Doctrina y Convenios
Sección 73
Contexto Histórico
A inicios de enero de 1832, el frío invierno cubría las colinas de Hiram, Ohio, pero no logró detener la labor de los líderes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Desde diciembre de 1831, José Smith y Sidney Rigdon habían seguido la instrucción del Señor de predicar el evangelio (registrada en la Sección 71), enfrentando la oposición y los sentimientos hostiles que se habían propagado contra la Iglesia. Su predicación había logrado mitigar considerablemente la animosidad local, fortaleciendo a los miembros de la Iglesia y disipando los prejuicios de muchas personas en las comunidades circundantes.
Sin embargo, había otra obra urgente que había quedado temporalmente suspendida: la Traducción de la Biblia. Esta tarea, que José Smith había iniciado bajo inspiración divina, tenía como propósito aclarar y restaurar verdades perdidas o mal interpretadas en las Escrituras. Sidney Rigdon actuaba como su escribiente en este esfuerzo monumental.
El 10 de enero de 1832, mientras se encontraban en Hiram, José y Sidney buscaron dirección adicional del Señor respecto a cómo equilibrar sus responsabilidades. Fue en este contexto que el Señor reveló la Sección 73 de Doctrina y Convenios. En esta revelación, el Señor les dio instrucciones claras: debían continuar predicando el evangelio en las áreas circundantes hasta la próxima conferencia, fortaleciendo a las iglesias y promoviendo la unidad entre los miembros. Al mismo tiempo, el Señor les mandó reanudar la traducción de la Biblia, dejando claro que esta obra debía completarse una vez que terminara la conferencia.
El Señor también estableció una norma para los demás élderes de la Iglesia: ellos debían continuar predicando el evangelio y exhortando a los miembros, siguiendo las instrucciones de sus líderes y esperando conocimiento adicional en el futuro.
La revelación concluyó con un recordatorio firme y práctico: “Ceñid vuestros lomos y sed sensatos.” Era un llamado a trabajar con diligencia, disciplina y prudencia en la obra del Señor, reconociendo la urgencia y el propósito eterno de las tareas que se les habían encomendado.
La Sección 73 refleja un momento en el que el Señor, mediante Su profeta, equilibró las múltiples responsabilidades de edificar la Iglesia, fortalecer a los miembros y continuar la obra reveladora. Esta revelación no solo brindó dirección inmediata, sino que también estableció principios duraderos sobre la prioridad del evangelio y la necesidad de actuar con sabiduría y dedicación en todas las responsabilidades del Reino de Dios.
La Sección 73 destaca principios clave sobre el equilibrio entre diferentes responsabilidades en la obra del Señor, la importancia de la revelación continua y la necesidad de trabajar con diligencia y organización. Cada versículo refleja la guía sabia y práctica del Señor para avanzar en Su obra, ya sea fortaleciendo a los santos mediante la predicación o completando tareas reveladoras como la traducción de la Biblia.
El mensaje central nos inspira a trabajar con dedicación en nuestras propias responsabilidades del evangelio, equilibrando nuestras prioridades y confiando en que el Señor proveerá la guía necesaria para cumplir con Sus propósitos. La exhortación a ser sensatos y diligentes nos recuerda que la obra del Señor requiere tanto esfuerzo espiritual como práctico.
1. Continuar predicando el evangelio
Versículo 1: “Porque de cierto, así dice el Señor, me conviene que continúen predicando el evangelio y exhortando a las iglesias en las regiones circunvecinas, hasta el tiempo de la conferencia.”
El Señor instruye a José Smith y Sidney Rigdon a continuar predicando y fortaleciendo a los miembros. Esto muestra la prioridad de la obra misional y el fortalecimiento espiritual de las congregaciones. La exhortación no solo se enfoca en los nuevos conversos, sino también en los miembros ya establecidos, fomentando la unidad y la fe. Doctrina y Convenios 88:81: “Es menester que todo hombre que ha sido avisado, avise a su prójimo.” El presidente Thomas S. Monson dijo: “La predicación del evangelio no solo convierte, sino que también fortalece a quienes ya han aceptado la verdad.” (Conferencia General, octubre de 2009).
“Porque de cierto, así dice el Señor…”
El Señor introduce esta instrucción con solemnidad, subrayando la importancia de la revelación y Su autoridad divina. La frase “de cierto” refuerza que este mandato no es opcional ni temporal, sino una dirección clara que debe ser obedecida.
Doctrina y Convenios 1:38: “Sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo.” El presidente Russell M. Nelson declaró: “La revelación directa del Señor guía Su obra y la organiza para el beneficio de Sus hijos.” (Conferencia General, abril de 2018).
Esta introducción confirma la importancia de buscar y seguir la revelación en todas las responsabilidades relacionadas con la obra del Señor.
“…me conviene que continúen predicando el evangelio…”
El mandato de continuar predicando subraya la prioridad del Señor de llevar Su evangelio a todas las personas. La predicación no solo es un mandato misional, sino también un medio para fortalecer y edificar tanto a los nuevos conversos como a los miembros establecidos.
Mateo 28:19-20: “Id, y haced discípulos a todas las naciones.” El élder Dallin H. Oaks enseñó: “La predicación del evangelio es un acto de amor que invita a otros a venir a Cristo.” (Conferencia General, abril de 2016).
Predicar el evangelio no solo beneficia a quienes lo escuchan, sino que también fortalece a quienes lo comparten, ya que testifican y enseñan las verdades del evangelio.
“…y exhortando a las iglesias…”
El Señor enfatiza la importancia de exhortar a las iglesias, lo que implica fortalecer a los miembros, edificar su fe y alentarlos a permanecer firmes en el evangelio. Esto subraya que la obra misional no solo se enfoca en conversos, sino también en consolidar a los santos en su compromiso con el Señor.
Doctrina y Convenios 84:106: “Y el fuerte, en espíritu, debe sostener al débil.” El presidente Gordon B. Hinckley declaró: “Fortalecer a los miembros de la Iglesia es tan importante como compartir el evangelio con los que aún no lo conocen.” (Conferencia General, abril de 1997).
La exhortación fortalece a los miembros y crea un espíritu de unidad y preparación para enfrentar desafíos espirituales y temporales.
“…en las regiones circunvecinas…”
El Señor indica que el esfuerzo debe extenderse más allá de un área específica, abarcando las regiones cercanas. Esto refleja la naturaleza expansiva del evangelio y la importancia de no limitar los esfuerzos a un lugar o comunidad específica.
Hechos 1:8: “Seréis mis testigos… hasta lo último de la tierra.” El élder David A. Bednar enseñó: “El evangelio es universal, pero también personal. Su mensaje debe alcanzar tanto a quienes están cerca como a quienes están lejos.” (Conferencia General, abril de 2015).
Expandir el alcance del evangelio demuestra que el Señor desea que todos Sus hijos tengan acceso a la verdad, sin importar dónde se encuentren.
“…hasta el tiempo de la conferencia.”
El Señor establece un período específico para este esfuerzo, mostrando que Su obra se realiza de manera organizada y planificada. Las conferencias brindan un espacio para recibir instrucciones adicionales y redirigir los esfuerzos según las necesidades reveladas por el Señor.
Doctrina y Convenios 44:1-2: “Reuníos juntos… para ser instruidos y fortalecidos en el evangelio.” El presidente Thomas S. Monson dijo: “Nuestras conferencias son un momento de inspiración, guía y rededicación a los principios del evangelio.” (Conferencia General, abril de 2008).
El Señor utiliza momentos específicos como las conferencias para dar nuevas instrucciones y fortalecer el liderazgo y la unidad en la Iglesia.
Este versículo resalta principios fundamentales de la obra del Señor: la predicación del evangelio, la edificación de los santos, y la organización y planificación revelada en Su Iglesia. El mandato de predicar y exhortar refleja el equilibrio necesario entre compartir el evangelio con el mundo y fortalecer a los miembros de la Iglesia.
La referencia a las conferencias nos recuerda que el Señor guía a Su pueblo en períodos específicos, ofreciendo dirección y propósito renovado. Este versículo inspira a los discípulos de Cristo a trabajar con diligencia y a enfocarse en las prioridades del evangelio, confiando en que el Señor dirige Su obra de manera sabia y ordenada.
2. Reanudar la traducción de la Biblia
Versículo 3: “Ahora, de cierto os declaro, mis siervos José Smith, hijo, y Sidney Rigdon, dice el Señor, es menester reanudar la traducción.”
El Señor subraya la importancia de la traducción de la Biblia, una obra que restauraría y aclararía verdades esenciales. Esta instrucción demuestra el equilibrio que el Señor espera en Sus siervos: predicar y enseñar mientras continúan con las tareas reveladoras. Doctrina y Convenios 45:60-61: “Os será dada la porción que se os conceda de tiempo en tiempo.” El presidente Russell M. Nelson explicó: “La revelación continua trae mayor entendimiento de las verdades eternas, enriqueciendo nuestra fe y guía en la vida.” (Conferencia General, abril de 2018).
“Ahora, de cierto os declaro…”
El Señor introduce esta declaración con solemnidad y énfasis al decir “de cierto”, lo que subraya la importancia de la instrucción que está a punto de dar. Esto demuestra que lo que sigue es una directiva clara e innegociable para Sus siervos, lo que refleja Su interés en la obra que se está llevando a cabo.
Doctrina y Convenios 1:38: “Sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo.” El presidente Russell M. Nelson declaró: “Cuando el Señor habla, Su guía es clara, directa y siempre busca nuestro progreso eterno.” (Conferencia General, abril de 2018).
La introducción “de cierto os declaro” llama a los siervos del Señor a prestar atención absoluta y obedecer sin demora las instrucciones reveladas.
“Mis siervos José Smith, hijo, y Sidney Rigdon…”
El Señor dirige esta revelación a dos de Sus siervos clave en ese momento, destacando sus roles específicos en Su obra. José Smith, como profeta, y Sidney Rigdon, como escribiente y líder espiritual, tenían una misión conjunta en la traducción de las Escrituras. Esto muestra que el Señor llama a individuos específicos para tareas específicas según sus dones y preparación.
Doctrina y Convenios 107:99: “Todo hombre aprenda su deber y a obrar en el oficio al cual sea nombrado.” El presidente Thomas S. Monson enseñó: “El Señor conoce nuestras capacidades y nos asigna responsabilidades según Su sabiduría y amor.” (Conferencia General, octubre de 2010).
El nombramiento directo de José Smith y Sidney Rigdon enfatiza que el Señor conoce personalmente a Sus siervos y los prepara para cumplir tareas específicas en Su obra.
“Dice el Señor, es menester reanudar la traducción.”
El mandato de reanudar la traducción muestra que esta obra era esencial para el plan del Señor. La traducción de la Biblia no solo buscaba restaurar verdades doctrinales perdidas, sino también proporcionar claridad y luz adicionales para edificar a los santos. “Es menester” indica la urgencia y prioridad de esta tarea en ese momento.
Doctrina y Convenios 45:60-61: “De tiempo en tiempo os será dada la porción que se os conceda, hasta que se complete.” El élder David A. Bednar enseñó: “El Señor guía Su obra en pasos cuidadosamente ordenados, permitiendo que Sus siervos cumplan con cada tarea según Su tiempo perfecto.” (Conferencia General, octubre de 2010).
El llamado a reanudar la traducción subraya que esta obra era crucial para el progreso del Reino de Dios, especialmente en la restauración de doctrinas esenciales para los últimos días.
Este versículo destaca principios clave en la administración divina: obediencia inmediata, designación específica y prioridad en las tareas del Reino. El mandato de reanudar la traducción resalta la importancia de las Escrituras como una fuente central de luz y verdad para guiar a los santos.
El enfoque en José Smith y Sidney Rigdon como instrumentos específicos del Señor nos recuerda que Él llama a Sus siervos de acuerdo con Sus propósitos eternos y espera que actúen con diligencia. Este versículo también nos invita a reflexionar sobre cómo equilibramos nuestras propias responsabilidades y prioridades, asegurándonos de actuar en armonía con la guía que recibimos del Señor, ya sea por revelación personal o a través de Sus siervos autorizados.
3. Equilibrar predicación y traducción
Versículo 4: “Y en tanto que sea práctico, predicar en las regiones circunvecinas hasta el tiempo de la conferencia; y después, conviene continuar el trabajo de la traducción hasta terminarla.”
El Señor da una guía práctica sobre cómo equilibrar las responsabilidades. Este versículo enseña que el trabajo espiritual debe ser organizado y planificado, priorizando según las necesidades del momento. Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” El élder Dieter F. Uchtdorf dijo: “El Señor nos enseña a organizar nuestras vidas espirituales de manera que podamos cumplir con todas nuestras responsabilidades de manera equilibrada y efectiva.” (Conferencia General, abril de 2014).
“Y en tanto que sea práctico…”
El Señor reconoce la necesidad de actuar con prudencia y sabiduría en la obra del evangelio. “En tanto que sea práctico” implica que los siervos del Señor deben considerar las circunstancias y actuar de manera eficiente, utilizando los recursos y el tiempo de forma sabia. Este principio enseña flexibilidad y priorización en el cumplimiento de Sus mandamientos.
Doctrina y Convenios 58:26-27: “No conviene que yo mande en todas las cosas; porque el que es compelido en todas las cosas, el mismo es un siervo indolente… De manera que los hombres deberían ser ansiosamente dedicados a una buena causa.” El presidente Dieter F. Uchtdorf enseñó: “El Señor espera que utilicemos nuestro juicio y la inspiración del Espíritu Santo para actuar sabiamente en Su obra.” (Conferencia General, abril de 2011).
Esta frase muestra que el Señor confía en Sus siervos para usar el discernimiento y tomar decisiones prácticas mientras cumplen con Sus instrucciones.
“…predicar en las regiones circunvecinas hasta el tiempo de la conferencia…”
El mandato de predicar refleja la misión central de la Iglesia: llevar el evangelio a todos. En este contexto, el Señor asigna una labor temporal específica antes de una conferencia, mostrando la importancia de aprovechar cada oportunidad para compartir el evangelio y fortalecer a los miembros.
Mateo 28:19: “Id, y haced discípulos a todas las naciones.” El presidente Russell M. Nelson declaró: “El compartir el evangelio no es una tarea limitada a unos pocos. Es un deber sagrado de todos los discípulos de Jesucristo.” (Conferencia General, abril de 2020).
El enfoque en predicar antes de la conferencia muestra cómo la obra misional y el fortalecimiento de los santos deben estar alineados con las prioridades establecidas por el Señor.
“…y después, conviene continuar el trabajo de la traducción hasta terminarla.”
El Señor establece prioridades claras: primero, predicar, y luego regresar a la obra de traducción. Este mandato muestra el equilibrio que debe existir entre el servicio inmediato a los demás y las tareas de largo plazo, como la traducción de la Biblia, que beneficiaría a generaciones futuras al restaurar verdades eternas.
Doctrina y Convenios 45:60-61: “De tiempo en tiempo os será dada la porción que se os conceda, hasta que se complete.” El élder David A. Bednar enseñó: “El Señor guía a Sus siervos para que cumplan con todas Sus responsabilidades en el tiempo y la forma adecuada.” (Conferencia General, octubre de 2010).
El llamado a terminar la traducción subraya la importancia de completar las tareas asignadas por el Señor, reconociendo que Su obra se realiza línea sobre línea, con prioridades específicas en cada etapa.
Este versículo enseña la importancia del discernimiento y la priorización en la obra del Señor. Al equilibrar la predicación con la traducción de la Biblia, el Señor muestra que todas las tareas en Su Reino tienen un propósito específico y un momento adecuado para ser realizadas. El mandato de actuar “en tanto que sea práctico” demuestra que el Señor espera que Sus siervos usen su juicio inspirado mientras cumplen con Sus instrucciones.
La frase “continuar el trabajo… hasta terminarlo” refuerza el principio de perseverancia y dedicación en la obra del evangelio. Este versículo invita a los discípulos de Cristo a trabajar diligentemente en sus responsabilidades, ajustándose a las prioridades reveladas por el Señor y confiando en que Su guía asegurará el cumplimiento de Su obra en Su tiempo perfecto.
4. Norma para los élderes y guía futura
Versículo 5: “Sea esto por norma a los élderes hasta que se imparta conocimiento adicional, así como está escrito.”
El Señor establece un principio general para los élderes: seguir Su dirección actual mientras esperan revelación adicional. Este versículo refuerza el principio de que el evangelio se recibe línea sobre línea, según las necesidades del momento y la preparación de los santos. Doctrina y Convenios 98:12: “Porque recibiréis línea sobre línea, precepto tras precepto.” El élder David A. Bednar declaró: “La revelación es un proceso continuo, no un evento único. El Señor nos da Su guía conforme a nuestras necesidades y capacidades.” (Conferencia General, octubre de 2011).
“Sea esto por norma a los élderes…”
El Señor establece una norma o directriz para los élderes, marcando un patrón de conducta y organización dentro de la Iglesia. Las normas divinas son principios eternos que rigen el comportamiento de los siervos del Señor y aseguran que Su obra se realice con orden y propósito.
Doctrina y Convenios 52:14: “Os daré un modelo en todas las cosas, para que no seáis engañados.” El presidente Russell M. Nelson declaró: “El Señor organiza Su obra según normas divinas que traen orden, dirección y fortaleza a Sus siervos.” (Conferencia General, abril de 2019).
Las normas proporcionan estabilidad y uniformidad en la obra del Señor, permitiendo que los élderes trabajen bajo principios claros y consistentes.
“…hasta que se imparta conocimiento adicional…”
Esta frase subraya que la revelación es progresiva. El Señor guía a Sus siervos “línea sobre línea, precepto tras precepto” (2 Nefi 28:30), dando instrucciones adicionales cuando es necesario y cuando Sus siervos están preparados para recibirlas. Este principio enseña paciencia y fe en el proceso de revelación continua.
Doctrina y Convenios 98:12: “Porque recibiréis línea sobre línea, precepto tras precepto.” El élder David A. Bednar dijo: “El proceso de revelación es continuo y gradual, diseñado para guiarnos en nuestra jornada eterna.” (Conferencia General, octubre de 2011).
Esta frase anima a los siervos del Señor a actuar según la revelación actual mientras esperan pacientemente conocimiento adicional en el momento adecuado.
“…así como está escrito.”
El Señor hace referencia a Su palabra escrita, destacando la importancia de las Escrituras y las revelaciones como fuentes de guía y dirección. Las Escrituras sirven como la norma establecida que complementa y valida las revelaciones actuales, asegurando que la obra del Señor se mantenga en armonía con Sus principios eternos.
2 Timoteo 3:16: “Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.” El presidente Ezra Taft Benson enseñó: “La palabra escrita de Dios es un ancla que nos guía en tiempos de incertidumbre y nos prepara para recibir más luz.” (Conferencia General, abril de 1986).
La referencia a lo escrito subraya la importancia de recurrir a las Escrituras como un fundamento sólido para la guía espiritual.
Este versículo enseña principios clave sobre orden, paciencia y revelación progresiva en la obra del Señor. Las normas establecidas por el Señor aseguran que Su Iglesia funcione de manera uniforme y organizada, mientras que la promesa de conocimiento adicional refleja Su compromiso de guiar a Sus siervos a lo largo del tiempo. La referencia a lo “escrito” destaca la importancia de las Escrituras como guía constante para los élderes y todos los miembros de la Iglesia.
Este versículo nos invita a actuar con fe según la luz y el conocimiento que hemos recibido, mientras confiamos en que el Señor continuará revelando Su voluntad según Sus propósitos eternos. También nos recuerda que las Escrituras son una fuente constante de instrucción y guía, preparándonos para recibir más conocimiento cuando estemos listos.
5. Diligencia y sensatez en la obra del Señor
Versículo 6: “Ceñid vuestros lomos y sed sensatos. Así sea. Amén.”
El Señor concluye con un llamado a la diligencia y al uso del buen juicio. “Ceñid vuestros lomos” es una metáfora que implica preparación y compromiso total con la obra del evangelio. Este versículo nos enseña que la obra del Señor requiere dedicación, disciplina y sabiduría. Lucas 12:35: “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas.” El presidente Spencer W. Kimball enseñó: “El Señor requiere de nosotros preparación y esfuerzo diligente en cada aspecto de Su obra.” (Conferencia General, abril de 1978).
“Ceñid vuestros lomos…”
La expresión “ceñid vuestros lomos” tiene raíces bíblicas y simboliza preparación y disposición para actuar. En tiempos antiguos, ceñirse los lomos implicaba ajustar la vestimenta para estar listos para el trabajo físico o para la batalla. Espiritualmente, significa estar preparados para cumplir con los mandamientos y enfrentar los desafíos con valor y diligencia.
Lucas 12:35: “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas.” Doctrina y Convenios 27:15-18: “Ceñíos los lomos con la verdad.” El presidente Thomas S. Monson enseñó: “El Señor nos invita a estar listos y preparados para cumplir con Su obra en cualquier momento.” (Conferencia General, octubre de 2011).
Esta frase nos llama a estar espiritualmente preparados, equipados con la fe y la verdad, para cumplir nuestras responsabilidades y enfrentar cualquier desafío en la obra del Señor.
“…y sed sensatos.”
El Señor aconseja actuar con sabiduría, juicio prudente y sensatez. Ser sensato implica considerar las circunstancias, usar la lógica y discernir la mejor manera de cumplir con las responsabilidades asignadas, mientras se permanece fiel a los principios del evangelio.
Proverbios 4:7: “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.” El élder Dieter F. Uchtdorf declaró: “El Señor espera que usemos tanto el corazón como la mente para actuar con sensatez en Su obra.” (Conferencia General, abril de 2013).
La sensatez no solo implica sabiduría terrenal, sino también la guía espiritual del Espíritu Santo para actuar correctamente y de manera eficiente en las tareas que el Señor nos encomienda.
Este versículo es una exhortación clara y poderosa para estar preparados y actuar con prudencia en la obra del Señor. “Ceñid vuestros lomos” nos recuerda la importancia de la preparación espiritual, mientras que “sed sensatos” nos llama a combinar nuestra preparación con sabiduría y buen juicio. Juntos, estos principios crean un equilibrio entre la diligencia en la obra y la reflexión prudente en cómo llevarla a cabo.
El Señor nos invita a estar listos para cumplir con nuestras responsabilidades con valentía y dedicación, pero también a actuar con discernimiento y cuidado. Este versículo nos inspira a vivir con propósito, preparados para enfrentar desafíos y servir al Señor de manera efectiva, guiados tanto por la fe como por la razón.
Nota: “Si tienes un versículo en particular sobre el que deseas profundizar, házmelo saber y con gusto te proporcionaré más información al respecto.” En Deja un comentario
























