La voz del Espíritu
Por el Presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia
Liahona Junio 2006
En calidad de testigo viviente, quiero testificar que el Espíritu se recibe al escuchar, porque yo lo he sentido.
Así como pequeñas gotas de agua afectan el paisaje, así también las elecciones que tomamos minuto a minuto dan forma a nuestro carácter.
Reconozco profundamente la responsabilidad que tengo de enseñar cosas sagradas. Sé muy bien que el mundo va cambiando y que llegará a ser muy diferente del mundo que yo he conocido. Los valores han cambiado. El respeto y la decencia fundamental por las cosas buenas están desapareciendo y una oscuridad moral se hace cada vez más evidente. La juventud es, de muchas maneras, la esperanza para el futuro, como los diamantes valiosos que brillan mejor ante un fondo oscuro.
Hago referencia a un pasaje de las Escrituras que se encuentra en Doctrina y Convenios: “…dad oído a la voz del Dios viviente”1. La voz del Espíritu es accesible para todos. El Señor dijo: “…el Espíritu da luz a todo hombre [y a toda mujer]… que escucha la voz del Espíritu”. Y además dice que “…todo aquel que escucha la voz del Espíritu, viene a Dios, sí, el Padre”2. Algunas personas tratan de encontrar la vida plena. Pablo aclaró que es “el espíritu [el que] vivifica”3. En efecto, el Salvador dijo: “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”4. Seguir leyendo









Por el élder Lynn G. Robbins





























