El Evangelio Restaurado y el Libro de Génesis

Conclusión


De todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, quizá Génesis fue el que más necesitó la Restauración. Bien puede ser que la cantidad desproporcionada de revelación moderna que afecta a Génesis indique que este libro, más que cualquier otra parte de la Biblia, sufrió las pérdidas que previó Nefi (véase 1 Nefi 13:23–30) y que describió José Smith (véase la página 18, arriba). Sin embargo, esto no debería sorprendernos, porque Génesis es el libro que sienta el fundamento de gran parte de la doctrina y de la experiencia bíblicas. Entre sus temas se encuentran la naturaleza de la Deidad, el origen y el carácter de Satanás, la Creación, la Caída, la Expiación, el registro sagrado, las ordenanzas, los convenios, las maldiciones, las bendiciones, las familias eternas, los profetas, las promesas y el pueblo escogido. Pero “a causa de la iniquidad”, como enseñan las Escrituras respecto de uno de estos temas, estas cosas “no se hallan entre los hijos de los hombres” (Moisés 1:23). Lamentablemente, muchos de estos asuntos están hoy completamente ausentes de las páginas de Génesis.

La Restauración no fue una vela encendida en la oscuridad. Fue una explosión—una explosión que proporcionó no solo un brillo instantáneo, sino también un flujo sostenido y continuo de iluminación. No fue una luz cegadora, sino una luz que abrió los ojos, dio vista a quienes no podían ver y condujo a una visión cada vez mayor. Debido a lo que hace la Restauración, los Santos de los Últimos Días no deben—de hecho, no pueden—leer la Biblia de la misma manera que otros la leen. No podemos leer Génesis sin llevar a él nuestro entendimiento de la naturaleza de Dios, de la misión expiatoria de Jesucristo, del gran plan para nuestra felicidad, de la misión del pueblo del convenio, de la naturaleza eterna de las unidades familiares y de una multitud de otras verdades que aprendemos por medio del profeta José Smith y de las Escrituras y doctrinas que él reveló. Damos humildes gracias por estas cosas y nos regocijamos de tener el privilegio de poseer el conocimiento que hace posible el Evangelio restaurado.

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