Amonestaciones Proféticas Inspiras

Segunda Amonestación:
Aquellos Quienes no Prestan Servicio a Dios Serán Destruidos

Tanto en el pasado como en el futuro, las amonestaciones del Libro de Mormón también hacen referencia al no prestar servicio a Dios como una causa para la destrucción a los habitantes de la tierra prometida. Esta amonestación se establece como la segunda de los principios que se deben obedecer si los pueblos de las Américas quieren librarse de los juicios de Dios.

Amonestación de Morani: Las naciones que no sirvan a Dios serán exterminadas cuando cayera sobre ellos la plenitud de su ira (Éter 2:7-12)

Moroni, mientras se refería a: «la tierra de promisión, que era una tierra escogida sobre todas las demás, la cual el Señor Dios había preser­vado para un pueblo justo», dijo del eterno decreto de Dios y la promesa al hermano de Jared:

  • había jurado en su ira al hermano de Jared que quienes poseye­ran esta tierra de promisión, desde entonces y para siempre, deberían servirlo a él, el verdadero y único Dios, o serían exterminados cuando cayera sobre ellos la plenitud de su ira.
  • así podemos ver los decretos de Dios concernientes a esta tierra: Que es una tierra de promisión; y cualquier nación que la posea servirá a Dios, o será exterminada cuando la plenitud de su ira caiga sobre Y la plenitud de su ira descenderá sobre ella cuando haya madu­rado en la iniquidad.

Porque he aquí, ésta es una tierra escogida sobre todas las demás; por tanto, aquel que la posea servirá a Dios o será exterminado, porque es el eterno decreto de Dios. Y no es sino hasta cuando llega al colmo la iniquidad entre los hijos de la tierra, que son exterminados.

Después dirige sus mensajes a los Gentiles Americanos de los últi­mos días, a quienes sabía que eventualmente leerían sus palabras en el Libro de Mormón. Él sabía que la iniquidad vendría entre ellos, y los amonestó para que se arrepintieran y no permitieran que su iniquidad alcanzara una «plenitud:»

Y esto viene a vosotros, oh gentiles, para que conozcáis los decre­tos de Dios, para que os arrepintáis y no continuéis en vuestras iniquidades hasta llegar al colmo, para que no hagáis venir sobre vosotros la plenitud de la ira de Dios, como lo han hecho hasta ahora los habitantes de la tierra.

He aquí, ésta es una tierra escogida, y cualquier nación que la posea se verá libre de la esclavitud, y del cautiverio, y de todas las otras naciones debajo del cielo, si tan sólo sirve al Dios de la tierra, que es Jesucristo, el cual ha sido manifestado por las cosas que hemos escrito.

Amonestación de Lehí: Sí la iniquidad abunda, la tierra será maldecida (2 Nefí 1:5-7)

Lehi, en su profecía relacionada a la «tierra de promisión, una tierra escogida sobre todas las demás;» observó que si la gente traída aquí por Dios le servía, sería para ellos una tierra de libertad. Pero si regresaban a la iniquidad, serían traídos a la cautividad y la tierra sería maldecida a causa de ellos:

Por tanto, yo, Lehi, profetizo según el Espíritu que obra en mí, que nadie vendrá a esta tierra a menos que sea traído por la mano del Señor.

Por tanto, esta tierra está consagrada a quienes él traiga. Y en caso de que le sirvan según los mandamientos que él ha dado, será para ellos una tierra de libertad; por lo que nunca serán reducidos al cautiverio; si tal sucediere, será por causa de la iniquidad; porque si abunda la ini­quidad, maldita será la tierra por causa de ellos; pero para los justos será bendita para siempre.

Por consiguiente Lehi, así como Moroni, predijo que era un princi­pio el servir a Dios por el cual determinará que la gente de esta tierra disfrute de libertad y bendiciones divinas o sea maldecida y destruida.

Amonestación del Rey Límhí: Sí mí pueblo siembra inmundicia, segará destrucción inmediata (Mosíah 7:29-33)

Acontecimientos precedentes en el Libro de Mormón indican la im­portancia de servir a Dios como la clave para preservar libertad y librarse de los juicios divinos. El Rey Limhi (líder del pueblo de Lehi y Nefi, quienes estuvieron en cautiverio por los Lamanitas) reunió a su pueblo y les enseño que sirviendo a Dios es la única manera en que ellos podrían librarse del cautiverio. Después de decirles cómo sus ini­quidades conducían a que fueran conquistados, él les advirtió:

… el Señor ha dicho: No socorreré a los de mi pueblo en el día de su trasgresión, sino que obstruiré sus caminos para que no prosperen; y sus hechos serán como piedra de tropiezo delante de ellos.

  • también dice: Si mi pueblo siembra inmundicia, segará el tamo de ella en el torbellino; y su efecto es veneno.
  • dice además: Si mi pueblo siembra inmundicia segará el viento oriental, el cual trae destrucción inmediata.
  • ahora bien, he aquí, la promesa del Señor se ha cumplido, y vosotros sois heridos y afligidos.

Mas si os tomáis al Señor con íntegro propósito de corazón, y ponéis vuestra confianza en él, y le servís con toda la diligencia del alma, si hacéis esto, él, de acuerdo con su propia voluntad y deseo, os librará del cautiverio.

Servir a Dios es la clave para liberarse de la venganza divina: Ejemplos de la historia del libro de Mormón

Se envió hambre para hacer que la gente recordara a su Dios

Un ejemplo importante de que el servir a Dios es la clave para dis­frutar de las bendiciones de Dios y librarse de la venganza divina ocurrió en un período breve antes del nacimiento de Jesucristo. Durante los días del profeta Nefi, la gente se había vuelto tan inicua que Dios envió a su profeta con el mensaje, «A menos que os arrepintáis, seréis heridos, sí, hasta la destrucción.»

Las guerras fueron violentas por toda la tierra debido a gran parte a los hechos de los ladrones de Gadiantón. En lugar de permitir que toda su gente fuera destruida, Nefi clamó al Señor para que enviara hambre sobre la tierra y hacerles recordar a su Dios. Sequía y hambre llegó, y «fueron afligidos a tal grado que perecieron por millares en las partes más inicuas del país.  Entonces Nefi clamó al Señor que el hambre terminara y que la gente fuera probada nuevamente para servir a Dios:

Y ahora, oh Señor, ¿no apartarás tu ira y probarás otra vez si te servirán?Y si así fuere, oh Señor, puedes bendecirlos de acuerdo con tus palabras que has hablado.

Después de tres años de hambre causada por la sequía, la lluvia cayó nuevamente. La gente ahora estuvo suficiente preparada para servir a Dios. Debido al arrepentimiento de su actitud, la Iglesia se extendió por toda la tierra y ellos vivieron en paz.

La guerra y aflicción hicieron hacer humildes a los Nefitas inicuos hasta que sirvieron a Dios

Otro profeta llamado Nefi vio a su pueblo sufrir terriblemente la guerra y el derramamiento de sangre hasta que estuvieron dispuestos a servir a Dios con diligencia. El pueblo vio la nueva estrella que fue la señal del nacimiento de Jesucristo, muchos de ellos eran corruptos y eran guiados al mal camino por la «sociedad secreta de Gadiantón»  así que ellos se ocuparon de la guerra, la cual trajo gran masacre entre la gente de Lehi desde que el profeta vino a la tierra prometida. Y no fue hasta que los Nefitas habían padecido una cruel aflicción cuando Dios los libró de las manos de sus enemigos «y sabían que había sido por su arrepentimiento y humildad que habían sido librados de una destruc­ción eterna.»  Entonces, ¿qué fue lo que hicieron?

… abandonaron todos sus pecados, y sus abominaciones, y sus for­nicaciones, y sirvieron a Dios con toda diligencia de día y de noche.

Nuevamente, el servicio a Dios estaba relacionado con librarse de la destrucción.

Amonestación de Moroní a los creyentes de los últi­mos días; Aquellos que desprecien las obras de Dios se asombrarán y perecerán (Mormón 9:26-28)

Moroni, se dirige a los incrédulos quienes leerían sus palabras en los últimos días, advirtió que aquellos quienes se levantaran en contra del poder del Señor perecerían. Su amonestación fue a los Gentiles quienes siguieron consejos sabios de servir a Dios:

.. . ¿ quién puede resistir las obras del Señor? ¿ Quién puede negar sus palabras? ¿Quién se levantará contra la omnipotente fuerza del Señor? ¿ Quién despreciará las obras del Señor? ¿ Quién despreciará a los hijos de Cristo? Considerad, todos vosotros que sois desprecia-dores de las obras del Señor, porque os asombraréis y pereceréis.

Oh, no despreciéis, pues, ni os asombréis, antes bien, escuchad las palabras del Señor, y pedid al Padre, en el nombre de Jesús, cualquier cosa que necesitéis. No dudéis, mas sed creyentes; y empezad, como en los días antiguos, y allegaos al Señor con todo vuestro corazón, y labrad vuestra propia salvación con temor y temblor ante él.

Sed prudentes en los días de vuestra probación; despojaos de toda impureza; no pidáis para dar satisfacción a vuestras concupiscencias, sino pedid con una resolución inquebrantable, para que no cedáis a ninguna tentación, sino que sirváis al verdadero Dios viviente.

Servir a Dios se establece como un segundo principio importante para la supervivencia de las paises de Norte América y América Central en el peligroso escenario de los últimos días. Amonestación tras amo­nestación, los profetas inspirados han sostenido este principio como una clave vital para recibir las bendiciones divinas y evitar los juicios que Dios ha enviado.

No pueden ser compromisos ni convenios variados. El Señor en­señó:

Ningún hombre puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se allegará al uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mamón.


Resumen

  1. Las amonestaciones profeticas hacen referencia a la Américas como una tierra de promesa que muestra servicio a Dios como un prin­cipio necesario para librarse de los juicios de Dios. Si ellos no sirven a Dios, su juicio vendrá sobre ellos.
  2. Cuatro amonestaciones profeticas de este tema se citan en este capítulo:
  • Moroni (Éter 2:8-12)
  • Lehi(2Nefil:5-7)
  • El Rey Limhi (Mosíah 7:29-33)
  • Moroni (Mormón 9:26-28)
  1. Con las amonestaciones hay promesas de bendiciones si la gente de la tierra verdaderamente sirve a Dios:
  • Cualquier nación que posea la «tierra prometida» de América se verá libre de la esclavitud y del cautiverio y de todas las otras na­ciones si sirve a Jesucristo (Éter 2:12).
  • La gente que fuese traída a esta «sagrada» tierra disfrutará de li­bertad y nunca será llevada al cautiverio si sirven al Señor, guardando sus mandamientos (2 Nefi 1:7).
  • Si la gente regresa al Señor, confía en él y le sirve con toda dili­gencia, él los librará del cautiverio (Mosíah 7:33).
  1. Los decretos de Dios cuando prevalece la iniquidad también se de­scriben en amonestaciones proféticas:
  • La plenitud de la ira de Dios vendrá sobre aquellos que continúen en iniquidades hasta llegar al colmo (Éter 2:11).
  • Si la iniquidad abunda, la gente podría ir a la cautividad y la tie­rra será maldecida debido a la iniquidad de la gente (2 Nefi 1:7).
  • El Señor no socorrerá a su pueblo si ellos transgreden.
  • Él obstruirá sus caminos para que no prosperen y sus hechos serán como piedras de tropiezo (Mosíah 7:29).
  • Aquellos quienes se levanten contra el poder del Señor y despre­cien sus obras se asombrarán y perecerán (Mormón 9:26).
  1. De acuerdo al profeta Lehi, «nadie vendrá a esta tierra a menos que sea traído por la mano del Señor» (2 Nefi 1:6). Esto no necesaria­ mente significa que nunca ningún enemigo vendrá; si ellos vienen, serán traídos por Dios (como a menudo sucede en relatos Bíblicos y del
    Libro de Mormón cuando la gente comienza a ser inicua).
  2. La gente es humilde y sirve a Dios cuando experimenta el cau­tiverio, hambre y guerras. Los ejemplos de la cautiva colonia de Lehi y Nefi por los Lamanitas (Mosíah 7), el hambre requerida por el profeta Nefi (Helamán 11), y la guerra Nefita contra los ladrones de Gadianton
    (3 Nefi 3-5) se citan en esta sección.
  3. El discurso que Moroni se direge a los incrédulos en los últimos días indica otro aspecto de las condiciones en los últimos días: Los hombres se resistirán a las obras de Dios, negarán sus palabras, y des­preciarán sus obras y la de sus hijos [seguidores] (Mormón 9:26).

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