
• Al hablar de las Escrituras, el Señor declaró: «Estas palabras no son de hombres, ni de hombre, sino mías… es mi voz la que os las declara; porque os son dadas por mi Espíritu… Por tanto, podéis testificar que habéis oído mi voz y que conocéis mis palabras» (D. y C. 18:34-36).
• Al prestar atención a la voz del Señor (Su Espíritu), la comprensión sobre los principios del Evangelio y sobre cómo aplicarlos a tu vida puede fluir a tu mente y a tu corazón. De hecho, una de las razones por las que tienes las Escrituras es para que te «deleit [es] en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo [te] dirán todas las cosas que debe[s] hacer» (2 Nefi 32:3). Al haber sido bautizado y al habérsete conferido el don del Espíritu Santo, puedes recibir guía personal al estudiar las Escrituras y orar en busca de inspiración (2 Nefi 32:4-5).
• Hay muchas cosas que puedes escudriñar en las Escrituras, y muchas razones para esa búsqueda. A veces, tal vez puedas buscar información sobre ciertos temas del Evangelio; otras veces, quizás desees sentir el Espíritu y recibir aliento y seguridad por medio de las palabras de las Escrituras. En otras ocasiones simplemente buscarás lo que el Señor desee revelarte en ese preciso momento y, por supuesto, siempre puedes acudir a las Escrituras para aprender más sobre nuestro Salvador Jesucristo.
• A continuación aparecen algunas sugerencias para que tu estudio sea más eficaz:
• Aplica las Escrituras a ti mismo. Al igual que Nefi, podemos «apli[car] todas las Escrituras a nosotros mismos para nuestro provecho e instrucción» (1 Nefi 19:23). Por ejemplo, podrías insertar tu nombre en los versículos en los que el pronombre indique la segunda persona en singular o en plural, como en 3 Nefi 18:15: «De cierto, de cierto [te] digo [inserta tu nombre], que debéis velar y orar siempre, no sea que el diablo [te] tiente, y seáis llevados cautivos por él».
• Estudia las Escrituras con regularidad. Si adquieres el hábito de estudiar las Escrituras con regularidad, es más probable que recibas guía de las Escrituras cuando la necesites. Emplea cualquiera de las muchas fuentes de estudio que se ofrecen, como las notas a pie de página, la Guía para el Estudio de las Escrituras, las Selecciones de la Traducción de José Smith de la Biblia, los mapas y las referencias al pie de las páginas de la Biblia y la Concordancia de la Biblia para guiarte a la información que estés buscando.
• Estudia los discursos de la conferencia general. Busca formas en que el Profeta y las demás Autoridades Generales hayan empleado o explicado las Escrituras a fin de ayudarte a aumentar tu conocimiento.
• Lee la revista Liahona. La revista Liahona contiene puntos de vista que pueden enriquecer tu estudio del Evangelio. Léela con regularidad, y cuando leas algo que te llegue al corazón o que ilumine tu entendimiento, abre las Escrituras y busca más información sobre lo que acabes de leer.
• Aprende de los demás. Tus padres, los líderes de la Iglesia, los maestros de seminario, los maestros orientadores, los maestros de la Escuela Dominical, así como otros miembros del barrio podrán tener impresiones especiales de las Escrituras. Quizás hayan aprendido lecciones valiosas al haberse esforzado por aplicar en sus vidas los principios que enseñan las Escrituras.
• Pídeles que compartan esas lecciones e impresiones contigo.
• Las Escrituras son inspiradas por Dios y el estudiarlas es una de las maneras de recibir tu propia inspiración y de encontrar respuestas a tus preguntas, o guía para tus problemas. El mejor momento para que las Escrituras se dirijan a ti personalmente puede ser cuando estés más preocupado por recibir inspiración.