Profecías Bíblicas sobre
los Acontecimientos de la Restauración
El Sueño de Nabucodonosor:
Se Establecería el Reino de Dios y Cubriría la Tierra
Con este breve recuento histórico como antecedente, veamos ahora algunas de las profecías Bíblicas sobre la restauración de la iglesia verdadera de Dios. Abramos nuestras Biblias en el Antiguo Testamento, en el libro de Daniel, y revisemos una de las profecías más significativas dada a hombre alguno. Es interesante que esta revelación haya sido dada a una persona que ni siquiera pertenecía a la iglesia de Dios, sino que era un rey pagano, Nabucodonosor, quien durante su sueño vio la imagen de un hombre. Hay que entender que esa imagen era como un calendario que representaba eventos que sucederían en el futuro. La estatua tenía una cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, y su vientre y muslos eran de bronce. Sus manos eran de hierro fuerte, y sus pies eran parte de hierro y parte de barro cocido. Nabucodonosor vio que de una montaña caía una piedra rodando que golpearía los pies de la imagen, que la imagen se caía y se rompía. Y luego Nabucodonosor vio como la piedra crecía hasta que llenó toda la tierra, y vio que permanecía para siempre.
Nabucodonosor quería saber lo que la visión significaba. Hizo venir a todos sus adivinos, magos y astrólogos, y les preguntó lo que el sueño quería decir. Pero el problema era que había olvidado completamente lo que había visto en su sueño, y ni siquiera pudo darles un indicio. Debido a que los magos y adivinos no pudieron interpretar su sueño, los amenazó de muerte. Luego, el Señor habló a uno de esos magos, su joven profeta Daniel, y le dijo lo que el sueño significaba, le instruyó que fuera con Nabucodonosor y se lo interpretara.
Daniel dijo al rey que lo que había visto era una visión del futuro acerca de los grandes reinos del mundo que vendrían, y dijo: “Tu, oh rey, eres rey de reyes;” y explicó que él y Babilonia representaban esa cabeza de oro. Dijo que otro reino seguiría a Babilonia, y la historia nos dice que fueron los Medas y los Persas que vinieron cientos de años después. Un tercer reino seguiría y éste fue el reino de Grecia, que en el sueño era representado como el vientre de bronce. Luego habría de venir un reino muy fuerte: Roma, el hierro de las piernas. Fue en la era Romana cuando el Salvador vino a la tierra, ¿o no? Vino y estableció su iglesia en los días de los Romanos.
Pero Nabucodonosor había visto otra parte de la imagen: los pies, que eran parte de hierro y parte de barro cocido, que ahora sabemos representaba la mezcla de las naciones, unas fuertes y otras débiles, que eran descendientes del imperio Romano.
Ahora, el mensaje importante de la visión es que sería en esos días que la piedra golpearía a la imagen, y se expandiría y cubriría toda la tierra. Lean conmigo en Daniel 2:44 cómo el profeta resumió el mensaje de esta visión tan importante del rey Nabucodonosor, y dijo así: “Y en los días de estos reyes”, aquí quería decir los reinos representados por los dedos de la imagen parte de hierro y parte de barro cocido, o sea, los reinos mezclados que descendían del imperio Romano—”en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido”.
Ahora veamos, ¿qué estaba diciendo? No era en los días de Cristo, no se refería al dominio del Imperio Romano, sino a los días de esos reinos, después de los días del imperio Romano, Dios establecería su reino que jamás sería destruido. Luego dijo Daniel: “Ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecera para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación”.
Aquí encontramos una gran revelación que nos dice el tiempo cuando el reino de Dios sería establecido por última vez, y que llenaría toda la tierra, y no fue durante el ministerio de Cristo en el meridiano de los tiempos, sino más tarde—después de que Roma ya no existiera, y cuando Europa fuera constituida por un conglomerado de reinos tanto fuertes como débiles.
El Período de la Restauración:
La Restitución de Todas las Cosas
Abramos nuestras Biblias en el Nuevo Testamento en Hechos, capítulo tres, y leamos uno de esos otros pasajes que nos dicen que la Iglesia de Jesucristo sería establecida en los últimos días, y eso se encuentra en Hechos 3:19-21. ¿Recuerdan lo que está sucediendo aquí? Pedro y Juan se encuentran predicando, y Pedro dice lo siguiente: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”—y este es el período al que nos referimos—el tiempo de refrigerio de los últimos días; “y el envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado”. Bueno, para entonces, Cristo ya había venido y se había ido, ¿verdad? Por lo tanto, Pedro no se refería a ese día; él se refería a un tiempo en los últimos días cuando Cristo vendría nuevamente a la tierra, y dijo: “y él envíe a Jesucristo que os fue antes anunciado: a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas”. Así que sabemos por medio del libro de Hechos, que habría una restitución o restauración de todas las cosas en los últimos días.
Todas las Cosas se Reunirían
en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos
En el supuesto de que todas las cosas iban a tener que ser restauradas en preparación para la venida de Cristo, ¿podría haber permanecido en la tierra su iglesia verdadera? ¿Habría la necesidad de restaurar todas las cosas si hubiese habido una iglesia autorizada y funcionando? No, y la necesidad de una restauración completa hace que la realidad de la apostasía universal sea más aparente. Veamos en la Biblia en el libro de Efesios 1:9-10 por favor, y leamos otro de esos pasajes que hablan de los últimos días y de la restauración. Pablo escribe acerca de lo que Dios ha hecho y dice: “dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”. Y esto es lo que está aconteciendo en estos últimos días, ¿verdad? Dios está restaurando las cosas que fueron quitadas de la tierra, y las está reuniendo nuevamente aquí en la tierra para preparar la venida de Jesucristo. Es la era o dispensación del cumplimiento de los tiempos.
La Alusión de Pablo:
La Aparición del Padre y del Hijo
Estos tres pasajes son referencias generales acerca de la restauración en los últimos días. Ahora veamos un pasaje que se refiere a eventos específicos sobre el proceso de restauración; algunos de ellos son muy específicos, otros son más generales, pero cada versículo tiene su propio lugar.
Por favor, busquemos en nuestras Biblias en el libro de Tito, capítulo dos, versículo 13. Se encuentra casi al final del Nuevo Testamento, después de Timoteo. Este versículo es sólo una alusión al suceso de la restauración. Sin embargo, cómo se podría explicar excepto que es una referencia de la primera visión que tuvo el Profeta José Smith. Pablo le dijo a Timoteo que los santos estarían esperando un acontecimiento muy significativo en el futuro. Dijo que los Santos estarían “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. ¿Quién es el Gran Dios? Es Dios el Padre, ¿O, no? Pablo hablaba acerca de un tiempo cuando el Padre y el Hijo aparecerían juntos. ¿Y en qué otro lugar aparecieron? Sólo cuando José Smith fue visitado por el Padre y el Hijo.
1800 años antes, Pablo supo que se aparecerían el gran Dios y su Hijo Jesucristo. El sabía que esto sucedería. Si alguien dice que Pablo no estaba hablando acerca de la primera visión de José Smith, durante la cual vio al Padre y al Hijo, entonces esta persona deberá poder decirles a qué otra futura aparición del Padre y del Hijo se refería Pablo, y no podrá hacerlo.
La Profecía de Juan:
Un Ángel que Traía el Evangelio Eterno
El segundo suceso en el proceso de la restauración fue la aparición del ángel Moroni a José Smith el 21 de septiembre de 1823. ¿Y que hizo Moroni? Le dijo a José que la plenitud del evangelio eterno se encontraba en aquellas planchas metálicas del Libro de Mormón, y le advirtió acerca de los juicios que vendrían en los últimos días. Juan el Revelador predijo la venida, en los postreros días, de un ángel que traería aquellos dos mensajes idénticos.
¿Recuerdan que en Apocalipsis capitulo 13 leímos acerca de que vendría la apostasía? Unos cuantos versículos mas adelante en Apocalipsis 14:6-7, encontramos la profecía de Juan, acerca del ángel que habría de venir, proclamando aquéllos mensajes idénticos. Juan escribió: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenia el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquél que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”
Esa es la profecía. El ángel que vendría a la tierra traería el evangelio eterno. Ahora, ¿qué fue lo que Moroni dijo que había en las planchas del Libro del Mormón? La plenitud del evangelio eterno. ¿Y cual sería el mensaje del ángel que vio Juan? Temed a Dios porque los juicios de los últimos días están por venir. Juan pudo ver a través del tiempo que vendría un ángel que traería los dos mensajes: la plenitud del evangelio eterno y el mensaje de que debemos temerle a Dios, porque la hora de su juicio ha llegado, y eso fue exactamente lo que hizo Moroni.
Ahora, ¿habría Juan profetizado que un ángel traería la plenitud del evangelio eterno si alguna de las iglesias de entonces lo hubiese tenido? Claro que no. Y si alguna persona les dice que en Moroni no se cumplió la profecía de Juan, entonces debe de estar preparado para decirles cuándo y a quien apareció el ángel; pero no les podrá responder. Y si esa misma persona les dice que el ángel no ha venido aún, deben recordarle que el ángel traería la plenitud del evangelio eterno, y pregúntenle qué implicación tiene en cuanto al estado que guarda su iglesia. ¿Puede ser la iglesia verdadera sin el evangelio eterno?
La Profecía de Isaías: La Apostasía,
luego la Visión de Todo en un Libro Sellado
Ahora, por favor volvamos hacia uno de los pasajes más impresionantes de toda la escritura, y se encuentra en el libro de Isaías, capítulo 29. Seguramente Isaías tenía una profunda visión de las cosas que iban a acontecer en estos últimos días.
Este pasaje tiene tantas correlaciones con los acontecimientos de los últimos días, que nos tomaría una hora abarcarlo todo, por lo tanto les leeré sólo una serie de versículos, empezando con el versículo 9. Primeramente y en especial, se refiere a la apostasía, y luego habla acerca de la aparición de un libro sellado.
Probablemente debería reexaminar un poco la historia del Libro del Mormón, cuando éste fue restaurado. ¿Recuerdan que José recibió las planchas, pero que dos terceras partes estaban selladas, y que no se le permitió abrirlas? Pero sí se le permitió traducir el resto. Copió algunos de los caracteres y los envió con un hombre llamado Martín Harris a quien le dijo: “quiero que vayas y muestres estos caracteres a varios lingüistas distinguidos para que te otorguen un certificado de que son verdaderos caracteres antiguos.”
Martín Harris fue a Nueva York, y habló con un hombre llamado Charles Anthon. Esto fue un acontecimiento feliz para Charles Anthon ya que él era una persona ostentosa y quería hacer cosas que transcendieran. Vio la oportunidad de ser parte de lo que pensaba era un gran hallazgo arqueológico, así que emitió un certificado diciendo que aquéllos jeroglíficos eran verdaderos y válidos, y se lo entregó a Martín Harris. El Sr. Anthon quería prolongar la conversación así que al estar Martín despidiéndose, le preguntó: “¿Cómo supo José Smith de estos caracteres y de las planchas de oro de las que me estabas hablando? Martín Harris le dijo que un ángel de Dios se le había aparecido y le había dicho dónde se encontraban. El profesor Anthon pensó, “Oh, me estoy metiendo en un lío”, así que le dijo: “Préstame el certificado.” Lo tomó, lo rompió y le dijo, “Tráeme las planchas, yo las voy a traducir”, lo que era una falacia ya que entonces en América no se contaba con los elementos para traducir aquéllos jeroglíficos egipcios; sin embargo él quería tener una oportunidad de hacerlo. Entonces Martín Harris le dijo, “No las puedo traer porque parte de las planchas están selladas.” Luego el Profesor Anthon dijo estas palabras tan significativas que cumplen con la profecía de la Biblia, “No puedo leer un libro sellado”. (Ver José Smith—Historia 1:63-65).
Bueno, veamos cómo Isaías predijo aquel pequeño incidente, y luego leeremos un par de versículos más adelante, y veremos que Isaías profetizó la primera visión del profeta José, y cuando Isaías cita aquellas mismas palabras que el Salvador dijo a José Smith en la primavera de 1820. Vamos a leerlos, empezando con la apostasía en Isaías 29, versículo 9. “Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambalead, y no de sidra. Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes.”
Isaías vio que debido a la apostasía, vendrían tiempos cuando la gente no recibiría más revelación—no habría más revelación de Dios hacia la tierra. Continúa diciendo: “Y os será toda visión…”, en otras palabras, la forma en que el mundo en estos últimos días debería comprender las escrituras: “Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: “no puedo, porque está sellado”. Bueno, les he contado la historia de cómo Martín Harris le entregó los caracteres del libro a Charles Anthon, y que fue Anthon quien dijo, “no puedo leer un libro sellado”. Y nosotros creemos que fue el mismo José Smith quien dijo, “Señor, no soy docto, no puedo traducir esto”. Y aún así, el Señor le dio poder. Por medio del poder y del Espíritu de revelación, José tradujo aquel libro sellado. ¿Y que fue lo que dijo el Señor? Toda visión se encuentra en aquel libro que estaba sellado. En otras palabras, tiene un mensaje de importancia para toda la humanidad, y aparecería en un tiempo cuando no habría revelación.
Sigamos leyendo. “Dice, pues, el Señor: porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mi no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado; por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos”.
En otras palabras, Dios vencería la sabiduría del soberbio, de los eruditos, y pondría en su lugar la visión de todos por medio de un hombre, a través del cual él había revelado su palabra. Ese hombre fué el profeta José Smith.
Luego, en el versículo 18 Isaías dice: “En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas”. Por lo tanto, está hablando claramente acerca de un libro que habría de venir en los últimos días. Observen las palabras de la profecía en Isaías 29:13: “Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón esta lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado. . .” Esas son casi exactamente las palabras que Jesús dijo a José Smith durante la primera visión. (Ver José Smith-Historia 1:19.)
Los Santos de los Últimos Días entienden el cumplimiento de cada uno de estos versículos en Isaías 29. Sin embargo, no he encontrado a nadie más que haya ni siquiera intentado interpretar este pasaje Bíblico en detalle. En los primeros versículos de Isaías 29, encontramos aún más cosas que explican acerca de la aparición del Libro del Mormón, pero no vamos a leerlos ahora porque nos tomaría mucho tiempo.
La Profecía de Malaquías:
La Venida de Juan el Bautista
Ahora consideremos el siguiente suceso que aconteció en el proceso de la restauración. Ya hemos hablado acerca de la primera visión, de la venida de Moroni, y de la restauración del Libro del Mormón.
Juan el Bautista vino el 15 de mayo de 1829 y restauró el poder del sacerdocio. ¿Sabían ustedes que su venida fue profetizada en términos muy específicos, en el libro de Malaquías, el último libro del Antiguo Testamento? En Malaquías 3:1-3 el señor dice lo siguiente: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí, y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.”
Analicemos ahora lo que se ha dicho. El señor dice que él enviaría a un mensajero a preparar el camino antes de su venida. Pero ¿a qué venida se refiere? ¿Sería su venida cuando él nació como un humilde bebé en un pesebre? No, ésta es la venida de Cristo en su gloria, ¿o no?—cuando viene con poder. Malaquías dice que Cristo vendrá como un fuego purificador—recordemos que la tierra va a ser quemada y purificada durante su Segunda Venida. Y viene como jabón de lavadores—la lejía es un jabón fuerte, ¿verdad? Por lo tanto, la profecía de Malaquías es que el Señor enviará un mensajero para preparar el camino delante de él, cuando él venga en su gloria.
Ahora, con esto, hagamos una referencia cruzada de un pasaje. Leamos en Lucas capítulo séptimo, versículos 27 y 28, y veamos algunas cosas que el Salvador dijo durante su ministerio terrenal. Durante este tiempo, Juan el Bautista había hecho acusaciones muy fuertes en contra de los gobernantes de entonces, y éste había enviado a Juan a prisión. Los discípulos de Juan habían acudido al Salvador y le habían contado lo sucedido. En aquel contexto, el Salvador habló a sus otros seguidores acerca de Juan el Bautista, y dijo en Lucas 7:27-28: “Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista”. Por lo tanto, el Salvador cita aquel pasaje de Malaquías y dice que Juan el Bautista es el hombre que cumplirá aquella profecía. Sin embargo, la profecía se refería acerca de la futura venida de Cristo en su gloria, cuando el mundo sería limpiado con fuego. Así que el Salvador claramente identifica a Juan como el que vendría y prepararía el camino delante de él. Los Santos de los Últimos Días saben que Juan el Bautista vino el 15 de mayo de 1829, en cumplimiento directo de esta profecía, pero ninguna otra iglesia hace afirmación alguna en cuanto a todo esto.
Los Poderes del Sellamiento
Restaurados por Pedro, Santiago y Juan
Ahora leamos otro pasaje de las escrituras. ¿Quién vino después en el proceso de restauración? Fueron Pedro, Santiago y Juan, ¿verdad? No existe ningún pasaje bíblico que hable específicamente acerca de su venida en los últimos días, pero tenemos algo mucho más importante en las palabras del Salvador en Mateo 16:13-19. Recuerdan que en este pasaje el Salvador voltea hacia sus discípulos y les pregunta quién pensaban los hombres que él era, y ellos contestaron: bueno, algunos dicen que tú eres Juan, y otros dicen que eres Elías, y algunos dicen que tú eres Jeremías, o alguno de los profetas. Pero Cristo les dijo, “y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Entonces el Salvador dijo estas importantes palabras a Pedro: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que esta en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”.
Veamos, ¿Qué estaba diciendo el Salvador? Los Santos de los Últimos Días reconocen que Pedro era el líder de la iglesia en aquellos días, y fue el mismo Pedro quien regresó en estos últimos días y estableció nuevamente los poderes del sacerdocio mayor aquí sobre la tierra y restauró la autoridad del apostolado a José Smith. ¿Cómo podemos saber que tenemos el sacerdocio mayor aquí en la tierra? ¿Cómo podemos saber que nosotros, los Mormones, tenemos las llaves del reino de los cielos? Bueno, ¿qué poseía Pedro? El poder de sellar tanto en la tierra como en el cielo, ¿cierto? ¿Cuántas iglesias conocen ustedes, en la actualidad, que afirmen tener el poder de atar en la tierra, para que también sea atado en el cielo? Los Santos de los Últimos Días son la única iglesia que afirma poder atar o sellar parejas en matrimonio por tiempo y eternidad, de tal forma que la pareja esté unida después de la muerte. Ninguna otra iglesia puede afirmar, o estar siquiera en posibilidad de sellar, a las parejas hasta la eternidad—todas ellas dicen: “hasta que la muerte los separe”. Y el mismo Pedro, a quien el Salvador dijo, “y a ti te daré las llaves del reino de los cielos”, regresó en estos últimos días y restauró el poder del apostolado, el poder del Sacerdocio de Melquisedec, y el poder de sellar en la tierra una vez más. Nosotros sabemos que Pedro con sus ayudantes, Santiago y Juan, vino y restauró esos poderes, y los tenemos en nuestra iglesia hoy día.
La Profecía de Malaquías:
Elías Volvería el Corazón de los Hijos a sus Padres
Leamos ahora sólo un pasaje más en las escrituras que se refiere a uno de los acontecimientos específicos de la restauración de la Iglesia en estos últimos días. ¿Recuerdan que les conté lo que sucedió el 3 de abril de 1836 en el templo de Kirtland, cuando se aparecieron primeramente el Salvador, luego Moisés y luego Elías? Elías, al estar dando instrucciones sobre la genealogía y sobre el trabajo en el templo, restauró las llaves que volverían el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres. Nosotros sabemos que su venida fue profetizada tiempo atrás en los dos últimos versículos del libro de Malaquías en el Antiguo Testamento. Leamos por favor, en Malaquías 4, versículos 5 y 6, cuando el Señor hace esta promesa por medio de su profeta Malaquías: “He aquí, yo os envió el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”. ¿Cuántas iglesias hablan acerca de la venida de Elías el profeta? ¿Cuántas otras iglesias te dicen el día, la hora, y el lugar cuando sucedió? Ninguna. ¿Cuantas otras iglesias saben que habría una apostasía completa y universal?
En contraste, ¿cuántas iglesias de algún modo, tratan de comprobar el origen de su iglesia hasta la iglesia original, pero no tienen un sustento válido acerca de la autoridad del sacerdocio? Los Católicos dicen: Sí, Pedro fue el primer Papa; sabemos que hubo Papas muy malos, y hubo problemas, pero la iglesia aún continúa y se remonta hasta Pedro.
Nosotros decimos que fue como el tronco de un árbol, que el Señor tomó su hacha y cortó el árbol desde su raíz, ¿verdad? Cortó al árbol debido a la apostasía. Luego vino y plantó un árbol nuevo y restauró el evangelio en esos últimos días. Los protestantes dicen: Oh, los católicos eran malos y corruptos y ellos tenían sus indulgencias, y sus malos caminos, y ellos hablaban acerca de Martín Lutero con sus cosas que clavó en la puerta de la capilla. Pero si el tronco fue cortado, ¿pudieron las ramas haber tenido vida? ¿Pueden las ramas venir de un árbol muerto? No, no pueden, y eso lo sabemos todos.
Un Testigo:
La Iglesia de Dios Ha Sido Restaurada
Les doy mi testimonio de que la Biblia dice claramente que la Iglesia verdadera de Jesucristo es la iglesia que reconozca la realidad de la apostasía—que la iglesia de Cristo sería quitada completamente de la tierra. La iglesia verdadera también reconoce cada uno de los pasos en el proceso de la restauración, conforme han sido profetizados en la Biblia, los cuales ya hemos leído. ¿Pueden ustedes darnos alguna otra explicación sobre estas escrituras? No hay ninguna otra interpretación realista, excepto que la verdadera Iglesia de Cristo es una iglesia restaurada—La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Les testifico que ésta es la Iglesia de Jesucristo, que sabemos que hubo una apostasía y también una restauración, sabemos lo que dicen las escrituras y tenemos un fundamento basado en las mismas. Sé que en la actualidad, nosotros tenemos las llaves del reino de los cielos.
Deseo que cada uno de ustedes piense cuidadosamente sobre este mensaje, y luego actué en conciencia y reconozca que no podemos recibir las más grandes bendiciones de Dios, sin entrar por la puerta estrecha y ser bautizados dentro de la iglesia restaurada de Jesucristo, por una persona que tenga la autoridad válida del sacerdocio. Pido a mi Padre Celestial para que ustedes lleguen a comprender que Dios ha traído su poder y sus más ricas bendiciones a la iglesia restaurada, y que la iglesia es para crecer y llenar toda la tierra como Daniel vio en su revelación. Les dejo este testimonio que sé que es verdadero, en el nombre de Jesucristo. Amén.
























