Doctrina y Convenios Sección 15

Doctrina y Convenios
Sección 15


Contexto historico

La Sección 15 de Doctrina y Convenios es una de las varias revelaciones recibidas por José Smith en junio de 1829 en Fayette, Nueva York, un momento crucial en la historia inicial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Esta sección, dirigida específicamente a John Whitmer, forma parte de un grupo de revelaciones relacionadas con los primeros conversos y colaboradores del Profeta en la traducción y publicación del Libro de Mormón.

Fayette, Nueva York, era el hogar de la familia Whitmer, quienes desempeñaron un papel importante en los comienzos de la Iglesia. David Whitmer, uno de los hijos de la familia, invitó a José Smith y a Oliver Cowdery a quedarse en su propiedad mientras finalizaban la traducción del Libro de Mormón.

John Whitmer, el destinatario de esta revelación, era uno de los hijos de Peter y Mary Whitmer Sr. Aunque no estuvo directamente involucrado en la traducción del Libro de Mormón, desempeñó un papel de apoyo como miembro de la familia Whitmer. Más tarde, sería uno de los Ocho Testigos del Libro de Mormón, testificando haber visto y manipulado las planchas de oro.

En junio de 1829, varias personas cercanas a José Smith recibieron revelaciones personalizadas. Estas revelaciones (como las secciones 14, 15 y 16) tienen un enfoque íntimo, con un mensaje personal para los destinatarios. Este formato enfatiza la relación única entre el individuo y el Señor.

En el período previo a la organización formal de la Iglesia en abril de 1830, estas revelaciones a menudo enfatizaban la importancia de predicar el Evangelio y la conversión de almas como un propósito central en la vida de los primeros seguidores.

En esta etapa, los conversos iniciales estaban ansiosos por saber cómo podían contribuir al movimiento emergente. El mensaje a John Whitmer, como a otros, subraya la idea de que salvar almas mediante la enseñanza del arrepentimiento es el mayor servicio que se puede rendir al Señor.

Para junio de 1829, el trabajo de traducción del Libro de Mormón estaba casi completo, y los eventos relacionados con los Testigos estaban por ocurrir. John Whitmer, como uno de los Ocho Testigos, tendría una experiencia fundamental al ver las planchas y testificar públicamente de su realidad.

Esta sección refleja el espíritu de los primeros días de la Restauración: una época de revelaciones personales, invitaciones a participar en la obra del Señor y la preparación para testificar de la realidad del Evangelio restaurado. El llamado a John Whitmer enfatiza la centralidad de la predicación y la salvación de las almas como un propósito eterno.


― Doctrina y Convenios 15:3. “Y te declararé lo que ningún hombre sabe, sino tú y yo únicamente.”Este versículo resalta la relación íntima y personal que el Señor tiene con cada individuo. Muestra que el Señor conoce profundamente los pensamientos, deseos y acciones de sus siervos.

Este versículo invita a los creyentes a desarrollar una relación más profunda y personal con el Señor mediante la oración y la búsqueda de revelación. Nos recuerda que el Señor está dispuesto a hablarnos y ayudarnos a navegar los desafíos de la vida. También nos enseña a confiar en Su conocimiento perfecto de nuestra situación y a buscar guía directamente de Él.

La declaración, aunque dirigida específicamente a John Whitmer, tiene una aplicación universal. Cada individuo puede recibir del Señor mensajes únicos y personales que traigan claridad, dirección y paz. Este versículo nos anima a buscar y atesorar esas experiencias sagradas, que fortalecen nuestra fe y nos acercan a nuestro Padre Celestial.

“Y te declararé”: El Señor actúa como un maestro personal, revelando lo necesario para el crecimiento espiritual de sus hijos. Este acto de “declarar” implica la transmisión de conocimiento divino por medio de revelación.

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “El privilegio de recibir revelación personal es una de las mayores bendiciones que tenemos como hijos de Dios” (Conferencia General, abril 2018). En Doctrina y Convenios 1:39, el Señor declara: “Porque os he hablado claramente, para que entendáis.” Esta frase muestra que la revelación es una herramienta clave para la comunicación entre Dios y Sus hijos. Es una expresión de amor y preocupación divina, ya que Él nos guía de manera específica y personalizada.

“lo que ningún hombre sabe”: Dios conoce profundamente a cada individuo, incluyendo sus pensamientos, deseos y luchas. Este conocimiento único de Dios demuestra Su omnisciencia y Su capacidad para dirigirnos de manera personalizada.

El élder David A. Bednar expresó: “El Señor conoce quiénes somos realmente y lo que podemos llegar a ser” (Conferencia General, abril 2015). En Salmos 44:21, se enseña: “Él conoce los secretos del corazón.” Esta frase enfatiza que el Señor está íntimamente involucrado en nuestras vidas y que Su conocimiento no se limita a lo externo, sino que abarca lo más profundo de nuestro ser.

“sino tú y yo únicamente”: Este es un recordatorio de que nuestra relación con Dios es única e individual. No depende de intermediarios, sino que cada persona puede comunicarse directamente con Él.

José Smith enseñó: “Los principios del Evangelio son tan simples y claros que cada alma puede recibir revelación para su propia guía y consuelo” (Teachings of the Prophet Joseph Smith, pág. 151). En Mateo 6:6, Jesús aconseja: “Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto.” Esto subraya la relación íntima entre el Señor y cada individuo. No hay barreras para recibir revelación personal, y el Señor siempre está dispuesto a hablarnos cuando lo buscamos con fe.

El significado doctrinal de esta declaración resalta la revelación personal como una piedra angular del Evangelio restaurado. Las palabras del Señor a John Whitmer reflejan Su amor por Sus hijos, Su deseo de comunicarse con ellos y Su voluntad de ayudarlos a entender su propósito divino.
El élder Richard G. Scott enseñó: “Nuestra comunicación con Dios es el camino que lleva a la paz, la dirección y la seguridad espiritual” (Conferencia General, abril 2012).

La frase también enfatiza la omnisciencia del Señor y Su capacidad para conocer nuestras necesidades más íntimas, recordándonos que Dios no es un ser distante, sino un Padre Celestial amoroso que se preocupa profundamente por cada uno de Sus hijos.


― Doctrina y Convenios 15:4. “Porque muchas veces has deseado saber de mí lo que para ti sería de mayor valor.” Este versículo subraya la importancia de buscar orientación personal del Señor. Refleja el deseo genuino de John Whitmer por comprender cómo servir mejor y cumplir con los propósitos de Dios.

Este versículo refleja el principio fundamental de que Dios responde a los deseos sinceros de Su pueblo, especialmente cuando esos deseos están alineados con Su voluntad. Nos enseña que el Señor no solo conoce nuestras preguntas, sino también nuestras intenciones, y está dispuesto a revelar lo que necesitamos para cumplir con Su plan.

El élder Neal A. Maxwell enseñó: “El Señor no siempre nos da respuestas inmediatas, pero siempre nos guía hacia lo que más necesitamos aprender” (Conferencia General, abril 1989). Este principio nos recuerda que Dios responde con amor y sabiduría, a menudo enseñándonos lecciones que tienen un impacto eterno más allá de nuestras preocupaciones inmediatas.

Además, esta declaración nos llama a reflexionar sobre lo que consideramos valioso. ¿Estamos buscando respuestas que nos acerquen más al Señor o que satisfagan necesidades temporales? La promesa implícita es que al buscar las cosas de mayor valor, seremos guiados a un camino de mayor propósito y paz.

“Porque muchas veces has deseado saber de mí”. Este fragmento destaca la importancia del deseo sincero de aprender y buscar al Señor. El deseo de conocer Su voluntad es un reflejo de la fe y la humildad.

El élder Dieter F. Uchtdorf enseñó: “Nuestro deseo sincero de conocer a Dios abre las puertas de Su revelación en nuestras vidas” (Conferencia General, octubre de 2011). En Doctrina y Convenios 88:63, se promete: “Llama, y se te abrirá.” El acto de buscar conocimiento de Dios demuestra un corazón dispuesto a ser enseñado. Este deseo es el primer paso hacia la revelación y la comprensión de las verdades eternas.

“lo que para ti sería de mayor valor”. Dios nos guía hacia aquello que es espiritualmente significativo y de mayor importancia para nuestro crecimiento eterno. Lo que tiene valor en los ojos de Dios trasciende las preocupaciones temporales y se enfoca en el progreso espiritual y el servicio a los demás.

El presidente Russell M. Nelson dijo: “Lo que realmente importa es nuestro crecimiento espiritual y nuestro compromiso con el Señor” (Conferencia General, abril de 2019). En Mateo 6:33 se nos enseña: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” El Señor no solo responde nuestras preguntas, sino que guía nuestros deseos hacia lo que realmente importa en el plan eterno. Esto nos invita a alinear nuestras prioridades con las de Dios.

Esta declaración del Señor a John Whitmer subraya una verdad eterna: nuestros deseos tienen el poder de dirigir nuestro progreso espiritual. Cuando buscamos saber “lo de mayor valor”, mostramos un corazón dispuesto a seguir la voluntad de Dios, incluso si requiere ajustes en nuestras prioridades.

¿Estoy deseando saber y hacer la voluntad de Dios, o mis deseos están influenciados por intereses temporales? ¿Confío en que el Señor conoce lo que realmente es valioso para mi progreso eterno?

Este versículo nos invita a hacer una introspección sincera de nuestros deseos y a confiar en que el Señor nos guiará hacia lo que tiene valor eterno. Al buscar Su voluntad, no solo encontramos respuestas, sino también una transformación espiritual que nos acerca más a nuestro propósito divino.


― Doctrina y convenios 15:6. “Y ahora bien, he aquí, te digo que lo que será de mayor valor para ti será declarar el arrepentimiento a este pueblo, a fin de que traigas almas a mí, para que con ellas reposes en el reino de mi Padre.” Este es el mensaje central de la revelación. Subraya la prioridad de predicar el Evangelio y salvar almas como la obra más significativa y valiosa en el plan del Señor. También promete una recompensa eterna en el reino de Dios.

Esta declaración subraya la centralidad del arrepentimiento y la predicación del Evangelio en el plan de Dios. Predicar el arrepentimiento no solo tiene un impacto eterno en las almas que aceptan el mensaje, sino que también transforma espiritualmente a quienes participan en esta obra. Como enseñó el élder M. Russell Ballard: “El Señor espera que todos los que hayan sido bendecidos con el Evangelio lo compartan con los demás” (Conferencia General, abril 2003).

El Señor promete una recompensa eterna a quienes se dedican a Su obra, demostrando que no hay sacrificio demasiado grande ni esfuerzo insignificante cuando se trata de salvar almas.

“Y ahora bien, he aquí, te digo”: El Señor se dirige directamente a Sus hijos con claridad y autoridad. Esta frase enfatiza que Dios comunica Su voluntad de manera directa y específica. Doctrina y Convenios 1:38: “Lo que yo, el Señor, he hablado, lo he hablado, y no me disculpo; y aunque pasen los cielos y la tierra, mi palabra no pasará.”

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “El Señor habla a quienes estén preparados para escuchar” (Conferencia General, abril 2020). Esta introducción reafirma que las palabras del Señor son una guía segura y confiable. Nos recuerda que Su consejo es eterno y lleno de propósito.

“lo que será de mayor valor para ti”: Dios establece lo que tiene verdadero valor en la vida de Sus hijos. Lo “de mayor valor” está relacionado con el crecimiento espiritual, el servicio y el progreso eterno. En Mateo 6:19-20, se nos enseña a no acumular tesoros terrenales, sino a buscar los tesoros celestiales.

El élder Dallin H. Oaks dijo: “Nuestras prioridades determinan si estamos construyendo para la eternidad o para lo temporal.” (Conferencia General, octubre 2000). Esta frase invita a reflexionar sobre nuestras prioridades y cómo podemos enfocar nuestra vida en las cosas que tienen valor eterno, como el servicio al prójimo y la edificación del reino de Dios.

“será declarar el arrepentimiento a este pueblo”: Declarar el arrepentimiento es el núcleo del mensaje del Evangelio de Jesucristo. Es un acto de amor y servicio, ya que invita a las personas a acercarse al Salvador y experimentar Su redención. Doctrina y Convenios 18:10-13: “El valor de las almas es grande a la vista de Dios.”

El presidente Boyd K. Packer enseñó: “El arrepentimiento es el gran mensaje de esperanza en el Evangelio” (Conferencia General, abril 1988). Predicar el arrepentimiento no solo ayuda a los demás, sino que también refuerza nuestra propia comprensión del Evangelio y nuestra relación con Dios. Es un acto de fe y obediencia.

“a fin de que traigas almas a mí”: El propósito final de predicar el Evangelio es llevar almas a Cristo. Este trabajo refleja el amor de Dios por todos Sus hijos y Su deseo de que todos vuelvan a Su presencia. En Mosíah 18:9, Alma enseña que ser discípulos de Cristo significa estar dispuestos a “llorar con los que lloran y consolar a los que necesitan de consuelo.”

El presidente Howard W. Hunter dijo: “El Evangelio de Jesucristo es el mensaje de reconciliación y esperanza” (Conferencia General, abril 1994). Llevar almas a Cristo no solo beneficia a quienes escuchan el mensaje, sino que también trae gozo eterno a quienes comparten el Evangelio.

“para que con ellas reposes en el reino de mi Padre”: La recompensa prometida para quienes sirven fielmente es el reposo en el reino de Dios, un estado de paz y gozo eterno. Este es el objetivo final del plan de salvación. En Doctrina y Convenios 45:3-5, se promete que los fieles serán recibidos en el reino celestial.

El élder Jeffrey R. Holland dijo: “El gozo más puro viene al saber que hemos ayudado a otros a encontrar su camino a casa” (Conferencia General, octubre 2001). Este reposo no solo implica descanso físico, sino una paz profunda y duradera que proviene de saber que hemos cumplido con nuestra misión divina.

Este versículo invita a reflexionar sobre nuestras prioridades y nuestro compromiso con el Señor. Nos enseña que el valor verdadero no se encuentra en las cosas materiales o temporales, sino en ayudar a los demás a encontrar el camino hacia Cristo.

Este mensaje nos recuerda que la obra de salvar almas es sagrada, y al participar en ella, no solo ayudamos a los demás, sino que también aseguramos nuestro lugar en el reino de Dios.


Organización por temas


1. El Llamado Personal del Señor


Versículos: 1–2
El Señor se dirige personalmente a John Whitmer, llamándolo “mi siervo” y asegurándole que sus palabras provienen de Jesucristo, su Redentor. Luego, declara que Su “brazo cubre toda la tierra”, enfatizando Su poder y autoridad sobre toda la creación.
El hecho de que el Señor hable directamente a John Whitmer de una manera tan personal resalta la relación íntima entre Dios y cada uno de Sus hijos. Este patrón se repite en otras revelaciones dirigidas a individuos, mostrando que el Señor se preocupa por cada persona y sus circunstancias específicas. La afirmación de que Su “brazo cubre toda la tierra” también enfatiza Su soberanía y Su papel como el Redentor de toda la humanidad, lo que nos recuerda que Su obra es universal y eterna.


2. La Respuesta a un Deseo Personal


Versículos: 3–4
El Señor le revela a John Whitmer que responderá una pregunta que solo él y Dios conocían. Se menciona que muchas veces había deseado saber qué era lo de mayor valor para él.
Este pasaje subraya el principio de que Dios conoce los pensamientos y deseos más profundos de Sus hijos. La frase “lo que ningún hombre sabe, sino tú y yo únicamente” nos muestra que el Señor tiene una relación personal con cada uno de nosotros y que está dispuesto a darnos respuestas que son significativas para nuestra vida. Esto refuerza la importancia de buscar guía divina en nuestras decisiones personales, confiando en que Dios conoce lo que es mejor para nosotros.


3. La Mayor Prioridad: Salvar Almas


Versículos: 5–6
Dios declara que John Whitmer es bendecido por haber buscado Su voluntad y por haber proclamado Su palabra. Luego, le revela que lo de mayor valor para él es declarar el arrepentimiento y traer almas a Cristo, de modo que pueda reposar con ellas en el reino del Padre.
Este pasaje establece claramente que la salvación de las almas es la obra más importante en el reino de Dios. En Mateo 16:26, Cristo pregunta: “¿De qué le aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Este principio se aplica aquí a John Whitmer, quien aprende que su mayor propósito es ayudar a otros a regresar a Dios. La promesa de “reposar” con las almas que ha ayudado a salvar enfatiza que el gozo eterno viene al participar en la obra del Señor.


Conclusión General

La Sección 15 es una revelación breve pero profundamente personal, en la que Dios le habla a John Whitmer de manera individualizada. Se destaca la omnisciencia del Señor, quien conoce los deseos más íntimos de Sus hijos y les da respuestas específicas. También se enfatiza la obra misional como la labor más valiosa que un discípulo de Cristo puede llevar a cabo. Esta revelación nos recuerda que Dios nos llama a cada uno de manera personal y que, al servir en Su obra, encontramos el mayor gozo y propósito en la vida.


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