El nacimiento de Cristo
según el Libro de Mormón
Por el élder Eduardo D. Resek
De los Setenta
Al inicio del tercer libro de Nefi, en el Libro de Mormón, de inmediato encontramos una narración de las vivencias que debieron atravesar los fieles creyentes en Cristo aquí en las Américas, mientras esperaban con fe y esperanza las señales que testificaban del nacimiento del Salvador en el viejo mundo. Esa gran señal predicha por el profeta conocido como Samuel “el lamanita”, registrada en el capítulo catorce del libro de Helamán dice: “Y he aquí, esto os daré por señal al tiempo de su venida: porque he aquí, habrá grandes luces en el cielo, de modo que no habrá obscuridad en la noche anterior a su venida, al grado de que a los hombres les parecerá que es de día. Por tanto, habrá un día y una noche y un día, como si fuera un solo día y no hubiera noche; y esto os será por señal; porque os percataréis de la salida del sol y también de su puesta; por tanto, sabrán de seguro que habrá dos días y una noche; sin embargo, no se obscurecerá la noche; y será la noche antes que él nazca”.
No todas las personas esperaban con fe estas señales, incluso muchos de ellos se burlaron de los creyentes, haciendo grandes alborotos, entristeciendo a quienes esperaban las buenas nuevas. Incluso fijaron una fecha límite de espera y quienes creyeran en estas señales, de no verificarse, serían sometidos a la pena de muerte. Aun así muchos fieles creyentes “esperaban firmemente” la llegada de la señal que anunciaría el nacimiento del niño en Belén. Seguir leyendo

La historia de José Smith, tal como figura aquí, fue tomada de una explicación autobiográfica de estos eventos que el Profeta escribió comenzando en 1838. El Profeta podría haber escrito su historia antes de no haber sido por la persecución severa que él y la Iglesia enfrentaron en Nueva York, Ohio y Misuri. Nunca tuvo suficiente tiempo libre para escribir un documento de este tipo bajo tales circunstancias.

































