La Profecía – Llave al Futuro

Capítulo 16

Los Acontecimientos al Fin del Mundo


La Batalla de Gog y Magog

Está profetizado que cuando la época milenial llegue a su fin, algunos se desviarán de la senda de rectitud y Satanás será desataco por un corto tiempo. Recogerá a los inicuos de entre la tierra, y los llevará a una batalla en contra de los rectos:

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.1

Esta batalla se conocerá como la batalla de Gog y Magog. No se debe confundirla con la batalla de Armagedón, la cual, aunque involucra las figuras de Gog y Magog, ocurre antes del milenio. Dijo el Profeta José Smith:

La batalla de Gog y Magog será después del milenio. El resto de todas las naciones que luchan contra Jerusalén fueron mandados a subir a Jerusalén para adorar en el milenio.2

Élder Jorge Q. Cannon enseñó que la razón para desatar a Satanás será porque los hombres se apartarán de los principios de la sociedad milenial:

El diablo ha puesto en marcha cada medida en su poder para embrollar a los hijos de los hombres, para rodearlos con barreras para prevenir que cumplan la voluntad de Dios. Y cuando obedecemos los mandamientos de Dios, venceremos al adversario de nuestras almas. Cuando llevamos a cabo los propósitos y las revelaciones que Dios nos ha dado y nos ha manifestado, ganamos inmensamente. Ganamos poder y fuerza, y dentro de poco el adversario será atado en nuestro medio, para que no tenga el poder de tentarnos, y ésto se llevará a cabo por razón de nuestra obediencia a los mandamientos de Dios y las revelaciones del Señor Jesucristo. También creo que cuando Satanás será desatado por un corto tiempo, al fin de los mil años, será porque la humanidad se habrá desviado de la práctica de los principios que Dios ha revelado, y este Orden de Enoc probablemente entre los demás principios. No hay mejor manera en que él pueda ganar poder sobre los corazones de los hijos de los hombres que por tentarlos en cuanto a su codicia, su avaricia, y sus bajos deseos egoísticos. Ésta es una fértil causa de dificultad.3

Fue la enseñanza de Orson Pratt que Satanás podrá tentar solamente a los mortales en este tiempo, y que no tendrá ningún poder sobre aquellos seres resucitados. Además dijo que los que pequen no lo harán en ignorancia, pero su rebelión contra Dios será premeditada:

Cuando habrá pasado el período llamado el milenio, Satanás será desatado de nuevo. Ahora se levanta la pregunta, ¿Tendrá Satanás poder de engañar a aquellos que han vivido sobre la tierra, y que han dormido por un momento, y han recibido sus cuerpos inmortales? No, no lo tendrá. Cuando han pasado por su probación, y han recibido sus cuerpos inmortales, Satanás no tendrá ningún poder sobre ellos. Así que generación tras generación pasará, durante el milenio, pero más luego, al fin de ese tiempo, millones sin número de la posteridad de aquellos que vivían durante el milenio serán esparcidos en los cuatro ángulos de la tierra, y Satanás será desatado, y saldrá para tentarlos, y vencer algunos de ellos, para que rebelen contra Dios; no rebelar en ignorancia ni por encogerse en incredulidad, como hicieron los Lamanitas; pero pecarán con voluntad contra la ley del cielo, y tan grande será el poder de Satanás sobre ellos, que los reunirá en contra de los Santos y en contra de la amada ciudad, y fuego descenderá del cielo y los consumi­rá.4

La batalla de Gog y Magog se combinará en forma similar a la batalla en la pre-existencia cuando Miguel luchó en contra de Satanás y sus fuerzas.5 En esta batalla final, según la Doctrina y Convenios, el líder de las huestes de rectitud de nuevo será Adán, o Miguel:
Y entonces quedará suelto por una corta temporada, para reunir a sus ejércitos. Y Miguel, el Séptimo ángel, el arcángel, reunirá a su ejércitos, sí, las huestes del cielo. Y el diablo reunirá a sus ejércitos, las huestes del infierno, e irá a la batalla contra Miguel y sus ejércitos.6

Orson Pratt habló de la existencia de un gobierno durante el milenio y entonces explicó que aquellos que caerán en las tentaciones de Satanás apostatarán de ese gobierno:
Ésto será el orden de las cosas que existirán aquí sobre la tierra, y que serán comprendidas por todas las naciones que en aquel entonces existirán, y continuará por mil años. Y al fin de ese tiempo esta clase de gobierno aun no será terminada, aunque todos los que puedan ser influenciados por Satanás a apostatar, en esa temporada, lo harán, y habrá una gran división de las personas, al fin de los mil años. En ese tiempo los Santos habrán llegado a ser muy numerosos, probablemente más numerosos que jamás antes; y serán obligados a congregarse en un solo lugar, como hacemos ahora desde los cuatro rincones de la tierra.

Tendrán que hacer sus campamentos en los alrededores, porque la “ciudad amada” no tendrá lugar para contenerlos. Es llamado por Juan el Revelador, el campamento de los Santos y la ciudad amada, adonde se congregan los Santos, desde las naciones de la tierra. Satanás reunirá su ejército, que consistirá de todos los ángeles que cayeron y dejaron las cortes del cielo, cuando él lo hizo, además de todos aquellos que apostatarán de la verdad, al fin de los mil años. Ellos también asociarán con los seres inmortales del ejército de Satanás, todos siendo del mismo espíritu y mente. Él, con su ejército, marchará en contra de los Santos, y la ciudad amada, y la circundará en derredor. Su ejército será tan grande que podrá avanzar de todos lados contra los Santos: él rodeará sus campamentos. A razón de la posición favorable de que se adueñará en esa grande y última batalla, y por razón del vasto número de su ejército, sin duda cree que obtendrá el dominio y subyugará a la tierra y la posesionará. No creo que conoce bien los diseños de Dios . . .7

Satanás y sus fuerzas circundarán a los Santos en la “ciudad amada”8 y guerreará contra ellos. Entonces fuego descenderá del cielo y consumirá a las huestes de maldad, y Satanás será arrojado. Dice una revelación a José Smith:

Y entonces viene la batalla del gran Dios; y el diablo y sus ejércitos serán arrojados a su propio lugar, para que nunca más tengan poder sobre los santos.

Porque Miguel peleará sus batallas, y vencerá al que ambiciona el trono de aquel que sobre él se sienta, sí, el Cordero. Ésta es la gloria de Dios y los santificados; y nunca más verán la muerte.9

Juan también predijo la caída de Satanás y sus huestes;

Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.10

Se entiende que esta destrucción por fuego marcará el fin del milenio y en ese tiempo aquellos que aun son mortales serán cambiados a seres resucitados, porque una revelación en la Doctrina y Convenios dice:

Porque Satanás será atado; y cuando de nuevo quede libre, reinará solamente una corta temporada, y entonces vendrá el fin de la tierra.

Y el que viviere en rectitud será cambiado en un abrir y cerrar de ojos, y la tierra pasará como si fuera por fuego.

Y los inicuos irán al fuego inextinguible, y ningún hombre en la tierra sabe el fin de ellos, ni lo sabrá jamas, sino hasta que comparezcan delante de mí en juicio.11

En cuanto al estado final de Satanás y sus huestes, solamente lo siguiente ha sido revelado:
y él [Jesús] glorifica al Padre y salva todas las obras de sus manos, menos a esos hijos de perdición que niegan al Hijo después que el Padre lo ha revelado.

Por tanto, a todas salva él menos a ellos; éstos irán al castigo perpetuo, que es castigo sin fin, castigo eterno, para reinar con el diablo y sus ángeles por la eternidad, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga, lo cual es su tormento; y ni el fin de ello, ni el lugar, ni su tormento, ningún hombre lo sabe; ni tampoco fue, ni es, ni será revelado al hombre, salvo a quienes se hacen participantes de ello; sin embargo, yo, el Señor, lo manifiesto en visión a muchos, pero en seguida lo cierro otra vez; por consiguiente, no comprenden el fin, la anchura, la altura, la profundi­dad ni la miseria de ello, ni tampoco hombre alguno, sino los que son ordenados a esta condenación.
y oímos la voz decir: Escribid la visión, porque he aquí, éste es el fin de la visión de los padecimientos de los impíos.12

Una Consideración del Orden Cronológico de los Acontecimientos Finales

Juan el Revelador enumera tres importantes acontecimientos que se llevarán a cabo al fin de la existencia temporal de la tierra:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.13

Así que el orden en que Juan dice que sucederán estos acontecimientos es (1) la disolución de la tierra y el cielo, (2) el juicio, y (3) la resurrec­ción del resto de los muertos. Nótese que los últimos dos parecen ocurrir a la misma vez. Orson Pratt describe un poco diferente el orden de estos acontecimientos:

El Profeta Isaías habla de la muerte de la tierra: “y de la misma manera perecerán sus moradores.” Como ella muere, así perecerán todos los que moran en ella. ¿Cuándo será la muerte? No será hasta después del Milenio, después del reinado de rectitud por el espacio de mil años: después, además, de “un poco de tiempo,” durante cual tiempo Satanás será desatado de su prisión. Continuará en su estado temporal con una porción de la maldición sobre su faz, hasta que el diablo habrá juntado a sus ejércitos al fin de los mil años, cuando los pondrá en orden, reuniéndolos sobre la anchura de la tierra, y rodeando el campamento de los Santos y la amada ciudad. Entonces el Señor hará el cambio final; entonces sonará la trompeta final, que atraerá a todas las naciones dormidas; aparecerán con cuerpos inmortales, no sujetos más a la muerte temporal. Saldrán de sus durmientes tumbas, y el mar entregará los muertos que hay en él. Los sepulcros de los impíos serán abiertos, y ellos saldrán; y un gran trono blanco aparecerá, como está registrado en capítulo 20 de Apocalipsis, y da una descripción del personaje que se sienta sobre él. Jesús viene entonces en su poder y gloria, en una manera mucho más grande que jamás se había manifestado antes sobre la tierra; tan grande será la gloria de aquel que se sienta sobre el trono que ante su faz huirán la tierra y el cielo, y no se encontrará lugar para ellos. 14

En otra ocasión dijo,
Entonces, después que se habrán devorado el ejército de Satanás, y después que Satanás es arrojado al infierno, con todos aquellos sobre los cuales tiene poder—entonces se juzgarán todos los habitantes de la tierra; este gran trono blanco de lo cual he estado leyendo aparecerá; el grande y final juicio vendrá; y cuando aparece este trono blanco, la tierra misma y el verdadero cielo temporal que está arriba huirán, y no se encontrará lugar para ellos.15

Parecería, entonces, que estos tres acontecimientos importantes están bien conectados, pero que el orden de Juan no es cronológico. La Doctrina y Convenios 29:26 indica que la resurrección final ocurrirá antes del fallecimiento de la tierra:

Mas he aquí, de cierto os digo que antes que pase la tierra, Miguel, mi arcángel, tocará su trompeta, y entonces todos los muertos despertarán, porque se abrirán sus sepulcros y saldrán, sí, todos.

Así que el orden final de los acontecimientos es (1) la resurrección del resto de los muertos (la segunda resurrección) (2) la aparición de Cristo sobre el trono blanco y el pronunciamiento del juicio final y (3) la muerte del cielo y de la tierra. Se tratarán estos acontecimientos individualmente para que puedan ser considerados con mayor claridad.

La Segunda Resurrección

Se ha visto que la primera resurrección que ocurre al comienzo del Milenio será una resurrección de los rectos que heredarán los reinos celestiales y terrestres. La segunda resurrección sucederá después que ha terminado el Milenio, e incluirá a aquellos que heredarán el reino telestial y también a los Hijos de Perdición. Dice una revelación a José Smith,

Y además, vimos la gloria de lo telestial, la gloría de lo menor, así como la gloria de las estrellas difiere de la gloría de la luna en el firmamento. Éstos son los que no recibieron el evangelio de Cristo ni el testimoniode Jesús.
Son los que no niegan al Santo Espíritu.
Son aquellos que son arrojados al infierno.

Son éstos los que no serán redimidos del diablo sino hasta la última resurrección, hasta que el Señor, Cristo el Cordero, haya cumplido su obra.16

Aparentemente éstos son aquellos que serán juzgados y encontrados bajo condenación cuando Cristo viene en gloria al comienzo del Milenio. Las trompetas proféticas que sonarán a la venida de Cristo predirán su hado:

Y además, sonará otra trompeta, que es la tercera trompeta; y entonces vienen los espíritus de los hombres que han de ser juzgados, y que se hallan bajo condenación. Y éstos son el resto de los muertos; y no vuelven a vivir sino hasta que pasen los mil años, ni volverán a vivir hasta el fin de la tierra.

Y sonará otra trompeta, que es la cuarta trompeta, diciendo: Se encuentran entre los que han de quedar hasta ese grande y postrer día, sí, el fin, quienes permanecerán sucios aún.17

Una revelación registrada en la Doctrina y Convenios declara que la segunda resurrección será introducida por Miguel (Adán), quién dará la señal por el son de trompeta:

Mas he aquí, de cierto os digo que antes que pase la tierra, Miguel, mi arcángel, tocará su trompeta, y entonces todos los muertos despertarán, porque se abrirán sus sepulcros y saldrán, sí, todos;
y serán reunidos los justos a mi derecha para vida eterna; y a los malvados, a mi izquierda, me avergonzaré reconocerlos ante mi Padre. Por tanto les diré: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles.
Y ahora bien, he aquí, os digo que en ningún tiempo he declarado por mi propia boca que han de volver, pues no pueden venir a donde yo estoy, porque no tienen poder.
Mas recordad que no todos mis juicios son dados a los hombres; y tal como las palabras han salido de mi boca, así se cumplirán, para que lo primero sea postrero, y lo postrero sea primero en todas las cosas que he creado por la palabra de mi poder, que es el poder de mi Espíritu.18

El Juicio Final

Parece que el Salvador ha reservado el derecho de juzgar a todos los habitantes del mundo en el último día, cuando se ponen de pie ante Él para ser juzgados, porque una revelación registra su declaración que
Yo soy el Alfa y la Omega, Cristo el Señor; sí, soy él, el principio y el fin, el Redentor del mundo.

Habiendo ejecutado y cumplido la voluntad de aquel de quien soy, a saber, el Padre, tocante a mí—habiéndolo hecho para sujetar a mí todas las cosas—
reteniendo todo poder, aun el de destruir a Satanás y sus obras al fin del mundo, y el último gran día del juicio que pronunciaré sobre los habitantes del mundo, juzgando a cada hombre de acuerdo con sus obras y las cosas que haya hecho.19

Una revelación al Profeta también indica que los inicuos son detenidos hasta este día de juicio, porque registra la declaración del Señor que “he guardado al resto de los inicuos en cadenas de tinieblas hasta el juicio del gran día que vendrá al fin de la tierra.”20
Juan el Revelador, en su visión del día de juicio vio que “los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.”21 La reiteración del Profeta de la importancia de estos registros está intercalada en la Doctrina y Convenios’.

Veréis por este pasaje que los libros fueron abiertos, y que se abrió otro libro, que es el libro de la vida; pero los muertos fueron juzgados por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras; por consiguiente, los libros mencionados deben ser los que contenían el relato de sus obras, y se refieren a los registros que se llevan en la tierra. Y el libro que era el de la vida es el registro que se lleva en los cielos; así que el principio concuerda expresamente con la doctrina que se os manda en la revelación contenida en la carta que os escribí antes de salir de casa: que todo lo que registrareis quede registrado en los cielos.22

Alma, hijo, en el Libro de Mormón registra que el juicio final será el tiempo en que toda rodilla doblará y confesará que el Redentor es un Dios, y toda la humanidad confesará a Él su culpabilidad:

Sí, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará ante él. Sí, en el postrer día, cuando todos los hombres se presenten para ser juzgados por él, entonces confesarán que él es Dios; y los que vivan sin Dios en el mundo entonces confesarán que el juicio de un castigo eterno sobre ellos es justo; y se estremecerán y temblarán, y se encogerán bajo la mirada de su ojo que todo lo penetra.23

Fue la enseñanza de Jacob que el juicio ocurrirá después de la resurrección de todos los hombres, y que todos los hombres tendrán un perfecto conocimiento de su rectitud o de su iniquidad:

¡Oh cuan grande es el plan de nuestro Dios! Porque por otra parte, el paraíso de Dios ha de entregar los espíritus de los justos, y la tumba los cuerpos de los justos; y el espíritu y el cuerpo son restaurados de nuevo el uno al otro, y todos los hombres se tornan incorruptibles e inmortales; y son almas vivientes, teniendo un conocimiento perfecto semejante a nosotros en la carne, salvo que nuestro conocimiento será perfecto.
Por lo que tendremos un conocimiento perfecto de toda nuestra culpa, y nuestra impureza, y nuestra desnudez; y los justos, hallándose vestidos de pureza, sí, con el manto de rectitud, tendrán un conocimiento perfecto de su gozo y de su rectitud.

Y acontecerá que cuando todos los hombres hayan pasado de esta primera muerte a vida, de modo que hayan llegado a ser inmortales, deben comparecer ante el tribunal del Santo de Israel; y entonces viene el juicio, y luego deben ser juzgados según el santo juicio de Dios.

Y tan cierto como vive el Señor, porque el Señor Dios lo ha dicho, y es su palabra eterna que no puede dejar de ser, aquellos que son justos serán justos todavía, y los que son inmundos serán inmundos todavía; por lo tanto, los inmundos son el diablo y sus ángeles; e irán al fuego eterno, preparado para ellos; y su tormento es como un lago de fuego y azufre, cuya llama asciende para siempre jamás, y no tiene fin.24

Como Jacob, Moroni también enfatiza que el juicio vendrá después de la resurrección y explicó que los hombres, después del juicio, permanecerán o felices o infelices como antes habían sido:

Y a causa de la redención del hombre, que vino por Jesucristo, son llevados de vuelta a la presencia del Señor; sí, en esto son redimidos todos los hombres, porque la muerte de Cristo hace efectiva la resurrección, la cual lleva a cabo una redención de un sueño eterno, del cual todos los hombres despertarán, por el poder de Dios cuando suene la trompeta; y saldrán, pequeños así como grandes, y todos comparecerán ante su tribunal, redimidos y libres de esta ligadura eterna de la muerte, la cual es una muerte temporal.

Y entonces viene el juicio del Santo sobre ellos; y entonces viene el momento en que el que es impuro continuará siendo impuro; y el que es justo continuará siendo justo; el que es feliz permanecerá feliz y el que es infeliz será infeliz todavía.25

Los Santos de los Últimos Días creen que los hombres serán juzgados por sus obras, como está expuesto en la Doctrina y Convenios:

Mas he aquí, vimos la gloria y los habitantes del mundo telestial, y eran tan innumerables como las estrellas en el firmamento del cielo, o como las arenas en las playas del mar; y oímos la voz del Señor decir: Todos éstos doblarán la rodilla, y toda lengua confesará al que se sienta sobre el trono para siempre jamás; porque serán juzgados de acuerdo con sus obras, y cada hombre recibirá, conforme a sus propias obras, su dominio correspondiente en las mansiones que están preparadas;
y serán siervos del Altísimo; mas a donde Dios y Cristo moran no podrán venir, por los siglos de los siglos.26

El Profeta Alma enseñó que las palabras y los pensamientos, además de sus obras, también serán considerados:

Porque nuestras palabras nos condenarán, sí, todas nuestras obras nos condenarán; no nos hallaremos sin mancha, y nuestros pensamientos también nos condenarán. Y en esta terrible condición no nos atreveremos a mirar a nuestro Dios, sino que nos daríamos por felices si pudiéramos mandar a las piedras y montañas que cayesen sobre nosotros, para que nos escondiesen de su presencia.

Mas esto no puede ser; tendremos que ir y presentarnos ante él en su gloria, y en su poder, y en su fuerza, majestad y dominio, y reconocer, para nuestra eterna vergüenza, que todos sus juicios son rectos; que él es justo en todas sus obras y que es misericordioso con los hijos de los hombres, y que tiene todo poder para salvar a todo hombre que crea en su nombre y dé fruto digno de arrepentimiento.27

Orson Pratt comentó sobre la posible duración del día de juicio, y, aunque no se ha revelado su duración, él concluyó que debe continuar por un largo tiempo, o si no el juicio será hecho por los agentes de Dios:

Tomando todos estos pasajes de Escritura juntos, podemos anticipar un ajuste de cuentas en general con todos los habitantes de la tierra, ambos los rectos y los inicuos. La duración de este día, llamado el día de juicio, no se ha revelado. Puede ser extensivamente más largo que muchos suponen. A mí me parece que si no hubiere un gran número ocupado en juzgar a los muertos, requeriría un tiempo muy extendido; porque para que una persona investigue personalmente todos los pensamientos cualquiera que sean y todas las palabras de los hijos de los hombres desde los días de Adán hasta aquel tiempo, requeriría muchos millones de años, y por lo tanto llego a otra conclusión, es decir, que Dios tiene sus agentes, y que es por medio de estos agentes que los muertos serán juzgados.28

Cristo y los Santos Serán Coronados y Exaltados

Al fin del juicio, cuando todos los enemigos habrán sido vencidos por el Salvador y todos han resucitado y a Él habrán reconocido, Cristo presentará el reino al Padre y así será coronado con poder. La Doctrina y Convenios habla de un tiempo cuando

. . . Cristo haya subyugado a todo enemigo debajo de sus pies y haya perfeccionado su obra;
cuando entregue el reino y lo presente sin mancha al Padre, diciendo: He vencido y pisado, yo solo, el lagar, sí, el lagar del furor de la ira del Dios Omnipotente.
Entonces será coronado con la corona de su gloria, para sentarse sobre el trono de su poder y reinar para siempre jamás.29

El Apóstol Pablo habla de este acontecimiento, y revela que Cristo y Su dominio finalmente se sujetarán al Padre:

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. . . . Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.30
Aunque Cristo entregará este reino al Padre, será delegado de nuevo al Salvador, y “esta tierra será de Cristo.”31

Los que son fieles y que han logrado la exaltación también serán coronados y dados poder sobre todas las cosas, y tendrán el privilegio de morar en la presencia de Dios y Cristo para siempre jamás, según la Doctrina y Convenios:

Éstos son los que constituyen la Iglesia del Primogénito. Son aquellos en cuyas manos el Padre ha entregado todas las cosas; son sacerdotes y reyes que han recibido de su plenitud y de su gloria; y son sacerdotes del Altísimo, según el orden de Melquisedec, que fue según el orden de Enoc, que fe según el orden del Hijo Unigénito. De modo que, como está escrito, son dioses, sí, los hijos de Dios. Por consiguiente, todas las cosas son suyas, sea vida o muerte, o cosas presentes o cosas futuras, todas son suyas, y ellos son de Cristo y Cristo es de Dios. Y vencerán todas las cosas. Por tanto, nadie se gloríe en el hombre, más bien gloríese en Dios, el cual subyugará a todo enemigo debajo de sus pies.
Éstos morarán en la presencia de Dios y de su Cristo para siempre jamás.32

Es la creencia de los Santos de los Últimos Días que los que heredarán el reino celestial serán hechos por Dios iguales a Sí mismo en poder, fuerza y dominio.33 Es por el poder del Sacerdocio que compartirán el reino del Padre, según la Doctrina y Convenios’.
Porque quienes son fieles hasta obtener estos dos sacerdocios de los cuales he hablado, y magnifican su llamamiento, son santificados por el Espíritu para la renovación de sus cuerpos.

Llegan a ser los hijos de Moisés y de Aarón, y la descendencia de Abraham, y la iglesia y reino, y los elegidos de Dios. Y también todos los que reciben este sacerdocio, a mí me reciben, dice
el Señor; porque el que recibe a mis siervos, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe a mi Padre; y el que recibe a mi Padre, recibe el reino de mi Padre; por tanto, todo lo
que mi Padre tiene le será dado.
Y esto va de acuerdo con el juramento y el convenio que corresponden a este sacerdocio.34

En el concepto “Mormón” de la vida después de la muerte, aquellos que ganan exaltación tendrán todo poder, y los ángeles serán sujetos a ellos:
y los ángeles y los dioses que están allí les dejarán pasar a su exaltación y gloria en todas las cosas, según lo que haya sido sellado sobre su cabeza, y esta gloria será una plenitud y continuación de las simientes por siempre jamás.

Entonces serán dioses, porque no tendrán fin; por consiguiente existirán de eternidad en eternidad, porque continuarán; entonces estarán sobre todo, porque todas las cosas les estarán sujetas. Entonces serán dioses, porque tendrán todo poder, y los ángeles estarán sujetos a ellos.35

Brigham Young enseñó que ningún hombre en esta dispensación podrá entrar las cortes del cielo sin la aprobación de José Smith:

Como les he dicho frecuentemente, ningún hombre en esta dispensación entrará a las cortes del cielo, sin la aprobación del Profeta José Smith, hijo.

¿Quién lo hizo así? ¿Lo he hecho yo? ¿Lo ha hecho este pueblo? ¿Lo ha hecho el mundo? No; smo fue decretado por el Señor Jehová. Si llego a pasar dentro de las cortes celestiales, será por el permiso del Profeta José. Si llegáis vosotros a pasar por las puertas de la Ciudad Santa, lo haréis por su certificado que sois dignos de pasar. ¿Podéis pasar sin su inspección? No; ni tampoco ninguna persona en esta dispensación, que es la dispensación del cumplimiento de los tiempos. En esta generación, y en todas las generaciones que han de venir, cada persona tendrá que pasar el escudriñamiento de este Profeta.36

Heber C. Kimball se refirió a una visión recibida por José Smith en que vio que Adán conduciría a los hombres al trono uno por uno para ser coronados:

Ésto trae a la mente la visión que tuvo José Smith, cuando vio a Adán abrir la puerta de la Ciudad Celestial y dar entrada a las personas uno por uno.

Entonces vio al Padre Adán conducirlos al trono uno por uno, cuando fueron coronados Reyes y Sacerdotes por Dios. Me refiero a ésto solamente para imprimir en vuestras mentes los principios del orden, pero, sin embargo, se refiere a cada miembro de la Iglesia.37

Según una revelación dada a José Smith, después que será renovada (transfigurada) esta tierra, los exaltados recibirán su herencia sobre ella:
Sin embargo, él que persevere con fe y haga mi voluntad, vencerá; y recibirá una herencia sobre la tierra cuando venga el día de la transfiguración; cuando la tierra sea transfigurada según el modelo que les fue mostrado a mis apóstoles sobre el monte, relato cuya plenitud todavía no habéis recibido.38

Fue la afirmación de Brigham Young que los Santos no recibirán sus herencias hasta que todo lo demás sea cumplido y hasta que esta tierra sea “puesta en el agregado de los reinos celestiales:”

¿Cuándo recibiremos nuestras herencias para que podamos decir que son nuestras? Cuando el Salvador habrá finalizado la obra, cuando los Santos fieles habrán predicado el Evangelio al último de los espíritus que han vivido aquí y que son designados a venir a esta tierra; cuando los mil años de descanso vengan y miles y miles de templos serán edificados, y los siervos y las siervas del Señor habrán entrado en ellos y habrán oficiado para sí mismos y para sus amigos fallecidos hasta los días de Adán; cuando el último de los espíritus encarcelados que recibirán el Evangelio lo habrá recibido; cuando el Salvador viene para recibir su preparada novia, todos los que puedan serán salvos en los varios reinos de Dios—celestial, terrestre, telestial, según sus varias capacidades y oportunidades; cuando el pecado y la iniquidad son echados de la tierra, y los espíritus que ahora flotan en esta atmósfera son arrojados al lugar preparado para ellos; y cuando la tierra sea santificada de los efectos de la caída, y bautizada, limpiada, y purificada por fuego, y vuelva a su condición paradisíaca, y haya llegado a ser como un mar de vidrio, un urim y tumim; cuando todo esto se cumpla, y el Salvador habrá presentado la tierra a su Padre, y estará puesta en el agregado de los reinos celestiales y el Hijo y todos sus fieles hermanos y hermanas hayan recibido la feliz llegada aclamación—’Entrad vosotros al gozo del Señor,” y el Salvador sea coronado, entonces y no hasta entonces, recibirán los Santos sus herencias sempiternas.39

Orson Pratt enseñó que los que no merecen la exaltación serán mandados a morar sobre una “creación menor:”

Si no somos así preparados, ¿fidónde iremos? Dios es el autor de muchas creaciones además de aquellas que son celestiales. El preparará una creación justamente adaptada a la condición de tales personas—aquellas que no son santificadas por el Evangelio en todo su plenitud, y que no permanecen fieles hasta el fin, se encontrarán ubicadas sobre una de las más bajas creaciones, donde la gloria de Dios no se manifestará al mismo grado. Allá serán gobernadas por leyes adaptadas a su capacidad inferior y a la condición en la cual han caido. No solo sufrirán después de esta vida, pero no recibirán la gloria ni el poder y exaltación en la presencia de Dios el Eterno Padre; no recibirán una herencia sempiterna sobre esta tierra, en su estado glorificado e inmortal.40

La Disolución y Restablecimiento del Mundo

Las Escrituras de los Santos de los Últimos Días enseñan que en un sentido la tierra es un ser viviente, y que tiene que someterse a muchos de los mismos procesos en que los seres mortales participan en el plan del Señor. El anhelo de la tierra para ser santificada se describe en el libro de Moisés:

Y sucedió que Enoc miró a la tierra; y oyó que venía una voz de sus entrañas, y decía: ¡Ay, ay de mí, la madre de los hombres! ¡Estoy afligida, estoy fatigada por causa de la iniquidad de mis hijos! ¿Cuándo descansaré y quedaré limpia de la impureza que de mí ha salido? ¿Cuándo me santificará mi Creador para que yo descanse, y more la justicia sobre mi faz por un tiempo?41

Una de las fuentes del concepto que la tierra también está pasando por el proceso redentivo es la enseñanza en la Doctrina y Convenios que la tierra tiene que morir y luego ser vivificada (resucitada) de nuevo:

Y además, de cierto os digo que la tierra obedece la ley de un reino celestial, porque cumple la medida de su creación y no traspasa la ley; Así que, será santificada; sí, a pesar de que morirá, será vivificada de nuevo; y aguantará el poder que la vivifica, y los justos la heredarán.42

Orson Pratt explicó que la tierra, como toda la humanidad, tendrá que morir a razón de la transgresión de Adán:

La rectitud morará sobre su faz, durante mil años, y el Salvador la bendecirá con su presencia personal: después de lo cual el fin pronto viene, y la tierra misma morirá, y sus elementos se disolverán por medio de fuego. Esta muerte, o sea la disolución de la tierra es una pena del pecado original. Los infantes y los hombres rectos mueren, no como pena por sus pecados personales, sino porque pecó Adán; así que la tierra muere, o sufre un cambio similar, no por razón de las transgresiones de los hijos de Adán, sino por razón de la transgresión original. Pero toda la humanidad será vivificada de la primera muerte por medio de la resurrección, así que la tierra será otra vez renovada, sus elementos otra vez recogidos, y serán recombinados y reorganiza­dos tal como cuando recién brotó del matriz de caos.43

Pero Élder Pratt añadió que la tierra también se ha corrumpido por los pecados que los hombres han cometido, y por esta razón también tiene necesidad de una redención:
Aunque toda la humanidad será redimida de los efectos del pecado original, no obstante tenemos gran razón para tener miedo que ningunos sino pocos serán redimidos de sus propios pecados. Los pocos que serán redimidos recibirán la tierra por herencia eterna; porque la tierra, como ya hemos observado, será incondicionalmente redimida de la maldición del pecado original, y en cuanto concierne ese pecado, no será obstáculo a la entrada de la tierra en la presencia de Dios. Pero porque la tierra se ha corrompido por otros pecados que el pecado original, tendrá que participar en las maldiciones de la segunda muerte, después de ser redimida de las maldicio­nes de la primera, si no fuese que Dios haya proveído una manera para su santificación y redención de ellas. Ha parecido bien al gran Redentor instituir ordenanzas para la limpieza, la santificación y la redención eterna de la tierra, no del pecado original, sino de los pecados de la posteridad de Adán.44

Orson Pratt explicó que cuando muera, esta tierra volverá a su condición elemental, falleciendo para yacer en el espacio. Entonces será mandada a volver y será resucitada tal cual como son los cuerpos de la humanidad:

Entonces, después que la ciudad santa y la Nueva Jerusalén sean arrebatadas al cielo, la tierra huirá de la presencia de él que se siente sobre el trono. La tierra misma tendrá que sufrir un cambio similar a lo que tenemos nosotros que sufrir. Tal como nuestros cuerpos vuelven de nuevo a la madre polvo, formando porciones elementales de ella, y no se encuentra lugar para ellos como cuerpos organizados, así será con esta tierra. No solamente los elementos ardiendo serán deshechos, pero el gran globo mismo fallecerá. Cesará de existir como un mundo organizado. Cesará de existir como uno de los mundos que son capaces de ser habitados. El fuego devora todas las cosas, cambiando la tierra hasta sus elementos originales; fallecerá, yaciendo en el espacio.

Pero ni una partícula de los elementos que componen la tierra será destruida o aniquilada. Todas existirán y serán reunidas de nuevo por medio de un poder organizador más grande que jamás haya conocido el hombre. La tierra tendrá que ser resucitada de nuevo, tanto como nuestros cuerpos; sus elementos serán reunidos, y serán juntados por el poder de la palabra de Dios. Entonces Él organizará en tal forma estos elementos ahora constitui­dos sobre la tierra, que no habrá ninguna maldición conectada con ninguno de ellos, pero todas las cosas serán organizadas en el más perfecto orden, tal cual como fueron cuando el Señor recién las formó.45

Élder Pratt explica que las ciudades de Jerusalén y la Nueva Jerusalén serán preservadas en ese momento por ser arrebatadas al cielo:

A la vez que la tierra pase por su último gran cambio, dos de sus ciudades principales—la Antigua Jerusalén sobre el continente del Este, y la Nueva Jerusalén del continente Oeste, serán preservadas de la conflagración general, siendo arrebatadas al cielo. Estas dos ciudades, con todas sus glorificadas multitudes, descenderán sobre la tierra redimida, siendo las grandes capitales de la nueva creación. “Mas los perros estarán fuera, (o al exterior de estas ciudades santas, y sobre las creaciones de un orden inferior, bien separados de la tierra glorificada) y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.” (Apocalipsis 22:15) Éstos son aquellos que son desterrados de la presencia de Dios, y de la gloria de una tierra celestial.

Sumario

  1. Al fin del milenio muchos llegaran a ser inicuos. Satanás será desatado y encerrará a los Santos en la ciudad amada. Los Santos serán encabezados por Miguel, o Adán. Fuego descenderá del cielo y devorará a las huestes de Satanás y serán desterrados de la faz de la tierra. Ésto se conocerá como la batalla de Gog y Magog.
  2. El próximo acontecimiento será la segunda resurrección, en la cual todos los que no han sido resucitados previamente ocuparán sus cuerpos. Aquellos que heredarán el reino telestial saldrán primero y luego aquellos que serán los hijos de perdición. Serán llamados a aparecer por el son de una trompeta sonada por el arcángel Miguel.
  3. Entonces todos los hombres aparecerán ante Cristo, quien se presentará sentado sobre un trono blanco, para el juicio final. Atestiguarán por o en contra de si mismos y también serán juzgados por los libros. Cada hombre confesará que el juicio de Cristo es justo.
  4. Cristo entonces entregará el reino al Padre y será coronado de gloria. Los Santos también serán coronados y exaltados. La responsabilidad de gobernar la tierra será delegada de nuevo a Jesús.
  5. Las ciudades de la Nueva y la Antigua Jerusalén serán arrebata­das al cielo y la tierra se desagregará o volverá a su original forma elemental. Entonces la tierra será resucitada o recreada como una esfera celestial. Las dos ciudades y sus habitantes descenderán a la tierra, que luego será colocada “en el agregado de los reinos celestiales.”46 Los Santos entonces recibirán sus herencias eternas.

Notas, Capitulo Diez Y Seis

  1. Apocalipsis 20:7-8.
  2. La Historia de la Iglesia, 5:298.
  3. Diario de Discursos, 16:119-20.
  4. Diario de Discursos, 16:322.
  5. Véase Apocalipsis 12:4, 7-9.
  6. Doctrina y Convenios 88:111-13.
  7. Diario de Discurso 18:345-46
  8. No es claro si ésta es la Nueva Jerusalén o la santa Jerusalén.
  9. Doctrina y Convenios 88:114-16.
  10. Apocalipsis 20:9-10.
  11. Doctrina y Convenios 43:31-33.
  12. Doctrina y Convenios 76:43-49.
  13. Apocalipsis 20:11-15.
  14. Diario de Discursos, 18:321.
  15. Diario de Discursos, 21:326.
  16. Doctrina y Convenios 76:81-85.
  17. Doctrina y Convenios 88:100-102. Nótese que estas trompetas son las que predicen, y no están registrando los acontecimientos mismos en su contexto actual. La doctrina de la resurrección es involucrada y comentarios adicionales sobre las doctrinas que todos los hombres se resucitarán, la restauración completa del cuerpo, la resurrección de niños pequeños, y etcétera, no se hará aquí. Se refiere al lector la gran variedad de comentarios por autores Santos de los Últimos Días que tratan esta doctrina en gran detalle.
  18. Doctrina y Convenios 29:26-30.
  19. Doctrina y Convenios 19:1-3.
  20. Doctrina y Convenios 38:5.
  21. Apocalipsis 20:12.
  22. Doctrina y Convenios 128:7.
  23. Mosíah 27:31.
  24. 2 Nefi 9:13-16.
  25. Mormón 9:13-14.
  26. Doctrina y Convenios 76:109-12.
  27. Alma 12:14-15.
  28. Diario de Discursos, 17:182.
  29. Doctrina y Convenios 76:106-08.
  30. 1 Corintios 15:22-26, 28.
  31. Doctrina y Convenios 130:9. El hecho que los Santos en verdad reinarán fue enfatízado en una carta de la Presidencia del Sumo Sacerdocio a los miembros de la Iglesia: “Contemplad por un momento, hermanos, y preguntad, ¿si os consideraríais dignos de un asiento en la cena de boda con Pablo y otros como él, si hubierais sido infieles? Si no hubieseis luchado la buena lucha y hubieseis mantenido vuestra fe, ¿pudiereis anticipar recibir algo? ¿Tenéis una promesa de recibir una corona de rectitud de la mano del Señor, con la Iglesia del Primogénito? Aquí, pues, entendemos que Pablo reposó su esperanza en Cristo, porque había mantenido la fe, y anheló su aparición y de Su mano tuvo la promesa de recibir una corona de rectitud. Si los Santos no deben reinar, ¿para qué propósito serán coronados? En una exhortación del Señor a cierta Iglesia en Asia, que fue desarrollada en los días de los Apóstoles, a quien comunicó Su palabra en esta ocasión por medio de su siervo Juan, Él dice.’He aquí, yo vengo pronto; Retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.’ Y otra vez, ‘Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.’ (Véase Apocalipsis 3).” La Historia de la Iglesia, 2:20.
  32. Doctrina y Convenios 76:54-62.
  33. Doctrina y Convenios 76:95.
  34. Doctrina y Convenios 84:33-39.
  35. Doctrina y Convenios 132:19b-20.
  36. Diario de Discursos, 8:224.
  37. Diario de Discursos, 9:41.
  38. Doctrina y Convenios 63:20-21.
  39. Diario de Discursos, 17:117.
  40. Diario de Discursos, 18:323.
  41. Moisés 7:48.
  42. Doctrina y Convenios 88:25-26.
  43. Diario de Discursos, 1:331.
  44. Diario de Discursos, 1:331.
  45. Diario de Discursos, 18:346-47.
  46. Diario de Discursos, 1:332.