Algunos creían que “Él no sabría que Él era el Mesías hasta que Elías vendría. . . y lo ungiera”.17

El reino universal del anticipado Mesías sería un paraíso terrenal, donde “todos los árboles [darían] fruto continuamente. Una sola uva [cargaría] un carromato o un barco, y cuando [fuera] traído a casa, ellos [sacarían] vino de ella como de un barril. . . El país entero [estaría] lleno de perlas y piedras preciosas, para que todos los judíos de todas partes vinieran y llevaran lo que quisieran”.18

Los judíos adhirieron un gran misterio al nacimiento del Mesías y rasgos característicos súper humanos a Su misión.19 ¿No es de maravillarse que la tradición rabínica no encontrara situar a Jesús como el Mesías? Jesús se separó completamente de todas estas ideas que no había “en tal Mesías [como Jesús] absolutamente nada pasado, presente o posible; intelectualmente, religiosamente, o aun nacionalmente – para atraer, sino para rechazar completamente”.20 El Mesías que nacería de una virgen de Galilea quien se habla desposado a un humilde carpintero habría sido una caricatura de la expectación judía mesiánica, inimaginable e inaceptable para la mayoría de los judíos de Su día.

Los detalles del nacimiento de Cristo como está descrito en Mateo y Eneas, eran continuas a las tradicionales e históricas expectaciones judías mesiánicas, ni habría correspondido su creencia e interpretación del Antiguo Testamento a Su sencillo advenimiento.21 Isaías, el gran profeta de la antigüedad, había previsto la decadencia de Israel siglo tras siglo, tan marcado por el desorden y por el cambio que él solamente podía describir al humilde ciudadano de Nazaret, el heredero al trono de Israel, como “raíz de tierra seca” (Isaías 53:2).

José y María

Lucas 1:26-35

26 Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
28 Y entrando el ángel a donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
29 Pero ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras y pensaba qué salutación sería esta.
30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
31 Y he aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
32 Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre.
33 Y reinará en la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin.
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Porque no conozco varón.
35 Y respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios.

Contra-referencias

Lucas 1:36-80, 2:1-20 Mateo 1:18-25;  Helamán 14:2;  3Nefí 1:9, 12-21

Tres meses habían pasado desde que el ángel Gabriel había visitado a Zacarías en el templo y le reveló el futuro nacimiento de Juan, el precursor del Mesías (véase capítulo 3). Mientras que él y Elisabeth se regocijaban en su hogar en el sur, como a cien millas al norte en la aldea de Nazaret vivía un hombre justo (y un observador estricto de la Ley) llamado Juan.22

José estaba desposado con una joven doncella judía (quizás solamente de quince años de edad),23 llamada María. Él era carpintero por oficio, y él y María eran muy pobres,24 aunque eran descendientes de la casa real de David.25

Cristo tiene dos genealogías registradas en el Nuevo Testamento, una en Mateo y la otra en Lucas. Hay algunas discrepancias entre las dos. Ya sea que se considere que las genealogías sean de José y María 26 o ya sea que se considere que ambas sean de José (la cual es la opinión mas aceptada),27 es evidente aún que ambas líneas descendían de la casa real. Generalmente se piensa que la versión de Mateo es la del linaje real de José y la genealogía de Lucas es su cuadro genealógico. Además, generalmente se acepta que José y María eran primos, uno como descendiente de Jacob y el otro de Eli (hermanos de linaje real).28

Jesús fácilmente aceptó el título de “Hijo de David”, manifestando su linaje real (Mateo 9:27; 15:22; 21:9; 20:30-31; Lucas 18:38-39), un hecho del cual Pablo después confirmó varias veces (Romanos 1:3; 2 de Timoteo 2:8; Hechos 2:29-30; 13:22-23; compárese con Salmos 132:11; Lucas 1:32). Además, de todas las acusaciones presentadas contra Jesús por sus enemigos, no se hace mención o se halla la mas leve indicación de que no era de linaje real.29 Los judíos conservaban meticulosamente su genealogía,30 y los enemigos del Señor hubieran hecho rápidamente tal acusación si hubieran podido.

De esta información limitada que tenemos sobre José, es evidente que él era el justo heredero al trono de Israel; debido a que él y María eran primos, ambos descendientes del rey David, Jesús era por nacimiento el Rey de los Judíos.

En esos días, se consideraba que una persona que estuviera desposada era como si estuviera casada legalmente. Una vez que la ceremonia de desposorio se sellaba con la acostumbrada oración (y quizás la copa reglamentaria de vino, probada primeramente por José y después por María), la relación era considerada sagrada, “como si ya estuvieran casados”.31 “Una vez que el desposorio se llevaba acabo, con regocijo en la casa de la novia, bajo una tienda o pabellón levantado para el propósito. Era conocido como el acto de ‘hacer sagrada’, desde ese momento la novia era sagrada para su esposo en la manera más estricta.32 Para que el desposorio fuera legal, José le debió de haber dado a “su desposada una moneda, o su equivalente, ante testigos”.33 “El desposorio podía ser sellado ya sea por solemne palabra o por un escrito formal”.34 “Aunque el desposorio era virtualmente un casamiento, y solamente podía ser quebrantado por un formal ‘decreto de divorcio’, la desposada no iba inmediatamente a la casa de su marido … un intervalo se llevaba acabo antes de la ceremonia final; [la cual] podía ser por semanas, o meses, y aún por un año”.35 Había dos maneras en la que un desposorio podía ser anulado, ambas eran similares a un divorcio. La primera era por medio de un juicio y decreto público, y el segundo era por un arreglo privado la cual era escrita y firmada en la presencia de testigos.36

Esta era la condición de la relación entre José y María, la desposada y próxima madre virgen, cuando se apareció el ángel Gabriel. No se da la hora exacta de la visita angelical en las escrituras; sin embargo, como una devota judía conocedora de la Ley, María debió estar cumpliendo con sus oraciones diarias, las cuales ocurrían en la ofrenda de la mañana, al mediodía, y en el sacrificio de la noche. Quizás fue en una de estas ocasiones que el ángel Gabriel se apareció. 37

Podemos asumir que María estaba preparada y personalmente digna de su visita, debido a la salutación que le dio el ángel. El anticipado Mesías no era una creencia abstracta, era considerada como un hecho definitivo;38 y María indudablemente sabía que alguna doncella judía llegaría a ser la madre de Cristo.39 Su aparente desconcierto y sorpresa no era debido a la gran esperanza de Israel, la venida del tan esperado Mesías se cumpliría, sino que se cumpliría por medio de ella. El ángel saludó a María con un reconocido saludo40 y reveló la gran bendición que se le había dado.

No hubo ninguna vacilación en su respuesta al ángel – su pregunta simplemente expresaba preocupación debido a su estatus de soltera. “¿Cómo será esto? Pues no conozco varón” preguntó ella. El ángel le respondió con la anunciación del nacimiento de la venida del Salvador – ese nacimiento no contravendría las leyes naturales, sino un milagro efectuado por la operación de una ley mayor, el Padre del Salvador del mundo sería Elohim,41 así dando a Cristo los poderes combinados de la Divinidad y la mortalidad.42 La promesa dada por el Padre a Adán y Eva (que por medio de la simiente de la mujer la cabeza de Satanás será herida), estaba por cumplirse (Génesis 3:15). El Salvador prometido, el Redentor que vencería los poderes de Satanás, estaba por nacer en la mortalidad.

María estaba preocupada. Ella aún no tenía un claro entendimiento sobre el significado de este acontecimiento. Ella “como toda la nación [habrían] pensado del Mesías como un Rey judío que restauraría las tan perdidas glorias de su raza, y que iba a hacer que Israel triunfara sobre todos los paganos”.43 Esta creencia se contradeciría por la realidad de su nacimiento, porque Él debía de nacer como todos los mortales han nacido – un niño puro que crecería de la infancia a la adultez.44 “Es evidente que la gran verdad concerniente a la persona y misión de su Hijo divino aún no se desenvolvía por completo en su mente. Todo el conjunto de acontecimientos, desde la salutación de Gabriel hasta el testimonio reverente de los pastores concerniente al anuncio del ángel y las huestes celestiales, constituía en su mayor parte un misterio para aquella inmaculada madre y esposa”.45 Aproximadamente “toda la creencia universal creía que Él (el Mesías) iba a ser simplemente un hombre, que recibiría investiduras milagrosas, en Su consagración formal como el Mesías”.46

La confusión de María aparentemente continúo aun cuando su divino Hijo estaba reconociendo Su misión, porque ella obviamente se quedó perpleja con Su respuesta cuando ella lo reprendió a la edad de doce años por haberse quedado en el templo después de una visita a Jerusalén (Lucas 2:48-50). Cuando Él llegó a la adultez, ella evidentemente no entendió como Sus poderes personales deberían ser utilizados, porque Él suavemente la reprendió cuando ella insinuó que Él debería cambiar el agua a vino (Juan 2:3- 4). Ella y su familia inmediata aparentemente continuaron a mal interpretar Su misión (Marcos 3:21, 31-32), y mantuvieron la opinión tradicional del anticipado Mesías bien adentrada en Su ministerio (Juan 7:1-8). Su realización de Su posición y poder aparentemente creció a través de los años, igualmente que con Sus discípulos (Lucas 24:13-25). Esto pudo haber sido dado al hecho de que la “preocupación de la mente debido a opiniones determinadas, lleva a una lectura equivocada de cualquier evidencia. Nosotros inconscientemente distorsionamos los hechos, o los inventamos, para apoyar nuestras favoritas teorías, y vemos todo por este medio”.47 La evidencia en las escrituras puede indicar que María “nunca entendió completamente a su Hijo; con cada evidencia adicional de su singularidad se maravillaba y se ponía a reflexionar de nuevo”.48

El ángel le había dicho a María que su hijo era el Hijo de Dios, aun así sería después de muchos años que ella pudiera entender parcialmente la importancia de estas palabras. Aún la madre del Salvador de toda la humanidad tenía que ser guiada paso a paso a una total comprensión de Su majestad.49

A Elisabeth y Belén

Lucas 1:36-56

36 Y he aquí, tu parienta Elisabet también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que era llamada estéril;
37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de ella.
39 En aquellos días, levantándose María, fue a la montaña con prisa, a una ciudad de Judá;
40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.
41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo
42 y exclamó a gran voz y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
44 Porque he aquí, cuando llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.
46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
47 y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador,
48 porque ha mirado la humilde condición de su sierva; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones,
49 porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre.
50 Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51 Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
52 Quitó a los poderosos de los tronos y levantó a los humildes.
53 A los hambrientos llenó de bienes y a los ricos los despidió vacíos.
54 Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia,
55 de la cual habló a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.
56 Y se quedó María con ella como tres meses; después volvió a su casa.

El ángel le dijo a María que su prima Elisabet50 también había sido bendecida por el Señor y había concebido un hijo en su vejez. Con prisa, María partió para visitar a Elisabet para compartir con ella el gozo con su prima anteriormente estéril y para informarle de la bendición que ella misma había recibido de Dios. El ángel le había informado a María que Elisabet estaba en su sexto mes de embarazo. Indudablemente, Elisabet habría aprendido por Zacarías sobre el futuro llamamiento de su futuro hijo que aún estaba por nacer, y el próximo advenimiento del Mesías. Sin embargo, es igualmente aparente que ella no sabía (ni Zacarías), cuándo el Mesías llegaría o de quién nacería.51

El Espíritu Santo vino a María para prepárala para la visita de Gabriel y para la concepción del Hijo de Dios, y vendría a Elisabet y sobre el aún no nacido Juan, para testificarles de ese milagroso acontecimiento. Dicha actividad por el Espíritu Santo entre los judíos era muy familiar en Israel en ese tiempo,52 entonces María se apresuró para reunirse con su prima Elisabet.

Con toda probabilidad María no le dijo a nadie de ese milagroso acontecimiento que se había llevado acabo,53 y por medio de su visita a Elisabet, ambas mujeres ganarían un entendimiento y testimonio mas profundo del anticipado Mesías y de su precursor. Las escrituras testifican que cuando María llegó, Elisabet y su hijo que estaba por nacer fueron llenos del Espíritu Santo. El niño saltó en la matriz como señal y testimonio del Mesías que estaba porvenir. Esta también era una experiencia no extraña para la expectación judía.54 La salutación de Elisabet a María fue profética, porque ella reconoció que María era la madre escogida del Mesías y que ella, Elisabet, llevaba al hijo que sería su precursor, un hombre el cual Cristo aclamaría con las palabras, “Entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista” (Lucas 7:28).

La respuesta de María fue poética, y “la expresión rítmica en la cual ella cae era solamente lo que se hubiera esperado de una persona imbuida, como todas las mentes judías eran, con el estilo e imágenes del Antiguo testamento”.55 Después de que Elisabet alabó a María y a su hijo por nacer, María cantó una canción de alabanza a Dios en respuesta a la salutación que se le había dado. Esta canción era muy parecida a las canciones que las mujeres de los días del Antiguo Testamento habían cantado en tiempos de gozo: Por ejemplo, María al cruzar el Mar Rojo (Éxodo 15:20-21), Débora cuando salvó a Israel de Sisara (Jueces 5), y Ana cuando llevó al niño Samuel Eli (1 de Samuel 2:1-10). El poema fue indudablemente espontáneo y hacía eco a los profetas y santos con los que ella se había finalizado por medio de imágenes y lenguaje del Antiguo Testamento. Esto testifica que ella estaba bien entrenada en el conocimiento de las escrituras y da una indicación mas detallada del espíritu con el que su sagrado hijo sería entrenado.56

María se quedó con Elisabet hasta que casi era tiempo de que naciera Juan, entonces ella regresó a Nazaret. Cuando José se dio cuenta de su condición, él meditó sobre cuál sería la mejor manera de disolver el desposorio; y más bien que humillar a María con un juicio público, la cual era una opción, él “quiso dejarla secretamente” (Mateo 1:19).

Las acciones de José en este asunto apoyan la descripción de él en las escrituras como un hombre justo. Pero antes de que él pudiera llevar acabo su intento, se le apareció un ángel en un sueño y le testificó sobre el parentesco divino del hijo de María. Para los judíos de ese tiempo “un buen sueño era . . . considerado como [una] marca de aprobación de Dios”.57 Consecuentemente, José estuvo bien dispuesto a recibir el mensaje que vino de esa forma. Con el testimonio confirmado del Divino Hijo de Dios, José se casó con María inmediatamente para que ninguna deshonra cayera sobre ella.

Quizás fue la intención de José y María quedarse en Nazaret después de su matrimonio, pero igual que las circunstancias que estaban fuera de su control alrededor de la concepción del Mesías, de igual forma estaban las circunstancias que harían que Belén fuera el lugar de nacimiento de Cristo.58

Augustos, gobernante del imperio romano, ordenó una inscripción o censo de todas las provincias del Imperio para él poder saber “el número de soldados y cuanto él podía imponer en cada uno de ellos, y la cantidad de impuestos que se debían a la tesorería”.59 Con toda probabilidad este censo llevó muchos años para completar, y en Judea fue indudablemente encomendado a Herodes (como fue a todos los gobernantes de las provincias individuales), determinar exactamente como realizar el conteo.60 Debido a esto, en la provincia romana de Judea los ciudadanos no inscribían su nombre en el pueblo de su residencia como lo hacían los romanos, porque de acuerdo a la costumbre judía entablaban el empadronamiento en el pueblo ancestral de sus familiares antepasados o tribu.61 José y María eran del linaje de David; por lo tanto, ellos tuvieron que dejar las montañas de Zabulón y viajar aproximadamente ochenta millas a lo largo de caminos y veredas entrecruzados que transitaban por en medio de pueblos y ciudades y por el valle Esdraléon antes de llegar a la ciudad de David – Belén.

El viaje debe haber tomado por lo menos tres días, pero no se da ningún detalle sobre el viaje en las escrituras. Cuando llegaron a Belén tuvieron que buscar refugio porque el pueblo estaba excesivamente concurrido con aquellos que también habían venido a registrarse. Los mesones estaban llenos y el único lugar disponible era un establo.62 Tal lugar no era necesariamente desagradable, pero con toda probabilidad era “mitad cocina y mitad establo, la cual era simplemente una de los incontables huecos o cavernas en las colinas, apoyadas en la casa que había sido construida”.63 La hospitalidad de tal lugar se ofrecía voluntariamente como un mérito religioso, con la promesa rabínica del paraíso como su recompensa.64

Así la dulce María, hospedada en heno y paja en una gruta de caliza solamente a unas millas del esplendor del palacio de Herodes – pero lejos de su hogar y entre extraños, en desprovistas circunstancias de toda comodidad y esplendor terrenal – dio a luz a Jesucristo.

¡La esperanza de Israel había llegado! ¡La promesa de Dios, hecha a los antecesores, se había cumplido! Era el acontecimiento que todo Israel fervientemente había buscado en sus oraciones y habían integrado meticulosamente en casi todo acontecimiento y actividad en sus vidas.65 El Hijo sagrado había nacido judío, su paternidad verdadera conocida por pocos, porque era considerado como el hijo de José de Nazaret (Lucas 4:22; Mateo 13:55; Marcos 6:3). La narración de Su nacimiento y los acontecimientos alrededor de ella son tan sencillos y carentes en detalle que es aparente que los escritores del Evangelio no tenían intención de proveer una biografía de Jesucristo – su entero propósito era dar testimonio de Su divinidad y forjar una opinión de Él.

El Testimonio de los Pastores

Lucas 2:8-20

Y había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños.
Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
10 Pero el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo:
11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
12 Y esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían:
14 ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
15 Y aconteció que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron los unos a los otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido y que el Señor nos ha manifestado.
16 Y vinieron deprisa y hallaron a María, y a José, y al niño acostado en el pesebre.
17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.
18 Y todos los que oyeron se maravillaron de lo que los pastores les decían.
19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
20 Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

Inmediatamente después de narrar el nacimiento del Salvador, Lucas nos dice sobre el testimonio divino recibido por los pastores. Belén era un área agrícola,66 entonces era común encontrar pastores en las colinas atendiendo sus rebaños. El registro bíblico no nos da ninguna indicación en que época del año Jesús nació. Algunos han descrito que fue durante las frías noches del invierno;67 otros piensan que fue a principios de la primavera.68 Los rebaños atendidos por los pastores probablemente no pertenecían a la gente común sino lo mas seguro es que eran del rebaño del templo. Los pastores del templo habrían estado en el campo durante todo el año para proveer ovejas para las muchas ceremonias del templo.69

Aunque su nacimiento fue prácticamente desapercibido por los mortales, los cielos abiertamente se regocijaron por el advenimiento del Salvador. En las laderas y en las cimas de las colinas alrededor de Belén los pastores escucharon y vieron celebrar a las huestes celestiales ese nacimiento con alabanzas de aleluya y canciones. Los pastores no habían pedido ni anticipado estas señales – pero fueron bendecidos al recibirlas. Y cuando se les dijo que fueran a ver al recién nacido, fueron de prisa con corazones a tono para recibir esta gran bendición.70 Ellos confirmaron el testimonio del ángel cuando vieron al bebé postrado en el pesebre; de allí en adelante, dieron a conocer lo que habían visto y escuchado (Lucas 2:17). Ellos indudablemente le dijeron a aquellos que se encontraban en el mesón y a los habitantes del campo; posiblemente también le dijeron a aquellos que trabajaban en el área del templo cuando entregaron sus rebaños para los sacrificios. Quizás su mensaje fue decisivo en preparar las mentes de Simón y Ana para el testimonio que ellas también compartirían.71

Otro Testamento de Su Nacimiento

Cinco años antes del nacimiento de Cristo, aconteció en el hemisferio oriental con otra gente, un océano a la distancia en una tierra escogida, Samuel el lamanita dio testimonio sobre el próximo nacimiento de Él, quién proveería su medio para la salvación. Esta gente también era de la casa de Israel, y durante seiscientos años de varios grados de rectitud e iniquidad, ellos también esperaban el advenimiento del Salvador. Ahora, cinco años antes de Su nacimiento, la gente nefita en las Américas se encontraban en un estado de iniquidad, y Samuel estaba profetizando y advirtiéndolos de lo que habría de acontecer. Se puso de pie en una muralla y testificó sobre su excedente iniquidad y de la necesidad de arrepentimiento. Él les dio una señal del Mesías que estaba por venir. Él les dijo que en cinco años habría un día y una noche y un día, como si fuera un solo día sin oscuridad y este milagro acontecería en el tiempo del nacimiento de Cristo (Helamán 14:2-5).

A medida que se acercaba el día, la iniquidad de la gente aumentaba, y el profeta Nefi esperaba con ansia el día en que la señal ocurriera. Los inicuos también empezaron a mantenerse al corriente del tiempo, pero por una razón diferente – ellos amenazaron que si la señal no se cumplía para cierto día, ellos matarían a todos los miembros de la Iglesia que aún creyeran (3 de Nefi 1:5-9).

Nefi oró fervorosamente para que ocurriera la señal para que la vida de los santos fuera perdonada. Mientras que él oraba, una voz del cielo declaró que esa noche se daría la señal y que al siguiente día el Salvador del mundo nacería (1 de Nefi 1:11-13). A la puesta del sol y al final del día no hubo oscuridad tierra permaneció aluzada como si fuera medio día. Este extraño fenómeno continúo durante toda las horas de la noche hasta que el sol nuevamente apareció. Al amanecer, los nefitas y los lamanitas sabían que el Redentor del mundo había venido y que se había dado este testimonio al hemisferio occidental como se había prometido (3 de Nefi 1:15-19).

En Conformidad con la Ley

Lucas 2:21-24

21 Y cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre.
22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarlo al Señor
23 (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abra la matriz será llamado santo para el Señor),
24 y para dar la ofrenda conforme a lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

Aunque no sabemos qué tanto tiempo José y María se quedaron en Belén, como devotos judíos se debieron haber quedado por lo menos el suficiente tiempo para cumplir con los requisitos de la ley levítica.

El primero de estos requisitos (la ceremonia ritual de la circuncisión), se cumplió ocho días después del nacimiento del Salvador. Fue en esta ceremonia que Él recibió el nombre de pila Jesús. Jesús es la traducción en Inglés o modificación del nombre Hebreo Josué, el cual significa “salvación es Jehová”.72 El nombre representaba Su oficio y en hebreo significaba literalmente “el Mesías” (en griego, “el Cristo”).73 No era necesario asistir al templo para la ceremonia de circuncisión, porque cualquier rabino la podía llevar acabo; sin embargo, estando tan cerca del templo, José y María probablemente llevaron al niño allí para la ceremonia.74

Por medio del acto de la circuncisión y la ceremonia alrededor de ella, el infante Jesús fue reconocido como un Israelita, lo cual representaba “sujeción voluntaria a las condiciones de la Ley, y aceptación a las obligaciones, pero también de los privilegios, del convenio entre Dios y Abraham y su simiente”.75

Esta ceremonia de circuncisión es la primera de solamente cuatro acontecimientos en la infancia de Jesús de la cual tenemos información en las escrituras. El segundo y tercer acontecimiento pudieron haber pasado al mismo tiempo. El Salvador era el primogénito de María, y de acuerdo con el segundo requisito de la ley (Números 18:16), Él deberá ser “redimido” de su requerido servicio en el templo. Lo más temprano que la redención podía llevarse acabo era treinta y un días después de Su nacimiento, pero pudo ser que María esperó hasta que el tiempo de su purificación estuviera completa antes de llevar acabo el requisito de la redención.

Para que el niño pudiera ser redimido del servicio del templo, ni el padre ni la madre podían ser de la descendencia levítica, y se le requería al hijo primogénito estar libre de todas las imperfecciones del cuerpo que lo pudieran descalificar del servicio normal del sacerdocio.76 Una vez más, no se requería asistir al templo, porque cualquier sacerdote podía llevar acabo la redención. Para poder ser redimido del servicio del templo se requería un pago de cinco siclos (menos sí la familia era pobre),77 en cumplimiento con la ley de Moisés (Éxodo 13:13; 34:20; Números 18:15-19).

El tercer acontecimiento que se llevó acabo fue la purificación de María (Levíticos 12:4). La Ley requería que debían pasar cuarenta y un días para que se pudiera llevar acabo la purificación. El periodo de tiempo era de ochenta y un días si era niña.78 La ceremonia de purificación podía ser demorada para después en cualquier día en el transcurso de la fiesta, y no se requería que la madre asistiera al templo. Pero María, una judía devota, asistió al templo para su purificación y llevó consigo a su Hijo para ser redimido.79

El servicio se consideraba como un sacrificio legal y la purificación legal se llevaba acabo en el patio de las mujeres después que el incienso de la mañana fuese ofrecido.80 El sacrificio consistía en presentar dos ofrendas a Dios. Normalmente consistía de un cordero como holocausto y un palomino o una tórtola como ofrenda de pecado, ambos eran requeridos por la Ley (Levíticos 12:1-8; Números 18:16). Aunque José era carpintero por oficio, las ofrendas presentadas por María eran aquellas que los pobres podían ofrecer en sustitución a las ofrendas más costosas. Las ofrendas de María consistieron de dos tórtolas o dos palominos, la cual la Ley permitía (Levítico 12:6-8).

Las ofrendas probablemente fueron compradas en el área del patio alrededor del templo. Para asegurarse que el público no se diera cuenta que las ofrendas eran de animales normales o de los baratos, el dinero era depositado en un cofre en forma de trompeta en la tesorería (en donde se encontraban los trece cofres para contribuciones en el Patio de las Mujeres).81 Después los sacerdotes hacían los sacrificios sin saber a quién le pertenecían las ofrendas así asegurando la anonimidad y ahorrar un posible bochorno a la persona que ofrecía el sacrificio.

Una vez que comenzaba la ceremonia (pero antes que fuera finalizada la ofrenda), se encontraba a los participantes para la purificación orando a Dios en los patios de las mujeres para su recuperación. “Después de un tiempo, un sacerdote venía con un poco de sangre [de la ofrenda], y, rociándolos con ella, los pronunciaba limpios, y así terminaba el ritual”.82 María estaba ahora levíticamente limpia y podía participar de las sagradas ofrendas.84

Lucas 2:25-38

25 Y he aquí, había un hombre en Jerusalén llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
26 Y había recibido revelación del Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.
27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres llevaron al niño Jesús al templo, para hacer por él conforme a la costumbre de la ley,
28 entonces él lo tomó en sus brazos, y bendijo a Dios y dijo:
29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra,
30 porque han visto mis ojos tu salvación,
31 la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32 luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.
33 Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él.
34 Y los bendijo Simeón y dijo a su madre María: He aquí, este niño ha sido puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha;
35 y una espada traspasará tu alma misma, para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;
37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años, y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
38 Y esta, llegando en la misma hora, daba gracias al Señor y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

El cuarto acontecimiento descrito en la infancia de Jesús también se llevó acabo durante la purificación de María y la redención de su bebé. Simeón, que había sido persuadido por el Espíritu a que fuera al templo (Lucas 2:25-27), conoció a José y a María allí. El Nuevo Testamento no registra ninguna historia anterior de Simeón. Solamente sabemos que él fue un hombre anciano y devoto al cual el Espíritu le había prometido que no moriría hasta que conociera al Salvador del mundo. Lo que su corazón tanto deseaba se había cumplido, y él reconoció en el niño Jesús al tan esperado Mesías. Tomando al niño en sus brazos empezó a cantar y a profetizar.

El primeramente alabó a Dios y le dio gracias por el cumplimiento de su prometida bendición. El alabó a Cristo como “luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel” (Lucas 2: 32), lo cual indicaba que tenía un completo entendimiento de la futura misión del Mesías y no compartía totalmente la contemporánea creencia judía.84 José y María se asombraron con su apariencia y acciones y se maravillaron con sus palabras. Simeón entonces bendijo a María y a José y continuó profetizando que Jesús era la roca, el cimiento, la piedra angular en la cual muchos se tropezarían o se levantarían (Isaías 8: 14).85 Él cerró su maravillosa interrupción de la visita al templo con la promesa que la misión del Salvador causaría una gran tristeza en el corazón de María.

Lucas (quien indudablemente recibió su información de María),86 nota que cuando Simeón terminó su alabanza, una mujer llamada Ana apareció, una profetiza de la tribu de Aser. Ella había quedado viuda por muchos años. Debido a que la genealogía de su tribu había sido preservada (aunque su tribu había sido enlistada entre aquellas que estaban perdidas), ella aparentemente había venido de una familia de distinción.87

Parece ser que Ana, como Simeón, se le había prometido que ella vería y reconocería la “redención” de Israel. Las escrituras anotan que ella había estado muchos años en el templo ayunando, orando y esperando esa redención. María y José se pudieron haber asombrado con el testimonio de Ana como lo hicieron con el de Simeón, pero las escrituras no dicen nada sobre su reacción. Su asombro concerniente a su hijo solamente enfatizó el hecho de que ellos todavía no entendían “la magnitud y gloria de Su mortal ministerio y la grandeza de la obra que Él haría entre los hombres” – aunque se “darían cuenta gradualmente”.88

Con la conclusión de las historias de Simeón y Ana, la descripción de Lucas sobre la infancia de Cristo finaliza.

Los Magos y Herodes el Grande

Mateo 2:1-23

Y cuando Jesús nació en Belén de Judea en los días del rey Herodes, he aquí, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén,
diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle.
Y al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:
6Y tú, Belén, de tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.
Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo en que había aparecido la estrella;
y enviándolos a Belén, dijo: Id allá, y preguntad con diligencia acerca del niño y, cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
10 Y cuando vieron la estrella, se regocijaron con gran gozo.
11 Y cuando entraron en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, e incienso y mirra.
12 Pero avisados por revelación, en sueños, que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
13 Y cuando hubieron partido, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños a José, diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y quédate allá hasta que yo te lo diga, porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.
14 Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto;
15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que el Señor declaró por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.
16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había averiguado de los magos.
17 Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo:
18 Voz fue oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora por sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.
19 Pero cuando hubo muerto Herodes, he aquí, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José en Egipto,
20 diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel, que ya han muerto los que procuraban la muerte del niño.
21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y se fue a la tierra de Israel.
22 Pero cuando oyó que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes, su padre, temió ir allá; y advertido por revelación, en sueños, se fue a la región de Galilea.
23 Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por medio de los profetas, que había de ser llamado nazareno.

Mientras que Lucas registró el homenaje de Israel al Mesías por medio de su descripción de los primeros acontecimientos de la vida de Jesús, Mateo registró el homenaje de los gentiles por medio de la visita de los magos. Como en Lucas, Mateo no registra un tiempo específico concerniente a la visita de los magos (o reyes magos), sino que para el tiempo de su visita, José y María indudablemente no estaban viviendo en el establo y probablemente se habían cambiado a una casa en Belén.89

La palabra descriptiva magi (Identificada en la versión del Rey Santiago de la Biblia como “reyes magos”) era una palabra común en el tiempo que nació el Salvador y había sido utilizada en el Septaguinta y después por Josefo ambos en un maléfico y buen sentido.90

En su maléfico sentido señalaba a las personas que practicaban el arte de la magia, mientras que el buen sentido generalmente se refería a los prestigiados orientales (especialmente los Caldeos), quienes eran venerados porque tenían un gran entendimiento y conocimiento (aunque su conocimiento estaba mezclado con la superstición)91 Magi también pudo haberse referido a una secta de eruditos de Media y los persos91 o a los impostores astrólogos o a los adivinos.

No se puede dar con exactitud el número exacto de magos descritos en la historia del Nuevo Testamento, pero generalmente se piensa que fueron tres por el número de regalos presentados al Niño Cristo.

Los magos empezaron su viaje para visitar al recién nacido rey porque vieron una nueva estrella en los cielos. También se había profetizado de esta señal en el hemisferio occidental (Helaman 14:5). La estrella se apareció algún tiempo después de la noche sin oscuridad que también ocurrió en el nacimiento del Salvador (3 de Nefi 1:21). Asimismo, no hay evidencia en el Nuevo Testamento en donde apareció primeramente la estrella, sino solamente que los magos, a su llegada a Jerusalén, le preguntaron a Heredes, “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle” (Mateo 2:2; véase Números 24:17).

Vinieron de un origen desconocido en el este. No se sabe tampoco cuánto tiempo viajaron para llegar a Jerusalén. Ellos habían visto la nueva estrella en los cielos y consideraron que esa estrella era una señal del nacimiento del Mesías que sería el rey de los judíos.93

Ellos pudieron haber empezado su viaje antes del advenimiento del Salvador para así poder llegar poco después de Su nacimiento. Sin embargo, la estrella pudo haberse aparecido al mismo tiempo que el nacimiento del Salvador, lo cual resultaría en una llegada mas tarde por los magos.94 No importa cual fuere el caso, en su llegada a Jerusalén ellos inmediatamente fueron al palacio de Heredes para obtener información sobre aquel que ellos buscaban.95  En su simplicidad, ellos preguntaron al líder de la nación que en su entendimiento, el nuevo rey eventualmente gobernaría. Aunque Herodes era rey de Israel y se sentaba en el trono de David, él no era del linaje de David, sino que era un descendiente de Ismael por medio de Esaú y un idumeo por nacimiento.96

Herodes recibió cortésmente a los magos aunque la información que le presentaron lo debe de haber llenado con una gran sospecha y aprensión, porque el nuevo rey presentaba un peligro para su gobierno y trono.97 La demanda de los magos fue conocida por todo Jerusalén, y las escrituras registran que la gente estaba “turbada”, quizás no estaban concernientes sobre el reporte del rey recién nacido sino más bien por el temor a la reacción de Herodes a otro reclamo al trono de David.98

Herodes reaccionó a la pregunta de los magos con su usual astucia y llamó a un concilio a todos los sacerdotes y escribas. Él no les informó que su tan anticipado Mesías había nacido, sino simplemente les preguntó en donde sería el lugar de su nacimiento.

En el tiempo de Herodes, la opinión general era que Belén sería el lugar de nacimiento del Mesías (Miqueas 5:2),99 entonces Herodes dirigió a los magos hacia esa ciudad. Él les pidió que regresaran y le dijeran de su descubrimiento para él entonces poder rendirle homenaje al nuevo rey recién nacido. Finalmente, él indagó cuando habían visto por primera vez los magos la nueva estrella (Mateo 2:7).

Después que ellos se apartaron de Herodes, la estrella nuevamente apareció y los magos se regocijaron al verla, porque aparentemente no la habían visto por algún tiempo.100 Ciertamente ellos no necesitaban la estrella para que los dirigiera a Belén, entonces parece ser que la estrella se les apareció como un testimonio que Belén en verdad era el lugar de nacimiento del rey que ellos buscaban.101 La estrella parecía moverse enfrente de ellos hasta que “se postró dónde estaba el pequeño bebé – es decir, por supuesto, sobre Belén, no sobre alguna casa en especial”.102

Una vez en Belén, ellos descubrieron la ubicación donde se encontraba el Niño, pero no se da ninguna información de cómo esto se llevó acabo. Las escrituras no dan ningún detalle concerniente a la visita de los magos al Salvador otra que no sea que ellos pagaron homenaje adorándole y dándole los regalos de oro, incienso y mirra.103

Herodes había solicitado que los magos regresaran y le dijeran la ubicación del nuevo rey de los judíos, pero debido a que sus intenciones eran maléficas, se les advirtió a los magos en un sueño que no regresaran a Herodes y regresaron a su propio país. Ellos habían salido de la oscuridad escritural de su breve visita, y regresaron a ella después que su visita concluyó.

Cuando Heredes se dio cuenta que los magos se habían ido sin regresar, “se puso sumamente furioso”. Su llegada y su historia sobre el rey recién nacido le dieron a Heredes una nueva causa de celos y terror. Él quería matar al niño como había matado a otros quienes eran una amenaza para su trono, porque el reinado de Heredes había continuamente sido uno de crueldades repugnantes y opresiones desenfrenadas.104

Con la partida de los magos, Heredes no tenía medios de identificar al infante o de saber la fecha exacta de su nacimiento, pero estaba determinado en matar a este que pretendía su trono. Abandonado a su propia astucia y basándose con su conversación con los reyes magos, Heredes llegó a una fecha aproximada de cuando había nacido Jesús (quizás tomando en cuenta el tiempo acostumbrado de destetar a un infante, normalmente a la edad de dos años).105 Para asegurar la muerte del recién nacido rey, el despiadado tirano dio la orden de matar sin distinción a todo niño menor de dos años en Belén y sus ciudades circunvecinas.

Ningún detalle se sabe de cómo se ejecutó la orden, por lo menos veinte niños fueron asesinados,106 la acción estaba de acuerdo con el carácter general de Heredes y cumplió con el dolor y sufrimiento del cual se profetizó en el Antiguo Testamento (Jeremías 31:15). Heredes murió unos días después del asesinato de los infantes,107 pero sus descendientes hasta la tercera generación continuaron persiguiendo a Cristo y derramaron la sangre de Sus testigos.108 Dentro de cien años de su muerte, no había descendientes de Heredes el grande.109

Para prevenir la muerte del infante Salvador, se le advirtió a José en un sueño de tomar al niño y a su madre y huir a Egipto. No se sabe cuánto tiempo estuvieron en Egipto – está registrado que no regresaron hasta que murió Herodes.

Cuando regresaron nuevamente a la tierra de Israel, su intención era quedarse y hacer de Belén su hogar, pero una vez mas se le advirtió a José en un sueño que el maléfico hijo de Herodes, Arquéalo, reinaba en Judea; entonces se desvió y regresó a Galilea y Nazaret. Allí, en una lejana oscuridad, refugiado por una aparente insignificancia, el Salvador del mundo empezó Su niñez.

Después de regresar de Egipto y hasta que el Salvador llegó a tener doce años de edad, las escrituras están desprovistas de algún detalle concerniente a Su vida, excepto por un versículo: “Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él” (Lucas 2:40).

Niñez

Mientras que hay poco registrado sobre la infancia de Jesús, no hay nada registrado de su niñez. Desde la infancia hasta los doce años sólo tenemos el único versículo previamente citado. A los doce años tenemos el incidente de Su enseñanza en el templo, la cual resumiremos momentáneamente, desde ese incidente hasta la entrada del Salvador en su ministerio, las escrituras solamente declaran que Él “crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:40).

El silencio de los escritores del Evangelio “nos enseña una vez mas, y de modo impresionante, que los Evangelios nos proveen una historia del Salvador, no una biografía de Jesús de Nazaret”.110 El casi inquebrantable silencio de las escrituras aumenta más bien que gratificar nuestra curiosidad, porque no nos provee con ningún detalle de Su vida ni ninguna incidencia de Sus aventuras. Aun así es evidente por lo que sabemos que Él estaba sujeto al normal y natural desarrollo de todos los humanos.111 Él nació como todos los humanos nacen, un niño indefenso; Su infancia indudablemente contuvo experiencias comunes en otros niños, y su juventud fue probablemente una juventud natural. El velo del olvido es común para todos, y Él indudablemente se desarrolló como todos los niños lo hacen, de gracia en gracia, excepto por el hecho que Él no estaba atrasado por causa del pecado.112

Jesús indudablemente fue criado de la misma forma que otros niños en Su comunidad. A todo esto, “desde los primeros días de Su existencia, una atmósfera religiosa rodeaba al niño de padres judíos”.113 De acuerdo con la tradición judía, un niño era educado primeramente por su madre, pero la primordial responsabilidad por su educación era del padre, como estaba descrito por la Ley. (Véase Deuteronomio 6; 7; 11:9; 49:10; Salmos 78:5-6). En una familia judía espiritual y obediente, no se perdía ninguna oportunidad para enseñar el deber religioso, ya sea en la mañana o en la tarde, a la hora de comer, en el hogar, o en el extranjero. Cada oportunidad era considerada para “infundir reverencia por la Ley de Dios en las mentes de la familia, y enseñarles sus palabras expresas completamente, hasta que se las aprendían de memoria”.114

A partir de la edad de cinco o seis años se mandaba a los niños a la escuela, donde se “clasificaban duramente las materias de estudio hasta la edad de diez años, la Biblia debería ser exclusivamente el libro de texto desde los diez hasta los quince años, el Mishná, o la ley tradicional; después de esa edad, un estudiante debería entrar en esas discusiones de teología las cuales ocupaban tiempo y atención en las academias más altas de los rabinos”.115 La temprana niñez de Cristo probablemente fue muy tranquila, sencilla, y sin novedad, Su vida en Nazaret estando ocupada en el hogar y los deberes116 y Su humildad siendo similar a esa de Moisés, en el desierto de Madián (Éxodo 2:15), David apacentando las ovejas de su padre (1 de Samuel 16:11), Elías antes de mostrarse a Israel (1 de Reyes 17:1), y Jeremías en su hogar en Anatot (Jeremías 1:1). Después se testificó sobre la Divinidad de su humildad en sus primeros años, las escrituras anotan que la gente de Nazaret sentía que Él era uno de ellos, porque ellos conocían a Su madre, hermanas, y hermanos (Mateo 13:55-56).

De niño Él debió de haber asistido a la sinagoga, porque ningún israelita pudiera haber pensado en descuidar esos servicios. Allí, “Él llegó a tener contacto con la vida religiosa de Su raza, en sus diversos aspectos”.117 Pablo después describió el anonimato del Salvador al declarar que Él “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo” (Filipenses 2:7; véase también Isaías 53:2). Mientras que era evidente que el joven Jesús fue bien enseñado en la sociedad judía y completamente entrenado en las habilidades de la carpintería, se debe recordar que Él era el otorgador de la Ley que Él estudió y era el Jehová personificado. Mientras avanzaba de gracia en gracia, Su entendimiento de Su misión y poder vino directamente de Su Padre.

En el Templo a Los Doce Años

Lucas 2:41-51

41 E iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
42 Y cuando tuvo doce años, subieron ellos a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta.
43 Y cumplidos los días, al volver ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin saberlo José y su madre.
44 Y pensando que estaba entre los del grupo, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos;
45 pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole.
46 Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndolos y preguntándoles.
47 Y todos los que le oían se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas.
48 Y cuando le vieron, se maravillaron; y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.
49 Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar?
50 Pero ellos no entendieron las palabras que les habló.
51 Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

El silencio en las escrituras sobre la temprana vida del Salvador es brevemente quebrantado cuando, a la edad de doce años, el Señor del templo visitó el templo del Señor. Puede no haber sido la primera vez que El visitaba el templo, pero es la única visita registrada durante esos años, y aconteció como un resultado de los requisitos legales de la Ley de Moisés. Aunque los trece años era la edad legal cuando la Ley de Moisés llegaba a estar sujeta sobre la juventud judía, era usualmente anticipada por uno o dos años.118

Los trece años era una edad importante en el judaísmo. El hombre a su juventud comenzaba a aprender algún oficio, y ya no podía ser vendido como esclavo. Se creía que a esta edad él empezaba a adquirir el espíritu. Él empezaba a usar la filacteria y era considerado un “hijo de la Ley”- o un adulto.119

La razón para esta visita a Jerusalén fue la fiesta de la Pascua. Las escrituras anotan que los padres terrenales de Cristo habían ido cada año a esta fiesta como era requerido por la ley Mosaica, pero aparentemente no habían llevado previamente a Jesús. Las escrituras no ofrecen ningún detalle de las actividades de la familia durante los días de la fiesta. Después que la celebración concluyó, José y María fueron a Nazaret, pero Jesús “se quedó en Jerusalén”.

José y María pensaron que Él se encontraba entre la compañía con la que viajaban y no se dieron cuenta que Él no estaba con ellos hasta que habían viajado por un día. Después de descubrir Su ausencia, ellos regresaron a la ciudad santa y lo buscaron por tres días, finalmente lo encontraron en el templo discutiendo las doctrinas de la Ley con los eruditos.

No era inusual que un jovencito de su edad fuese interrogado y contestara las preguntas en la manera que se describe en las escrituras.120 No hay ningún registro de las preguntas que se le preguntaron o las respuestas que Él dio, ni de Sus preguntas a los doctores de la Ley y sus respuestas. Lo único que sabemos es que todos los que lo escucharon estaban sorprendidos con su inteligencia y comprensión de la Ley.

Indudablemente alterada, María le pregunta a Jesús porqué se había quedado en la ciudad sin decirles, y dijo “Tu padre y yo te hemos buscado con angustia”. Pero José no era el padre del jovencito, y parece ser que él y María momentáneamente se olvidaron del milagro de Su nacimiento.121 Quizás ellos no entendieron ni comprendieron la grandeza de su misión, y “a veces. . . parecían perder de vista la personalidad exaltada de su Hijo”.122 Jesús rápidamente recordó a María quien era Él. “¿Por qué me buscabais?” Respondió Él. “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? “Claramente Jesús sabía quién era Él aún a esta temprana edad.

Jesús había sido llevado oficialmente al templo por José y María y por primera vez, de acuerdo a la tradición judía, había tenido la oportunidad de enseñar y preguntar. Él había estado completamente absorto en Su conversación con los doctores de la Ley, y aparentemente despreocupado sobre dónde se encontraban sus padres terrenales. Mientras que otros no reconocieron quien era Él, y mientras que José y María parecieron no entender la importancia del momento, Él sabía. Pero porque aún tenía doce años y aun en su niñez, Él se sometió a la autoridad de Sus padres terrenales y regresó a Su hogar en Nazaret.123

→ Capítulo 3

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1 Response to La Misión de Jesús el Mesías

  1. Avatar de Pedro Morales Sánchez Pedro Morales Sánchez dice:

    Me gusta, pero hay personas como yo que le cuesta mucho ser espiritual y aprender como se puede conseguir

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