Uno por Uno: El Modelo de
Servicio del Quinto Evangelio
por Richard Neitzel Holzapfel
El Nuevo Testamento describe la obra mortal de Jesucristo como una misión no solo para grandes grupos, sino también para individuos. Los relatos evangélicos indican que en muchos casos hubo un contacto físico directo entre Jesús y las personas mientras ministraba entre el pueblo. Por ejemplo, cuando sanó a la suegra de Pedro de una fiebre, Jesús “tocó su mano” (Mateo 8:14-15; énfasis añadido; véase también Marcos 1:30-31; Lucas 4:38-39). Jesús nuevamente “extendió su mano y tocó” a un hombre con lepra para sanarlo (Mateo 8:1-3; énfasis añadido). Tocó los ojos de dos ciegos mientras los sanaba (véase Mateo 9:27-31). Sanó la sordera y un impedimento del habla cuando puso sus dedos “en” los oídos de un hombre (Marcos 7:32-37). “Puso sus manos sobre” un ciego (Marcos 8:22-26). Sanó a un niño endemoniado cuando “lo tomó de la mano y lo levantó” (Marcos 9:14-29; véase también Mateo 17:14-21; Lucas 9:37-43). El Salvador sanó a la hija de Jairo cuando “la tomó de la mano” y la resucitó (Mateo 9:23-26; véase también Marcos 5:35-42; Lucas 8:49-55). Los Evangelios del Nuevo Testamento registran muchos más milagros en los que el contacto físico directo pudo haber sido posible. Seguir leyendo







































