El primer libro de Nefi

Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón

El primer libro de Nefi

EN EL MISMO Libro de Mormón se habla de cuatro juegos de planchas de metal. Para aprender más al respecto véase «Una breve explicación acerca del Libro de Mormón” en las páginas de introducción del Libro de Mormón.

Los seis primeros libros del Libro de Mormón (1 Nefi, 2 Nefi, Jacob, Enós, Jarom y Omni) están tomados de las Planchas Menores de Nefi. De acuerdo con 2 Nefi 5:28-33, Nefi empezó con las Planchas Menores treinta años después de salir de Jerusalén. Su intención era crear un registro especial que enfatizara las cosas espirituales y las enseñanzas. El otro juego de planchas, conocido como las Planchas Mayores, se registró desde que salieron de Jerusalén. Este contenía mayormente la historia y registros seculares de su pueblo.

Al empezar con nuestro estudio en el Primer Libro de Nefi nos damos cuenta de la importancia que tienen las Planchas Menores de Nefi. Por una parte, después de que José Smith había traducido 116 páginas (escritas a mano) de las Planchas Mayores de Nefi, Martin Harris, quien estaba sirviendo como su escriba, insistió en llevarse esas 116 valiosas páginas del manuscrito a su casa en Palmyra, Nueva

York. Su intención era detener los rumores y malas lenguas que se habían difundido en cuanto a él, Martin. Se decía que José Smith lo había engañado y que se estaba aprovechando de él. Después de que Martin insistiera varias veces, José le permitió llevarse las 116 páginas. Estas se perdieron y nunca las recuperaron.

Después de un tiempo de espera muy difícil, a José se le permitió reanudar una vez más la traducción de las planchas. Aprendemos de DyC 10:30, 38-41 que el Señor instruyó a José que no volviera a traducir las planchas de las cuales se habían traducido las 116 páginas del manuscrito que se perdieron. Ahora José debía traducir de las Planchas Menores de Nefi (que eran una parte de las planchas de oro obtenidas en el cerro Cumorah) para compensar lo que se había perdido. José obedeció y como resultado tenemos 1 Nefi, 2 Nefi, Jacob, Enós, Jarom, y Omni en vez de los materiales que se habían traducido de las Planchas Mayores. De hecho, hemos salido ganando porque ahora tenemos el privilegio de leer y estudiar las cosas más espirituales que se encontraban en las Planchas Menores en contraste con los contenidos de las Planchas Mayores, las cuales abarcaban el mismo período de tiempo y cuya traducción se perdió con las 116 páginas. Como de costumbre, el Señor triunfa ante los esfuerzos de Satanás para detener la obra.

Por cierto, el encabezado principal que aparece en cursiva en el Primer Libro de Nefi, el cual empieza con las palabras «Relato de Lehi.. «, es una traducción directa de las planchas. Sin embargo, los encabezados que aparecen al principio de cada capítulo, como por ejemplo “Nefi da principio a la historia de su pueblo-Lehi ve . . el cual se encuentra al principio de 1 Nefi 1, fueron escritos por el Élder Bruce R. McConkie del Quorum de los Doce Apóstoles. El Élder McConkie recibió esta asignación de la Primera Presidencia, para ayudarnos a tener una visión general de los contenidos de cada capítulo.


Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón

Primer Nefi Capítulo 1

Es interesante considerar la edad que Nefi debía tener cuando escribió esto. Tal como mencionamos antes, deducimos al leer 2 Nefi 5:28-33, que Nefi empezó a grabar sus Planchas Menores treinta años después de salir de Jerusalén. Si asumimos que el podría haber tenido entre quince y veinte años de edad cuando Lehi y su familia partieron de Jerusalén, podría ser que Nefi tuviera entre cuarenta y cinco y cincuenta años de edad cuando empezó a grabar el primer versículo del Libro de Mormón. Así pues, es razonable pensar que Nefi estaba recordando su pasado con memorias tiernas y que sentía cierta nostalgia al pensar en sus padres (ya fallecidos) y al pensar en los eventos que tuvieron lugar durante los últimos treinta años de su vida.

1   YO, Nefi, nací de buenos (en inglés, “buenos” está traducido como “goodly”, palabra usada en el Antiguo Testamento y que significaba “admirables, moralmente buenos, nobles”, según la palabra núm. 2570 en el libroStrongs Exhaustive Concordante of the Bíble) padres y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre; y habiendo conocido muchas aflicciones durante el curso de mi vida, siendo, no obstante, altamente favorecido del Señor todos mis días; sí, habiendo logrado un conocimiento grande de la bondad y los misterios de Dios, escribo, por tanto, la historia de los hechos de mi vida.

Aprendemos muchas cosas en cuanto a Nefi en el versículo 1. Primero, Nefi estaba agradecido por unos padres justos. Segundo, se fija en las cosas positivas de su vida. Inmediatamente después de mencionar que ha experimentado muchas aflicciones en su vida, lo cual es una atenuación, Nefi nos dice que ha sido “altamente favorecido del Señor” todos sus días, destacando el tipo de vida que disfrutan aquellos que se enfocan en lo positivo.

Para captar la visión, podríamos dar una breve mirada a algunas de las “muchas aflicciones” en la vida de Nefi hasta el momento en que escribe esto.

En cuatro ocasiones estuvo cerca de ser asesinado por sus propios hermanos (1 Nefi 7:16, 1 Nefi 16:37, 1 Nefi 17:45, 2 Nefi 5:4); Labán intentó matar a Nefi y a sus hermanos (i Nefi 3:25); pasaron ocho años muy difíciles en el desierto; halló mucha oposición para construir el barco (1 Nefi, capítulo 17), además de haber sido atado en el barco (1 Nefi, capítulo 18).

A pesar de esas aflicciones, Nefi se enfocó en las grandes bendiciones que había recibido del Señor, entre las que se incluía “un conocimiento grande de la bondad y los misterios de Dios” (versículo 1). La palabra «misterios” tal y como se usa aquí significa doctrinas básicas, o sea, un conocimiento correcto de la Trinidad, el Plan de Salvación, la autoridad del sacerdocio, la resurrección, etc., en vez de referirse a doctrinas extrañas y misteriosas o enseñanzas secretas. (Véase “Misterios de Dios” en la Guía para el Estudio de las Escrituras, al final del Libro de Mormón o tu Combinación Triple).

2   Sí, hago la relación en el lenguaje de mi padre, que se compone de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios.

3   Y sé que la historia que escribo es verdadera; y la escribo de mi propia mano, con arreglo a mis conocimientos.

A continuación, Nefi nos habla de Sedequías, rey de Judá. Esto tiene lugar aproximadamente en el año 600 a.C. Sedequías es un rey inicuo de 21 años de edad (véase 2 Reyes 24:18-19). Reinará durante 11 años y en ese tiempo, entre otras maldades, encarcelará al profeta Jeremías en una cisterna llena de cieno (Jeremías, capítulos 38-39).

Al final, después de que Lehi y su familia hayan huido de Jerusalén, el rey Sedequías será capturado por el ejército del rey Nabucodonosor de Babilonia aproximadamente en el año 587 a.C. Los hijos de Sedequías (a excepción de Mulek) serán degollados en su presencia, y a él le sacarán los ojos y lo llevarán encadenado como prisionero a Babilonia. (Véase 2 Reyes 25).

4   Pues sucedió que al comenzar el primer año del reinado de Sedequías, rey de Judá (mi padre Lehi había morado en Jerusalén toda su vida), llegaron muchos profetas (incluyendo a Jeremías, Nahúm, Habacuc y Sofonías) ese mismo año profetizando al pueblo que se arrepintiera, o la gran ciudad de Jerusalén sería destruida.

5   Aconteció, por tanto, que mientras iba por su camino, mi padre Lehi oró al Señor, sí, con todo su corazón, a favor de su pueblo.

Te invito a que subrayes en tu propio Libro de Mormón algunas de las palabras y frases de los versículos que siguen (6 al 16), los cuales nos indican que Lehi fue en verdad un gran profeta. A continuación usaremos negrita en algunas partes del texto. Después volveremos a revisar esos mismos versículos para aprender más.

6   Y ocurrió que mientras estaba orando al Señor, apareció ante él, sobre una roca, un pilar de fuego; y fue mucho lo que vio y oyó; y se estremeció y tembló extremadamente por las cosas que vio y oyó.

7   Y sucedió que volvió a su casa en Jerusalén, y se echó sobre su lecho, dominado por el Espíritu y por las cosas que había visto.

8   Y dominado de esta manera por el Espíritu, fue arrebatado en una visión, en la que vio abrirse los cielos, y creyó ver a Dios sentado en su trono, rodeado de innumerables concursos de ángeles, en actitud de estar cantando y adorando a su Dios.

9   Y sucedió que vio a Uno que descendía del cielo, y vio que su resplandor era mayor que el del sol al mediodía.

10   Y vio también que lo seguían otros doce, cuyo brillo excedía al de las estrellas del firmamento.

11   Y descendieron y avanzaron por la faz de la tierra; y el primero llegó hasta donde estaba mi padre, y le dio un libro y le mandó que lo leyera.

12   Y sucedió que mientras leía, fue lleno del Espíritu del Señor.

13   Y leyó, diciendo: ¡Ay, ay de ti, Jerusalén, porque he visto tus abominaciones! Sí, mi padre leyó muchas cosas concernientes a Jerusalén; que sería destruida, así como sus habitantes; que muchos perecerían por la espada y muchos serían llevados cautivos a Babilonia.

14   Y acaeció que cuando mi padre hubo leído y visto muchas cosas grandes y maravillosas, prorrumpió en exclamaciones al Señor, tales como: ¡Cuán grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios Todopoderoso! ¡Tu trono se eleva en las alturas de los cielos, y tu poder, y tu bondad y misericordia se extienden sobre todos los habitantes de la tierra; y porque eres misericordioso, no dejarás perecer a los que acudan a ti!

15   Así se expresaba mi padre en alabanzas a su Dios; porque su alma se regocijaba y todo su corazón estaba henchido a causa de las cosas que había visto, sí, que el Señor le había mostrado.

16   Y yo, Nefi, no doy cuenta completa de lo que mi padre ha escrito, porque ha escrito muchas cosas que vio en visiones y sueños; y ha escrito también muchas cosas que profetizó y habló a sus hijos, de las que no daré cuenta entera.

Tras haber prestado atención a las palabras de Nefi, las cuales indican que Lehi era un gran profeta, vamos a repetir los versículos 6 al 16 y añadiremos unas cuantas notas para facilitar la enseñanza.

6   Y ocurrió que mientras estaba orando al Señor, apareció ante él, sobre una roca, un pilar de fuego; y fue mucho lo que vio y oyó; y se estremeció y tembló extremadamente por las cosas que vio y oyó.

7   Y sucedió que volvió a su casa en Jerusalén, y se echó sobre su lecho, dominado por el Espíritu y por las cosas que había visto.

A continuación, en el versículo 8, nos encontramos con una frase interesante, la cual lleva a algunos lectores a preguntarse, “¿Por qué no se nos dice directamente que Lehi vio a Dios en lugar de decir que creyó ver a Dios?” La respuesta es simple. Para evitar usar el nombre de Dios de manera inapropiada, aún en lo más mínimo, los profetas antiguos a veces hacían referían a Dios de manera “respetuosa” e indirecta en lugar de decir “Dios” directamente. Lehi vio a Dios el Padre, pero al escribir en cuanto a esto, Nefi utiliza la forma indirecta “creyó ver a Dios”. Vemos que hay otros ejemplos de este estilo indirecto en las escrituras. Por ejemplo, en Abraham 3:24, Abraham se refiere al Cristo premortal como “uno que era semejante a Dios”. En Daniel 3:25, se hace referencia a Cristo como alguien cuyo aspecto “es semejante a un hijo de los dioses”. En Apocalipsis 1:13, se nombra a Cristo como “uno semejante al Hijo del Hombre”.

8   Y dominado de esta manera por el Espíritu, fue arrebatado en una visión, en la que vio abrirse los cielos, y creyó ver a Dios (El Padre. Compárese con Apocalipsis 4:2, 5:7) sentado en su trono, rodeado de innumerables concursos de ángeles, en actitud de estar cantando y adorando a su Dios.

9   Y sucedió que (Lehi) vio a Uno (Cristo) que descendía del cielo, y vio que su resplandor (brillo) era mayor que el del sol al mediodía.

10   Y vio también que lo seguían (al Salvador) otros doce (los Doce Apóstoles), cuyo brillo excedía al de las estrellas del firmamento (los cielos).

11   Y descendieron y avanzaron por la faz de la tierra; y el primero (Cristo) llegó hasta donde estaba mi padre, y le dio un libro (simbólico de una misión a cumplir—compárese con DyC 77:14 y Apocalipsis 10:2 y 9), y le mandó que lo leyera.

12   Y sucedió que mientras leía, fue lleno del Espíritu del Señor.

13   Y leyó, diciendo: ¡Ay, ay de ti, Jerusalén, porque he visto tus abominaciones (maldades horribles)! Sí, mi padre leyó muchas cosas concernientes a Jerusalén: que sería destruida, así como sus habitantes; que muchos perecerían por la espada y muchos serían llevados cautivos a Babilonia (una nación enemiga muy poderosa situada a unos 800 kms. al este de Jerusalén).

14   Y acaeció que cuando mi padre hubo leído y visto muchas cosas grandes y maravillosas, prorrumpió en exclamaciones al Señor, tales como: ¡Cuán grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios Todopoderoso! ¡Tu trono se eleva en las alturas de los cielos, y tu poder, y tu bondad y misericordia se extienden sobre todos los habitantes de la tierra; y porque eres misericordioso, no dejarás perecer a los que acudan a ti!

15   Así se expresaba mi padre en alabanzas a su Dios; porque su alma se regocijaba y todo su corazón estaba henchido a causa de las cosas que había visto, sí, que el Señor le había mostrado.

16   Y yo, Nefi, no doy cuenta completa de lo que mi padre ha escrito, porque ha escrito muchas cosas que vio en visiones y sueños; y ha escrito también muchas cosas que profetizó y habló a sus hijos, de las que no daré cuenta entera,

17   sino que haré una relación de los hechos de mi vida. He aquí, haré un compendio (una versión reducida o resumen) de los anales de mi padre sobre planchas que he preparado con mis propias manos (este texto resumido comprende hasta el capítulo 8 del primer libro de Nefi); por tanto, después que los haya compendiado, escribiré la historia de mi propia vida.

18   Por lo tanto, quisiera que supieseis que después que el Señor hubo mostrado a mi padre Lehi tantas cosas maravillosas, sí, con respecto a la destrucción de Jerusalén, he aquí, mi padre salió entre el pueblo y empezó a profetizar y a declararles concerniente a lo que él había visto y oído.

19   Y aconteció que los judíos se burlaron de él por las cosas que testificó de ellos, porque verdaderamente les testificó de sus maldades y abominaciones; y les dio testimonio de que las cosas que había visto y oído, así como las que había leído en el libro (el mismo libro del versículo 11), manifestaban claramente la venida de un Mesías y también la redención del mundo.

20   Y cuando los judíos oyeron esto, se irritaron contra él, sí, tal como contra los profetas de la antigüedad, a quienes habían echado fuera, y apedreado, y matado; y procuraron también quitarle la vida. Pero he aquí, yo, Nefi, os mostraré que las entrañables misericordias del Señor se extienden sobre todos aquellos que, a causa de su fe, él ha escogido, para fortalecerlos, sí, hasta tener el poder de librarse.

Nefi nos dice en el versículo 20, arriba, que uno de sus principales propósitos en sus escritos es mostrarnos las “entrañables (tiernas) misericordias» del Señor. Como ves, el versículo 20 se encuentra en el primer capítulo del Libro de Mormón. En el último capítulo del Libro de Mormón (Moroni 10:3), Moroni expresará una esperanza de la que ya nos habremos dado cuenta al estudiar este libro preciado de escrituras: “cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres”. Para mi, estos dos versículos, uno al principio y otro al final, representan el “encabezado y el final” del Libro de Mormón. Nos sirven como un recordatorio de que al Señor le gusta extender Su amabilidad y misericordia a cada uno de nosotros. El libro entero es un recordatorio de ello. Un amigo mío encontró cerca de 400 frases o experiencias en el Libro de Mormón, que de una forma u otra, hacen referencia a las tiernas misericordias.

Primer Nefi Capítulo 2