Nunca os deis por vencidos

Conferencia General Octubre 1987

Nunca os deis por Vencidos

Joseph B. Wirthlinpor el élder Joseph B. Wirthlin
del Quórum de los Doce Apóstoles.

“La perseverancia es esencial . . . Determinará nuestro progreso al luchar para alcanzar la exaltación.”


Es un honor para mi hablar después del presidente Ezra Taft Benson, a quien amo como amigo y líder; es en verdad nuestro Profeta. Vidente y Revelador.

En mi discurso hoy día,  la palabra perseverancia significa continuar por un camino determinado hasta lograr una meta u objetivo, a pesar de los obstáculos, la oposición y otras influencias contrarias. ¿Cuál es nuestro camino, cual es nuestra meta y cuáles son los obstáculos y la oposición que nos podrían desviar?

Como miembros de la Iglesia, nuestra línea de conducta debe ser obedecer los principios y ordenanzas del evangelio. Nuestra meta debe ser cumplir con el propósito para el cual fuimos creados hijos de nuestro Padre Celestial, o en otras palabras, alcanzar la exaltación y la vida eterna. Los obstáculos y la oposición son las tentaciones y seducciones de Satanás, designadas para malograr la obra y la gloria del Señor: ”Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39)

La perseverancia es una característica positiva y activa. No es esperar inútil y pasivamente que suceda algo bueno. Nos da esperanza al ayudarnos a entender que los justos fracasan sólo cuando se rinden y dejan de esforzarse.

Hay personas que, cuando tienen que hacer una tarea difícil, dejan de lado todo lo demás hasta terminarla: mientras que otras simplemente se rinden. La necesidad de perseverar se expresa en las siguientes líneas:

“El talento es sólo el poder de hacer esfuerzos continuos. La línea que separa el fracaso del éxito es tan imperceptible que apenas la vemos cuando la pasamos; es tan sutil que a menudo estamos sobre ella y no nos damos cuenta. ¿Cuantas veces se rinde un hombre cuando con sólo un poco mas de esfuerzo o de paciencia podría haber logrado el éxito’? Un poco mas de perseverancia, un poco mas de esfuerzo, y lo que parecía un fracaso inminente se puede transformar en un glorioso éxito. . . No existe la derrota mas que en nosotros; sólo hay una barrera insuperable, la de nuestra propia debilidad de propósito.” (Autor Anónimo. Second Enciclopedia, ed. por Jacob M. Brand. Englewood Cliffs. Nueva Jersey. Prentice Hall. Inc. 1957. pág. 152.)

Tenemos incontables ejemplos de perseverancia tanto en las Escrituras como en la historia secular y en las experiencias de nuestra propia vi da.

Quizás el ejemplo mas conocido en el Antiguo Testamento sea la historia de Job, en la que, como sabéis, se narran las aflicciones que sobrevienen a un hombre justo y se consideran las razones para tales aflicciones. No contesta completamente la pregunta de por que Job, o cualquier otra persona, debe sufrir dolor físico y pesar, pero si deja en claro que la aflicción no es necesariamente una muestra del enojo de Dios o un castigo por el pecado, como le sugerían los amigos a Job. El libro sugiere que esa aflicción, si no es castigo, puede ser para obtener experiencia, disciplina e instrucción.

No hay nada que los miembros de la Iglesia necesiten mas que la convicción y la perseverancia de Job. Fue un hombre, justo que temía a Dios y evitaba el mal, y cuando el Señor permitió a Satanás que lo atormentara, entre sus aflicciones debió sufrir la perdida de sus siete hijos y tres hijas, la pérdida de todos sus bienes en ganados y rebaños además de serias enfermedades. Permaneció fiel al Señor durante su dolor y sufrimiento indescriptibles y aún pudo decir: ”Sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). ”Aunque él me matare, en él esperare. . . y el mismo será mi salvación. . . Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantara sobre el polvo. . . en mi carne he de ver a Dios” (Job 13:15-16, 19:25-26).

El resultado de la perseverancia de Job se encuentra en la conclusión de la historia: el Señor lo bendijo con una familia, con buena salud y con posesiones; siguió su camino a pesar de la oposición continua, hasta que vio al Señor (véase Job 42:5).

El Libro de Mormón esta lleno de historias de grandes hombres que perseveraron hasta el fin, desde Lehi y su familia hasta Moroni, el hijo de Mormón. La vida de Moroni es en especial instructiva porque nos enseña la perseverancia. Los obstáculos que enfrentó parecerían increíbles: vio a la nación nefita destruida por la espada en una terrible guerra debido a la iniquidad de la gente; tanto su padre como sus demás parientes y amigos fueron muertos y él permaneció solo durante aproximadamente veinte años, quizás escondiéndose y huyendo de los feroces lamanitas que trataban de destruirlo (véase Mormón 8:2-7). Sin embargo, continuo llevando el registro como su padre le había mandado. Como resultado de su perseverancia y rectitud, recibió la mistración de los Tres Nefitas, a quienes el Salvador permitió permanecer en la tierra hasta su segunda venida (véase Moroni 8: 11). En estos últimos días Moroni tuvo la divina misión de instruir a José Smith en su llamamiento de Profeta de la Restauración y de entregarle los registros que contenían el Libro de Mormón.

La determinación y perseverancia de José Smith es otro buen ejemplo. Después de leer en Santiago 1:5: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. José Smith supo que debía hacer lo que recomendaba Santiago o permanecer en la obscuridad y confusión. Desde el momento en que se arrodillo a orar, se enfrento a grandes obstáculos y oposición. Primero, un poder maligno e invisible se apoderó de él. De esto, él escribió: ”Precisamente en este momento de tan grande alarma vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza. . .

”No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado. Al reposar sobre mí la luz, vi. . . arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me hablo, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Este es mi hijo amado: ¡Escúchalo!.” (José Smith-Historia 16-17.)

Este acontecimiento maravilloso, al principio del ministerio mortal del Profeta, demostró lo que seria el resto de su vida, Sufrió el ridículo, el violento ataque de sus enemigos, la traición de personas en las que había confiado, la separación forzada de sus seres queridos, el juicio y la prisión por cargos falsos y, finalmente, la muerte en manos del populacho. Sin embargo, permaneció siempre firme en el encargo que había recibido y sirvió fielmente en su llamamiento de Profeta señalado para dar comienzo a la dispensación del cumplimiento de los tiempos. Además de ver a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo, durante su vida recibió instrucciones y consejos de ángeles y de otros seres celestiales.

La historia secular también nos enseña el principio de la perseverancia Winston Churchill es muy conocido por su determinación como líder de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. En cierta oportunidad, durante sus últimos años, volvió a la escuela donde había estudiado cuando era niño. Antes de que él llegara, el director del establecimiento dijo a los alumnos: “El inglés mas Importante de nuestro tiempo va a venir a esta escuela y espero que cada uno de ustedes venga con su cuaderno de apuntes. Deseo que anoten todo lo que él diga, porque su discurso será algo para que recuerden toda la vida”. El anciano estadista llegó y lo presentaron. Tenia los anteojos en la punta de la nariz, como de costumbre. Se puso de pie y pronuncio las siguientes palabras de un discurso inmortal que había dado en una oportunidad en el Parlamento. Dijo: ”Nunca, nunca jamas se den por vencidos”. Luego se sentó y ese fue su discurso. ¡Incomparable! (”These Are Great Days”, en War Speeches. Ed. por Charles Eada. Boston. Little, Brown and Company, 1942, págs. 286-288.) Y en verdad su mensaje fue algo que deberían recordar todos los niños que lo escucharon y todos nosotros. Jamas debemos darnos por vencidos, a pesar de las tentaciones, frustraciones, desilusiones o el desaliento.

Creo que la perseverancia es vital para el éxito de cualquier empresa, sea esta espiritual o temporal, grande o pequeña, publica o personal. Pensad seriamente en lo importante que ha sido la perseverancia, o la falta de ella, en vuestros propios esfuerzos, tales como en vuestros llamamientos en la Iglesia, en la escuela o en el trabajo. Considero que en esencia todos los logros importantes se deben principalmente a la perseverancia.

Aplicando estos principios, se han creado algunos de nuestros legados mas preciados. Por ejemplo, John Milton era ciego cuando escribió ”El paraíso perdido”; Ludwig von Beethoven era sordo cuando terminó algunas de sus más grandes composiciones musicales; de Abraham Lincoln se reían por su figura delgada y larga de muchacho de campo que había fallado en mucho de lo que había emprendido, pero llegó a ser uno de los presidentes más elocuentes de los Estados Unidos. Florence Nightingale dedicó su vida a salvar la vida de un sinnúmero de soldados heridos. Todas estas personas dejaron una influencia imperecedera en el mundo. Su ejemplo debería darnos esperanza a todos. No sólo lograron el éxito porque el Señor les concedió dones especiales, como lo hace con todos nosotros en diversos grados, sino porque se dedicaron con perseverancia.

Por supuesto que el máximo ejemplo de perseverancia es nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, quien venció y vencerá todo obstáculo para hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial. Si, Jesús es perfecto en cuanto a la perseverancia y nos ha enseñado que debemos ser perfectos aun como El y su Padre lo son (véase 3 Nefi 12:48). El estudio de su vida nos ayuda a aprender y a vivir este principio tan importante.

Desde la época del concilio premortal, cuando Jesús llegó a ser el Cristo, el Mesías, el Salvador de la humanidad, hasta su reinado milenario. Él ha perseverado y perseverara en perfección, haciendo todo lo que su Padre le encomiende. Debido a su amor por nosotros, se ofreció para llevar a cabo el plan de salvación con estas palabras: ”Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre” (Moisés 4:2). Cuan diferente de la respuesta de Satanás ante el plan:

‘Rescataré a todo el genero humano, de modo que no se perderá una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra” (Moisés 4:1). El conflicto entre las fuerzas del bien y las del mal persisten en el mundo hoy día, con Jesús perseverando en sus esfuerzos por salvar almas y Satanás tratando de destruirlas.

Durante su ministerio terrenal, como el Unigénito del Padre en la carne, nuevamente Jesús enseñó el evangelio. Al principio de su ministerio vemos su perseverancia en uno de los acontecimientos más dramáticos jamás registrados. Superó totalmente cada tentación que Satanás le impuso (véase Mateo 4:1-11). Después que Jesús ayunó cuarenta días y cuarenta noches, logrando una milagrosa fortaleza interior, se produjo una batalla de poderes opuestos en el desierto de Judea. Primero, Satanás tentó a Jesús con el deseo básico del hambre, pidiéndole que transformara las piedras en pan, mas Jesús se mantuvo en su decisión divina y se negó. Luego Satanás tentó al Salvador incitándolo a que se lanzara desde el pináculo del templo, diciéndole que los ángeles lo salvarían si era el Hijo de Dios, pero Jesús se opuso a hacer mal uso de su poder divino, diciendo: ”No tentaras al Señor tu Dios” (Mateo 4:7). Satanás rara vez se rinde y pronto apelo a un deseo que hace caer hasta a los que parecen mas invulnerables: la sed casi irresistible de tener grandes posesiones. Satanás le mostró todos los reinos del mundo y se los ofreció a Jesús si lo adoraba, pero Jesús le mandó que se retirara, diciendo: ”Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:10). Este es el tipo de perseverancia que cada uno de nosotros puede y debe ejercer, cuando es tentado, para evitar la desdicha que trae el pecado.

Jesús perseveró hasta los días finales de su vida mortal cuando la actitud de la gente cambió las aclamaciones de ” ¡Hosanna al Hijo de David!” (Mateo 21:9) por los gritos de ”¡Crucifícale!” (Marcos 15:13). Persevero ante los indignos abusos físicos durante su juicio frente a líderes judíos y romanos. Por medio de su expiación y resurrección, dio al género humano la inmortalidad y la posibilidad de la vida eterna. Pago el precio de nuestros pecados si nos arrepentimos. ¡Cuán agradecido estoy por lo que significa para mí su amor y su perseverancia!

Quizás pocos de nosotros tengamos que enfrentar la oposición y los obstáculos como los que tuvieron que pasar aquellos grandes personajes que mencione. Sin embargo, todos tenemos nuestros propios problemas y tribulaciones que superar mientras luchamos por mantenernos en el camino recto. A menudo las pruebas más importantes son las que debemos enfrentar y vencer dentro de nosotros mismos.

Doy testimonio de que la perseverancia es esencial para aprender y vivir los principios del evangelio, y determinara nuestro progreso al luchar para alcanzar la exaltación. Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y dirige esta Iglesia. Estoy agradecido por trabajar a su servicio y ser un testigo especial de su divinidad. El evangelio ha sido restaurado en estos últimos días por intermedio del profeta José Smith. El presidente Ezra Taft Benson es nuestro Profeta, Vidente y Revelador; sigamos sus conmovedoras palabras de esta mañana. Os doy humildemente este testimonio en el nombre de Jesucristo. Amén.

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