Conferencia General Abril 1961
La Eternidad del
Matrimonio en el Templo

por el Presidente Joseph Fielding Smith
Del Consejo de los Doce Apóstoles
Confío en que pueda tener la guía del Espíritu del Señor en lo que voy a decir.
Comenzaré citando del capítulo diecinueve de Mateo:
“Entonces se acercaron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
“Y respondiendo él, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio varón y hembra los hizo,
“Y dijo: Por esto dejará el hombre padre y madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne?
“Así que ya no son más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:3-6).
En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el matrimonio se realiza para aquellos que aman la verdad y desean pertenecer a la familia de Dios, como lo mencionó Pablo en el capítulo tres de Efesios:
“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
“De quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra” (Efesios 3:14-15).
¿Hay una familia en los cielos y en la tierra? Sí. Esa familia está compuesta por aquellos que van al templo del Señor y son sellados o casados para el tiempo y toda la eternidad, conforme a la ley del Señor. El matrimonio debe ser eterno, tal como lo declara el Señor en las palabras que acabo de leer. Cuando un hombre y una mujer van a la casa del Señor y se casan para el tiempo y la eternidad, asumen ciertos convenios de ser fieles y verdaderos en esa unión. Esos convenios se hacen en la presencia de Dios y de ángeles en el altar del templo del Señor. Seguir leyendo




































