LECCIONES DEL NUEVO TESTAMENTO
Una relación personal con nuestro Padre Celestial mediante la oración
Por el élder Juan A. Uceda
De los Setenta
Basado en el discurso “A Personal Relationship with Our Heavenly Father as Taught by the Lord Jesus Christ”, pronunciado en un devocional de la Universidad Brigham Young–Idaho el 28 de noviembre de 2017.
¿Cuándo fue la última vez que sintieron algo mientras oraban?

Cuando uso un teléfono celular para llamar a mi madre y a mi padre en Nueva Jersey, EE. UU., puedo oír su voz claramente. No sé cómo es posible que sin cable ni conexión visible pueda hablar con ellos que se encuentran tan lejos, ¡pero sé que funciona!
Ahora bien, por favor no me pregunten cómo es posible que millones de personas puedan orar al mismo tiempo y en diferentes idiomas y nuestro Padre Celestial esté listo para escuchar y responder al mismo tiempo. No entiendo cómo sucede, ¡pero sé que funciona!
Al igual que el teléfono celular, la oración funciona, aunque tal vez no comprendamos exactamente cómo. Sin embargo, hay algunas cosas acerca de la oración que sí comprendemos.
Oren con el corazón
En las Escrituras leemos: “Y aconteció que, cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y mientras oraba, el cielo se abrió” (Lucas 3:21). Jesús nos enseña que una oración del corazón puede abrir el cielo. Él dijo: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).
En la actualidad, por lo general utilizamos la palabra pedir para solicitar algo, pero en la versión griega original, el término es aiteo,que significa no solo pedir sino también rogar, anhelar o implorar. Los cielos no se abrirán si tan solo decimos oraciones; se abrirán si rogamos, si anhelamos, si imploramos, si oramos con el corazón.
Cuando oran, ¿sienten que los cielos se abren? ¿Cuándo fue la última vez que sintieron algo mientras oraban? Seguir leyendo







































