El Señor Jesucristo

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
El Señor Jesucristo
por el élder Robert E. Wells
del Primer Quórum de los Setenta.
Sesión General de la mañana

Robert E. WellsMis muy queridos hermanos y amigos de la Iglesia, éste es un momento histórico en el progreso espiritual, no únicamente de los santos de este país, sino en la historia espiritual de Chile.

Antes de comenzar mi discurso, quisiera rogar que estemos unidos por el Espíritu para que gocemos juntos de las hermosas cosas del evangelio.

A modo de introducción, quisiera mencionar una poderosa declaración que hizo Nefi, con respecto a nuestra creencia. Dijo lo siguiente:

«… tenemos vida en Cristo a causa de nuestra fe…

… hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos acerca de Cristo, profetizamos respecto de Cristo…

…la verdadera senda… consiste en creer en Cristo y no negarlo.” (2 Nefi 25:25-28.)

Nosotros tenemos mucha información en cuanto a Cristo, que el mundo cristiano debe llegar a conocer, y me gustaría repasar cinco de los temas más importantes.

Primero: Dios el Padre y Dios el Hijo son dos seres separados y distintos, tal como los vio José Smith en su Primera Visión, cuando vio descender aquella columna de luz en la que había dos personajes separados. Tal como también los vio el mártir Esteban, cuando contempló al Hijo a la diestra de Dios, un poco antes de ser apedreado hasta la muerte.

Segundo: Pocos cristianos se percatan de que Jesús es el Creador de la tierra y según dijo el presidente J. Reuben Clark, El creó todas las estrellas que podemos ver en los cielos. Juan dijo que Cristo fue el Creador, Pablo afirmó que Cristo era el Creador, diciendo a los colosenses: “… porque en Jesús fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra”. Y en el libro de Moisés, el Padre dijo: “He creado mundos sin número; por medio del Hijo, quien es mi Unigénito, los he creado”.

Me regocijo en el concepto de mi Salvador como un creador de mundos innumerables. ¿Sabéis vosotros cuántos mundos podemos ver con el telescopio más grande hecho por el hombre? Podemos ver todas las estrellas de esta galaxia, llamada la Vía Láctea; su número llega a unos cien billones de estrellas; pero también podemos ver muchas otras galaxias. Podemos ver más allá de nuestra propia galaxia al punto de poder observar unos cien millones de galaxias, cada una conteniendo mil billones de estrellas.

Cuando imagino a mi Salvador creando mundos sin límite a través del poder y la autoridad del Padre, ya no pienso más en El cómo el niño en el pesebre de Belén, nacido de la virgen María, ni como un carpintero que llegó a ser un gran maestro, sino que veo su gloria y su majestad, y luego sus milagros, en la debida perspectiva. Entonces puedo entender que El pudiera cambiar el agua en vino, alimentar a las cinco mil personas, calmar el viento y las olas y caminar sobre las aguas; Él podía ordenar a los peces que se juntaran al otro lado de la barca, sanar a los enfermos, dar vista a los ciegos, dar oído a los sordos, y aun levantar a Lázaro de la tumba. Me gusta pensar en mi Redentor como un Creador de mundos, y un Hacedor de milagros.

Tercero, una de las verdades más fascinantes y deslumbrantes que tenemos para ofrecer al mundo es que Cristo es el Jehová del Antiguo Testamento; algunos creen que era Dios el Padre, Sí, el Padre se manifestó a varios de los profetas pero sólo fue para testificar del Hijo. Fue Jesús el autor de los Diez Mandamientos y quien los grabó sobre las tablas de piedra con su dedo; fue Jesús quien habló a Moisés desde la zarza ardiente, y quien sacó a Israel de la servidumbre en Egipto.

Puedo visualizar el trueno y los relámpagos del Monte Sinaí, puedo ver en mi mente el Mar Rojo dividiéndose para que pasara Israel a pie; veo el nuevo Templo de Salomón, lleno de gloria, y veo el convenio sagrado hecho con Abrgham, Isaac y Jacob. Y detrás del velo, cara a cara con los profetas, está Jesús, el Jehová del Antiguo Testamento, en todos estos momentos de la historia espiritual.

Cuarto: Un concepto muy importante que tenemos que compartir es nuestro conocimiento de la visita de Cristo a las Américas. Mientras el mundo se maravilla de la similitud de leyendas y tradiciones desde Alaska hasta Punta Arenas acerca de una persona como Cristo, un Dios blanco, nosotros sabemos los detalles de la visita de Cristo que fue el origen de todas estas leyendas. El historiador Rosales, en su “Historia de Chile” declara que los indios de Chile, antes de la llegada de los españoles tenían una tradición de que sus antepasados fueron visitados por un personaje maravilloso, lleno de gracia y poder, que efectuó muchos milagros entre ellos, y les enseñó de un Creador que vivía en los cielos, entre huestes celestiales. Esta es parte de su tradición, de su historia. Aquí en Chile, las leyendas son a veces distorsiones de la historia original, pero nosotros conocemos los hermosos detalles de la visita del Salvador aquí a las Américas.

Permitidme leeros algo del relato de la primera aparición de Cristo aquí. Os acordáis de que el pueblo oyó una voz cuya procedencia ignoraban, y se oyó una segunda vez y una tercera vez? Luego entendieron y dirigieron la vista hacia el cielo otra vez, y he aquí que vieron a un hombre que descendía del cielo y llevaba puesta una túnica blanca. Descendió y se puso en medio de ellos, y los ojos de toda la multitud estaba en El; nadie se atrevía a abrir la boca, ni siquiera el uno al otro, para preguntar lo que significaba. Se suponía que era un ángel que se les había aparecido, y aconteció que extendió su mano y dirigiéndose al pueblo dijo:

“He aquí, soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo, y he aquí soy la luz y la vida del mundo, y he bebido de la amarga copa que el Padre me ha dado, y he glorificado al Padre.” (Véase 3 Nefi 11:8-11.)

Quinto, por supuesto la nueva y más grande escritura sobre Cristo que tenemos para ofrecer al mundo, es el mismo Libro de Mormón. Esta colección sagrada de Escrituras de los antiguos profetas americanos, contiene más información acerca del Salvador de lo que tiene la Biblia, Hay más de mil referencias en el Libro de Mormón que hablan del Salvador, y ofrece mucho conocimiento y luz adicional en cuanto a su evangelio, sus enseñanzas y sus atributos. El Libro de 3 Nefi es como otro evangelio para completar a los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Es un relato detallado de lo que el Salvador enseñó cuando estuvo aquí, las cosas maravillosas que sucedieron cuando nació, pero la parte más gloriosa es cuando El efectivamente apareció aquí en las Américas. Todo esto es desconocido para el mundo cristiano, con excepción de aquellos que lo hayan leído en el Libro de Mormón.

El Libro de Mormón testifica que Jesús es el Cristo, no únicamente en el término de teología y doctrina, las cuales son importantes, sino que también testifica del mismo poder de su Nombre, la realidad de su vida, y el alcance de su Sacerdocio.

Yo soy testigo y doy testimonio de que Jesús es el Hijo de nuestro Padre Celestial, que es nuestro Redentor. Fue ordenado en la preexistencia, y Él es el Creador de la tierra y de mundos sin número; él es el Jehová del Antiguo Testamento, el Dios de las Américas que esperaban los indios otra vez; y es de El de quien testifica el Libro de Mormón. También testifico que el vocero del Salvador Jesucristo aquí en la tierra, es el presidente Kimball, quien preside esta reunión, y preside el reino de Dios en la tierra. Lo digo en el nombre de Jesucristo. Amén.

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