Devocional mundial para jóvenes adultos (15/09/2019)
Un evento Cara a Cara con el élder Ulisses Soares
y el élder Craig C. Christensen
Un evento Cara a Cara con el élder Ulisses Soares
y el élder Craig C. Christensen
Guía de estudio del Libro de Mormón
Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase
INTRODUCCIÓN
¿Quién fue Samuel el Lamanita y porque fue enviado?
Samuel era uno de los «lamanitas [que] se esforzaron en guardar estrictamente los mandamientos de Dios» (Helamán 13:1). Él pudo haber venido de entre los hijos de Amón (anti—nefi—lehitas), un pueblo justo que nunca, en toda su historia, se apartó del Señor ni de Su evangelio (Alma 23:6). También puede haber venido de entre los lamanitas justos convertidos por la prédica de Nefi y Lehi, cuando los lamanitas llegaron a ser más justos que los nefitas y enviaron misioneros entre ellos para llamarlos al arrepentimiento. Cualquiera fuera el lugar de donde viniese, sabemos que vino a Zarahemla encargado por un ángel para proclamar la palabra de Dios a los nefitas inicuos (Helamán 13:7).
Podríamos preguntarnos, «¿Por qué un lamanita fue enviado a enseñar el arrepentimiento a los nefitas? Los nefitas ya tenían profetas entre ellos, en particular, Nefi y Lehi. Hay una gran ironía en esto: que un lamanita fuera enviado a llamar a los nefitas al arrepentimiento. Esto demuestra la inversión de los ciclos de rectitud que estos dos pueblos habían experimentado. Seguir leyendo
Por el presidente M. Russell Ballard
Presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles
Liahona Septiembre 2019
Levanto mi voz para advertirles de algunos de los cambios que enfrentamos hoy en día.

El apóstol Pablo estaba en contacto con los santos de la antigüedad a través de cartas, o epístolas, que enviaba a las diferentes ramas para comunicar su amor, guía y enseñanzas. Puesto que soy incapaz de reunirme en persona con todos ustedes, les daré mi propia epístola verbalmente para expresar mi amor, gratitud y enseñanzas.
A los santos de Corinto, Pablo les escribió: “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios” (1 Corintios 1:1).
Yo también he sido llamado a ser apóstol de Jesucristo y, como testigo especial del Señor, testifico, como lo hizo Pablo en sus cartas, que Jesucristo se entregó a Sí mismo por nosotros y que el Padre lo resucitó de entre los muertos (véase Gálatas 1:1, 4). También testifico que Jesucristo restauró Su Iglesia por medio del profeta José Smith en estos últimos días y que la plenitud del Evangelio y las bendiciones asociadas a los convenios eternos están disponibles para todos los que crean en el Señor Jesucristo y lo sigan.
Al darles la bienvenida, utilizo las palabras de Pablo: “A la iglesia de Dios… a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos. gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:2-3). Seguir leyendo
Las bendiciones de la autosuficiencia
Por Michael R. Morris
Revistas de la Iglesia
Liahona Septiembre 2019
Chris y Alfreda Rubio vivían manteniéndose de día a día hasta que un curso de autosuficiencia les mostró un camino mejor.
Cuando la camioneta (furgoneta) de Chris y Alfreda Rubio se descompuso, no se preocuparon de cómo pagarían el arreglo; pero no fue porque eran ricos.
“Teníamos el dinero que necesitábamos porque lo habíamos ahorrado”, dijo Chris. “Estábamos preparados. Llevamos la furgoneta a arreglar ese día sin tener que pensar: ‘¡Oh, no!’. Nos sentimos muy bien”.
No siempre fue así. No hace mucho, la familia Rubio hubiera tenido que sacar un crédito, usar una tarjeta de crédito o esperar hasta el día de pago para arreglar la furgoneta. Pero eso era antes de tomar el curso sobre finanzas personales que ofrece la Iglesia mediante la iniciativa de autosuficiencia.
«Económicamente, nos estábamos ahogando»
Chris y Alfreda se conocieron cuando servían en las Fuerzas Aéreas de Alemania y se casaron en Dinamarca. Chris terminó su reclutamiento en el año 2008 y algunos problemas de salud obligaron a Alfreda a jubilarse unos pocos años después. Conocieron la Iglesia poco después de establecerse en Alabama, EE. UU., pero Chirs no podía encontrar trabajo. “O estaba sobrecualificado o subcualificado”, recuerda. Seguir leyendo
Por el élder Lynn G. Robbins
De los Setenta
Liahona Septiembre 2019
Nuestros hijos tienen la capacidad de progresar a pesar de los desafíos actuales. Nuestro deber como padres es ayudarles a prepararse para afrontar esos desafíos de frente.

Cuenta la historia que, durante el gobierno británico en la India colonial, había un número repugnante de cobras en la ciudad de Delhi y sus alrededores. Para resolver el problema, las autoridades locales comenzaron a pagar una recompensa por cada cobra muerta. La desacertada idea de dar una recompensa resultó contraproducente cuando los lugareños emprendedores comenzaron a criar cobras para beneficiarse. Cuando la recompensa se canceló, los criadores dejaron ir a las cobras, lo que empeoró el problema.
El fenómeno de efectos secundarios no deseados, que a veces causan más daño que los beneficios que desean obtenerse, se conoce como el “efecto cobra”1. Seguir leyendo
Hace algunos años, un joven de 17 años de edad pasó un largo y caluroso verano haciendo labores de jardinería. Era un trabajo arduo totalmente distinto a las actividades normales de alguien de su edad. Excavó zanjas, colocó césped, arregló canteros, plantó árboles y arbustos, y cortó gramas. Otros jóvenes que trabajaban con él se fueron agotando y dejaron el trabajo. Para ellos ese no era el modo de disfrutar las vacaciones. Pero ese joven se mantuvo firme hasta el final del verano.
Hoy, él se siente agradecido por su perseverancia aquel verano de tanto esfuerzo. Aprendió que puede hacer cosas difíciles y que al hacerlo, de hecho, se siente muy complacido. Al final de cada jornada volvía a su casa exhausto, pero satisfecho por haber dado todo de sí y por haber hecho una buena contribución. Una palada a la vez había hecho que el mundo fuera mejor. Seguir leyendo
Principios de ministración
La asignación del sacerdocio de ministrar, la cual se ha dado tanto a hombres como a mujeres, incluye el derecho de recibir revelación.
El llamado a ministrar, servir y hasta amar como lo hizo el Salvador a veces puede parecer complicado, en particular si incluye visitar a personas que no conozcamos muy bien. Debido a que hay un millón de maneras de ministrar, nos preguntamos cómo podemos saber las mejores formas de tender la mano a las personas que se nos han asignado.
Sin embargo, no nos lo tenemos que preguntar mucho tiempo, ya que nuestros esfuerzos sinceros pueden ser guiados por el Espíritu Santo.
“La asignación sagrada de la ministración les da a ustedes el derecho divino a la inspiración”, dijo la hermana Bonnie H. Cordon, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes. “Pueden buscar esa inspiración con confianza”1.
Si procuramos servir de la forma en la que lo hizo el Salvador, podemos ser guiados por el mismo Espíritu que lo guio a Él. Eso es particularmente cierto al cumplir asignaciones como la de ministrar, la cual se hace bajo la autoridad de las llaves del sacerdocio del obispo. Las siguientes son seis sugerencias para ministrar con el Espíritu:
¿Cómo puedo tener el Espíritu al ministrar?
Por Élder Joseph F. Merrill.
Conferencia General de Abril, 1951.
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres con vosotros, así también vosotros con ellos, porque esta es la y los profetas. (Mateo 7:12).
Hermanos y hermanas: Para ponerme de pie en este púlpito y dirigir unas palabras a los miles de personas reunidas aquí y a los miles que escuchan por radio es para ser humillado grandemente por el sentido de una pesada responsabilidad hacia tan grande auditorio de decir algo de provecho. Estoy confortado, sin embargo, en mi humildad por el pensamiento de que el Mormonismo, el evangelio restaurado de Jesucristo, está cargado de verdades preciosas que cualquiera de éstas sobre las cuales hablamos es digna de la atención de todos nosotros, de todo ser humano normal. ¿Pero no son éstas conocidas por todos los Santos de los últimos días, habiéndolas oído muchas veces previamente? Sí, este puede ser el caso, pero si las amamos, otra discusión más de ellas será escuchada con más o menos satisfacción. Cuando menos esta es mi experiencia. Espero que también sea la suya.
El Mormonismo, como lo acabo de definir no es una fe protestante, ni católica, ni judía como es enseñado por otras iglesias. Está saturado por muchas enseñanzas no aceptadas por otras iglesias. Esto es indicado a veces cuando se dice que somos gente peculiar, por lo cual estamos a veces muy orgullosos y al mismo tiempo estamos muy humildes y agradecidos; porque nosotros creemos y testificamos que estas enseñanzas características son la verdad absoluta porque nos han llegado de visitaciones y revelaciones de origen celestial, de Dios y sus mensajeros. Seguir leyendo
Por Mary Wilding
Liahona septiembre 1951
También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Juan 10:16.
Quizá lo de mayor significación para nosotros es la creencia de que esta deidad realmente apareció entre ellos aquí. El vino muy misteriosa y súbitamente de) Este, de la tierra del nacimiento del sol, más allá del gran océano. Procediendo su venida hubo una inmensa catástrofe.
A aparición y ministerio de Cristo entre los antiguos habitantes de este continente forman la idea central o clave del Libro de Mormón. Porque el mero propósito del Libro de Mormón, de acuerdo con su prefacio, es “convencer al Judío y al Gentil de que Jesús es el Cristo, el Dios Eterno, que se manifiesta a todas las naciones”. Sin embargo, viene a la mente del lector del Libro de Mormón la pregunta: “Si Cristo vino a este continente, ¿hay alguna prueba o evidencia, además del Libro de Mormón, de que apareció aquí personalmente?» Seguir leyendo
Por el Presidente David O. McKay.
Liahona Septiembre 1951
Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio.
Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano.
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” 2 Timoteo 4:5-7.
Así escribió el apóstol Pablo a Timoteo cuando él era prisionero en Roma, posiblemente afrontando la muerte a la cual se refiere cuando es cribe, “Ya estoy listo para ser ofrecido”.
La parte que quiero recalcar de este último mensaje de Pablo a un joven que estimaba mucho se puede decir en tres palabras, “Guarda la Fe”.
Una vez antes en una carta, Pablo había incitado a Timoteo a hacer la misma cosa—retener la fe.
“Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza. Seguir leyendo
Por Mark E. Peterson
Liahona Agosto 1951
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1 Corintios 3: 16-1.7.)
Quiero saber si ustedes, la juventud de la Iglesia, han pensado seriamente en el significado que tiene el cigarro para los miembros de la Iglesia. Para nosotros significa más que a otra gente. Sé que algunos de ustedes dirán que no saben por qué; dirán, “tenemos amigos en otras iglesias que fuman y están bien y sus iglesias no les critican”, y no entienden porque es que nuestra Iglesia toma la actitud que toma acerca de este sujeto. Recuerden que Dios no ha hablado a los jóvenes de otras iglesias ni a los que dirigen sus iglesias, dándoles revelación divina diciéndoles que deben de abstenerse de usar estas cosas que dañan el cuerpo. En sus iglesias ni siquiera aceptan el principio de revelación moderna. Seguir leyendo
por Joseph Fielding Smith
Liahona septiembre 1951
Acabamos de testificar y participar en una solemne y asombrosa manifestación de confraternidad, unidad, y amor.
Primeramente quiero decir ante esta congregación inmensa del sacerdocio y miembros de la Iglesia que prometo sostener a mis hermanos de la primera presidencia. Ellos tienen todo mi apoyo, mi amor, y mi confraternidad, y pido que el espíritu del Señor descanse sobre ellos en gran abundancia para guiarlos y dirigirlos en todas las cosas pertenecientes a sus llamamientos sagrados.
Siendo humilde en pararme aquí, considerándome el más débil de mis hermanos. Yo amo a cada uno de ellos: La primera Presidencia, el Concilio de los Doce, y los demás de los hermanos cuyos nombres han sido presentados y aprobados aquí este día. Y que el Señor esté con nosotros para ayudarnos a cada uno para que podamos magnificar nuestro llamamiento. Seguir leyendo
En 1846, miles de personas de la región central de los Estados Unidos eran perseguidas por sus creencias religiosas y forzadas a abandonar sus hogares en medio del crudo invierno. Ellos no se consideraban pioneros, pero tuvieron que aventurarse por las llanuras en busca de refugio, un lugar donde pudieran adorar a su Dios y vivir su fe. Algunos viajaron en carretas, mientras que otros tiraban de carromatos, pero todos ellos tuvieron que caminar muchos cientos de kilómetros. No había carreteras, restaurantes ni posadas en el trayecto, pero la llama de su fe y sus convicciones les hacía seguir adelante. Seguir leyendo
Por Élder Spencer W. Kimball
del concilio de los doce
Liahona Agosto 1951
Al ver esta gran reunión de gente joven esta mañana, me vino un deseo como pocas veces lo he tenido, un deseo de esperanza de que tal vez pueda yo decirles algo que sea de ayuda e inspiración para ustedes. Es un glorioso privilegio, mis jóvenes hermanos y hermanas, asistir a esta gran Universidad la más grande en todo el mundo; no hay ninguna otra que pueda comparársele. Hay muchas universidades con mayor número de matriculados, con mayores facultades y mayores facilidades; instituciones que desarrollan las mentes, pero ésta está destinada a aleccionar la mente, el corazón y el espíritu. Aquí tienen ustedes el privilegio de seguir no sólo estudios académicos, sino de aprender cómo elevarse y la’ ayuda para llegar a ser Dioses. Es un glorioso privilegio asistir a la Universidad de Brigham Young.
Esta institución no tiene más justificación para su existencia que la de formar el carácter, crear y desarrollar la fe y hacer hombres y mujeres fuertes y de valor, entereza y servicio — hombres y mujeres que habrán de llegar a ser de gran fuerza en el Reino, que darán testimonio de la restauración y divinidad del evangelio — No se ajusta solo a un principio fundamental académico, porque todos los parientes de ustedes pagan contribuciones para sostener instituciones del Edo. Esta institución fué establecida por un profeta de Dios para un propósito muy especial. Seguir leyendo
Por Eldred G. Smith
Patriarca General de la Iglesia
Liahona Julio 1951
He puesto particular atención en esta conferencia a las oraciones que han sido ofrecidas. Han sido en realidad un gran ejemplo que todos podemos seguir. Espero que yo reciba mi porción completa de oraciones pedidas a favor de aquellos que toman parte aquí en esta conferencia así como, estoy seguro, lo han recibido aquellos que me han precedido.
En el principio cuando Adán y Eva fueron echados del Jardín de Edén, fueron separados de la presencia del Señor, pero el Señor no esperaba que estuviesen sin algún contacto con él, y la avenida que dejó abierta para que el hombre se comunicara con Dios mientras estuviese en esta vida mortal fué la oración. Por lo tanto Adán invocó el nombre de Dios, y recibió su dirección en todas las cosas. Ni tampoco espera Dios que nosotros estemos solos en esta vida sin alguna ayuda de él. A través de todas las edades que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento y el Libro de Mormón el Señor dió instrucciones de orar constantemente. Las Doctrinas y Convenios abundan con tales exhortaciones. Los discípulos le pidieron al Señor en una ocasión: “Señor, enséñanos a orar”. Seguir leyendo