Según la voluntad del Señor

C. G. Abril 1977logo pdf
Según la voluntad del Señor
élder Victor L. Brown
Obispo Presidente

Victor L. BrownMis queridos hermanos, mi propósito en el día de hoy es señalar una vez más, con nuevo énfasis, los recursos que están a disposición de cada obispo para ayudarle a cubrir las necesidades de su congregación.

Al considerar los recursos disponibles hoy en día, no debemos olvidar algunos de los conceptos bien marcados en tiempos antiguos.  Tal como lo registra el profeta Alma:

«Y de conformidad con lo que cada uno tenía, repartía de sus bienes a los pobres, a los necesitados y a los enfermos y afligidos; y no usaban vestidos costosos, no obstante, eran aseados y atractivos.

Y así dispusieron los asuntos de la Iglesia, y empezaron nuevamente a gozar de continua paz, a pesar de todas sus persecuciones.

Sin embargo, en sus prósperas circunstancias no desechaban ni al desnudo, ni al hambriento, ni al sediento, ni al enfermo, ni al necesitado; porque no tenían puesto el corazón en las riquezas; por consiguiente, eran liberales con todos, viejos así como jóvenes esclavos y libres, varones y hembras, pertenecieran o no a la Iglesia, sin hacer distinción de personas, si estaban necesitadas.» (Al. 1:27-28, 30.)

Como frecuentemente se nos enseña y aparece en Doctrinas y Convenios, el obispo tiene a su cargo la responsabilidad de ir en busca de los pobres para atender sus necesidades.  Esto no se refiere solamente a aquellos que son materialmente pobres, sino que incluye a los que tengan problemas emocionales, o estén pasando por los múltiples problemas del diario vivir.  Esta clase de información llega al obispo principalmente por medio de entrevistas personales del Sacerdocio e informes que reciba de las hermanas de la Sociedad de Socorro. Ya sabemos que la responsabilidad de solucionar el problema recae primeramente sobre el individuo, y luego sobre su familia; y después que ellos hayan hecho todo lo posible, debe recurriese a los Servicios de Bienestar de la Iglesia.

Aceptando este consejo básico, tenemos actualmente en la Iglesia una organización designada a asistir, a la manera del Señor, a aquellos que tengan necesidades.  Este sistema está compuesto por seis elementos:  Primero, el almacén del obispo; segundo, proyectos de producción; tercero, recursos de bienestar; cuarto, Servicios Sociales de la Iglesia; quinto, Industrias Deseret; y sexto el Sistema de Empleos de la Iglesia.  Estos recursos son conocidos como Preparación Eclesiástica.

El sistema del almacén del obispo está formado por almacenes y un sistema de transporte, designados para recibir, almacenar, intercambiar y distribuir artículos adquiridos gracias a la consagración de los miembros de la Iglesia.  No se trata de una empresa comercial, puesto que los artículos no están para la venta, sino que son sola y exclusivamente para aquellos a quienes el obispo designe, que los recibirán únicamente por medio de una orden que escribe la presidenta de la Sociedad de Socorro y firma el obispo.  En el futuro, y a medida que progresen los barrios y estacas, se organizarán muchos más de estos almacenes dentro de la Iglesia.  Esto se llevará a cabo en orden y de acuerdo con un plan.

Un buen ejemplo de lo que es un almacén del obispo, se encuentra en la Manzana de los Servicios de Bienestar de Lago Salado.  Cualquier persona que esté interesada en visitarlo, será muy bien recibida en cualquier momento.

La mayoría de las personas que trabajen en el almacén reciben artículos de consumo.  Sólo un mínimo de personal recibe salario por su trabajo.  Un ejemplo del espíritu que reina allí es el caso de un hombre de 32 años que comenzó a trabajar en el almacén. Como no podía leer ni escribir, ni siquiera hablar, se veía tremendamente limitado en sus actividades; pero los otros empleados lo aceptaron con amor y comprensión, y le enseñaron a hacer algo muy simple: colocar los artículos en los estantes.  Puesto que no podía leer, colocaron figuras en las cajas para que él supiera qué debía colocar en cada una; así llenaba las cajas con los envases correspondientes y luego colocaba éstos en los estantes.  Por medio de la paciencia y el amor del personal, este joven aprendió a mantener los estantes llenos con los artículos apropiados.  Parte de su compensación la recibe en artículos de consumo, que entrega a sus padres y otros miembros de la familia para ayudarles en sus necesidades; la felicidad y el sentimiento de satisfacción personal que demuestra este lisiado al recibir la comida para llevar ‘ a su casa, es verdaderamente una inspiración para los demás.

Donde no existen los almacenes, se utiliza un sistema de dinero en efectivo.  En este caso, el obispo firma una orden que ha sido preparada por la presidenta de la- Sociedad de Socorro, y que se presenta en un almacén local, con el cual se haya hecho un arreglo previo.  El dinero para la compra de estos artículos proviene de los fondos de presupuesto ‘para la producción de artículos de consumo.  Los proyectos de producción de bienestar, proveen la mayoría de los artículos de consumo que tienen los almacenes del obispo. Estos proyectos incluyen granos, productos lácteos, carne, miel de abejas, cosechas, huertos, etc. También incluyen la manufacturación de artículos varios no comestibles.  Una vez que la Iglesia haya progresado lo suficiente, cada estaca participará de alguna manera en la producción de estos artículos que se procesan, almacenan y distribuyen desde los almacenes del obispo.  Aquellos de vosotros que estéis interesados en adquirir y manejar un proyecto de producción, podéis consultar el discurso pronunciado por el obispo H. Burke Peterson en la sesión de los Servicios de Bienestar, octubre de 1976. (Liahona, febrero de 1977, pág. 60.)

Hay también necesidad de dinero en efectivo para cubrir gastos tales como servicios públicos y cuentas médicas; ese dinero proviene de las ofrendas de ayuno.  Como se ha estado enseñando por muchos años, antes de utilizar dinero en efectivo debe prestarse ayuda por medio de los artículos de consumo. Una vez más debemos dar énfasis a la importancia de enseñar la ley del ayuno, para que seamos aún más generosos, y no limitemos la ofrenda solamente al costo de dos comidas.

Uno de los inspiradores aspectos de los recursos de bienestar, es el programa misional de los Servicios de Bienestar, en el cual están sirviendo aproximadamente trescientos misioneros en 39 misiones de la Iglesia.  Ellos proveen asistencia técnica profesional a los líderes del Sacerdocio en ramas tales como la agricultura, el cuidado de la salud, la preparación profesional y la administración financiera.  Continuamos animando a todas la parejas y mujeres solteras de la Iglesia, con experiencia profesional en cualquiera de estas áreas, a que se pongan en contacto con su obispo o presidente de estaca, y se ofrezcan para este servicio misional.

Con respecto a los Servicios Sociales de la Iglesia, esta organización se estableció para ayudar a los líderes del Sacerdocio a asistir a los miembros que tengan necesidades socio-emocionales. Estas agencias proveen asistencia en dos importantes categorías: servicios autorizados por el gobierno y servicios clínicos.  Los primeros comprenden aquellas funciones que estén regidas por la ley, como adopciones, cuidado temporario de niños y ubicación de niños indios durante su etapa escolar.  Los servicios

En las zonas donde no existen agencias de los Servicios Sociales de la Iglesia, los obispos deben mantener una lista de profesionales de buena reputación que provean servicios similares y se amolden a las normas de la Iglesia.  En cuanto a los servicios autorizados, los líderes del sacerdocio deben ajustarse muy cuidadosamente a las leyes locales, estatales y gubernamentales en casos de adopción, padres solteros, o cuidado temporal de niños.

En los casos en que una persona esté bajo tratamiento médico, el obispo debe seguir su caso de cerca y estar al tanto del progreso realizado por la misma o de cualquier otro problema que pueda existir.

Recientemente, hemos recibido una emotiva carta de una madre que expresaba agradecimiento por su obispo y por una empleada de los Servicios Sociales que había prestado asistencia a su familia.  Citaré parte de la misma:

«Recordaremos este verano como la mejor época que hasta el momento hayan disfrutado Rosanne y David.

Como usted sabe, ambos niños tienen problemas especiales y siempre me he sentido tremendamente dolorida al ver a David evitar ciertas situaciones sociales, y a Rosanne, que ha ofendido y perdido amigos en su esfuerzo por lograrlos.

Hay quienes pueden ayudarlos en sus problemas físicos —con tratamiento especial para el niño y medicación para calmar la hiperactividad de la hija—, pero, ¿adónde podía dirigirme para encontrar a alguien que entendiera y nos ayudara con los consecuentes problemas emocionales?

Cuando el obispo me sugirió los campamentos diarios de la Iglesia, yo pensé: «¡Qué bien!  Este será un buen verano para ellos y solucionará mi problema de tener que dejarlos solos cuando voy a trabajar».  Solamente por esos dos beneficios valía la pena el gasto de dinero; pero aquello fue sólo el comienzo. Antes de que hubiera terminado el verano vi a mi hijo insistir en dirigir una difícil caminata por un desfiladero. (En el pasado él se había contentado siempre con seguir al grupo un poco más atrás.) Nada podría pagar mi enorme felicidad al verlo descender con una cuerda por un edificio y observar la sonrisa de orgullo y satisfacción que cruzaba con su consejero.  A fines de verano, Rosanne había aprendido a expresar y comunicar sus frustraciones y más a menudo trataba de razonar conmigo para alcanzar una solución.  Todas éstas eran experiencias nuevas para nosotros.

Criar a un niño hiperactivo es una situación un tanto desoladora, porque los amigos no entienden, aun cuando traten de hacerlo, y generalmente reaccionan como si el niño tuviera problemas simplemente porque ha sido malcriado.  El poder reunirme una vez a la semana con personas que comprenden, ha sido un tratamiento tranquilizador para mí.»

Las Industrias Deseret se encuentran solamente donde haya grandes congregaciones de miembros de la Iglesia.  Tienen el propósito de proveer empleo para aquellos que por la edad, o defectos físicos o mentales, no son considerados capaces de trabajar.  Las Industrias Deseret están fundadas sobre los principios de economía, consagración, trabajo y participación. A medida que aumenta la concentración de los miembros, animamos a los líderes del Sacerdocio a que realicen una investigación acerca del establecimiento de las Industrias Deseret.

Y finalmente, empleo: Las posibilidades de empleo recaen mayormente sobre los quórumes del Sacerdocio para los hermanos, y la Sociedad de Socorro para las hermanas.  Para que este sistema sea una bendición para aquellos que necesitan trabajo, es importante que el mismo se desarrolle de una manera amable y eficaz.  En aquellas zonas donde haya grandes problemas de trabajo, se han organizado centros de empleo para asistir al quórum y a los Comités de Servicios de Bienestar de estaca y barrio, a cumplir con sus asignaciones.  Esto debe solamente llevarse a cabo bajo la aprobación correspondiente de las Oficinas Centrales de la Iglesia.

Si estos recursos funcionan y operan apropiadamente, los obispos de la Iglesia, conjuntamente con los comités de Servicios de Bienestar de barrio, deben estar capacitados para llevar a cabo el trabajo asignado por el Señor de cuidar del pobre y del necesitado.  Al hacerlo así, estaremos sin duda siguiendo el consejo de Alma, que deseo repetir:

«Sin embargo, en sus propias circunstancias no desechaban ni al desnudo, ni al hambriento, ni al sediento, ni al necesitado; porque no tenían puesto el corazón en las riquezas; por consiguiente, eran liberales con todos, viejos así como jóvenes, esclavos y libres, varones y hembras, pertenecieran o no a la iglesia, y sin hacer distinción de personas, si estaban necesitadas.

Y así prosperaron…» (Alma 1:30-31.)

Ruego que seamos bendecidos de acuerdo con lo que dijo el Salmista: «Bienaventurado el que piensa en el pobre» (Salmos 41: l).  En el nombre de Jesucristo.  Amén.

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