La iglesia verdadera

Conferencia General Abril 1972

La Iglesia verdadera

LeGrand Richards

Por el élder LeGrand Richards
Del Consejo de los Doce


Siento que es un gran honor, hermanos y hermanas, compartir con ustedes unos cuantos momentos en esta última sesión de esta inspirada conferencia.  Estoy seguro como cuando he escuchado el mensaje de los hermanos durante las diferentes sesiones, que no podemos sino sentir una profunda apreciación en nuestros corazones porque el Señor consideró apropiado llevar a cabo conferencias en esta Iglesia restaurada.

Sólo piensen en el mensaje y consejo de inspiración que nos ayuda a poner en orden nuestra vida, la vida de los que amamos, la de nuestras familias, y la de los jóvenes.  Se nos ha enseñado cómo tratar a los amigos y vecinos y se ha dicho también cuáles son nuestras responsabilidades en los asuntos políticos en los que deberíamos participar en nuestras comunidades.

Hemos escuchado este hermoso himno maravillosamente interpretado por nuestro coro, «Qué hermosa la mañana».  Piensen solamente en que éste es el mensaje más importante que puede ir por todo el mundo hoy en día.

El presidente Joseph Fielding Smith dijo: «La obra del Señor triunfará.  Ningún poder sobre la tierra puede impedir la propagación del evangelio a toda nación.»

Luego agregó: «El evangelio rodará hasta que llene toda la tierra.» Si el evangelio ha de rodar y ha de llenar toda la tierra, qué gran responsabilidad tenemos nosotros, los Santos de los Ultimos Días, junto con nuestras familias, de ayudar para que esto se lleve a cabo.  No hay ningún mensaje en este mundo que pudiera ser de más valor para nuestro prójimo y nuestros amigos que no son miembros de esta Iglesia, como el testimonio de la restauración del evangelio, acerca del cual el coro acaba de cantar.

Recuerdo las palabras del apóstol Pedro, que dijo a los santos de la antigüedad: «… vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, (¿por qué?) para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pedro 2:9). Seguir leyendo

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La fortaleza del sacerdocio

Conferencia General Abril 1972

La fortaleza del Sacerdocio

harold b. lee

Por el presidente Harold B. Lee
Primer Consejero de la Primera Presidencia


Por algo que se ha dicho me siento movido a relatar una experiencia.  Hay un buen número de personas de las que nos están escuchando esta noche, y una en particular, que recordará esto muy vívidamente, un incidente que se llevó a cabo hace algunos arios en el Oriente.  Quiero que prestéis especial atención a una parte que nos muestra cómo un error en vuestra temprana vida puede opacar las posibilidades de vuestras oportunidades futuras de servir en el reino de Dios.

Nos encontrábamos efectuando una reunión con nuestros jóvenes en el servicio militar, y le habían pedido a uno de ellos que hablara en primer término; su texto había sido tomado de la oración del Maestro cuando éste oró por sus discípulos: «No ruego que los quites del mundo (mis discípulos), sino que los guardes del mal» (Juan 17:15).  Después este joven pronunció uno de los mejores discursos respecto a la castidad que yo haya escuchado.  Al concluir dijo: «Antes que perder mi virtud, preferiría morir y que mi cuerpo fuese enviado a casa en un ataúd de madera de pino».

Había completo silencio ante ese auditorio de jóvenes en el servicio militar al dar él su testimonio; y cuando se disponía a descender del estrado, tropezó y cayó sobre el púlpito.  Lo levantamos y le brindamos asistencia hasta que volvió en sí, y lo llevamos después hacia la congregación.

Mientras lo llevaban, el presidente de la misión me dijo:

—Me pregunto si tendría un ataque cardíaco.

Le respondí:

—¿Sabe?, he tenido la sensación de que hay algo en su interior que lo está perturbando por lo que nos ha estado diciendo.

Cuando me llegó el turno de hablar, le dije:

—Ahora, hijo, has dejado una profunda impresión en todos nosotros; has dicho que preferirías morir antes que perder tu virtud, pero recuerda que el diablo te oyó, tal como nosotros te oímos, y si no me equivoco, él se encargará de hacerte probar que preferirías dar tu vida antes que perder tu virtud.  Es mejor que te cuides. Seguir leyendo

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Hombres, ¿que hará la iglesia por vosotros?

Conferencia General Abril 1972

Hombres, ¿qué hará la Iglesia por vosotros?

Gordon B. Hinckley

por el élder Gordon B. Hinckley
del Consejo de los Doce


Con la esperanza de que algunos me estén escuchando, deseo dirigir mis palabras a dos grupos de hombres que han perdido contacto con la Iglesia: aquellos que son miembros nominalmente, pero que están alejados; y los hombres de todo el mundo, los que dudan, los obstinados, los pensadores que hacen preguntas indagadoras y desean respuestas pragmáticas.

Empiezo haciendo la pregunta: «Hombres, ¿qué hará la Iglesia por vosotros?» Mi respuesta:

Primero, os integrará a la fraternidad más grande del mundo.

Todo hombre busca la hermandad; ese deseo se satisface en cierto grado en muchos clubes de servicio, grupos sociales, asociaciones y organizaciones similares. Y a pesar de que todos éstos pueden ser benéficos, no hay ninguno semejante a la hermandad del Sacerdocio de Dios.

En él se encuentran cientos de miles de hombres, de todas las honradas sendas de la vida, investidos con la autoridad para actuar en el nombre de Dios, y obligados bajo la misma naturaleza del don sagrado que cada uno ha recibido, a fortalecerse y a ayudarse mutuamente. Las palabras del Señor a Pedro son pertinentes a su situación. El declaró: «Simón,… Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tu, una vez vuelto, confirma a tus hermanos» (Lucas 22:31-32).

Este es uno de los grandes propósitos de la organización de quórumes en el sacerdocio de la Iglesia; despertar el conocimiento de las necesidades de otros y una oportunidad y un vehículo para fortalecerse mutuamente.

Un día recibí el llamado de un oficial local de la Iglesia; era abogado, y me dijo que uno de sus vecinos había acudido a él para buscar su ayuda en la obtención de un divorcio; dijo que tenía serios problemas en su matrimonio. Tanto él como su esposa habían estado viviendo fuera del límite de sus recursos económicos, se encontraban desesperadamente endeudados los problemas económicos los habían llevado a pelear constantemente, y el matrimonio se había deteriorado hasta el punto donde ya no podían seguir unidos.

Hablamos del caso, y el resultado fue que tres de los miembros del quórum del sacerdocio al que este hombre pertenecía, fueron asignados para trabajar con él y su esposa para encontrar la solución a sus problemas. Uno era abogado, otro banquero y el otro contador. La pareja accedió a dejar sus asuntos en manos de éstos, sus vecinos y hermanos.

Con la habilidad, producto de su experiencia profesional y de negocios, el comité empezó su tarea; se pusieron en contacto con los acreedores de este hombre, quienes, confiando en la capacidad de este comité, accedieron a concederles tiempo para solucionar sus problemas. Dichos problemas habían estado totalmente fuera de su alcance para solucionarlos, pero representaban únicamente un desafío más para sus expertos hermanos. Seguir leyendo

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El convenio del sacerdocio

Conferencia General Abril 1972

El convenio del sacerdocio

Marion G. Romney

Por el élder Marion G. Romney
Del Consejo de los Doce


Hermanos, esta es una gran ocasión.  Miles de poseedores del santo sacerdocio están congregados para escuchar instrucciones de la Presidencia de la iglesia.

Me sentí sumamente impresionado por las palabras del Presidente.  Me complace que haya dicho lo que dijo. Al escucharlo, mis pensamientos se remontaron un cuarto de siglo hacia una experiencia que tuve con el presidente Heber J. Grant.  Estábamos hablando acerca de una crítica dirigida contra una medida que él había tomado en su capacidad oficial.  Rodeándome con un brazo y descansando la mano sobre mi hombro derecho, dijo:

—Hijo, siempre mantén tu vista en el Presidente de la Iglesia, y si él te dice que hagas algo malo y tú lo haces, el Señor te bendecirá por eso.

Luego agregó:

—Sin embargo, no tienes por qué preocuparte: el Señor nunca permitirá que su portavoz desvié a su pueblo.

No he olvidado su consejo. Creo que desde aquel entonces he sido fiel a ese mandamiento.

Los hermanos que estamos presentes en esta reunión poseemos el sacerdocio, somos un pueblo del convenio.  El Señor, entrando en un convenio con Abraham, le prometió una gran posteridad, diciendo:

«… en tu simiente… serán bendecidas todas las familias de la tierra, aun con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, aun de vida eterna» (Abraham 2:11).

Desde los días de Abraham, sus descendientes han sido conocidos por aquellos que entienden el evangelio, como los hijos del convenio.  Uno de los convenios que hemos hecho con el Señor, es el convenio «que corresponde a este sacerdocio.» La Sección 84 de Doctrinas y Convenios, habla acerca del sacerdocio.  Dice que «los hijos de Moisés y también de Aarón (que quiere decir los poseedores del Sacerdocio Aarónico y de Melquisedec) ofrecerán una ofrenda y sacrificio aceptables en la casa del Señor… en esta generación… Seguir leyendo

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¿Cuál es vuestro destino?

Conferencia General Abril 1972

¿Cuál es vuestro destino?

Marvin J. Ashton1

Por El Élder Marvin J. Ashton
Del Consejo De Los Doce


Hace algunas semanas, mientras estaba en Inglaterra, tuve la oportunidad de hacer algunos viajes en ferrocarril.  Los informes meteorológicos indicaban que ésta sería la manera más satisfactoria y segura de viajar.

Un día, mientras el tren iba de Manchester a Leicester, después de más o menos hora y media de lectura, dejé mis libros y mirando por la ventanilla me pregunté si ya estaríamos llegando a la estación.  Pocos minutos después, la puerta del compartimento se abrió y el auditor entró y me saludó con esta pregunta: ¿Cuál es su destino?

Como había estado poniendo atención en las llegadas, salidas y paradas, contesté: «Tengo una cita en Leicester.»

A esto él respondió: Estaremos ahí en diez minutos.  Perforó mi boleto y siguió su camino.

Después que se fue, me quedé reflexionando en sus palabras: «¿Cuál es su destino?» «Estaremos ahí en diez minutos.» El hombre parecía convencido de que cada vez que el tren se detenía y docenas o cientos de personas descendían de él, habían llegado a su destino.  Aparentemente había estado anunciando esto a sus pasajeros durante años.

Sin embargo, a pesar de sus comentarios, yo sabía que necesitaba estar en Leicester sólo durante dos días para la conferencia trimestral de estaca, pero que ése no era mi destino.  Las paradas en otras ciudades inglesas tampoco lo eran, todas eran asignaciones a lo largo del camino y aunque llegara a cualquiera de ellas no era ese mi destino.

Como resultado de esta experiencia en el tren, y habiendo considerado esta idea a través de los años, me preocupa el saber que muchos de nosotros alguna vez en la vida, nos confundimos con los viajes, destinos, llegadas, paradas, señales, estaciones y asignaciones.  Me parece que algunos de nosotros podríamos perdernos pensando que va hemos llegado. Seguir leyendo

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Consejo a los santos y al mundo

Conferencia General Abril 1972

Consejo a los santos y al mundo

Joseph Fielding Smith

Por el Presidente Joseph Fielding Smith


Mis queridos hermanos: Una vez más os damos la bienvenida a una conferencia general de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Estas sesiones de la conferencia son ocasiones solemnes y sagradas en las que nos reunimos para servir al Señor, buscar su Espíritu y renovar el deseo de servirle y guardar sus mandamientos.

Rogamos que todos los que están presentes, los que escuchen las transmisiones y aquellos que lean los mensajes de la conferencia, tengan corazones receptivos a las grandes verdades que serán presentadas y las palabras de sabio consejo que brotarán de los labios de aquellos que nos hablarán,

Todas nuestras conferencias de la Iglesia son ocasiones para enseñarnos el uno al otro las doctrinas del evangelio, testificar de la veracidad y divinidad de las verdades que hemos recibido al abrirse los cielos, aconsejarnos mutuamente, y con el Señor, en cuanto a, las cosas que debemos hacer para cumplir la medida entera de nuestra creación.

Somos siervos del Señor; de El hemos recibido luz, verdad y revelación.  Él nos ha mandado proclamar sus verdades y vivir sus leyes, de modo que ahora, en armonía con su voluntad, y guiados por su Santo Espíritu, damos consejo y dirección a los santos y al mundo.

A este último digo: éstos son los últimos días, son días de tribulación, aflicción y desolación; son días en que Satanás mora en el corazón de los hombres inicuos, reina la iniquidad y están apareciendo las señales de los tiempos.

Y no hay ninguna cura para las enfermedades del mundo; excepto el evangelio del Señor Jesucristo.  Nuestra esperanza de lograr la paz, la prosperidad temporal y espiritual, y la herencia final en el reino de Dios, se encuentra únicamente por medio del evangelio restaurado.  Ninguno de nosotros puede desempeñar obra alguna que sea tan importante como la predicación del evangelio y la edificación de la Iglesia y reino de Dios sobre la tierra. Seguir leyendo

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Tu eres un maestro que viene de Dios

C. G. Octubre 1970logo pdf
Tu eres un maestro que viene de Dios
por el élder Thomas S. Monson
del Consejo de los Doce

Thomas S. MonsonPresidente Smith: Cuando estoy en su presencia, pienso en el principio de valor; porque fue hace quince años, en el edificio al sur de este Salón de Asambleas, cuando usted presidió una conferencia en la que yo fui llamado como miembro de la presidencia de estaca.  Recuerdo muy bien el día.  Yo estaba cantando en un coro del Sacerdocio Aarónico.  En esa ocasión era un obispo, y los miembros del obispado siempre cantan cuando participa el Sacerdocio Aarónico.

Cuando el presidente Smith se colocó ante el púlpito, leyó mi nombre como miembro de la presidencia de la estaca.  Esta fue la primera notificación que tuve de mi llamamiento. El entonces usó estas palabras para presentarme: «Si el hermano Monson quiere aceptar ahora este llamamiento, nos gustaría escuchar sus palabras.»

Permítanme citar para ustedes la última línea del himno que acabábamos de cantar: «Ten valor, muchacho; ten valor, muchacho, para decir no.» Yo lo usé como tema, ese brillante día de junio: «Ten valor, muchacho, para decir sí.» Y he requerido valor cada vez que me he parado ante este púlpito.

La Primera Presidencia me ha pedido presentar a ustedes ahora el nuevo programa de desarrollo del maestro, el cual podría mejorar la calidad de la enseñanza en toda la Iglesia.

Hermanos; alguno de vosotros como padre, le ha preguntado a su hijo: «Ricardo, ¿cómo estuvo tu clase de la Escuela Dominical?» Los jóvenes alguna vez contestarán: «No muy bien, papá.  Mi maestro no asistió».  En otra ocasión la respuesta será: «Mi maestro, el hermano Solís, hace lo que puede, pero no logra comunicarse.» Seguir leyendo

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Preparémonos para comparecer ante Dios

Conferencia General Octubre 1970

Preparémonos para comparecer ante Dios

harold b. lee

por el presidente Harold B. Lee
primer Consejero en la Primera Presidencia
y Presidente del Consejo de los Doce


Muchas personas se sienten atemorizadas al ver y oír acerca de los sucesos increíbles que están ocurriendo por todo el mundo: intrigas políticas, guerras y contención por doquier, las frustraciones de los padres al enfrentarse con los problemas sociales que amenazan derrumbar la santidad del hogar, las frustraciones de los hijos y la juventud al verse ante desafíos tocante a su fe y principios morales.

Únicamente si vosotros estáis dispuestos a escuchar y obedecer, podréis, en compañía de vuestra familia, ser guiados a una paz y seguridad de acuerdo con la manera del Señor.

En estos tiempos turbulentos, abundan los clamores agonizantes de aflicción entre la gente de la tierra.  Existe un deseo vehemente de poder encontrar de alguna manera una solución para los problemas tan abrumadores y mitigar este sufrimiento que afecta a la humanidad.

Para la persona que esté familiarizada y versada en las enseñanzas proféticas de las generaciones pasadas, no habrá ninguna duda respecto al significado de lo que está sucediendo en la actualidad, cuando parece que todo está en caos.

A la profecía, bien se le podría definir como la repetición de la historia.  Actualmente estamos presenciando el cumplimiento de profecías hechas por profetas inspirados de épocas antiguas.  Precisamente al comienzo de esta dispensación en una revelación del Señor, se nos dijo claramente que el tiempo se acercaba cuando se quitaría la paz de la tierra y el diablo tendría poder sobre su propio dominio. (D. y C. 1:35.) Los profetas de nuestros días también predijeron que habría guerras y rumores de guerras, y «toda la tierra estará en conmoción y desmayarán los corazones de los hombres, y dirán que Cristo demora su venida hasta el fin de la tierra.

«Y el amor de los hombres se resfriará, y abundará la iniquidad» (D. y C. 45:26-27).

Antes de su crucifixión, cuando los discípulos le preguntaron al Maestro tocante a las señales que deberían preceder inmediatamente su segunda venida a la tierra, como El lo habla predicho, respondió diciendo que «vendrán grandes tribulaciones sobre los judíos en aquellos días, y sobre los habitantes de Jerusalén, Seguir leyendo

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Para que la plenitud de mi evangelio sea proclamada

Conferencia General Octubre 1970

Para que la plenitud de
mi evangelio sea proclamada

Por el presidente Joseph Fielding Smith


Mis queridos hermanos, os extendemos una cordial bienvenida al comenzar esta 140a.  Conferencia General Semestral de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Agradecemos que el Señor os haya dado este privilegio de venir de nuevo para adorarlo en espíritu y verdad, y rogamos que durante las sesiones de esta conferencia derrame su Espíritu abundantemente sobre nosotros.

Extendemos una especial bienvenida a los otros hijos de nuestro Padre, personas devotas y buenas de diferentes fe que nos escuchan por medio de las transmisiones de radio y televisión.

Mientras me dirijo a vosotros, ojalá pueda tener el apoyo de vuestra fe y oraciones.  Me regocijo por el privilegio que tengo de alzar mi voz en doctrina, en testimonio y en agradecimiento.

Durante más de sesenta años he predicado el evangelio en las estacas y misiones de la Iglesia, exhortando a los santos a que guarden los mandamientos, invitando a los demás hijos de nuestro Padre a aceptar la verdad salvadera que hemos recibido por revelación en esta dispensación actual.

Durante toda mi vida he estudiado las Escrituras y he buscado la inspiración del Espíritu del Señor para llegar a adquirir un conocimiento de su verdadero significado.  El Señor ha sido bueno conmigo, y me regocijo en el conocimiento que me ha concedido y en el privilegio que poseo de enseñar sus principios salvadores.

Al meditar tocante a los principios del evangelio, me lleno de asombro al ver la uniformidad en la que yo y todas las Autoridades Generales los hemos enseñado a través de los años.  Las verdades del evangelio permanecen eternamente iguales; al igual que Dios, son las mismas ayer, hoy y siempre.  Lo que he enseñado y escrito en épocas pasadas lo enseñaría y escribiría nuevamente bajo las mismas circunstancias. Seguir leyendo

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Mantened vuestra lámpara encendida

C. G. Octubre 1970logo pdf
Mantened vuestra lámpara encendida
por el presidente Harold B. Lee
Primer Consejero en la Primera Presidencia
Presidente del Consejo de los Doce

harold-b-lee-mormonAlguien dijo: «Un hecho es una idea cuyo tiempo ha llegado.»

Por más de treinta años, será el próximo abril, desde que soy miembro del Consejo de los Doce, se ha venido hablando de unificar las revistas de la Iglesia.  Siempre he pensado que esto sería correcto, pero que aún no era tiempo.  El hecho ha ocurrido porque su tiempo llegó.

Ustedes notarán que hemos dicho que esas revistas estuvieron al alcance de todos los países de habla inglesa donde tenemos miembros de la Iglesia.  Estarán preguntándose también acerca de los otros 18 idiomas en los cuales estamos enseñando el evangelio, once de los cuales ya tienen traducidas las lecciones de la Iglesia.  Deseo explicar que tenemos una revista unificada, impresa en muchos de los idiomas de esos pueblos.  Los materiales para estas revistas son editados a través de nuestro departamento editorial, con unas cuantas páginas libres para el uso de cada misión, utilizable por esa área particular.  Todo el material que va incluido en estas revistas es el mismo, pero impreso en el idioma de esos pueblos de modo que la Iglesia entera, en cada idioma traducido, tenga una revista que sea una comunicación directa del sacerdocio de la Iglesia.

Esto ha requerido mucho cuidado. El primer jueves de cada mes, una importante junta tiene lugar en la Sala de Concilios del templo, al cual todas las Autoridades Generales llegan en ayuno.  La primera parte de esta reunión trata de negocios, y en este tiempo, todas las proposiciones de nuevas ideas, métodos o empresas, son presentadas; después de ser procesadas durante el mes anterior por la lectura y el análisis cuidadoso de todas las Autoridades Generales de la Iglesia.

En esta reunión, pues, se dan los pasos necesarios para que se convierta en la política oficial de las Autoridades Generales de la Iglesia; la cual debe considerarse como la Constitución de la Iglesia y reino de Dios sobre la tierra. Seguir leyendo

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Los años que la langosta devoró

Conferencia General Octubre 1970

Los años que la langosta devoró

por el élder Spencer W. Kimball
Presidente en Funciones del Consejo de los Doce


Mis estimados hermanos, hermanas y amigos, especialmente nuestros buenos compañeros extranjeros que hablan un idioma diferente: Es un gran gozo estar con vosotros en esta conferencia.

Aproximadamente a cien metros de distancia hacia nuestra derecha, se encuentra un hermoso monumento de granito, coronado con una esfera de piedra, y sobre ella, dos gaviotas de bronce.  Millones de personas han admirado este monumento al escuchar la dramática historia de la «misericordia de Dios para con los pioneros mormones «.

Las alas de los pájaros de bronce están extendidas así como las grandes ramificaciones de la Iglesia, con el fin de cubrir a la gente del mundo; y el globo de granito es la representación profética de la Iglesia mundial y un recordatorio de la visión de Daniel tocante a la piedra cortada del monte, no con manos, que rodará hasta que haya henchido toda la tierra. (D. y C. 65:2.)

En las placas conmemorativas se hace referencia a la historia de las tierras vírgenes del desierto, a las yuntas de bueyes, a los campesinos que labraban y sembraban semilla. Muestra la invasión de los despiadados insectos y la Desesperada batalla representada por un hombre que se hinca en la tierra, indiferente, con las manos caídas y la cabeza agachada.  La desesperación se ha apoderado de él.  La mujer también luce abatida, con una apariencia patética en la fatiga de su cuerpo, con la cabeza elevada hacia los despiadados cielos.  Pueden distinguir las gaviotas a lo lejos; ¿vienen para complementar la devastación?  Se representa la conquista de éstas y las cosechas del grano que quedó intacto; se había prevenido una carestía total.

La calamidad egipcia no fue la primera, ni el desastre mormón fue la última invasión de los grillos, las langostas o las orugas.

Hace años, cuando nos encontrábamos en Australia, frecuentemente oíamos la frase de un hombre que «no pudo con el paquete». Seguir leyendo

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Lo mismo que sembramos, cosechamos

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Lo mismo que sembramos, cosechamos
por el élder Richard L. Evans
del Consejo de los Doce

Richard L. EvansPresidente Smith; mis amados hermanos y hermanas, todos los hijos de nuestro Padre dondequiera que os encontréis: Este joven y escogido pueblo, cuya música hemos escuchado, trae a mi mente a todos aquellos otros que, por todo el mundo, buscan un modo de vivir.  Si lo que sigue a continuación llega a los corazones de ellos y a los de vosotros, será a causa de la fe y las oraciones de todos.  Ruego porque esto pueda ser así.

Viene a mi mente el recuerdo de una madre preocupada con lo que su hija hacía o dejaba de hacer con sus talentos y oportunidades, hasta que un día tomó a su hija de los hombros y la sacudió impacientemente diciendo: «Ya te di la vida; ahora, ¡haz algo con ella!»

Imaginémonos, a Nuestro Padre Celestial, expresando más o menos lo mismo: Yo les he dado la vida, ¡ahora hagan algo con ella! ¡Obtengan el mayor provecho de ella!  Les he dado el tiempo, la inteligencia, la buena tierra y todo lo que ella ofrece, ¡utilícenlos!

Uno de los desperdicios más grandes en el mundo es la pérdida de tiempo, de oportunidades, de esfuerzo creativo; la indiferencia para aprender, indiferencia para trabajar; el qué importa, el dejar la escuela antes de graduarse; la actitud de: «¿Y para qué?, todo es inútil, etc.»

Y uno de los más constantes factores en la vida, uno que pueda reducir las inquietudes, las protestas y el descontento, podría ser usado por todos nosotros en múltiples formas útiles; como lo mejor de nuestra capacidad, con la conciencia de que nuestro Padre Celestial, de algún modo en alguna ocasión nos sacude y dice (y lo ha hecho tantas veces, más de lo que nosotros podemos notar): «Yo les he dado la vida. ¡Ahora hagan con ella lo mejor que puedan! Seguir leyendo

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La ley de la obediencia

Conferencia General Octubre 1970

La ley de la obediencia

Por el élder Eldred G. Smith
Patriarca de la Iglesia


Si deseáis obtener lo máximo de esta vida, o como resultado de ella, primero necesitáis saber el propósito para el cual fue creada la tierra y por qué estamos aquí.

En una visión el Señor le reveló a Abraham el consejo de los Dioses que contemplaban la creación de esta tierra, y Dios dijo: «Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos de estos materiales y haremos una tierra en donde éstos pueden morar;

«y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare.

«Y a los que guarden su primer estado les será añadido; y aquellos que no guarden su primer estado no tendrán gloria en el mismo reino con los que lo guardaren; y a quienes guarden su segundo estado, gloria será aumentada sobre su cabeza para siempre jamás» (Abraham 3:24-27).

Esta es una declaración concisa del propósito fundamental de esta tierra.

«Con esto los probaremos».  Eso significa ponernos pruebas, ver si haremos todas las cosas que el Señor nuestro Dios nos mandare.

No es de extrañarse entonces que a la ley de la obediencia se le llame la primera ley del cielo.  En 1 Samuel 15:22, leemos que la obediencia es mejor que el sacrificio; todas las bendiciones y beneficios del sacrificio se obtienen como resultado de la obediencia.

La primera ley que se enseñó a Adán y Eva fue la ley de la obediencia; después de haber sido expulsados del Jardín de Edén, Adán edificó un altar y ofreció un sacrificio, entonces un ángel del Señor le apareció y le preguntó por qué estaba ofreciendo un sacrificio, y él respondió: «No sé, sino que el Señor me lo mandó» (Moisés 5:6). Seguir leyendo

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La clave de nuestra Religión

Conferencia General Octubre 1970

La clave de nuestra Religión

por el Élder Marion G. Romney
del Consejo de los Doce


Mis queridos hermanos: He tomado como tema esta tarde: «La clave de nuestra religión.»

El profeta José Smith escribió en su diario el 28 de noviembre de 1841: «Domingo 28. Pasé el día en casa del presidente Young, hablando con los Doce Apóstoles y tratando con ellos varios temas.  Estuvo presente el hermano Joseph Fielding, después de estar ausente cuatro años por motivo de su misión en Inglaterra.  Declaré a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios por seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro» (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 233-34).

La autenticidad del Libro de Mormón y la restauración del evangelio descansan sobre los mismos fundamentos: primero la realidad de la revelación moderna y, segundo, el hecho de que José Smith fue un profeta de Dios.  Estas dos verdades están inseparablemente conectadas con relación al Libro de Mormón y el evangelio restaurado.  Aceptar a uno de ellos equivale a aceptar también al otro.

Cuando José Smith se retiró a dormir la noche del 21 de septiembre de 1823, él no pensó (y nunca tuvo ese pensamiento), acerca del Libro de Mormón.  El asunto que le preocupaba en ese momento era su situación ante el Señor.  Esto, en oración y súplica era lo que él trataba de determinar.  Mientras oraba, fue visitado por Moroni, un personaje enviado de la presencia de Dios, que le dijo: «Hay un libro depositado (en la cercana Cumorah) escrito en planchas de oro, que aporta una relación de los primeros habitantes de este continente, así como las fuentes de donde ellos brotaron.  El también dijo que la plenitud del evangelio eterno estaba en él, tal como fue entregado por el Salvador a los antiguos habitantes; también, que había dos piedras en unos arcos de plata, depositadas con las planchas;  …y que Dios las había preparado para el propósito de traducir el libro.» (José Smith 2:34-35). (DHC Vol. 1, página 12.) Seguir leyendo

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Fortalezcamos a la Familia

Conferencia General Octubre 1970

Fortalezcamos a la Familia

por el élder Ezra Taft Benson
del Consejo de los Doce


Como pueblo, poseemos tres importantes lealtades: lealtad a Dios, lealtad a la familia y lealtad a la patria.

Hoy día, me dirijo a vosotros con una súplica para fortalecer a nuestras familias.

Muy acertadamente se ha declarado que la «salvación es un asunto de familia… y que la unidad familiar es la organización más importante temporal o eterna».

En gran parte, la Iglesia fue creada para ayudar a la familia, y mucho después de que la Iglesia haya efectuado su misión, el orden patriarcal celestial continuará funcionando.  Esta es la razón por la que el presidente Joseph F. Smith dijo: «El ser un buen padre o una buena madre es de más importancia que el ser un gran general o un sobresaliente estadista. . . «, y el presidente McKay agregó: «Cuando alguien antepone los negocios o el placer a su hogar, desde ese momento empieza la degradación del alma de esa persona.»

Y es por eso que el presidente Harold B. Lee comentó apenas ayer: «La Iglesia debe hacer más por ayudar al hogar a llevar a cabo su misión divina.»

El presidente Joseph Fielding Smith ha dicho que nunca «en la historia de la Iglesia ha habido tantas tentaciones, tantos peligros, tantos riesgos que alejen a los miembros de la Iglesia del sendero del deber y la justicia, como los hay en la actualidad» (Take Heed to Yourselves, pág. 127).  Y también ha dicho: «este mundo no se está mejorando. . . la iniquidad va en aumento» (Ibid., Pág 207).

El diablo nunca ha estado tan bien organizado, y nunca ha tenido tantos poderosos emisarios en su servicio como ahora.  Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para fortalecer y proteger el hogar y la familia.

El adversario sabe que «el hogar es el lugar principal y el más eficaz para que los niños aprendan las lecciones de la vida: la verdad, el honor, la virtud, el autodominio; el valor de la educación, del trabajo honrado y el propósito y privilegio de la vida.  Nada hay que pueda reemplazar al hogar en la educación e instrucción de los hijos, y ningún otro éxito puede compensar el fracaso en el hogar» (Presidente David O. McKay, Manual de la noche de hogar para la familia, 1969-1970). Seguir leyendo

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