Capítulo 9
Salvación Para Los Muertos
LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES
NATURALEZA DE LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES. ¿Cuál fue la promesa hecha a nuestros padres que se cumpliría en los postreros días volviendo el corazón de los hijos a sus padres? Fue la promesa del Señor hecha mediante Enoc, Isaías y los profetas, a las naciones de la tierra, de que vendría el día en el cual los muertos serían redimidos. La conversión del corazón de los hijos se cumple en la realización de la obra vicaria del templo y en la preparación de sus genealogías.
En diferentes momentos durante la historia del mundo, se ha negado a los hombres la oportunidad de recibir las bendiciones del evangelio. Por ejemplo, durante el período de la apostasía, luego del ministerio de nuestro Salvador y de sus apóstoles, hasta el tiempo de la restauración, era imposible tener la oportunidad de recibir la remisión de los pecados mediante el bautismo y de participar de otras ordenanzas esenciales para la exaltación. La Iglesia, con sus ministros autorizados, no estaba sobre la tierra. Cierto es que condiciones similares han existido también en otros períodos de tiempo más remotos.
CIERTAS ORDENANZAS FUERON RESERVADAS PARA LOS POSTREROS DÍAS. Aun cuando el evangelio ha estado en la tierra y las oportunidades han sido dadas a los hombres para arrepentirse y abrazar el evangelio generalmente, muchos individuos han muerto sin esta oportunidad, hombres que posiblemente la hubieran aceptado si hubieran tenido el privilegio de escucharla.
Además, ¿no es maravilloso que en la dispensación actual tengamos el privilegio de efectuar ordenanzas por los muertos, mismas que les fueron negadas cuando ellos vivían, a pesar de su fidelidad y obediencia al evangelio en esa época? El Señor le dijo a José Smith: “Porque me propongo revelar a mi iglesia cosas que han estado escondidas desde antes de la fundación del mundo cosas que pertenecen a la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos…”
ISAÍAS PROMETE LA SALVACIÓN PARA LOS MUERTOS. Algunas de estas promesas hechas a los padres se encuentran en las Escrituras. Por ejemplo, Isaías dijo en relación a nuestro Salvador: “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.”
Isaías también dice: “Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra. Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra y en prisión quedarán encerrados y serán castigados después de mucho días.” Esto es lo que se dice de aquéllos que no guardan la ley y que viven en los postreros días.
Más adelante, el Señor dice: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel.” Esto se dijo de la misión del Redentor, tanto en su obra para los vivientes como para los difuntos, que estaban encarcelados.
CRISTO CUMPLE LAS PROMESAS DE ISAÍAS. Cuando el Salvador comenzó su ministerio, en el día de reposo entró en la sinagoga de la ciudad de Nazaret, pueblo donde se había criado y se le dio el libro de Isaías. El buscó el pasaje que antes mencioné y lo leyó; cerró el libro, lo devolvió al ministro y mientras los ojos de todos los presentes estaban sobre El, dijo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosbtros.”
Pero los judíos lo rechazaron a El; también rechazaron su testimonio y violentamente lo expulsaron de la ciudad. Sin embargo, El continuó proclamando la libertad de los cautivos, declarando que no solamente había venido a salvar a los vivos sino también a los muertos.
CONOCIMIENTO QUE ENOC TENÍA EN CUANTO A LA SALVACIÓN DE LOS MUERTOS. Esta salvación vicaria de los muertos no es una doctrina nueva y extraña. Lo es para esta generación, es cierto, pero solamente por la falta de comprensión a las revelaciones del Señor. El profeta José Smith dijo: “Esta doctrina fue el mensaje de las Escrituras.” Ha sido enseñada entre el pueblo del Señor desde los primeros tiempos.
Enoc vio en visión los reinos del mundo y todos sus habitantes hasta el fin de los tiempos. El Señor le habló de Noé y del Diluvio, y de cómo El iba a destruir a los habitantes de la tierra a causa de su iniquidad. De estos rebeldes que rechazaron la verdad y no prestaron atención a las prédicas de Noé y de los antiguos profetas, el Señor ha dicho: “…puedo extender mis manos y abarcar todas las creaciones que he hecho; y mi ojo las puede traspasar también, y entre toda la obra de mis manos jamás ha habido tan grande iniquidad como entre tus hermanos.
“Mas, he aquí, sus pecados caerán sobre la cabeza de sus padres. Satanás será su padre, y miseria su destino; y todos los cielos llorarán sobre ellos, sí toda la obra de mis manos; por tanto, ¿no han de llorar los cielos, viendo que éstos han de sufrir? Mas, he aquí, éstos que tus ojos ven morirán en los diluvios; y, he aquí, los encerraré; he preparado una prisión para ellos. Y aquel a quien he escogido ha abogado ante mi faz. Por consiguiente, él padece por sus pecados, si se arrepienten el día en que mi Elegido vuelva a mí; y hasta ese día se verán en tormento.”
De esto deducimos que el Señor ha preparado una prisión para las almas de todos aquellos que rechazaron el testimonio de los profetas antediluvianos, donde debían permanecer en tormento hasta la época en que Jesús expiaría por sus pecados y volvería al Padre.
PROMESAS DE MALAQUÍAS Y DE ABDÍAS. Probablemente, la promesa más concluyente que encontramos en las Escrituras, es la hecha por Malaquías: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”
El Profeta declaró que Abdías estaba hablando de la salvación de los muertos cuando dijo: “Y subirán salvadores al monte de Sión para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.”
LA SALVACIÓN EN EL MUNDO DE LOS ESPÍRITUS
SEPARACIÓN ENTRE LOS ESPÍRITUS DE LOS JUSTOS Y DE LOS MALVADOS. De tiempo en tiempo oímos la objeción que Jesús no vino a salvar a los difuntos, pues El enfáticamente declaró que había una separación imposible de salvar entre los espíritus de los justos y los de los malvados. En defensa de esta posición se citan las palabras de Lucas: “Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.”
Estas palabras, de acuerdo con el relato, fueron dichas por el espíritu de Abraham al hombre rico que levantó los ojos y pidió que Lázaro fuese a tocar sus labios y aliviar su tormento. Abraham respondió que no podía ser así porque había una gran sima puesta entre ellos, la cual el espíritu del hombre no podía pasar. Por lo tanto, dirán los que objetan la doctrina de la salvación universal: “Es evidente que los justos y los malvados que están muertos no pueden visitarse entre sí, por lo tanto, no hay salvación para lo muertos.”
CRISTO ESTABLECIÓ UN PUENTE SOBRE ESA SIMA. Aquella era la situación imperante antes de los días en que Jesús expió por los pecados, lo cual queda claramente expuesto en el pasaje del libro de Moisés ya citado anteriormente. Fue en esta época cuando ocurrió este acontecimiento. Sin embargo, Cristo vino y mediante su muerte estableció un puente sobre esa sima, proclamó la libertad para los cautivos y la apertura de la puerta de esta prisión para quienes estaban en la obscuridad y el cautiverio.
Desde entonces en adelante esta sima tiene un puente de manera tal que los cautivos después de haber sufrido todo el castigo de sus malas obras después de haber satisfecho las demandas de la justicia y luego de haber aceptado el evangelio de Cristo habiendo sido realizadas en su bien las ordenanzas —por parientes o amigos vivientes— reciben el salvoconducto que les permite cruzar esta sima.
CRISTO PROMETIÓ VISITAR A LOS ESPÍRITUS ENCARCELADOS. El Señor habla de esto El mismo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.”
Y los judíos se maravillaron. Posiblemente pensando en que El se refería a aquellos que habían muerto en transgresión y pecado y que oirían su voz. De cualquier modo se maravillaron. El lo percibió y agregó:
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”
Pedro nos dice de Cristo lo siguiente: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.”
POR QUÉ CRISTO EJERCIÓ SU MINISTERIO EN LA PRISIÓN ESPIRITUAL. ¿Por qué predicó a aquellos espíritus desobedientes? ¡Seguramente no fue para aumentar su tormento, ni para reprenderlos por no aceptar la verdad en los días de los profetas! ¿Fue para atormentarlos y hacerlos más miserables a causa de las bendiciones que habían perdido? Jesús fue un Redentor misericordioso que sufrió como ningún otro hombre ha sufrido, a fin de poder salvar a los hijos de su Padre. El no iba a complacerse en el sufrimiento de los inicuos.
Su bondadosa naturaleza lo impulsaba a pedir por ellos, ¡a rogar misericordia a su Padre en bien de ellos! Por lo tanto, cualquiera que haya sido su misión, esta fue de misericordia y consuelo para aquellos encarcelados. Pedro nos dice que el objeto de su visita fue para que el evangelio pudiese ser predicado también a los muertos, “para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios”.
La visita de Cristo a los espíritus encarcelados no fue hecha por venganza, o para demostrarles que El tenía poder para triunfar sobre la tumba, mientras que ellos, muertos sin la remisión de sus pecados, permanecerían en una condición de castigo para siempre. El tomó el glorioso mensaje del evangelio y lo proclamó a los muertos con la promesa de que si lo obedecían participarían de sus bendiciones.
EL ARREPENTIMIENTO DA FIN AL SUFRIMIENTO ETERNO. ¿Qué buena razón se podría esgrimir para explicar por qué el Señor no perdonaría los pecados en el mundo venidero? ¿Por qué debería sufrir el hombre a través de edades sin fin en la eternidad, por los pecados cometidos aquí, si éstos no fueron pecados de muerte? Hay muchos hombres buenos y honorables que conscientemente no han hecho mal a sus semejantes, que han vivido de la mejor manera según sus oportunidades, rectamente; y quienes, sin embargo, no han recibido el evangelio por una razón u otra. ¿Donde estaría la justicia si se les condenara para siempre al infierno, “donde su gusano no muere y el fuego no se apaga”
En Doctrinas y Convenios aprendemos que castigo eterno, o castigo sempiterno, no quiere decir que el hombre condenado soportará este castigo para siempre, sino que es sempiterno y duradero porque es castigo de Dios, y El es Sempiterno y Eterno. Por lo tanto, cuando un hombre paga la pena impuesta por sus malas obras y humildemente se arrepiente recibiendo el evangelio sale de la prisión y es asignado a alguno de los grados de gloria de acuerdo con su dignidad y mérito…
LOS PECADOS SON PERDONADOS EN EL MUNDO ESPIRITUAL. Que los pecados son perdonados en el mundo venidero, podemos constatarlo consultando las palabras del Salvador: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.”
Esto demuestra que algunos pecados sí serán perdonados en el mundo venidero. Se nos dice también en 1a de Corintios que “si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. Mas nosotros tenemos esperanza en Cristo en esta vida y en lavenidera.
EL BAUTISMO POR LOS MUERTOS
SIN BAUTISMO NO HAY SALVACIÓN. Una de las declaraciones más rotundas y decisivas de nuestro Salvador fue lo que le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Ese nacer del agua significa bautizarse y es tan claro que no da lugar a discusión alguna. Nacer del Espíritu es igualmente una definitiva declaración en relación con el don del Espíritu Santo, el cual es recibido mediante la imposición de manos.
El Salvador ni siquiera limitó su declaración con alguna cláusula específica para referirse solamente a los que viven y tienen la oportunidad de oír el evangelio, o para eliminar de su mandamiento a aquellos que han pasado de este mundo. ¡La declaración es categórica positiva y sin restricción: “el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.”!
REALIZACIÓN DE LAS ORDENANZAS VICARIAS. El bautismo es una ordenanza que corresponde a esta vida, tal como también lo es la confirmación y la ordenación al sacerdocio; y el hombre que no reciba estas bendiciones aquí, no podrá recibirlas en el mundo de los espíritus. Allá se podrá arrepentir, creer y aceptar la verdad, pero no podrá ser bautizado, confirmado, ordenado ni investido, pues estas ordenanzas corresponden a este mundo. ¿Qué se puede hacer respecto a este asunto?
Nosotros usaremos substitutos que actuarán vicariamente, lo que significa que alguien actúa en lugar de otro, representando a los difuntos en los templos y allí recibirán todas estas bendiciones para ellos. Cuando se hace esto, silos difuntos aceptan la labor realizada, se les adjudica el hecho tal como si ellos lo hubieran realizado por sí mismo.
El Señor realizó una gran obra vicaria por todos los hombres, ahora El ha delegado en nosotros, en un grado menor, poder para efectuar la obra vicaria por los difuntos. De manera que, nosotros también podemos llegar a ser salvadores de nuestros semejantes en esta forma, efectuando por ellos la obra que no pueden efectuar por sí mismos.
LOS JÓVENES DE LA IGLESIA PUEDEN SER BAUTIZADOS EN BIEN DE LOS DIFUNTOS. Cualquier persona que ha sido bautizada y confirmada en esta Iglesia, que sea digna y tenga más de doce años de edad, puede ir al templo y ser bautizada por los difuntos. De esta manera, estos jóvenes y jovencitas, así como los miembros adultos, tienen el privilegio de ayudar a salvar a los hijos de nuestro Padre Celestial.
¡Qué privilegio tan maravilloso es éste! ¡Cuán contentos deberíamos sentirnos por tener el poder de ayudar a otros a lograr la salvación mediante esta forma y dar a otras personas la oportunidad de obtener la vida eterna, la cual no podría recibir sin nuestra ayuda. Pensad en ello: yendo a los templos y siendo allí bautizados y confirmados por hombres y mujeres que han fallecido y aceptado el evangelio en el mundo espiritual, somos instrumentos para liberarlos de la prisión, si es que ellos aceptan aquello que hacemos por ellos. ¡Qué servicio tan maravilloso!
A medida que envejecemos, podemos realizar otro tipo de obra por los muertos, en las investiduras y sellamientos en el templo. Ningún hombre o mujer puede actuar por otro mientras no haya pasado por las aguas del bautismo y haya obtenido las bendiciones para sí mismo. Los jóvenes que poseen el sacerdocio menor tienen la autoridad para ser bautizados y confirmados; de esta forma el evangelio llega a los vivientes y a los difuntos en el mundo espiritual. De esta manera el Señor llega a todos sus hijos y los bendice; si es que ellos quieren obedecer su obra, ningún alma será olvidada.
LOS SANTOS DEL MERIDIANO DE LOS TIEMPOS PRACTICARON EL BAUTISMO POR LOS MUERTOS. La salvación de los muertos era entendida en los días de la Iglesia Cristiana primitiva y en cierto modo, el bautismo por los muertos continuó siendo practicado hasta el año 379 D.C., cuando el Concilio de Cartago prohibió la administración de esta ordenanza y de la “santa comunión” por los difuntos. Pablo usó al bautismo por los muertos como argumento contra los santos de Corinto, quienes, aun en aquella época, se estaban apartando del verdadero evangelio. Estos entendían la doctrina del bautismo por los muertos, pero dudaban de la resurrección general.
LA IGLESIA APÓSTATA SUPRIME EL BAUTISMO POR LOS MUERTOS. En la Enciclopedia Católica, bajo el título “Bautismo” se declara que el bautismo por los muertos era practicado por algunas “sectas herejes” y que también los judíos practicaban esta ordenanza, lo cual, naturalmente, debe haber ocurrido después de la resurrección de nuestro Señor. Se sugiere también en ese artículo que algunos de los primeros padres creían que esta ordenanza era practicada en la Iglesia primitiva. Naturalmente, nosotros tenemos la evidencia de esto por las palabras de Pablo.
Naturalmente que la Iglesia Católica consideraba “herejes” a todos los que practicaban el bautismo por los muertos. Es razonable pensar que si era costumbre entre los santos de Corinto, también lo era en otras ramas de la Iglesia en el primer siglo. Es evidente que tal práctica fue suspendida, pues dejó de efectuarse y en su lugar apareció la costumbre de rezar a fin de sacar almas del “purgatorio”. Estoy firmemente convencido de que esta enseñanza y práctica de la Iglesia Católica no es sino una corrupción de la doctrina del bautismo por los muertos.
LA SALVACIÓN DE LOS MUERTOS EN LAS DIVERSAS EDADES
ANTES DE CRISTO NO HUBO OBRA EN BIEN DE LOS DIFUNTOS. En las Escrituras hay evidencia suficiente para demostrar que mientras Cristo no abrió la puerta, no hubo obra efectuada en bien de los difuntos, aquellos que murieron sin el privilegio de cumplir con los principios del evangelio, sino hasta después de la crucifixión de El; mas todas las ordenanzas, incluyendo la unión o sellamiento efectuado por Elías el Profeta, estaban limitadas a los vivientes.
Después de la resurrección de Cristo, las puertas. fueron abiertas a los muertos, se instituyó la obra vicaria por los difuntos y se extendió la autoridad del sacerdocio poseído por Elías el Profeta para otorgar las bendiciones por los muertos a aquellos que habrían recibido el evangelio en esta tierra si se les hubiera dado la oportunidad.
EL PODER DE ELÍAS EL PROFETA FUE OTORGADO EN EL MERIDIANO DE LOS TIEMPOS. Hablando de la misión de Elías, el profeta José Smith dijo: “El espíritu poder y vocación de Elías el Profeta consiste en estar uno facultado para poseer las llaves de las revelaciones, ordenanzas, oráculos, poderes e investiduras de la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec y del reino de Dios sobre la tierra; y de recibir, obtener y efectuar todas las ordenanzas que pertenecen al reino de Dios.”
Debe haber sido esta autoridad la que fue conferida a Pedro, Santiago y Juan, así como a José Smith y Oliverio Cowdery. Nosotros, por lo tanto, llegamos a la conclusión de que los santos en aquella dispensación tuvieron el privilegio de recibir todas las llaves y autoridades necesarias para la salvación y exaltación del hombre. Sin embargo, estos poderes se ejercían para los vivientes solamente y no fue sino hasta después de la resurrección de Cristo, que también fueron puestos en práctica en beneficio de los difuntos.
CRISTO PREPARÓ EL CAMINO PARA LA SALVACIÓN DE LOS MUERTOS. Antes de la muerte de Jesucristo no pudo. haber bautismos, ni investiduras, ni ninguna otra obra por los muertos. El fue quien llevó el mensaje del evangelio a los muertos y quien estableció un puente sobre la sima mencionada en la parábola del rico y Lázaro. El fue quien, en cumplimiento de las profecías, abrió la puerta de la prisión y permitió que los encarcelados fuesen liberados. Hasta ese entonces los muertos esperaban su salvación y redención, la cual vendría mediante la sangre de Cristo.
Los discípulos de aquella época tenían las llaves para esta obra. Estas llaves fueron dadas a Pedro, Santiago y Juan en el Monte de la Transfiguración, poder que recibieron de parte de Elías y Moisés; confirió este último las llaves del recogimiento de Israel. Cristo dijo a estos tres hombres, mismos que, creo yo, recibieron sus investiduras sobre este monte que no debían mencionar esta visión y lo que había ocurrido hasta que El no hubiese resucitado. Por lo tanto, el ejercicio de esta autoridad tuvo que esperar hasta que Cristo preparara el camino.
LAS ORDENANZAS VICARIAS FUERON EFECTUADAS EN EL MERIDIANO DE LOS TIEMPOS. Sabemos que en aquella época se bautizaban por los muertos. ¿Qué podía haber que les impidiese otorgar las investiduras? Evidentemente que no lo harían en el templo de Jerusalén, pues éste había caído en manos apóstatas. Pero podían, y probablemente lo hicieron, dar investiduras a los otros apóstoles y a muchos otros en algún lugar aislado o en algún apartado monte.
Las primeras investiduras otorgadas en Utah fueron dadas en Ensign Peak, Condado de Salt Lake. Se podría argumentar que las investiduras en aquella época sólo estaban limitadas a los vivos. Tal vez sí, pero el hecho de que el Salvador dijese que toda la sangre de los profetas desde Abel a Zacarías sería requerida de esa generación, porque ellos tenían mayores privilegios que cualquier otra, implicaría que estaban en posición de hacer esta obra aun por los muertos bajo condiciones limitadas.
No tenemos registro alguno sobre esta obra; solamente contamos con la declaración, hecha por Pablo. Sin embargo, queda el hecho de que esta obra ha sido dejada casi enteramente para esta dispensación. Es nuestro deber salvar a los difuntos porque esta obra continuará durante el Milenio, hasta que estén investidos y sellados todos los que tengan derecho a esta bendición.
SALVACIÓN PARA LOS MUERTOS EN LOS POSTREROS DÍAS. Prácticamente, la obra de salvar a los muertos ha sido reservada para esta Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos, cuando el Señor restaurará todas las cosas. Es, por lo tanto, deber de los Santos de los Ultimos Días, vigilar que ésta sea efectuada. No podremos hacerla toda de una sola vez, pero tendremos todo el Milenio para realizarla. En aquel entonces, la obra deberá efectuarse en bien de los difuntos de los 6000 años anteriores, y para todos los que la necesiten. Con este fin se edificarán templos; y la labor en ellos ocupará la mayor parte del tiempo de los santos.
Para cuando Cristo venga, se espera que hayamos hecho todo lo que haya estado a nuestro alcance por nuestros difuntos. Eso no quiere decir que vayamos a terminar todo lo que tenga que hacerse, porque aún se continuará durante el Milenio. La gran obra del Milenio será la salvación de los muertos y aquellos que estén del otro lado del velo nos ayudarán también, aportando información para nosotros. Las ordenanzas para la salvación de los muertos son de carácter mortal, porque todas corresponden a esta vida, y los seres inmortales no pueden efectuarlas.
EL MILENIO: UN GRAN PERÍODO PARA LA SALVACIÓN DE LOS MUERTOS. Algunas personas tal vez piensen que es imposible que nosotros realicemos esta obra por los muertos, puesto que no tenemos los nombres de las personas que vivieron en esos tiempos antiguos. No tenemos los anales; no sabemos cómo obtenerlos en esta vida y debe haber habido millones de personas que sin duda fueron honestas y actuaron en la mejor forma posible, pero que murieron sin el conocimiento del evangelio, y cuyos nombres nos es imposible obtener. ¿Cómo van a ser salvos?
Tenemos el deber de ir al templo, llevar nuestros registros y trabajar por los muertos de nuestro propio linaje remontándonos tanto como nos sea posible ¿pero qué sucederá con los demás? Os lo diré. La gran obra del Milenio será para la salvación de estas almas.
Ahora tengamos claramente presente que no entraremos en la exaltación sino después de la resurrección. Nosotros no entraremos en la exaltación en el mundo espiritual. Allá tendremos privilegios, claro está, según nuestra fidelidad y obediencia al evangelio, pero durante el Milenio —y ese es su gran propósito— iremos a los templos.
EN EL MILENIO SE REVELARÁ INFORMACIÓN GENEALÓGICA. Aquellos que estén viviendo aquí en ese entonces, tendrán diaria comunicación con los que ya han pasado por la resurrección, y éstos vendrán con la información, con el conocimiento que no poseemos y lo darán a los que estén en la mortalidad, diciendo “Ahora id al templo y haced esta obra; cuando la hayáis hecho, traeremos otros nombres.” Y de esa forma toda alma que tenga derecho a ocupar un lugar en el reino celestial, será buscada y no será dejada a un lado.
El Señor no ha pasado por alto ninguna de estas cosas. El ha visto el fin desde el principio y cada nombre está anotado. Cuando el Señor dice que ni un gorrión puede caer sin que lo note el Padre, ¿pensáis que no verá a la gente que ha vivido en esta tierra; que ha tratado de vivir rectamente según sus posibilidades, pero que nunca tuvo el privilegio de recibir el evangelio? El dará a éstos el privilegio de la salvación y el derecho, mediante su obediencia al evangelio, de recibir la exaltación en su reino.
Pero algo diferente a esto sería incorrecto. Dios es justo y misericordioso, y aunque la misericordia no puede robarle a la justicia, en la sabiduría de nuestro Padre Celestial, toda alma recibirá bendiciones conforme a sus méritos y de acuerdo a las mercedes de nuestro Padre Celestial, y El hará por los suyos todo lo que pueda.
ES RESTAURADA LA SALVACIÓN PARA LOS MUERTOS
ES REVELADA LÍNEA POR LÍNEA. Esta obra de la salvación de los muertos vino al Profeta como otro principio: poco a poco; no fue revelada toda junta. Cuando el ángel Moroni vino ante el profeta José Smith, una de las cosas que le dijo fue que los corazones de los hijos se volverían a sus padres y que los corazones de los padres se volverían a los hijos, de manera que cuando el Señor viniese, la tierra no fuese herida con maldición. Eso es significativo. Eso fue lo primero que el Profeta escribió concerniente a la salvación para los muertos y no sabía qué era lo que quería decir exactamente. El tenía una idea muy vaga en cuanto al significado de que Elías el Profeta vendría “y plantaría en los corazones de los hijos las promesas hechas a los padres”; yo supongo que él pensó mucho respecto a esto.
Luego, en enero de 1836; recibió una revelación en la cual el Señor dijo: “Todos los que han muerto sin el conocimiento de este evangelio, que lo habrían recibido si se les hubiese permitido quedar, serán herederos del reino celestial de Dios; también todos aquellos que de aquí en adelante murieren sin saber de él, que lo habrían recibido de todo corazón, serán herederos de ese reino”; y, además, que los niños que mueren pequeños serán herederos del reino celestial.
REVELADA LA GLORIA TOTAL DE LA SALVACIÓN DE LOS MUERTOS. Ese fue otro paso en relación a la salvación de los muertos, y el profeta aun se maravillaba de ello, y, supongo, se preguntaba qué quería decir y cómo sería eso efectuado. En ese mismo año, 3 de abril de 1836, Elías el Profeta vino y restauró sus llaves. Poco después de la restauración de estas llaves, el Profeta recibió la inspiración de la obra de la salvación de los muertos y la gloria total de esta doctrina fue dada a concer.
Después de la visita del ángel y de la restauración de estas llaves, José Smith recibió mayor luz, dándosele a conocer con claridad que cada principio de verdad que corresponde a la salvación del hombre viviente, deberá ser aplicado a la salvación de aquellos que la merezcan y que ya están muertos. De ahí en adelante, la doctrina de la salvación para los muertos comenzó a ser enseñada poco a poco.
Durante las expulsiones y persecuciones que tuvieron lugar en Misurí, muy poco se dijo sobre este tema: el primer discurso público sobre el tema de la salvación de los muertos fue presentado en Nauvoo en el año 1840, en los servicios fúnebres del élder Seymour Brunson.
PRIMEROS BAUTISMOS POR LOS MUERTOS EN LA ÉPOCA ACTUAL. Los primeros bautismos por los muertos en esta dispensación, fueron efectuados en el río Misisipí, en Nauvoo. Fue un derecho otorgado a la Iglesia bajo condiciones muy singulares. Hoy en día ningún bautismo por los muertos sería válido si fuese efectuado en un arroyo de cualquier tipo, o en un lago, o en alguna masa importante de agua; porque el Señor ha decretado que la obra por los muertos, sea bautismos, investiduras o sellamientos, deberá ser efectuada en una casa edificada en su santo nombre, un templo, y nos dice que es solamente en los días de pobreza cuando este rito podría ser realizado en algún lugar que no sea la casa del Señor.
Los miembros de la Iglesia primitiva no tenían acceso a un templo. El de Jerusalén era el único y éste había caído en manos de incrédulos, de hombres inicuos; por lo tanto, los miembros de la Iglesia en esa dispensación no pudieron efectuar la obra por los muertos en el templo. Por lo tanto, todas las ordenanzas en bien de los difuntos tuvieron que ser efectuadas en otra parte.
INVESTIDURAS DE PEDRO, SANTIAGO Y JUAN. Bien, bajo estas circunstancias, al no disponer de una casa del Señor y ante la urgencia de la obra, el Señor ha hecho posible que no solamente el bautismo por los muertos, sino también las ordenanzas que corresponden a la casa del Señor puedan ser efectuadas en un desierto, en la cumbre de una montaña, en un lago o en una vertiente de agua. Estoy convencido de que cuando el Salvador llevó a los tres discípulos al monte, llamado “el Monte de la Transfiguración”, allí dio las ordenanzas que corresponden a la casa del Señor y fueron investidos. Ese era el único lugar al que podían ir. Dicho lugar se tomó santo y sagrado para los ritos de salvación efectuados en aquella ocasión.
EL BAUTISMO POR LOS MUERTOS EN EL TEMPLO DE NAUVOO. Este privilegio de bautizar en el río continuó desde que recibieron el permiso en 1840, hasta la conferencia de octubre de 1841; en conferencia, el Profeta declaró que no habría en el río más bautismos por los muertos, y que no los habría en ninguna otra parte hasta que esta ordenanza pudiese ser realizada en la casa del Señor.
Ahora bien, el Templo de Nauvoo no estaba terminado, pero la estructura se había comenzado a levantar tanto como para que el sótano pudiera ser cubierto, y éste, naturalmente, es el lugar donde está la pila bautismal del templo. En aquel sótano se colocó una pila bautismal temporal; fue dedicada y el 21 de noviembre se comenzó a realizar anhelosamente el bautismo por los muertos en el templo del Señor. El presidente Brigham Young dedicó aquella pila. Los bautismos por los muertos continuaron, bajo la dirección del Profeta, en el Templo de Nauvoo desde la dedicación de la pila hasta que nuestro pueblo fue expulsado de allí.
LA OBRA EN EL TEMPLO CONTINÚA EN LA IGLESIA. El espíritu de esta obra, que había descendido tan profundamente sobre el profeta José Smith, continuó con todo su poder y autoridad con el presidente Brigham Young. Uno de los primeros mandamientos que recibió del Señor, después de entrar al valle del Lago Salado, fue el de edificar un templo en el nombre del Señor, donde estas ordenanzas para la salvación de vivos y muertos pudieran ser realizadas. Desde entonces hasta el presente, el espíritu de la construcción de templos y de la obra en el templo, ha continuado en la Iglesia sin disminuir en ningún momento. Las primeras investiduras para los difuntos en esta dispensación, fueron realizadas en el Templo de St. George, Utah, E.U.A. Las investiduras para los vivientes eran efectuadas en Nauvoo. Ya antes, en el Templo de Kirtland, se había impartido una investidura parcial para los vivos.
LA IGLESIA SERÍA RECHAZADA SI NO SE EFECTUARA LA OBRA EN EL TEMPLO. Algunos de los que querrían destruir la obra de Dios, han declarado que la Iglesia fue rechazada con sus muertos, porque el Templo de Nauvoo no fue terminado; y, dicen ellos, el Señor, por revelación, declaró que El iba a dar suficiente tiempo a los miembros de edificar una casa (un templo) en su nombre, y que si fracasaban en edificarlo en ese lapso serían rechazados con sus muertos. El hecho es que el Templo de Nauvoo fue edificado; muchos de los santos recibieron en él sus investiduras y trabajaron por sus difuntos antes de ser finalmente expulsados de Nauvoo por sus enemigos.
Pero el significado de esta revelación ha sido tergiversado; el Señor no dijo que rechazaría a la Iglesia con sus muertos si no se edificaba el templo; sino que los miembros de ella serían rechazados si no efectuaban por los muertos las ordenanzas en el templo una vez que éste estuviera preparado para dicho propósito.
LAS ORDENANZAS VICARIAS DEBEN SER EFECTUADAS EN EL TEMPLO. Aquí tenemos el mandamiento en cuestión: “Pero os mando a todos vosotros mis santos, que me edifiquéis una casa; y os concedo el tiempo suficiente para construírmela; y durante este tiempo vuestros bautismos es decir, bautismos por los muertos fuera de un templo me serán aceptables.
“Mas he aquí, vuestros bautismos por vuestros muertos no me serán aceptables [es decir, fuera del templo] al cabo de este plazo [es decir, el tiempo suficiente]; y si no habéis hecho estas cosas [es decir, las ordenanzas del templo] para cuando termine el plazo seréis rechazados como iglesia junto con vuestros muertos, dice el Señor vuestro Dios.
“Porque, de cierto os digo, vuestros bautismos por vuestros muertos. no me pueden ser aceptables [es decir, en un lugar que no sea el templo] después que hayáis tenido el tiempo suficiente para edificarme una casa, donde pertenece la ordenanza del bautismo por los muertos, para quienes se instituyó desde antes de la fundación del mundo; porque en ella se confieren las llaves del santo sacerdocio, a fin de que podáis recibir honra y gloria.
Y pasado dicho tiempo [es decir, el de edificar una casa] vuestros bautismos por los muertos, efectuados por los que se encuentren esparcidos en otras partes, no me serán aceptables, dice el Señon”
LAS ORDENANZAS SON MAYORES QUE EL TEMPLO. “Y si no habéis hecho estas cosas para cuando termine el plazo”, obviamente no significa “si edificáis un templo al terminar este plazo”, como indican los que nos critican, sino que se refiere a las ordenanzas que tenían que ser realizadas en el templo; y el fracaso de parte de los miembros en hacer estas ordenanzas por sus muertos era lo que podría causar su rechazo junto con sus muertos, no el fracaso en edificar el templo, el cual era meramente un edificio en el cual se efectuarían los principios salvadores: Esto está en conformidad con las enseñanzas del profeta José Smith, quien dijo que si no nos ocupamos de la salvación de nuestros muertos, ¡corremos el riesgo de no alcanzar nuestra propia salvación! ¿Por qué? Porque nosotros sin ellos no podemos ser perfecciónados.
La virtud de la salvación de los muertos no está en la estructura del templo sino en las ordenanzas efectuadas en el templo. En relación con éstas, el templo es a ellas lo que el vaso es al líquido vital que contiene. Aquéllos que nos rechazan por un mero tecnicismo, porque, como dicen, “no terminamos el templo.” son quienes no edifican templos ni efectúan las ordenanzas por los muertos, con lo cual dan prueba del rechazo del Señor hacia ellos, de acuerdo con las revelaciones de José Smith, el Profeta.
NO HAY SALVACIÓN SIN NUESTROS MUERTOS
EL PODER DE SELLAR DA CONTINUIDAD A LA FAMILIA EN LA ETERNIDAD: La doctrina de la salvación de los muertos en el templo presenta la gloriosa perspectiva de la continuidad en la relación familiar. Mediante ella aprendemos que los lazos familiares no serán rotos, que los esposos y las esposas tendrán el derecho eterno de pertenecerse mutuamente y de reclamar a sus hijos hasta la última generación. Sin embargo, a fin de recibir estos privilegios, las ordenanzas de sellamiento en el templo de nuestro Dios deberán ser realizadas.
“Todos los contratos; vínculos; compromisos y acuerdos hechos por los hombres, llegarán a su término, pero las obligaciones y los acuerdos efectuados en la casa del Señor, si son mantenidos fielmente, durarán para siempre. Esta doctrina nos da un concepto más claro de los propósitos del Señor hacia sus hijos, pues muestra su misericordia abundante e ilimitada y su amor hacia todos los que le obedecen, sí, aun hacia aquellos que son rebeldes, pues en su bondad El también les concederá bendiciones.
INTEGRACIÓN DE LA FAMILIA DE DIOS. Cuando todo esté terminado seremos una familia; cada miembro de la Iglesia será integrante de una familia: la familia de Dios; todos estaremos sujetos a nuestro primer progenitor, Adán, Miguel el arcángel, el que fue apartado y recibió autoridad de Jesucristo para estar a la cabeza y presidir sobre toda su posteridad. Nosotros somos una sola familia. Todos tenemos que ser sellados a esta familia. De manera que no basta bautizarnos por nuestros muertos o por nosotros mismos, sino también es necesario que seamos sellados a nuestros padres. Tenemos que hacer que los padres sean sellados a sus padres y seguir en esa forma, tanto tiempo atrás como sea posible, hasta llegar a Adán.
Habrá casos en los que algunos de nuestros antepasados no serán dignos y quedarán afuera, pero los eslabones tendrán que ser unidos sin ellos. De manera que cuando el Profeta dice que no podremos ser salvos o exaltados sin nuestros muertos, esto es lo que tenía presente. Suponed que no hagamos obra alguna por nuestros antepasados. Entonces, ¿dónde nos hallaremos? Estaremos en una encrucijada. Quedaremos fuera de las líneas señaladas. No seremos unidos a esta gran familia. Tal vez hayamos nacido bajo el convenio y en esa forma perteneceremos a nuestros padres, pero donde haya espacios libres en dicho linaje no estaremos unidos.
LOS SELLAMIENTOS SON ESENCIALES PARA SER MIEMBROS DE LA FAMILIA DE DIOS. Y, por lo tanto, cuando el Profeta dice que no podremos ser glorificados sin ellos, estaba pensando en las conexiones familiares, generación tras generación. Si nosotros vamos a permanecer sentados y no hacemos nada, y dejamos que nuestros antepasados cuyos registros podamos obtener, sigan sin la obra efectuada para ellos, nos estamos apartando del camino. En ese caso no seremos miembros, no tendremos las credenciales que nos permitan entrar en esta familia. ¿Veis cuán importante es que trabajemos por nuestros difuntos?
¿Por qué vamos a los templos para ser sellados, esposos a esposas, e hijos a padres, y por qué se nos ordena que hagamos esta obra no solamente para nosotros mismos, sino también para que seamos sellados a nuestros padres y madres, y a sus padres y madres antes que ellos, tan atrás en las generaciones como sea posible ir? Porque queremos pertenecer a esta gran familia de Dios que mora en el cielo, y, en lo que concierne a la Iglesia, en la tierra. Esa es la razón.
NO HABRÍA PERFECCIÓN SIN NUESTROS MUERTOS. Algunos miembros de la Iglesia se han preguntado qué significan las palabras del Profeta, de que sin nuestros muertos no podremos perfeccionarnos. ¿No recibirá la perfección el hombre que guarde los mandamiento del Señor, que sea fiel y leal en lo que a él concierne? Sí, siempre que sus difuntos dignos también reciban los mismos privilegios pues debe haber una organización familiar una unidad familiar y cada generación deberá estar ligada al eslabón anterior a fin de llevar perfección a la organización familiar. De este modo finalmente seremos una gran familia con Adán a la cabeza: Miguel el arcángel, presidiendo sobre su posteridad.
LA PERFECCIÓN VIENE MEDIANTE LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR CELESTIAL. En el evangelio de Jesucristo se nos enseña que la organización familiar será, en lo que respecta a la exaltación celestial, una organización completa eslabonada de padre, madre e hijos de una generación, al padre, madre e hijos de la anterior, extendiéndose así hasta el fin del tiempo. Si no hacemos en los templos la obra por nuestros muertos, veréis que nuestros eslabones en esta cadena —cadena genealógica— quedarán rotos; tendremos que apartarnos, por lo menos hasta que el daño sea remediado.
Nosotros no podríamos perfeccionarnos en esta organización a menos que se nos de ingreso mediante este selectivo poder sellador, y si hemos dejado de hacer la obra por aquellos de nuestra propia línea, los que han muerto antes quedarán fuera hasta que venga alguien que lo haga por nosotros. Si hemos tenido la oportunidad y fracasamos en ello, entonces estaríamos bajo condenación, y yo creo que a través de toda la eternidad lamentaríamos el hecho de haber fracasado en lo que teníamos que hacer; llevar a cabo la salvación de los hijos de los hombres.
NO HAY SALVACIÓN SIN NUESTROS MUERTOS DIGNOS. La expresión “no hay salvación sin nuestros muertos” es bastante mal entendida. Todos seremos salvos sin algunos de nuestros muertos, no hay duda, pero el Señor no salvará a los que sean malvados voluntariamente, ésos no serán salvos, ni tampoco aquellos que rehusen aceptar la obra. Dicha expresión significa que no podremos ser salvos sin nuestros muertos que den prueba de ser dignos de salvación. El Señor no salvará a toda su familia, ya que una tercera parte de sus hijos se rebeló en la preexistencia, pero nosotros estamos efectuando la obra genealógica por aquellos que murieron antes que el evangelio fuese restaurado y que no tuvieron la oportunidad, y no para quienes tuvieron toda la oportunidad posible y no la quisieron recibir.
NORMAS QUE GOBIERNAN LOS SELLAMIENTOS EN EL TEMPLO
LAS ORDENANZAS NO SON PARA TODOS. Algunos piensan que tenemos que hacer la obra en el templo para todos. Esta corresponde al reino celestial no a los otros reinos. Habrá millones de personas, innumerables como las arenas del mar, que no entrarán al reino celestial. Eso es lo que las revelaciones nos dicen. No habrá necesidad de hacer la obra por ellas.
Para ser glorificados en el reino celestial uno debe ser investido y recibir las bendiciones de los sellamientos. Habrá muchos que entrarán a este reino como siervos, pero solamente quienes cumplan con todas las leyes y convenios serán exaltados.
NINGUNA BENDICIÓN SERÁ NEGADA A LOS FIELES. Aquéllos que hayan sido miembros fieles de la Iglesia y que no pudieron llegar al templo durante su vida recibirán el beneficio de la obra en el templo después de que hayan fallecido.
Tenemos la seguridad de que el Señor recompensará a cada alma de acuerdo con sus obras. El juzgará a cada uno de nosotros según la intención de nuestro corazón. Si a una persona digna en esta vida mortal le son negadas las bendiciones que tan fácilmente llegan a otros, y no obstante ella vive fielmente al máximo de su capacidad, y se esfuerza por obedecer los mandamientos del Señor, entonces nada se perderá para ella. Tal individuo recibirá todas las bendiciones que le puedan ser dadas. El Señor le entregará la plenitud después de que esta vida haya finalizado y cuando la vida eterna haya llegado. El Señor no dejará de considerar alma alguna que sea digna, sino que otorgará a cada una todo lo que pueda ser dado y que aquellos otros, aparentemente más afortunados, recibieron en esta vida.
NO HAY QUE TRAMITAR CASAMIENTOS PARA LOS MUERTOS. En los templos nosotros no debemos tramitar casamientos entre difuntos. El Señor bendecirá a todos los que sean dignos de las bendiciones y no perderán nada. La obra del Milenio será principalmente para los muertos que no tuvieron, cuando vivían en la tierra, la oportunidad de alcanzar las bendiciones, pero que las habrían aceptado si esto hubiera sido posible. La justicia requiere esto. Por lo tanto, no tenemos que preocuparnos por los hombres y mujeres jóvenes que mueran sin estar casados. Todos los que sean dignos serán bendecidos tal como si hubieran vivido para alcanzar estas bendiciones; sin embargo, en el caso donde haya una pareja comprometida y la mujer muera, ésta podría ser sellada al hombre con el cual se iba a casar.
AJUSTES EN LOS SELLAMIENTOS DURANTE EL MILENIO. Los hijos legalmente adoptados pueden, bajo circunstancias apropiadas, ser sellados a las familias que los hayan adoptado. No es posible, sin embargo, quitarles los hijos a los difuntos, si es que tienen derecho a ellos, aun cuando éstos sean adoptados por otras personas.
Si un hombre o mujer sellados en el templo, por tiempo y eternidad, peca y pierde el derecho de recibir la exaltación en el reino celestial, él o ella no podrán detener el progreso del compañero o compañera que ha permanecido fiel. Todos serán juzgados de acuerdo con sus obras y no habría justicia si se condena al inocente por los pecados del que sea culpable.
Podemos estar seguros de que el Señor no va a permitir que ninguna ordenanza que efectuemos incorrectamente por la falta de entendimiento, permanezca con vigencia eterna y sin corrección. Durante el Milenio habrá muchos ajustes en aquello que nosotros, por falta de un conocimiento adecuado, hayamos sellado ignorantemente, a pesar de nuestro buen juicio.
SOLAMENTE LOS MORTALES PUEDEN EFECTUAR ORDENANZAS EN EL TEMPLO. ¿Participarán seres resucitados junto a los seres mortales, en la obra de las investiduras, durante el Milenio?
La respuesta a esta pregunta es: ¡No! Es decir, ellos no ayudarán en la realización de las ordenanzas. Los seres resucitados ayudarán a aportar información que de otro modo no obtendríamos, los mortales tendrán que hacer la obra de las ordenanzas en los templos.
El bautismo, la confirmación, la ordenación, investidura y los sellamientos pertenecen todos a esta vida mortal, y son ordenanzas demandadas a aquellos que están en la mortalidad. Se ha previsto que estas ordenanzas sean efectuadas vicariamente para quienes sean dignos, pero que murieron sin la oportunidad de recibir en vida estas ordenanzas.
Podéis ver, sin dificultad, que no tendría sentido que un ser resucitado viniese y fuese bautizado por los muertos. Este ha pasado a otra esfera donde las leyes y bendiciones no pertenecen a esta vida mortal. Esto se aplica a todas las demás ordenanzas. Si se permitiera que las personas resucitadas vinieran y efectuaran la obra en los templos entonces no habría razón para que nosotros actuáramos vicariamente por ellos en esta vida pues ellos lo harían por sí mismos.
¿CUANTO HAY QUE ESPERAR DESPUÉS DEL FALLECIMIENTO DE UNA PERSONA PARA HACER LA OBRA? Realmente no tiene importancia la cantidad de tiempo de espera cuando se hace la obra por alguien que muere sin haber obtenido las bendiciones del templo. Los hermanos que presiden, han establecido que se debería dejar pasar algo de tiempo, ya que ha habido personas que han querido efectuar la obra de las investiduras por los muertos antes de que éstos sean sepultados, y esto no se considera adecuado.
Si una persona es bajo todo punto de vista, digna de recibir las bendiciones y éstas le fueron negadas durante su vida mortal, entonces, en cualquier momento después de su fallecimiento, las ordenanzas pueden ser realizadas. Si esta persona tuvo la oportunidad de recibir estas bendiciones y las rehusó, ya fuese a causa de aplazamientos, postergaciones o falta de fe, entonces no tendrá derecho a ellas y es muy dudoso que la obra por ella tenga validez, hágase a la semana o a los 1000 años. El Señor ha declarado que el que persevera hasta el fin será salvo, y el que rechace o sea negligente en relación a estas bendiciones hasta la muerte, habiendo tenido la oportunidad, no será digno de ellas.
OBTENED CON TIEMPO SUFICIENTE LAS RECOMENDACIONES PARA IR AL TEMPLO. Recientemente, un presidente de estaca se quejaba de que se ve asediado a toda hora y a todo tiempo oportuna o inoportunamente, por quienes buscan recomendaciones para ir al templo y lo dejan para el último minuto. Le hablan a la mitad de reuniones públicas; entran a su oficina privada cuando está en consulta con clientes particulares; uno, inclusive, le solicitó su firma cuando estaba en la alberca del Gimnasio Deseret, en Salt Lake City. El ruega que se haga algo para persuadir a los miembros que desean recomendaciones para ir al templo, de que programen con suficiente anticipación cuándo desean asistir al templo y de esta forma puedan ver a sus obispos y presidentes de estaca en la forma apropiada.
SE NECESITAN HERMANOS POSEEDORES DEL SACERDOCIO PARA EFECTUAR LA OBRA EN EL TEMPLO. Ha llegado el día en que el sacerdocio de la Iglesia tome su lugar en los servicios del templo, dé el ejemplo a todos en la realización de la obra de las ordenanzas en bien de aquéllos que ahora están en el mundo espiritual y que no tuvieron la oportunidad de abrazar en vida el evangelio…
Aun ahora hay cantidad de espíritus de hombres que vivieron en la tierra, quienes no por culpa suya ahora esperan los privilegios de las ordenanzas del templo. Tal vez sus esposas e hijas hayan sido bautizadas e investidas hace años; ahora ellos y sus hijos se ven forzados a esperar porque ningún hombre poseedor del sacerdocio viene a su rescate. Ninguna de esta familias puede así ser sellada por la eternidad en una unión familiar eterna. La demora para ellas debe resultar sumamente angustiosa.
POR LA OBRA EN EL TEMPLO SE RECIBEN BENDICIONES. Deseo felicitar a todos aquellos que han dedicado su tiempo y medios para esta digna causa. Hay muchas almas humildes y buenas que se han privado de las comodidades, y en algunos casos, de las cosas más esenciales de la vida, a fin de poder preparar los registros y efectuar la labor en bien de sus muertos, para que el don de la salvación les pudiera llegar a ellos. Estas obras de amor no pasarán desapercibidas; todos aquellos que hayan trabajado en esta buena causa encontrarán su tesoro y sus riquezas en el reino celestial. Muy grande será su recompensa, sí, aun más allá del poder de comprensión que los mortales tenemos.
























