Practicar la virtud […] constantemente
Por el élder Lynn G. Robbins
Setenta Autoridad General emérito
A continuación, se presentan seis ideas clave a recordar conforme
desarrollamos atributos semejantes a los de Cristo al esforzarnos por llegar a ser como Él.
El mayor y más inspirador sermón que dio el Salvador fue Su vida sin pecado; el sermón de toda una vida. Con dicho sermón llegó esta inspiradora invitación: “… ¿qué clase de hombres [y mujeres] habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27).
“Debéis practicar la virtud […] constantemente” (Doctrina y Convenios 46:33)
La virtud es “integridad y excelencia moral”. Practicar la virtud constantemente requiere un esfuerzo constante al seguir una inspirada lista de acciones. Los verbos ser y hacer van juntos y de la mano en cuanto a lo doctrinal. Ser sin hacer —tal como sucede con la fe sin las obras o con la caridad sin ministrar— “es muert[o] en sí mism[o]” (Santiago 2:17). Del mismo modo, hacer sin ser describe al que “con los labios me honra, mas su corazón está lejos de mí” (Marcos 7:6). El Salvador condena el hacer sin ser como hipocresía (véanse Mateo 23:23; Marcos 7:6). Seguir leyendo











































