Capítulo 18
Los ángeles declaran el evangelio de Jesucristo
El evangelio de paz que he enviado a mis ángeles para que os lo entreguen.
— Doctrina y Convenios 27:16
El Señor llama a sus siervos, tanto mortales como ángeles, a declarar el evangelio de Jesucristo al mundo. El mensaje del evangelio que llevan los siervos es uno de gozo debido a los grandes dones que nuestro Salvador nos ha dado mediante su amor y su expiación. La responsabilidad de llevar el mensaje del evangelio no pertenece únicamente a los mortales, pues “los hombres y los ángeles han de ser colaboradores en llevar a cabo esta gran obra”, explicó Joseph Smith. Ellos “unen sus manos para llevar adelante esta obra”.
Antes de su nacimiento, los ángeles revelaron que el nombre del Señor sería Jesucristo, que sería el Hijo de Dios, que sería crucificado y que redimiría a quienes se arrepintieran. Los ángeles también enseñaron acerca del esparcimiento y la recogida de Israel, el juicio del “tormento sin fin” que espera a los inicuos, el estado del mundo de los espíritus, verdades relacionadas con los “apóstoles del Cordero” y mucho más.
Los ángeles revelan verdades acerca de Jesucristo y su expiación
Después de que Adán y Eva fueron expulsados del Jardín de Edén, el Señor les mandó ofrecer sacrificios. Adán obedeció, “y después de muchos días un ángel del Señor se apareció a Adán, diciendo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor? Y Adán le dijo: No lo sé, sino que el Señor me lo mandó. Entonces el ángel habló, diciendo: Esto es una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Por tanto, harás todo lo que hagas en el nombre del Hijo, y te arrepentirás y llamarás a Dios en el nombre del Hijo para siempre” (Moisés 5:6–8).
En este pasaje, un ángel enseñó varias verdades a Adán. Enseñó que las ofrendas de sacrificio son símbolos del sacrificio expiatorio de Jesucristo; identificó los nombres divinos Unigénito y el Hijo; y mandó a Adán hacer todas las cosas en el nombre del Hijo, arrepentirse y clamar a Dios en el nombre del Hijo. Más adelante en este mismo capítulo leemos acerca de múltiples ángeles predicando el evangelio: “Y así empezó a predicarse el evangelio desde el principio, siendo declarado por santos ángeles enviados desde la presencia de Dios, y por su propia voz, y por el don del Espíritu Santo” (Moisés 5:58).
Los ángeles revelaron varias verdades acerca de Jesucristo a los profetas del Libro de Mormón: Él “vendrá, según las palabras del ángel, en seiscientos años desde el tiempo en que mi padre salió de Jerusalén” (1 Nefi 19:8); Él “se entrega, según las palabras del ángel, como hombre, en manos de hombres inicuos” (1 Nefi 19:10); los inicuos de los días de Jesús “lo azotarán y lo crucificarán, según las palabras del ángel” (2 Nefi 6:9); “es necesario que Cristo—porque en la última noche el ángel me habló y dijo que ese sería su nombre” (2 Nefi 10:3); y “según las palabras de los profetas, y también la palabra del ángel de Dios, su nombre será Jesucristo, el Hijo de Dios” (2 Nefi 25:19).
Alma enseñó al pueblo en la tierra de Ammoníah que “el Señor ha enviado a su ángel a visitar a muchos de su pueblo, declarándoles que deben salir y clamar poderosamente a este pueblo, diciendo: Arrepentíos… Y dentro de no muchos días el Hijo de Dios vendrá en su gloria… él viene para redimir a los que se bauticen para arrepentimiento… Ahora bien, he aquí, esta es la voz del ángel, clamando al pueblo” (Alma 9:25–27, 29).
Moroni escribió que Dios “envió ángeles para ministrar a los hijos de los hombres, para manifestarles acerca de la venida de Cristo”, y también que “por el ministerio de ángeles, y por cada palabra que procedía de la boca de Dios, los hombres comenzaron a ejercer fe en Cristo; y así por la fe se aferraban a todo lo bueno; y así fue hasta la venida de Cristo” (Moroni 7:22, 25).
Un ángel reveló una parte del discurso del rey Benjamín (véase Mosíah 2:9–4:30). Benjamín dijo a su pueblo: “Y las cosas que os voy a decir me han sido dadas a conocer por un ángel de Dios. Y él me dijo: Despierta; y desperté, y he aquí, estaba delante de mí” (Mosíah 3:2; véanse también los versículos 3–4). El papel del ángel en el discurso se confirma más adelante con estas palabras: “Y cuando el rey Benjamín hubo terminado de hablar las palabras que le habían sido entregadas por el ángel del Señor” (Mosíah 4:1). Benjamín volvió a mencionar al ángel cuando instruyó a su pueblo a “humillarse hasta lo más profundo de la humildad, invocando el nombre del Señor diariamente, y permaneciendo firmes en la fe de lo que ha de venir, lo cual fue dicho por boca del ángel” (Mosíah 4:11); su pueblo más tarde también se refirió a ese mismo ángel (véase Mosíah 5:5).
Los ángeles enseñan el evangelio
Alma enseñó que los ángeles declaran las buenas nuevas del evangelio a todas las naciones: “Sí, y la voz del Señor, por boca de ángeles, lo declara a todas las naciones; sí, lo declara para que tengan buenas nuevas de gran gozo; sí, y hace resonar estas buenas nuevas entre todo su pueblo, aun entre aquellos que están esparcidos sobre la faz de la tierra” (Alma 13:22). Alma añadió: “Porque he aquí, los ángeles lo están declarando a muchos en este tiempo en nuestra tierra; y esto con el propósito de preparar el corazón de los hijos de los hombres para recibir su palabra en el tiempo de su venida en su gloria. Y ahora solo esperamos oír las buenas nuevas declaradas a nosotros por boca de ángeles acerca de su venida” (Alma 13:24–25).
Helamán 16:14 añade este testimonio: “Y aparecieron ángeles a hombres sabios, y les declararon buenas nuevas de gran gozo.”
Otros pasajes del Libro de Mormón indican que los ángeles declararon el mensaje del evangelio a los mortales (véase Alma 39:19; Helamán 13:7). Doctrina y Convenios también se refiere a los ángeles que entregan el evangelio: “el evangelio de paz que he enviado a mis ángeles para que os lo entreguen” (DyC 27:16); y, “Oh habitantes de la tierra, he enviado a mi ángel volando por en medio del cielo, teniendo el evangelio eterno… quien aparecerá a muchos que habitan sobre la tierra” (DyC 133:36).
Los ángeles declaran arrepentimiento a los mortales
Una de las responsabilidades principales de los ángeles es llamar a los mortales al arrepentimiento: “¿Han cesado los milagros? He aquí os digo: No; ni tampoco han cesado los ángeles de ministrar a los hijos de los hombres… Y el oficio de su ministerio es llamar a los hombres al arrepentimiento, y cumplir y efectuar la obra de los convenios del Padre” (Moroni 7:29–31).
Otros pasajes de las Escrituras apoyan la verdad de que los ángeles declaran el arrepentimiento: “Bien clama [el Señor] a este pueblo por la voz de sus ángeles: Arrepentíos, arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca” (Alma 10:20; véase también 9:25, 29). Dios “ha enviado sus ángeles para declarar las nuevas de las condiciones del arrepentimiento, que conducen al poder del Redentor para la salvación de sus almas” (Helamán 5:11). Y “yo, el Señor Dios, di a Adán y a su posteridad que no murieran en cuanto a la muerte temporal hasta que yo, el Señor Dios, enviara ángeles para declararles arrepentimiento y redención por medio de la fe en el nombre de mi Hijo Unigénito” (DyC 29:42).
El libro de Mosíah presenta un ejemplo de un ángel que declara arrepentimiento a una persona: Alma el Joven, quien, junto con los hijos de Mosíah, estaba trabajando “para destruir la iglesia de Dios… y para extraviar al pueblo del Señor” (Mosíah 27:10). “Y mientras iban rebelándose contra Dios, he aquí, el ángel del Señor se les apareció; y descendió como en una nube; y habló como con voz de trueno, que hizo temblar la tierra sobre la cual estaban; y tan grande fue su asombro que cayeron al suelo y no comprendieron las palabras que les habló. No obstante, clamó otra vez diciendo: Alma, levántate y ponte de pie, ¿por qué persigues la iglesia de Dios?” (Mosíah 27:11–13).
El ángel continuó diciendo que el padre de Alma y otros habían orado con gran fe para que Alma llegara a conocer la verdad. El ángel declaró: “Y ahora, he aquí, ¿podéis disputar el poder de Dios? Porque he aquí, ¿no hace mi voz temblar la tierra? ¿Y no podéis también verme delante de vosotros? Y soy enviado de Dios” (Mosíah 27:14–15; véase también Alma 36:6–10).
Cuando las personas se arrepienten de sus pecados, los ángeles experimentan un sentimiento de gozo. Jesús explicó: “Os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).
Los ángeles revelan verdades acerca de Jesucristo y su expiación, enseñan las buenas nuevas del evangelio y declaran arrepentimiento a los mortales. Además, los ángeles han enseñado muchas otras doctrinas del evangelio. Un ángel habló acerca del esparcimiento y la recogida de la casa de Israel—“porque así dice el ángel… serán esparcidos y heridos… pero volverán a ser reunidos en las tierras de su herencia” (2 Nefi 6:11). Un ángel presentó verdades acerca del mundo de los espíritus: “He aquí, me ha sido manifestado por un ángel que los espíritus de todos los hombres, tan pronto como se separan de este cuerpo mortal, sí, los espíritus de todos los hombres, sean buenos o malos, son llevados a ese Dios que les dio la vida” (Alma 40:11). Un ángel enseñó acerca de los apóstoles del Señor (1 Nefi 11:34). Y los ángeles comunicaron el plan de salvación: Dios “en su misericordia nos visita por medio de sus ángeles, para que el plan de salvación nos sea dado a conocer a nosotros así como a las generaciones futuras” (Alma 24:14).
Los ángeles también dan testimonio de Dios y de su Hijo: “Enoc vio ángeles que descendían del cielo, dando testimonio del Padre y del Hijo” (Moisés 7:27). Los ángeles advierten a los habitantes de la tierra que se preparen para los juicios de Dios (DyC 88:92), y ángeles y mortales se unen con la naturaleza para advertir a las naciones que se arrepientan (DyC 43:23–26). Y el propósito de los Tres Nefitas es llevar almas a Jesucristo (3 Nefi 29:29). Así, de muchas maneras, los ángeles trabajan para enseñar el evangelio de Cristo a los habitantes del mundo.
























