Evitando la corriente

Evitando la corriente

Por el presidente Heber J. Grant
Liahona Marzo 1945

He oído hablar de un hombre, que estuvo presente en un gran banquete, y que hablaba a otro relativo a la fe y creencia de los Santos de los Últimos Días. El, le dijo : «Si, los Mormones, los que viven su religión no ingieren té, café, tabaco, ni licores».

El que escuchaba dijo: «Yo no creo ni una palabra de eso».

El que habló primero respondió: «No obstante, es verdad».

Estos dos hombres estaban sentados a una de las mesas de los comensales. Poco después apareció un miembro de nuestra Iglesia. El hombre que estaba defendiendo a los Mormones dijo, «Aquí viene un Mormón, y va a sentarse con nosotros. Yo le apuesto que él no tomará café».

Quedó hecha la apuesta. El Mormón tomó el café. Al salir del banquete, el que perdió la apuesta dijo, «Ya no tengo más confianza en ese hombre, que profesa creer que Dios ha hecho una revelación por medio de José Smith amonestando al pueblo para que no tomasen tales cosas, y a pesar de eso vino aquí y públicamente desobedeció las enseñanzas de su profeta. Antes he fiado en ese hombre, en adelante jamás lo haré».

Llevamos sobre los hombros cada uno de nosotros la responsabilidad de mantener incólume la reputación de la Iglesia. Los jóvenes de hoy en día que creen que es muy de moda guardar un poco de licor en sus hogares, y hacen lo que el Señor les ha dicho que no deben hacer, están creando hábitos que ciertamente les llevará a su destrucción. No pueden profanar los mandamientos del Señor y esquivar la corriente. ¿Y qué es la corriente? La corriente del beber licores con moderación, nueve veces de las diez, induce a beber excesivamente, y el beber excesivamente conducirá a la destrucción del cuerpo, de la mente, y de la fe.

Cualquier Santo de los Últimos Días que cree verdaderamente en los mandamientos que contiene Doctrinas y Convenios, ciertamente no tiene una aspiración ni deseo de progresar en la vida, cuando no cumple con lo que se conoce como la Palabra de Sabiduría, que nos fue dada, no como mandamiento, sino para nuestra salvación temporal. Absolutamente ningún beneficio acarreará a cualquier ser humano del quebrantamiento de la Palabra de Sabiduría, pero existe todo su beneficio moral, intelectual, físico y espiritual si lo obedece.

¿Qué dice el Señor a los que obedecen sus mandamientos?

«Y todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estos dichos, andando en obediencia a los mandamientos, recibirán salud en sus ombligos, y médula en sus huesos;

«Y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, aún tesoros escondidos;

«Y correrán sin cansarse, y andarán y no se desfallecerán.

«Y Yo, el Señor, les doy una promesa, que el ángel destructor les pasará, como a los hijos de Israel, y no les matará».

Que todo padre y madre pueda vivir de tal manera que su ejemplo sea una inspiración a sus hijos. Que todos puedan comprender que hasta cierto grado llevan sobre sus hombros la reputación de la Iglesia de Cristo.

Que el Señor, nuestro Padre Celestial ayude a cada uno y a todos los Santos de los Últimos Días a llegar a conocer los mandamientos que contiene Doctrinas y Convenios; y la historia y las comunicaciones de Dios con José Smith, y la maravillosa inspiración del Dios Viviente a él que fué el fundador de la Iglesia de Cristo bajo la dirección de Dios.

Sobre todo, que cada Santo de los Últimos Días viva según el Evangelio para que su verdad sea proclamada por su ejemplo.

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