Doctrina y Convenios
Sección 22
El contexto histórico de la Sección 22 de Doctrina y Convenios se sitúa en los primeros días de la organización de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, apenas dos semanas después de su fundación formal el 6 de abril de 1830. En este periodo, los primeros conversos y miembros se enfrentaban a preguntas relacionadas con la autoridad y las prácticas religiosas, especialmente respecto al bautismo.
Algunas personas que deseaban unirse a la Iglesia ya se habían bautizado previamente en otras denominaciones cristianas. Estas personas consideraban que sus bautismos previos eran válidos y, por lo tanto, no veían la necesidad de ser bautizadas nuevamente.
José Smith y los líderes de la Iglesia enseñaban que el bautismo debe ser realizado bajo la autoridad divina del sacerdocio restaurado. Esta enseñanza planteaba un conflicto para aquellos que no entendían plenamente la necesidad de ser bautizados de nuevo bajo la autoridad recién restaurada.
La revelación subraya la enseñanza de que el bautismo realizado sin la debida autoridad del sacerdocio restaurado no era válido, independientemente de cuántas veces alguien se hubiera bautizado antes. Esto conecta con la enseñanza de que el evangelio restaurado marcaba un nuevo comienzo en términos de convenios con Dios.
- Abrogación de convenios antiguos: En el versículo 1, se declara que todos los convenios anteriores relacionados con el bautismo habían sido abrogados en favor del «nuevo y sempiterno convenio», que está vigente desde el principio pero que ahora se restablece mediante la restauración del evangelio.
- Obras muertas y la ley de Moisés: En los versículos 2 y 3, se hace una distinción entre las «obras muertas» asociadas con sistemas religiosos sin la autoridad divina y los requisitos del evangelio restaurado. Estas obras, aunque realizadas con sinceridad, no eran suficientes para entrar por la «puerta estrecha» del reino de Dios.
- La puerta estrecha y la obediencia: En el versículo 4, se enfatiza la necesidad de obedecer el mandamiento del Señor y aceptar el bautismo autorizado como una expresión de fe y sumisión a Su voluntad.
La autoridad del sacerdocio restaurado se presenta como un requisito fundamental para todas las ordenanzas salvadoras, incluido el bautismo. El concepto del nuevo y sempiterno convenio refuerza la idea de que la Iglesia restaurada está en continuidad con los convenios establecidos desde el principio de los tiempos, pero con la plenitud de la autoridad y las enseñanzas restauradas. La revelación subraya la necesidad de que los miembros no solo sigan sus tradiciones o creencias previas, sino que se sometan al camino que Dios ha establecido a través de Su revelación moderna.
En este contexto, la Sección 22 fue un mensaje claro para los primeros miembros de la Iglesia, destacando la importancia del bautismo por la autoridad del sacerdocio restaurado como una señal de su entrada en el «nuevo y sempiterno convenio» y su compromiso con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
― Doctrina y convenios 22:1 «He aquí, os digo que he hecho abrogar todos los convenios antiguos con respecto a esto; y este es un convenio nuevo y sempiterno, el mismo que fue desde el principio.»
Este concepto representa la plenitud del evangelio restaurado. Aunque se denomina «nuevo», este convenio ha existido desde la creación y es la base para la relación de los hijos de Dios con Él. La abrogación de los convenios antiguos indica que las ordenanzas y prácticas religiosas previas a la restauración han perdido su validez debido a la apostasía generalizada.
El presidente Russell M. Nelson enseñó: «El nuevo y sempiterno convenio incluye la totalidad del evangelio de Jesucristo, y su restauración es una manifestación del amor de Dios por Sus hijos.»
El élder Joseph Fielding Smith aclaró que este convenio reúne todas las ordenanzas esenciales para la exaltación, realizadas bajo la autoridad del sacerdocio restaurado.
― Doctrina y convenios 22:2. «Por consiguiente, aunque un hombre se bautice cien veces, de nada le aprovecha, porque no podéis entrar por la puerta estrecha por la ley de Moisés, ni tampoco por vuestras obras muertas.»
Representan acciones religiosas realizadas sin la autoridad divina del sacerdocio. Aunque puedan ser sinceras, carecen de eficacia espiritual. Este versículo destaca que el bautismo, para ser válido, debe ser realizado bajo la autoridad restaurada. La «puerta estrecha» simboliza el camino del evangelio verdadero.
El élder Bruce R. McConkie dijo: «Sin la autoridad del sacerdocio, las ordenanzas son inútiles y no conducen al reino celestial. El bautismo autorizado es la puerta de entrada al convenio eterno.»
El presidente Boyd K. Packer afirmó: «El sacerdocio es el canal a través del cual Dios confiere Sus bendiciones a Sus hijos. Las obras sin este canal son como ríos sin agua.»
― Doctrina y convenios 22:3. «Porque es a causa de vuestras obras muertas que yo he hecho que se establezcan para mí este último convenio y esta iglesia, tal como en la antigüedad.»
La restauración del convenio y la organización de la Iglesia responden a la necesidad de restaurar la autoridad y las ordenanzas verdaderas, tal como existían en tiempos antiguos.
Este versículo recalca que la Iglesia restaurada es el vehículo a través del cual se administran las ordenanzas salvadoras.
El élder D. Todd Christofferson enseñó: «El establecimiento de la Iglesia de Jesucristo asegura que las ordenanzas salvadoras se administren correctamente, con poder y autoridad divina.»
El presidente Harold B. Lee dijo: «La Iglesia es más que una organización; es el cuerpo del convenio de Dios, donde se realizan Sus propósitos eternos.»
― Doctrina y convenios 22:4. «Por tanto, entrad por la puerta como yo he mandado, y no pretendáis aconsejar a vuestro Dios. Amén.»
Este mandato enfatiza la obediencia y la sumisión al camino establecido por Dios. La puerta es el bautismo autorizado, un acto que simboliza humildad y compromiso con el evangelio.
La advertencia contra «aconsejar a Dios» subraya la importancia de confiar en Su sabiduría y no intentar alterar Sus mandamientos con opiniones humanas.
El presidente Ezra Taft Benson enseñó: «El orgullo nos lleva a cuestionar la voluntad de Dios, mientras que la humildad nos permite aceptar Su camino como el único verdadero.»
El presidente Gordon B. Hinckley declaró: «No podemos dictar los términos de nuestra salvación. Debemos aceptar las condiciones que Dios ha establecido.»
La Sección 22 enfatiza verdades fundamentales sobre la autoridad divina, los convenios y la obediencia. Nos recuerda que el bautismo no es solo un acto simbólico, sino una ordenanza esencial que debe ser realizada bajo la autoridad del sacerdocio restaurado. Esta revelación fue crucial en los inicios de la Iglesia para aclarar que los convenios anteriores, realizados sin la autoridad divina, carecían de validez.
Este mensaje también nos invita a reflexionar sobre nuestra disposición a aceptar y obedecer los mandamientos de Dios sin intentar racionalizarlos o adaptarlos a nuestras propias ideas. La fe y la humildad son claves para entrar por la «puerta estrecha» y participar del convenio eterno.
En nuestras vidas, este pasaje nos motiva a examinar nuestra relación con Dios y los convenios que hemos hecho con Él. Nos desafía a fortalecer nuestro compromiso con las ordenanzas salvadoras y a recordar que solo a través del camino que Dios ha establecido podemos alcanzar Su reino. Esto requiere una sumisión total a Su voluntad, con la confianza de que Su plan es perfecto y conduce a nuestra felicidad eterna.
Organización por temas
Sección 22: La Necesidad del Bautismo Debidamente Autorizado
1. El Bautismo como Convenio Nuevo y Sempiterno
Versículo: 1
“Este es un convenio nuevo y sempiterno, el mismo que fue desde el principio.”
El Señor deja claro que ha abrogado los convenios antiguos relacionados con el bautismo y ha establecido un convenio nuevo y eterno. Aunque este nuevo convenio es diferente a los anteriores, en esencia es el mismo que Dios ha establecido desde el principio con Sus hijos.
Este versículo enfatiza que el bautismo no es solo un ritual externo, sino un convenio divino que debe ser realizado bajo la debida autoridad. No es suficiente haber sido bautizado en otra iglesia, porque solo el bautismo bajo la autoridad del sacerdocio restaurado es válido a los ojos de Dios.
Presidente Russell M. Nelson: “El bautismo es una ordenanza salvadora que debe ser realizada bajo la autoridad de Dios para ser válida en los cielos” (Conferencia General, abril 2019).
Élder David A. Bednar: “El convenio bautismal no es solo un evento, sino una promesa eterna de fidelidad al Señor” (Conferencia General, octubre 2006).
2. La Ineficacia de los Bautismos Sin la Autoridad Correcta
Versículo: 2
“Aunque un hombre se bautice cien veces, de nada le aprovecha.”
El Señor declara que los bautismos realizados sin la autoridad apropiada no tienen valor espiritual. No importa cuántas veces alguien haya sido bautizado en una iglesia sin la debida autoridad del sacerdocio, ese bautismo no es reconocido por Dios.
Dios no acepta “obras muertas”, es decir, acciones religiosas que no están fundamentadas en la verdadera autoridad del sacerdocio. El bautismo es la puerta del convenio, y solo se entra por esa puerta mediante la autoridad del sacerdocio restaurado.
Citas
Élder Dallin H. Oaks: “Las ordenanzas del sacerdocio son esenciales para la salvación y deben ser realizadas con la debida autoridad” (Conferencia General, abril 2014).
Presidente Joseph Fielding Smith: “El bautismo sin la debida autoridad es inválido. Solo los que poseen el sacerdocio de Dios pueden administrar las ordenanzas de salvación” (Doctrina de Salvación, tomo 2).
3. El Establecimiento de la Iglesia en los Últimos Días
Versículo: 3
“Yo he hecho que se establezcan para mí este último convenio y esta iglesia.”
El Señor explica que ha restaurado Su Iglesia y Su convenio en los últimos días debido a las “obras muertas” que se practicaban sin la debida autoridad. La Restauración del evangelio no fue un accidente, sino una necesidad divina.
Desde la Apostasía hasta la Restauración, la autoridad del sacerdocio había sido quitada de la tierra. Ahora, en los últimos días, Dios ha restaurado Su Iglesia y Su convenio para guiar a Sus hijos en el camino de la salvación.
Presidente Gordon B. Hinckley: “La restauración del evangelio no fue solo una reorganización de iglesias, sino el restablecimiento de la única Iglesia verdadera con la autoridad de Dios” (Conferencia General, abril 2007).
Élder Jeffrey R. Holland: “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la restauración del reino de Dios sobre la tierra, con Su sacerdocio y Su poder” (Conferencia General, octubre 2009).
4. La Necesidad de Obedecer el Mandamiento del Señor
Versículo: 4
“Entrad por la puerta como yo he mandado, y no pretendáis aconsejar a vuestro Dios.”
El Señor deja en claro que el camino a la salvación es el que Él ha establecido, no el que los hombres elijan por conveniencia. Es necesario entrar por la “puerta” del bautismo realizado bajo la autoridad del sacerdocio, sin intentar modificar las leyes divinas.
Este versículo es una advertencia contra el orgullo espiritual. No podemos imponer nuestras propias ideas sobre la manera en que Dios ha decretado que se realicen Sus ordenanzas. Es necesario someternos humildemente a Su voluntad.
Presidente Henry B. Eyring: “El camino del Señor es claro, y si queremos alcanzar la vida eterna, debemos seguirlo tal como Él lo ha establecido” (Conferencia General, abril 2017).
Élder Dieter F. Uchtdorf: “A veces, intentamos racionalizar las instrucciones de Dios con nuestra propia lógica, pero la verdadera obediencia implica confiar en Su sabiduría y seguir Su voz” (Conferencia General, octubre 2015).
Conclusión General
Doctrina y Convenios 22 enfatiza la importancia del bautismo autorizado como la única puerta de entrada al reino de Dios. La Restauración trajo de vuelta la autoridad del sacerdocio, sin la cual las ordenanzas carecen de validez.
El Señor advierte contra las “obras muertas” y deja claro que el único camino aceptable es el que Él ha establecido. Seguir Su voluntad con humildad y obediencia nos asegura las bendiciones del convenio eterno.
























