Conferencia General Abril 1961
El Mayor Acontecimiento
en la Antigua América
Por el élder Milton R. Hunter
Del Primer Consejo de los Setenta
Mis queridos hermanos y hermanas, deseo hablar brevemente sobre lo que considero el mayor acontecimiento que jamás haya ocurrido en la antigua América: la visita de Jesucristo a los nefitas después de su resurrección y la gran obra que realizó entre ellos.
Cinco años antes del nacimiento de Cristo, Samuel el Lamanita se paró sobre las murallas de la ciudad de Zarahemla y predijo las señales del nacimiento y de la muerte de Jesús. Declaró que en su nacimiento habría un día, una noche y un día de luz continua, como si fuera un solo día, y que aparecería una nueva estrella (Helamán 14:2-5). Dado que Jesucristo es la luz y la vida del mundo, no podría haberse dado un símbolo más apropiado de su nacimiento. Del mismo modo, no podría haberse dado una señal más apropiada de su muerte que tres días de oscuridad, simbolizando que la luz y la vida salían del mundo.
Leemos en el Libro de Mormón:
“Y aconteció que en el año treinta y cuatro, en el primer mes, el día cuarto del mes, se levantó una gran tormenta, tal como nunca había sido conocida en toda la tierra.
“Y también hubo un gran y terrible torbellino; y hubo un terrible trueno, tanto que sacudió toda la tierra como si estuviera a punto de partirse…
“Y he aquí, las rocas se partieron en dos; se destrozaron sobre toda la superficie de la tierra…
“Y aconteció que hubo tinieblas densas sobre toda la superficie de la tierra…
“Y no se veía ninguna luz, ni fuego, ni resplandor, ni el sol, ni la luna, ni las estrellas, pues tan grandes eran las tinieblas que estaban sobre la superficie de la tierra” (3 Nefi 8:5-6, 18, 20, 22). Seguir leyendo






































