Conferencia General Abril 1967
Pequeños Actos, Grandes Consecuencias

por el Élder Spencer W. Kimball
del Consejo de los Doce
Mis queridos hermanos y hermanas, y especialmente la juventud: La canción Oh, mi Padre ha sido una tradición en la familia Kimball desde que era un niño. Mi abuelo, Heber C. Kimball, fue sepultado, creo, desde este Tabernáculo y se cantó en ese entonces. Hoy se cantó maravillosamente. Creo que nunca la he escuchado cantada con más reverencia.
En su impresionante discurso de apertura el jueves, el presidente David O. McKay habló con sentimiento sobre “los peligros amenazantes que claramente están en el horizonte” y lanzó una advertencia a los jóvenes que, “en su anhelo de pasar un buen rato, a menudo son tentados a participar en cosas que apelan al lado más bajo de la humanidad.”
La juventud valiente superará las dificultades
Este mundo de juventud está lleno de tentaciones, trampas y cepos. No es totalmente diferente de los mundos anteriores, pero estos problemas y situaciones parecen estar acentuados.
Existen las rebeldías y tentaciones usuales de todas las épocas; pero hoy, estas manifestaciones se presentan de nuevas formas. El automóvil, con su privacidad y capacidad para recorrer largas distancias, ha multiplicado las posibilidades de mal. La revolución en los campus ha desencadenado nuevas demandas por las llamadas libertades de pensamiento y de acción. Hay marchas y disturbios en contra de la moderación y las limitaciones. Seguir leyendo






































