
“Probados como Abraham”
Kevin L. Tolley
Religious Educator 22, núm. 3 (2021)
La vida de Abraham puede entenderse como un ciclo constante de convenio, prueba y renovación. Desde que el Señor lo llamó a salir de su tierra en Génesis 12 hasta la gran prueba de ofrecer a Isaac en Génesis 22, Abraham fue puesto a prueba una y otra vez.
Cada experiencia parecía poner en riesgo el cumplimiento de las promesas: dejar su tierra sin conocer el destino, enfrentar la hambruna en Egipto, ceder las mejores tierras a Lot, vivir sin hijos durante años, aceptar a Agar como madre sustituta, o ver a Sara llevada por faraones y reyes. Sin embargo, después de cada prueba, el Señor renovaba el convenio con mayor luz y conocimiento.
El mensaje central es que Abraham no fue probado solo una vez, sino que vivió con una actitud abrahámica: un corazón quebrantado, un espíritu contrito y la disposición de obedecer sin reservas. La prueba con Isaac fue la culminación de una vida de fe, donde Abraham no solo estaba dispuesto a entregar a su hijo, sino a entregarse a sí mismo al Señor.
El artículo muestra que lo mismo ocurre en nuestra vida. Nuestras pruebas no son accidentes, sino parte del proceso de santificación. Dios no nos deja solos; como con Abraham, está con nosotros antes, durante y después de cada desafío. Si respondemos con humildad y confianza, nuestras pruebas se convierten en oportunidades de crecimiento espiritual.
El élder D. Todd Christofferson enseñó que un corazón quebrantado es un corazón arrepentido, y un espíritu contrito es un espíritu obediente. Ese fue el camino de Abraham y es también el nuestro. Al aprender de su ejemplo, podemos enfrentar nuestros propios desafíos con fe y esperanza, recordando la invitación del Señor: “Haced las obras de Abraham” (DyC 132:32). Seguir leyendo







































