C. G. Octubre 1970
Familia y las Cercas
por el élder Boyd K. Packer
del Consejo de los Doce
Me paro frente a este Púlpito esta mañana, con una nueva obligación, ansioso quizás como nunca, de tener la influencia del Espíritu del Señor, para que al dirigirme a los padres con hijos porfiados y errantes, pueda tener vuestra fe y oraciones.
Hace algún tiempo, un padre que estaba preocupado por serios problemas con su hijo, hizo este comentario: «Cuando se sale de la casa y no sabemos dónde está, sentimos un dolor que oprime nuestro corazón; pero cuando está aquí, hay ocasiones en que es un dolor de cabeza.» Es tocante al dolor que oprime el corazón que quiero hablar; y me temo que hablo ante una gran congregación.
Casi no existe una vecindad que no tenga por lo menos una madre cuyos últimos pensamientos, oraciones y momentos despierta sean para con un hijo o hija que anda vagando quién sabe dónde. Ni tampoco es mucha la distancia entre los hogares donde un angustiado padre casi ni puede trabajar tranquilamente durante el día sin tener que retraerse una y otra vez, para preguntarse: «¿En qué hemos fallado? . ¿Qué podemos hacer para recobrar a nuestro hijo?»
Aun los padres con las mejores intenciones, algunos que realmente han tratado, ahora conocen esa angustia. Muchos han hecho todo lo posible para proteger a sus hijos, sólo para darse cuenta que ahora están perdiendo a uno de ellos, porque el hogar y la familia están siendo atacados. Reflexionad sobre estas palabras:
Blasfemia
Desnudez
Inmoralidad
Divorcio
Pornografía
Drogas
Violencia
Perversión
Estas palabras han adquirido un nuevo significado en estos últimos años, ¿no es cierto?
El apóstol Pablo le profetizó a Timoteo:
«También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos…
«Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, desobedientes a los padres. . . » (2 Timoteo 3:1-2). Seguir leyendo





































