Doctrina de Salvación Tomo 2

Capítulo 15

La Salvación y La Resurrección


BENDICIONES QUE SE RECIBEN A TRAVÉS DE LA RESURRECCIÓN

LA RESURRECCIÓN SALVA AL HOMBRE DE LAS GARRAS DEL DIABLO. La inmortalidad del alma es el don de Dios mediante la muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo. Si el Salvador no hubiera muerto por el mundo, el hombre habría permanecido en sus pecados. No podría haber resurrección de entre los muertos y el cuerpo físico habría bajado a la tumba sin redención, en tanto que el espíritu habría quedado sujeto al diablo y a sus ángeles eternamente.

LA PLENITUD DE GOZO VIENE MEDIANTE LA RESURREC­CIÓN. El espíritu y el cuerpo no están unidos inseparablemente en esta vida mortal. Por esta razón el hombre no puede recibir plenitud de gozo en el estado mortal. Es solamente mediante la resurrección y en la unión inseparable de espíritu y cuerpo, que la inmortalidad y la vida eterna pueden venir.

Ningún hombre puede recibir la unión inseparable de espíritu y cuerpo mientras no muera. Por lo tanto, la muerte es tan importante, en lo que tiene que ver con la vida, como lo es el nacimiento. La razón es que en esta vida el espíritu y el cuerpo no están ligados inseparablemente. Cuando llega una enfermedad mortal, o la vejez, entonces se produce la separación: el espíritu deja al cuerpo, y el cuerpo va a la tumba para esperar la resurrección. Cuando el espíritu y el cuerpo se unen otra vez en la resurrección de los muertos, se unen de tal manera que no pueden ser separados por lo que no hay más muerte.

Es entonces que el hombre recibe una plenitud de gozo. Mientras está en este estado temporal de espíritu y cuerpo, no puede recibir una plenitud de gozo. Ningún hombre puede recibir la plenitud de gozo que el Señor le tiene reservada, en esta vida. Solamente después de la resurrección de los muertos, solamente cuando el espíritu y el cuerpo estén inseparablemente unidos —cuando mediante la resurrección el espíritu y el cuerpo sean soldados inseparablemente— puede llegar la plenitud. Esa es la belleza de la resurrección, ese es el objetivo de la resurrección de los muertos.

LA MORTALIDAD SE DA CON EL FIN DE PREPARAR A LOS HOMBRES PARA LA RESURRECCIÓN. De manera que es necesario que todo hombre muera. Es necesario llevar a efecto la bendición mayor que no puede venir a menos que muramos. Ningún hombre quiere ser maldecido con este estado mortal y vivir para siempre. No, eso sería una calamidad. El estado mortal es bueno por un período corto, el cual nosotros pasamos aquí en esta tierra. Es necesario. Es una parte importante de nuestra existencia, porque es aquí donde nos probamos a nosotros mismos. Es aquí donde nos preparamos para lo que vendrá. Así es de importante el estado mortal, y sin embargo, muchos de nosotros lo encaramos a la ligera. Lo consideramos como de poco significado. “Hoy estamos aquí; mañana nos habremos ido. El mañana se puede ocupar de sí mismo. Nosotros debemos aprovechar el hoy, mientras estemos aquí.” Así es como muchos consideramos a la vida. Ahora es el momento, ahora es el día, dice Alma, para el arrepentimiento. No demoréis el día de vuestro arrepentimiento. El tiempo puede llegar cuando sea demasiado tarde.

NATURALEZA DE LOS CUERPOS RESUCITADOS.

CUERPOS ESPIRITUALES EN LA RESURRECCIÓN. En la resurrección de los muertos los cuerpos que fueron sepultados siendo cuerpos naturales saldrán como cuerpos espirituales. Esto significa que en el estado mortal la vida está en la sangre, pero cuando el cuerpo sea levantado a inmortalidad será avivado por el espíritu y no por la sangre. De ahí que viene a ser espiritual, pero estará formado de carne y hueso, tal como estuvo el cuerpo de Jesús, el cual es el prototipo.

NATURALEZA TANGIBLE DE LOS CUERPOS ESPIRITUALES. Estos maestros modernos y ciegos, maestros de los ciegos, que niegan la resurrección literal, tienen un entendimiento sumamente falso de lo que significa cuerpo espiritual. Ellos han basado su conclusión en la declaración que hizo Pablo de que el cuerpo es levantado cuerpo espiritual y que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. No pueden concebir en su mente que haya un cuerpo levantado de entre los muertos, compuesto de carne y hueso, avivado por el espíritu y no por la sangre.

Cuando Pablo habló de cuerpo espiritual, no se refería para nada al cuerpo espíritu y ahí es donde está el error de ellos. Han confundido el cuerpo espiritual, o, en otras palabras, al cuerpo avivado por el espíritu, con el cuerpo solo del espíritu. Piensan que quienes creen en la resurrección literal del cuerpo creen que se levantará de nuevo, vivificado por sangre, lo cual no es verdad.

Después de la resurrección de entre los muertos, nuestro cuerpo será un cuerpo espiritual, pero será un cuerpo tangible, un cuerpo que habrá sido purificado, uno que igualmente será de carne y hueso. No serán cuerpos con sangre. No se verán avivados por la sangre sino que serán vivificados por el espíritu que es eterno y así se tornarán en inmortales y no morirán nunca.

COMPARACIÓN ENTRE LOS CUERPOS DE SANGRE Y LOS CUERPOS ESPIRITUALES. Bien, si nuestros buenos amigos entendiesen esto, no caerían en el error de pensar que la doctrina de Pablo está en conflicto con la del Señor y Salvador Jesucristo, cuando Pablo declaró que el cuerpo se levantaría y que sería un cuerpo espiritual. Leéis en el Libro de Génesis, donde el Señor le dijo a Noé después del diluvio, que la sangre era la vida del cuerpo; Ea sangre es la vida del mismo, dice. Por tanto, “el que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada”, porque la sangre es la vida del cuerpo mortal.”

Pero con el cuerpo sacado a resurrección, el cual es el cuerpo inmortal, ese no es el caso. En él no existe sangre, sino que el espíritu es el poder que da la vida. Por tanto, ya no son cuerpos animados por sangre, sino cuerpos animados por espíritu, y de ahí que sean cuerpos espirituales, aunque cuerpos tangibles de carne y hueso, tal como era el cuerpo del Hijo de Dios. Esta es la doctrina del Señor y Salvador del mundo.

RESURRECCIÓN EN INCORRUPCIÓN. Ahora, entendamos el significado de ese término: corrupción. Posiblemente, por causa de la forma en que ese vocablo es generalmente usado, lo que tengáis en mente no sea exactamente el significado que Pablo le da en este pasaje de las Escrituras. Corrupción aquí significa mortalidad. Significa estar en este mundo cambiante.

Nuestros cuerpos están cambiando diariamente. Están expulsando lo que no sirve y recibiendo lo nuevo. Están constituidos de forma que el alimento que comemos, el agua que bebemos, el aire que respiramos, constituyen y reemplazan a aquellas partes que se han desgastado o que han cumplido su misión de utilidad y que han sido desechadas. De manera que éste, como lo expresa Pablo, es un cuerpo corruptible, éste que poseemos ahora, y este profeta está hablando del cuerpo mortal cuando dice corrupción. Este cuerpo mortal, mediante la resurrección, se tornará cuerpo incorruptible, no sujeto a estos cambios, no sujeto a la enfermedad ni al desgaste.

TIPOS DE CUERPOS RESUCITADOS. En la resurrección habrá diferentes clases de cuerpos; no todos serán iguales. El cuerpo que reciba el individuo determinará su lugar en el más allá. Habrá cuerpos celestiales, terrestres y telestiales, y estos cuerpos serán diferentes tan claramente como lo son aquí, por ejemplo, el europeo blanco, el negro, el filipino, el indio.

Los cuerpos serán animados de acuerdo con el reino al que se les permita entrar según el juicio. El élder Orson Pratt escribió hace muchos años en cuanto a la resurrección y a la clase de cuerpos que se levantarían en estos reinos, y dijo:

“En muchas especies de animales y plantas hay muchos parecidos en los lineamientos generales y muchas marcadas diferencias que caracterizan a los individuos de cada especie. Lo mismo es en la resurrección. Habrá varias clases de cuerpos resucitados: algunos celestiales, algunos terrestres, algunos telestiales y algunos hijos de perdición. Cada una de estas clases será diferente a las demás por características bien marcadas y prominentes; sin embargo, en cada una, consideradas individualmente, se encontrarán muchas semejanzas así como diferencias. Habrá alguna peculiaridad física mediante la cual cada individuo, en cada clase pueda ser identificado.”

LA PROCREACIÓN SERÁ PRIVILEGIO DE LOS CUERPOS CELESTIALES. Algunos recibirán cuerpos celestiales con todos los poderes de la exaltación y de progreso eterno. Estos cuerpos brillarán como el sol, tal como brilla nuestro Salvador según lo describe Juan. Quienes entren en el reino terrestre tendrán cuerpos terrestres, y ellos no brillarán como el sol mas serán más gloriosos que los cuerpos de aquellos que reciban la gloria telestial.

En ambos reinos habrá cambios en los cuerpos y también limitaciones. Ellos no tendrán el poder de tener progenie, ni el poder o naturaleza de vivir como esposos y esposas, porque esto les será negado y no pueden tener aumento.

Los que reciban la exaltación en el reino celestial tendrán la “continuación de las simientes para siempre”. Ellos vivirán en la relación familiar. En los reinos terrestre y telestial no habrá casamiento. Aquellos que allí entren permanecerán “separadas y solitariamente” para siempre.

Algunas de las funciones del cuerpo celestial no aparecerán en el cuerpo terrestre, ni en el telestial, y el poder de la procreación será quitado. Yo deduzco que los hombres y mujeres serán, en estos reinos, exactamente lo que los que se dicen integrantes del mundo cristiano esperan que todos seamos: ni hombre ni mujer, meramente seres inmortales habiendo recibido la resurrección.

LOS CUERPOS RESUCITADOS PASAN A TRAVÉS DE OBJE­TOS SÓLIDOS. Los cuerpos resucitados tienen control sobre los elementos. ¿En qué forma pensáis que los cuerpos saldrán de las tumbas en la resurrección? Cuando el ángel Moroni apareció ante el profeta José Smith, el Profeta lo vio aparentemente bajar y subir a través de las paredes sólidas, o el cielo raso del edificio. Si el relato del Profeta hubiera sido un fraude, no habría dicho tal cosa (pues bien podemos tener la seguridad de que no habría pensado en una cosa así), sino que habría dicho que el Angel entró por la puerta. ¿Por qué podría parecer imposible que un ser resucitado atraviese los objetos sólidos y no así con los espíritus, siendo que los espíritus son también materia?

Fue tan fácil para el ángel Moroni venir ante el profeta José Smith a través del edificio como fue para nuestro Salvador aparecer ante sus discípulos después de la resurrección en el cuarto donde estaban reunidos cuando la puerta estaba cerrada. “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.”

Aquí veis que la puerta estaba cerrada “por miedo de los judíos”, pero esto no impidió que Jesús se les apareciese en aquel salón. ¿Cómo lo hizo? El tenía poder sobre los elementos. Esto ha sido explicado por algunos científicos diciendo que nosotros estamos limitados a tres dimensiones, pero que los seres superiores tal vez tengan muchas dimensiones de las cuales nada sabemos. Un hombre instruido, que no cree en la resurrección, declaró que un ser mortal si pudiera hacer vibrar su cuerpo en la forma adecuada, podría pasar a través de objetos sólidos. Cómo lo hacen los seres resucitados, no lo sabemos, pero sí sabemos, que ha sucedido pues el Salvador y otros lo han hecho.

LA PERFECCIÓN FÍSICA EN LA RESURRECCIÓN

NO HABRÁ DEFORMIDADES NI IMPERFECCIONES EN LA RESURRECCIÓN. Un poco de raciocinio sólido nos revelará que sería incoherente que nuestro cuerpo se levantase con toda clase de imperfecciones. Algunos hombres han sido quemados en la hoguera por causa de la verdad. Algunos han sido decapitados, y otros han sido descuartizados; por ejemplo, Juan el Bautista fue decapitado y recibió su resurrección al tiempo de la resurrección de nuestro Redentor. Es imposible que pensemos en su venida de entre los muertos sosteniendo su cabeza entre las manos; la razón nos dice que él estaba físicamente entero en la resurrección. El apareció ante el profeta José Smith y Oliverio Cowdery con un cuerpo perfecto y resucitado.

Cuando nosotros salgamos de entre los muertos, nuestros espíritus y cuerpos serán reunidos inseparablemente, para nunca más ser separados y entonces se les asignará el reino al cual habrán de pertenecer. Todas las deformidades e imperfecciones serán quitadas y el cuerpo se sujetará a la semejanza del espíritu, pues el Señor ha revelado, “siendo lo espiritual a semejanza de lo temporal, y lo temporal a semejanza de lo espiritual; el espíritu del hombre a semejanza de su persona, como también el espíritu de los animales y toda otra criatura que Dios ha creado.”

FORMA PERFECTA Y APROPIADA EN LA RESURRECCIÓN. El profeta Amulek ha explicado el caso muy claramente en estas palabras:

“Ahora, hay una muerte que se llama la muerte temporal; y la muerte de Cristo desatará las ligaduras de esta muerte temporal… El espíritu y el cuerpo serán reunidos otra vez en su perfecta forma; los miembros así como las coyunturas serán restaurados a su propia forma, tal como nos hallamos ahora; y seremos llevados ante Dios; y conociendo tal como ahora conocemos, y tendremos un vivo conocimiento de toda nuestra culpa.

“…Esta restauración vendrá sobre todos, tanto viejos como jóvenes, esclavos así como libres, varones así como hembras, malvados así como justos; y no se perderá ni un solo pelo de su cabeza, sino que todo será restablecido a su perfecta forma, o en el cuerpo, cual se encuentra ahora; y serán llevados y presentados ante el tribunal de Cristo el Hijo, y Dios el Padre, y el Espíritu Santo, que son un eterno Dios, para ser juzgados según sus obras, sean buenas o malas.

“He aquí, te he hablado concerniente de la muerte del cuerpo terrenal, y también de la resurrección del cuerpo terrenal. Te digo que este cuerpo terrenal se levanta como cuerpo inmortal es decir, de la muerte, sí, de la primera muerte a vida, de modo que no pueden morir ya más; sus espíritus se unirán a sus cuerpos para no ser separados nunca más, por lo que esta unión se tornará espiritual e inmortal, para no volver a ver corrupción.”

Alma da testimonio de esto mismo. Hablando de la resurrección de nuestro Señor, la cual le dará poder para llamar a todos los muertos, dice: “Sí, esto lleva a efecto la restauración de aquellas cosas que se han declarado por boca de los profetas. El alma será restaurada al cuerpo, y el cuerpo al alma; sí, y todo miembro y coyuntura serán restablecidos a su cuerpo; sí, ni un cabello de la cabeza se perderá, sino que todo será restablecido a su propia y perfecta forma.”

POR QUÉ CRISTO RETUVO LAS MARCAS DE LAS HERIDAS EN SU CUERPO. No debemos juzgar la resurrección de los demás según la resurrección de Jesucristo. Cierto es que El apareció a sus discípulos y los invitó a que examinasen las marcas de los clavos en sus manos y en sus pies, y la herida de la lanza en su costado, pero esta fue una manifestación especial para ellos.

Debemos saber que los discípulos no habían comprendido que El se iba a levantar de nuevo y esta manifestación fue para beneficio de ellos. Tomás estaba ausente y fue con dificultad que los otros discípulos pudieron convencerlo de que el Señor se había levantado. Tomás no era peor que ninguno de los otros apóstoles. Posiblemente ellos habrían hecho exactamente lo que hizo él si ellos hubieran estado ausentes. El Señor les dijo y posteriormente le dijo a él: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.”

LAS HERIDAS DE CRISTO SON UN TESTIMONIO EN LA SEGUNDA VENIDA. Cuando el Salvador venga a los judíos en la hora de la angustia de ellos, tal como se menciona en Doctrinas y Convenios 45:51-53, El les mostrará las heridas de sus manos y de sus pies.

“Y entonces me mirarán los judíos y dirán: ¿Qué son estas heridas en tus manos y en tus pies? Entonces sabrán que yo soy el Señor, porque les diré: Estas son las llagas que recibí en la casa de mis amigos. Yo soy el que fue levantado. Soy Jesús quien fue crucificado. Yo soy el hijo de Dios. Y entonces llorarán a causa de sus iniquidades; y se lamentarán porque persiguieron a su rey.”

El profeta Zacarías también profetizó en cuanto a la segunda venida del Salvador y acerca de su aparición ante los judíos, cuando ellos huirán de sus enemigos y el Monte de los Olivos se partirá en dos creando un valle en el cual ellos buscarán refugio. En ese momento en particular El aparecerá y ellos dirán:

 “Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos.” Entonces se lamentarán ellos, cada familia por separado, porque rechazaron a su Señor.

Es cierto que El también mostró estas heridas a los nefitas cuando los visitó con el mismo propósito, para convencerlos de su identidad y darles el testimonio de su sufrimiento. Difícilmente se puede aceptar como hecho que estas heridas hayan permanecido en sus manos, en su costado y en sus pies a través de los siglos desde el tiempo de su crucifixión y que permanezcan hasta su Segunda Venida. Pero ellas aparecerán para los judíos como un testimonio contra sus padres y contra su testarudez en seguir las enseñanzas de sus padres. Después de su llanto y de su lamento, serán purificados.

NATURALEZA DEL PODER SANEADOR DE LA RESURREC­CIÓN. Cuando un individuo se levante en la resurrección, su cuerpo será perfecto, pero esto no significa que sea perfecto en fe. Habrá diferentes clases de cuerpos en la resurrección —celestiales, terrestres y telestiales— y no serán más parecidos entre sí que los que son los blancos, amarillos y negros en esta vida. Cada hombre recibirá de acuerdo con sus obras.

Los cuerpos se levantarán, naturalmente, tal como fueron sepultados, pero serán restaurados a su forma perfecta y apropiada inmediatamente. Los ancianos no parecerán viejos cuando salgan de la tumba. Las cicatrices serán quitadas. Nadie estará torcido ni arrugado. ¡Cuán tonto sería que en la resurrección saliese un hombre que hubiera perdido una pierna y tuviese que esperar a que le creciera de nuevo! Cada cuerpo saldrá en su forma perfecta. Si hubiera existido alguna deformidad o deficiencia física, la misma será quitada.

El Señor no es impotente para sanar y restaurar a los difuntos a su forma perfecta en la resurrección. Si el Salvador pudo restaurar manos secas, ojos que nunca habían tenido visión y cuerpos malformados en su vida mortal, ciertamente el Padre no permitirá que salgan en la resurrección cuerpos que no sean físicamente perfectos.

EN LA RESURRECCIÓN NO HABRÁ ENFERMEDADES. Si durante su vida terrenal un hombre ha vivido con un pie zambo, o con alguna otra deformación, ¿se levantará en la resurrección teniendo el pie zambo o la deformación, y tendrá que esperar hasta “la restauración de todas las cosas” antes de que su imperfección sea corregida?

La respuesta a esto es: ¡No! Llevemos esto un poco más lejos. Si por causa de alguna enfermedad un individuo pasa la mayor parte de su vida con alguna deformación —por ejemplo diabetes, tumores o tisis— ¿tendrá que estar sujeto a tal enfermedad hasta el día de la “restitución de todas las cosas”? Ciertamente que no y es igualmente incoherente reclamar que el pie zambo tenga que quedar tal como es, como decir que cualquiera de éstas otras deformidades o enfermedades tengan que perdurar.

LOS NIÑOS RESUCITARÁN COMO NIÑOS. Naturalmente, los niños que mueren no crecen en la tumba. Ellos saldrán con su cuerpo tal como fueron puestos en ella y entonces crecerán hasta la plena estatura de la madurez varonil o femenina, después de la resurrección, pero todos tendrán su cuerpo plenamente restaurado.

RESTAURACIÓN A PERFECCIÓN MEDIANTE LA RESU­RRECCIÓN. Hablando en cuanto a la resurrección, durante el servicio funerario de la hermana Rachel Grant, el presidente Joseph F. Smith dijo que la misma persona, en la misma forma y semejanza saldrá “aun con las heridas en la carne. No para que la persona siempre esté marcada por cicatrices, heridas, deformidades, defectos o invalidases, pues todo eso será quitado en su curso, en el debido tiempo, de acuerdo con la providencia misericordiosa de Dios”.

El presidente Smith estaba de completo acuerdo con Amulek y con Alma. El enseñó que el cuerpo será restaurado tal como está declarado en Alma 11:42-45 y en 40:22-23. Aunque expresa la idea de que el cuerpo saldrá tal como es sepultado, también expresa la idea de que se requerirá cierto tiempo para reajustar el cuerpo sacándolo de sus condiciones de imperfección. Esto, naturalmente, es razonable, pero a la vez la duración del período para hacer estos ajustes no cubrirá una extensión apreciable de tiempo.

El presidente Smith no quiso expresar la idea de que se requerirían semanas o meses a fin de que los defectos fueran quitados. Esos cambios ocurrirán naturalmente, es claro, pero casi instantáneamente. No podemos considerarlo bajo ninguna otra forma. Por ejemplo, el hombre que ha perdido una pierna en su niñez tendrá la restauración de su pierna. Esa pierna no crece en la tumba, pero le será restaurada naturalmente, mas con el poder del Todopoderoso no se requerirá un período extenso para que esto sea logrado.

LA RESTAURACIÓN A LA PERFECCIÓN SERÁ CASI INSTANTÁNEA. Cuando el presidente Smith declara que “el cuerpo se levantará tal como es sepultado, porque no hay crecimiento o desarrollo en la sepultura”, lo que quiere decir es esto: Los bebés y los niños no crecen en la tumba, sino que cuando salgan, saldrán con el mismo cuerpo y con el mismo tamaño con que el cuerpo fue sepultado. Después de la resurrección el cuerpo crecerá hasta haber alcanzado la plena estatura del hombre o de la mujer. El no quiso enseñar que el adulto que pierde una pierna saldrá sin esa pierna hasta que le pueda ser injertada después de la resurrección. Por el contrario, el cuerpo saldrá completo en todas sus partes. Las deformidades y cosas semejantes serán corregidas, y si no es en el momento de la unión del espíritu y del cuerpo, será inmediatamente después, de forma que no habrá diferencia. Podemos estar seguros de que cada hombre recibirá su cuerpo en su forma perfecta en la resurrección.

PRIMERA Y SEGUNDA RESURRECCIONES

UNA RESURRECCIÓN DE VIDA Y UNA DE CONDENACIÓN. El Señor literalmente expresó lo que quería cuando dijo que los muertos oirían su voz y se levantarían, los que habían hecho el bien para resurrección de vida y los que habían hecho el mal para la resurrección de condenación.

La resurrección vendrá a todos los hombres, pues ellos no son responsables de la muerte. El Señor no los castigará por la transgresión de Adán. Por tanto, El tomó sobre sí los pecados de toda la humanidad y redimió de la muerte a toda criatura y otorgó a cada uno de nosotros una resurrección, mas no la vida eterna, no la salvación plena, no una existencia en la presencia de su Padre en el reino celestial. Eso viene mediante la fidelidad, mediante la diligencia, mediante la perseverancia de parte nuestra y mediante nuestra creencia, y aceptación, y obediencia a los mandamientos del Señor.

LA PRIMERA RESURRECCIÓN SERÁ EN LA SEGUNDA VENIDA. Aunque se produjo una resurrección general de los justos en la época en que Cristo se levantó de entre los muertos, es costumbre entre nosotros hablar de la resurrección de los justos con relación a la segunda venida de Cristo y llamarla la primera resurrección. Es la primera para nosotros, pues tenemos poco que pensar o poca preocupación en cuanto a la que ya pasó. El Señor ha prometido que al tiempo de su segundo advenimiento los sepulcros se abrirán y los justos saldrán’ para reinar con El en la tierra durante mil años.

Juan, en el libro de Apocalipsis, escribe en cuanto a éstos: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.”

LA RESURRECCIÓN DE CUERPOS CELESTIALES. En la revelación moderna dada a la Iglesia, el Señor ha dado a saber más con relación a este glorioso acontecimiento. Habrá por lo menos dos clases que tendrán el privilegio de la resurrección en este tiempo: Primero, aquellos que “morarán en la presencia de Dios y de su Cristo para siempre jamás”; y segundo, los hombres honorables, aquellos que pertenecen al reino terrestre, así como los del reino celestial.

En ocasión de la venida de Cristo: “Y los que han dormido en sus sepulcros saldrán, porque serán abiertos sus sepulcros; y también serán arrebatados para recibirlo en medio del pilar del cielo. Ellos son de Cristo, las primicias, los que descenderán con él primero, y los que se encuentran en la tierra y en sus sepulcros, que son los primeros en ser arrebatados para recibirlo; y todo por la voz del son de la trompeta del ángel de Dios.” Estos son los justos; “Aquellos cuyos nombres están escritos en el cielo, donde Dios y Cristo son los jueces de todo. Son hombres justos hechos perfectos mediante Jesús, el mediador del nuevo convenio, quien obró esta perfecta expiación derramando su propia sangre.”

LA RESURRECCIÓN DE CUERPOS TERRESTRES. Luego de este gran acontecimiento, y después que el Señor y los justos hayan sido levantados para recibirlo y hayan descendido sobre la tierra, ocurrirá otra resurrección. Esta puede ser considerada como parte de la primera, aunque ocurrirá posteriormente. En esta resurrección saldrán aquellos del orden terrestre, los que no fueron dignos de ser arrebatados para recibirlo, pero que son dignos de salir a gozar del reinado milenario.

Está escrito que el segundo ángel hará sonar la trompeta y ésta será la segunda: “y también los que son espíritus de los hombres encerrados en prisión, a quienes el hijo visitó y predicó el evangelio, para que pudieran ser juzgados según los hombres en la carne”.

Esta otra clase, la cual también tendrá derecho a la primera resurrección, está integrada por aquellos que no son miembros de la Iglesia del Primogénito, pero que han llevado una vida honorable, aunque rehusaron aceptar la plenitud del evangelio.

Además, en esta clase estarán contados los que murieron sin ley y por lo tanto no están bajo condenación por la violación a los mandamientos del Señor. A ellos se les hace la promesa de redención de la muerte, en las palabras siguientes: “Y entonces serán redimidas las naciones paganas, y los que no conocieron ninguna ley tendrán parte en la primera resurrección; y les será tolerable.” Estos también participarán de la misericordia del Señor y recibirán la reunión inseparable de espíritu y cuerpo, tomándose en inmortales, pero no con la plenitud de la gloria de Dios.

LA RESURRECCIÓN DE LOS CUERPOS TELESTIALES. Todos los falsos, los engañadores y los adúlteros, y todos los que aman la mentira, no recibirán la resurrección en este momento, sino que durante mil años serán arrojados al infierno donde sufrirán la ira de Dios, hasta que paguen el precio de su pecado, si es posible, por las cosas que sufrirán.

Estos son los “espíritus de los hombres que han de ser juzgados, y que se hallan bajo condenación. Y éstos son el resto de los muertos; y no vuelven a vivir sino hasta que pasen los mil años, ni vivirán hasta el fin de la tierra.”

Estas son las huestes del mundo telestial condenadas a “padecer la ira de Dios en la tierra”; Y los que “son arrojados al infierno y padecen la ira de Dios Todopoderoso hasta el cumplimiento de los tiempos, cuando Cristo haya subyugado a todo enemigo debajo de sus pies, y haya perfeccionado su obra”.

SUFRIMIENTO DE LOS IMPÍOS ANTES DE LA RESURREC­CIÓN. Estos no viven durante el reinado milenario, sino que durante ese tiempo pasan tormento, o angustia de alma, por causa de sus transgresiones. Cristo ha dicho que sufrió por todos los que se arrepientan, pero su ira está encendida contra todos los que no se arrepientan, y esos habrán de sufrir “cuán dolorosos no lo sabes, sí, cuán difíciles de aguantar no lo sabes. Porque, he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten; mas si no se arrepienten, tendrán que padecer así como yo; padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu.”

Este sufrimiento será el medio de purificación, o de limpieza, y mediante él los malvados serán llevados a una condición en la cual pueden, a través de la redención de Jesucristo, obtener inmortalidad. Su espíritu y cuerpo se reunirán de nuevo y morarán en el reino telestial. Pero esta resurrección vendrá hasta el fin del mundo.

CRISTO DESTRUYE LA MUERTE MEDIANTE LA RESU­RRECCIÓN. Pablo dice: “Luego el fin; cuando [Cristo] entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.”

La victoria de Jesucristo no será completa hasta que la muerte sea destruida, y la muerte no será destruida hasta que toda criatura afectada por la Caída haya sido redimida de la muerte mediante la resurrección. Esto no asegura, sin embargo, un lugar en el reino de Dios para los que han vivido inicuamente. Mientras pagan el precio de su pecado y obtienen la resurrección, irán “a su propio lugar, para gozar de lo que están dispuestos a recibir, porque no quisieron gozar de lo que pudieron haber recibido”.

Ellos no participan de la vida eterna, ni de salvación en la presencia de Dios, sino que para siempre son expulsados de su presencia. Sin embargo, en su infinita bondad, nuestro Padre Eterno los bendecirá hasta donde puedan ser bendecidos de acuerdo con las leyes de la justicia y de la misericordia.

Esta doctrina fue revelada a José Smith por el Señor. Es particular de los Santos de los Ultimos Días, pues aún hoy día persiste la falsa idea de que si un hombre no es salvo en el reino de Dios, está condenado a tormentos sin fin en el infierno, sin esperanza de alivio en sus padecimientos.

¿SE ESTÁ EFECTUANDO AHORA LA RESURRECCIÓN?. Es opinión de algunos que la resurrección se está efectuando continuamente ahora, pero eso es mera especulación sin garantía en las Escrituras. Cierto es que el Señor tienen poder para llamar de entre los muertos a cualquier persona o personas, según desee, especialmente si ellas tienen que efectuar una misión que requiera su resurrección. Por ejemplo, tenemos el caso de Pedro, Santiago y Moroni.

Se nos da a entender que la primera resurrección, aún futura, la cual significa la venida de los justos, tendrá lugar en un momento definido, el cual será cuando nuestro Salvador aparezca en las nubes del cielo, cuando regrese a reinar. Que nosotros nos pongamos a especular si el profeta José Smith, Hyrum Smith, Brigham Young y otros han sido llamados, sin que el Señor lo revele, es mera suposición. Cuando el Señor quiera a cualquiera de estos hombres, El tiene el poder de llamarlos, pero la primera resurrección, en la cual tenemos un interés futuro, comenzará cuando Cristo venga.

SE ACLARA LA “OPINIÓN” DE ALMA EN CUANTO A LA RESURRECCIÓN. Cristo fue la primicia de la resurrección. El tiene las llaves de la resurrección. La primera resurrección ocurrió inmediatamente después de la de El. En la mente de algunos ha surgido un malentendido por causa de las palabras de Alma a su hijo Coriantón. Ellos creen que Alma dijo que todos los muertos, buenos y malos, que vivieron previamente a la venida de nuestro Señor, recibirían la resurrección antes que cualquier otro que falleciera después de su venida. Una minuciosa lectura de las palabras de Alma mostrará, sin embargo, que él no quiso expresar tal idea. Abinadí había explicado esto muy claramente.

Alma no quiere decir, aunque el versículo 19 del capítulo 40 lo implica, que los malvados que vivieron antes de Cristo se levantarán antes que los justos que vivan después de la venida de Cristo; eso tal vez parezca estar insinuado por lo que él dice en el versículo 19, pero en el versículo 20, modifica esto y dice que serán las almas y los cuerpos de los justos los que saldrán en esa resurrección.

Vemos entonces a Abinadí enseñando que los inicuos no tomarán parte en la primera resurrección, y para él, quien vivió antes de los días de Cristo, la primera resurrección ocurrió en la época de la resurrección de nuestro Salvador; por lo tanto, concluimos que los inicuos, no importa cuando hayan vivido, tendrán que esperar hasta la última resurrección.

LOS SERES TRASLADADOS SIGUEN SIENDO MORTALES. Los seres trasladados siguen siendo mortales y tendrán que pasar por la experiencia de la muerte, o sea la separación entre el espíritu y el cuerpo, aunque esto sea instantáneo. El pueblo de la ciudad de Enoc, Elías el Profeta s otros que recibieron esta gran bendición de ser trasladados en los tiempos antiguos, antes de la venida de nuestro Señor, no pudieron haber recibido la resurrección o el cambio de mortalidad a inmortalidad en ese momento, porque nuestro Señor no había pagado la deuda que nos libera de la mortalidad y que nos asegura la resurrección y la vida inmortal.

Cristo es la “resurrección y la vida” y la primicia de los que durmieron. Por tanto, nadie pudo pasar de mortalidad a inmortalidad hasta que nuestro Salvador culminó su obra para la redención del hombre y hasta que hubo ganado las llaves de la resurrección, siendo el primero en levantarse, teniendo “vida en sí mismo” y el poder de poner su vida y volver a tomarla, liberando así a todos los hombres de la esclavitud que la Caída había impuesto sobre ellos.

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