El mensaje de los cuatro Evangelios

Liahona, Diciembre de 1982

El mensaje de los cuatro Evangelios

Por Robert C. Patch

Al comenzar nuestro estudio, en 1983, de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, un conocimiento de los antecedentes de cada libro nos facilitará la comprensión de lo que contienen. En este artículo, el hermano Patch considera el significado de la palabra evangelio, por qué se les llama así a los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento, y cómo estos cuatro relatos, aunque diferentes, refuerzan y suplementan un testimonio unido de Cristo.


Evangelio es la versión española de una palabra griega, euaggelion, que significa buena nueva. Según parece, Jesús utilizó la expresión por primera vez en la sinagoga de Nazaret cuando afirmó que Dios le había ungido para predicar las buenas nuevas (véase Lucas 4:18; también Isaías 61:1).

Cabe preguntarse: ¿Qué es, precisamente, el evangelio? La revelación moderna perfecciona la definición. En D. y C. 76:4-44, el término evangelio comprende los conceptos relacionados con la misión de Jesús en el mundo: Que El vino para ser crucificado, para llevar sobre sí los pecados del mundo, para santificarlo, y para glorificar al Padre salvando a todos, menos a los hijos de perdición.

En otras dos revelaciones, evangelio encierra además las doctrinas tan importantes del arrepentimiento, el bautismo y el bautismo de fuego del Espíritu Santo para que se le pueda enseñar al individuo “las cosas apacibles del reino” (D. y C. 39:6).

El Libro de Mormón indica que cuando los doce discípulos de Jesús le preguntaron acerca del nombre de la Iglesia, el Salvador aclaró que sería su Iglesia si se la llamara por Su nombre y si estuviera fundada sobre su Evangelio. (Véase 3 Nefi 27:1-10.)

El evangelio, aparte de las ideas halladas en Isaías y Doctrina y Convenios, incluye otros cuatro conceptos: Que El vino para cumplir la voluntad del Padre, que el ser humano será levantado de la muerte para ser juzgado, que el mundo será juzgado, y que El glorifica al Padre. (Véase 3 Nefi 27:13-14, 16, 19; también Juan 14:13.)

Con la ayuda, pues, de la revelación moderna, podemos expresar las acepciones del término evangelio en la siguiente forma:

  1. La misión de Jesús es autorizada por el Padre y lo glorifica.
  2. Su Sacrificio redentor y muerte en la cruz hacen posible la santificación del mundo.
  3. Por medio de su propia resurrección, Jesús abrió las puertas de la prisión de la muerte.
  4. Así como los hombres de Su época lo levantaron sobre la cruz, así también el Padre levantará al hombre de la muerte para comparecer ante Jesús en el juicio.
  5. La exhortación de arrepentirse se da “a los extremos de la tierra” (D. y C. 1:11).
  6. Sólo aquellos que son santificados por la fe, el bautismo y por el Espíritu Santo pueden purificarse.

Por estas razones la proclamación del evangelio puede llamarse acertadamente la buena nueva; Jesús en Nazaret aplicaba este significado de la expresión, que también se halla en el Libro de Mormón y Doctrina y Convenios.

Sin embargo, para la mayoría de los cristianos las buenas nuevas del evangelio se encuentran registradas en los escritos de los cuatro evangelistas; por esta razón, llamamos a sus registros los “cuatro Evangelios”.

Aun cuando Mateo, Marcos, Lucas y Juan compartían entre sí algunos datos, cada uno usó material exclusivo, es decir, material no duplicado por los otros. Pero es interesante advertir cuántos puntos comunes de información se pueden encontrar entre los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento.

Por ser Mateo, Marcos y Lucas muy afines en sus componentes históricos, se les ha llamado los Evangelios sinópticos, más aun éstos carecen de uniformidad en cuanto a detalles y esquema. Por otra parte, los antecedentes y puntos de vista de Juan difieren mucho de los otros evangelistas.

No obstante eso, los cuatro Evangelios registran por lo menos dieciocho de los mismos breves relatos. Es impresionante notar que de éstos sólo cuatro sucesos, aparte de la última semana de la vida mortal de Jesús, son relatados por los cuatro autores: Juan el Bautista y su prédica, el bautismo del Salvador, el rechazo de Jesús por los habitantes de Nazaret, y la alimentación milagrosa de los cinco mil.

Los otros catorce incidentes escritos por los cuatro autores ocurren después de la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén la semana antes de la Pascua. Así que, la semana final de la vida mortal del Salvador —o sea, la semana de la Pasión— es el período más detallado que tenemos en el Nuevo Testamento.

EL EVANGELIO DE MATEO
Dos aspectos sobresalientes del Evangelio de Mateo son: La profusión de citas de las profecías del Antiguo Testamento y la recopilación de importantes discursos. Mateo cita más de cien referencias del Antiguo Testamento, como si percibiera el cristianismo como el cumplimiento del judaísmo profético —con una excepción principal: Era necesario que el mensaje del cristianismo saliera al mundo, en oposición a las perspectivas más limitadas de los escribas. Mateo cita una profecía del Antiguo Testamento que indica una comprensión del hecho de que el evangelio había de ir aun a los gentiles. (Véase Mateo 12:19-21.)

El segundo aspecto del Evangelio de Mateo, la colección de los discursos de Jesús, contiene material de seis discursos principales. El primero es el Sermón del Monte (Mateo 5-7) con un énfasis fundamental sobre la justicia. Empero, hay también una aplicación universal, como, por ejemplo, cuando Jesús dice a su audiencia: “Vosotros sois la sal de la tierra. . .” (Mateo 5:13) y “Vosotros sois la luz del mundo …” (Mateo 5:14).

El Maestro dio el segundo discurso a los Doce cuando los envió a predicar. Para esta primera misión les enseñó:

“Por camino de gentiles no vayáis. . . sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” (Mateo 10:5-6.)

Más tarde la misión se expandió a todo el mundo cuando Cristo dio el gran encargo registrado en Mateo 28:19: “por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…”

El tercer discurso, una colección de parábolas, se encuentra en el capítulo 13 de Mateo. Algunos se han preguntado por qué estas parábolas fueron colocadas todas juntas como cuentas en un hilo. La explicación más excelente es la del profeta José Smith. Él explica que este discurso es un bosquejo de los sucesos del reino, desde la época del ministerio terrenal de Jesús hasta su Segunda Venida. (History of the Church, 2:264-72.) La importancia de la “levadura” para el mundo se pone de manifiesto en estas parábolas.

La parábola del sembrador describe el esparcimiento del evangelio. La parábola de la cizaña describe la apostasía. La de la semilla de mostaza relata la restauración del evangelio en los últimos días. La de la levadura se refiere a la revelación en la Iglesia, la cual por fin lo penetra todo. La parábola de la perla de gran precio nos enseña acerca del patrimonio que nos espera en Sión, y la parábola de la red indica que los descendientes de José están llevando el evangelio por toda la tierra. No se puede limitar la interpretación de estas parábolas a un solo lugar o a una sola nación.

El cuarto discurso en Mateo trata los problemas de las ofensas y el perdón. (Véase Mateo 18.) Jesús enseñó que el Padre no quería que se ofendiera a los pequeños o que perecieran éstos. La pregunta de Pedro acerca de cuántas veces debía perdonar a su hermano tal vez fuera una manifestación de la actitud popular en cuanto al perdón; pero la respuesta de Jesús de que se debe perdonar “hasta setenta veces siete” demuestra que la actitud era carente de comprensión de este principio.

En el quinto discurso, que se encuentra registrado en Mateo 23, Jesús denuncia la hipocresía de los escribas y fariseos. El discurso final de esta serie contiene las enseñanzas proféticas acerca del fin del mundo. (Mateo 24.) En la Perla de Gran Precio se encuentra la revisión del profeta José Smith de este capítulo. (José Smith—Mateo.) En él Cristo nos da las señales de la destrucción de Jerusalén, que’ ocurrirá después de su muerte; luego especifica sucesos paralelos de los últimos días.

Mateo comprendía claramente que la Iglesia tendría un destino mundial, como se evidencia por su manera de expresar la gran comisión:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,… y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:19-20.)

EL EVANGELIO DE MARCOS
El Evangelio de Marcos es el más corto, y los eruditos bíblicos han comentado que el evangelista parece reflejar la influencia de Pedro en su evangelio.

Mas como narrativa independiente, contiene drama, detalle y comprensión (discernimiento). La primera frase, “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”, parece ser un esfuerzo de expresar un principio sumamente básico en el concepto evangélico. ¿Qué es lo que constituye el “principio” del evangelio para Marcos?

Seguramente es la misión divina de Cristo, porque Marcos reúne evidencia para persuadir al lector de que Cristo tenía poder sobre la muerte, que era Señor del día de reposo, que ordenó a los Doce Apóstoles, que levantó muertos, que dio la debida perspectiva de la purificación en la ley de Moisés, y que públicamente proclamó que era el Mesías. Después de la crucifixión, Marcos lleva al lector al punto culminante de su historia con el anuncio del ángel: “ha resucitado” (Marcos 16:6).

¿Qué tema emplea Marcos para relacionar la narrativa de la divinidad de Cristo con la de su ministerio? En la primera parte, que trata del ministerio en Galilea, casi podemos ver la sombra del pasaje de Isaías 61:1-2, una profecía que se cumplió por el ministerio de Juan el Bautista como precursor de Cristo.

Luego, en la narrativa que considera la divinidad de Cristo, Marcos junta toda la evidencia que demuestra que Jesús realmente era el Mesías: El predicó que el reino se había acercado (véase Marcos 1:15); perdonó pecados; era el Señor del sábado; ejerció poder sobre las enfermedades, los malos espíritus y la muerte; predijo su propia muerte; y declaró que la sangre del nuevo pacto fue derramada por muchos (véase Marcos 14:24).

La pluma humanitaria de Marcos demuestra lo que hizo el Señor de los cielos y la tierra, verificando su poder y divina misión. El Evangelio de Marcos es un testimonio de la Expiación.

EL EVANGELIO DE LUCAS
Se ha llamado al Evangelio de Lucas “el libro más hermoso del mundo”. Su relato de la Navidad y las parábolas del Hijo Pródigo (véase Lucas 15:11-32) y el Buen Samaritano (véase Lucas 10:30-37) han cautivado el corazón del mundo cristiano. Lucas hace hincapié en lo histórico, lo humanitario y lo espiritual, demostrando una preocupación especial por el papel de las mujeres en la Iglesia original. Elisabet, la madre de Juan el Bautista; la historia de María, la madre de Jesús, y algunas otras mujeres a quienes no se nombra, recibe interesante distinción en este evangelio. Lucas también se preocupaba, en una manera especial, por los pobres y humildes.

Sólo Hechos excede la perspectiva espiritual del Evangelio de Lucas. Como compañero misional de Pablo, adquirió una profunda comprensión de la obra del Santo Espíritu en la Iglesia junto con un interés en la misión más amplia del Mesías. De hecho, Lucas nos manifiesta la misión de Jesús a todos los seres humanos, apesadumbrados, oprimidos o ciegos.

Su narrativa nos dice que un ángel describió la misión de Juan el Bautista al padre de éste, Zacarías, quien más tarde profetizó acerca del Mesías. María sabía por medio de un mensajero celestial que a la criatura que nacería se le llamaría “Hijo del Altísimo” (Lucas 1:32). El testimonio de Juan el Bautista (véase Lucas 3:16) describía a uno “más poderoso” que bautizaría con el Espíritu Santo y fuego. De esta manera Lucas demuestra, desde el comienzo mismo de su Evangelio, que Zacarías, María, Simeón y Juan el Bautista sabían que el Hijo del Altísimo vendría.

El Evangelio de Lucas también nos describe cómo los diablos en Capernaum reconocieron a Jesús como el “Santo de Dios” (véase Lucas 4:34); cómo llamó a los apóstoles, sanó a los enfermos y perdonó pecados, dio de comer a multitudes y fue transfigurado. El capítulo final nos describe la manera en que enseñó a dos discípulos en el camino a Emaús.

Un tema destacado del Evangelio de Lucas es la doctrina de arrepentimiento y perdón la cual se nota en los relatos sobre la mujer pecaminosa y un hombre paralítico. Jesús instó a sus discípulos a que se perdonaran mutuamente, y estableció un hermoso ejemplo cuando, desde la cruz, oró: “Padre, perdónalos. . .” (Lucas 23:34.) Se le perdonó a Pedro después que éste negó tres veces conocer a Cristo. Los versículos finales declaran que se deben predicar el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones. (Véase Lucas 24:47.)

EL EVANGELIO DE JUAN
El Evangelio de Juan es un testimonio que se destaca de una manera singular:

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.

“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” (Juan 20:30-31.)

Este tema de testimonio se destaca de una manera especial. El quinto capítulo de Juan describe a Jesús dando instrucciones a los judíos acerca del testimonio, y señala que las siguientes fuentes de testimonio estaban disponibles para cualquiera: Jesús mismo, Juan el Bautista, las obras realizadas por Jesús, Moisés (en quien los oyentes de Cristo supuestamente confiaban) y el Padre, aun cuando no habían escuchado su voz. Puesto que el Salvador explica en 3 Nefi 11:31-36 que el Padre testifica por el poder del Espíritu Santo, Jesús estaría diciéndoles a los judíos que estaban sordos a la voz del Santo Espíritu.

Para Juan, Jesús era el verdadero Cordero de la Pascua. Registra el testimonio del Bautista: “He aquí el Cordero de Dios” (Juan 1:29). Esta frase provenía de Isaías 53:7 y describe las cuatro Pascuas del ministerio de Jesús.

Con cuidado, Juan registra que cuando los soldados encontraron a Jesús muerto en la cruz, no le quebraron las piernas como habían hecho con los dos ladrones, explicando: “Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo.” (Juan 19:36.) Juan estaba citando las instrucciones sobre el cordero del sacrificio para la Pascua. (Véase Exodo 12:46.)

EL EVANGELIO, LA APOSTASÍA Y EL TESTIMONIO
Durante tres siglos después de terminado el último libro, los escritos del Nuevo Testamento se diseminaban por el mundo cristiano. En el segundo siglo, las cuatro herejías: el docetismo, el montañismo, el gnosticismo y el monarquianismo* forzaron a la Iglesia Cristiana original a usar los escritos apostólicos del primer siglo para proteger y fortalecer su autoridad fraccionada.

Durante este período, la lista de libros en controversia incluía Apocalipsis, Santiago, Judas, 2 Pedro, y 2 y 3 Juan. La Epístola a los Hebreos fue aceptada en Alejandría unos 200 años antes de que fuera aceptada en Roma. Por otra parte, los Didache**, la Revelación de Pedro, el Pastor de Hermas, las epístolas de Barnabas y 1 Clemente fueron aceptados temprano y rechazados más tarde. Durante este período de herejía, apostasía y división, el poder religioso de los Evangelios del Nuevo Testamento no fue disputado seriamente.

El poder teológico de los Evangelios del Nuevo Testamento se basa en testigos. Mateo testificó que las “buenas nuevas” debían ir al mundo; Marcos testificó que Jesús era el

Redentor; Lucas escribió un testimonio de la remisión de pecados; y el Evangelio de Juan es un testimonio de que se cumplió el simbolismo de la Pascua. El libro Tercer Nefi testifica de la santificación. Doctrina y Convenios testifica de los juicios. Todos estos escritos testifican de la resurrección. Aun así, Juan escribió: “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. . .” (2 Juan 5:9.)

*Docetismo —Una creencia de que Cristo sólo parecía tener un cuerpo y sólo parecía sufrir y morir sobre la cruz.

Montañismo —La creencia de los discípulos de Montanus, que afirmó que el Espíritu Santo moraba en él.

Gnosticismo —La creencia de que la materia es mala y que la libertad de las ligaduras de lo malo viene solamente por la fe. Monarquianismo —La creencia de que la Trinidad es una sola persona, a la vez que un solo ser.

**Didache — (Palabra griega) escritos anónimos del Siglo II; el nombre completo es Las enseñanzas de los Apóstoles.

Nada tiene mayor efecto en una persona para inducirla a abandonar el pecado, que llevarla de la mano y velar por ella con ternura. Cuando las personas me manifiestan la más mínima bondad y amor, ¡oh, qué poder ejerce aquello en mi alma!
José Smith, el Profeta

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El mensaje de los cuatro Evangelios

  1. ALEX dijo:

    CUAL ES EL MSJ CENTRAL!!!??

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s